Giselle me ha enviado otro relato (con la promesa
de mas) que realmente yo encuentro tan fascinante como el
anterior, juzga por ti mismo:
Ayer te contaba de mi iniciacion, de
cómo Helena me transformó en giselle, su esclava y doncella, y
cómo fue mi presentación en sociedad con sus amistades.
Me gustaría contarte hoy, como ha hecho (y hace) mi ama Helena,
para convertirme en su esclava.
Luego de iniciado este "juego", Helena empezó a
mostrar una faceta sádica, desconocida o velada hasta entonces.
Ella rechaza la violencia (excepción de la paleta para spanking
y en algunas ocasiones el rebenque), prefiriendo la humillación
como forma de castigo.
Recuerdo una oportunidad en que a modo de castigo me vistió como
a una puta. Yo me habia demorado en la calle y ella dijo que
seguramente me habria pasado el rato jugando con alguna pija, en
lugar de atender mis deberes. Que eso es lo que hacen las putas
como yo. Todo el tiempo escuche su rezongo en cuatro patas.
Me hizo decir primero, y luego gritar que era una puta barata, al
tiempo que le suplicaba disculpas. Ella dijo que si deseaba ser
una puta ella no podria impedirlo, pero se encargaria de hacerme
una puta de las buenas.
Eligio para mi un minivestido rojo, muy ajustado y cortito,
medias al tono con puño y tacos de aguja de doce centímetros.
Una peluca platinada y un maquillaje cargado hicieron el resto.
El detalle final, dos grandes caravanas de aro y una carterita de
shiffon colgada del hombro.
Hasta ese momento, nunca me habia vestido asi. Siempre habia
usado ropa provocativa, pero este estilo completo, me estremecio.
Me sentia bien y me estaba empezando a sentir como una puta
verdadera. Una vez listas, me dijo "ahora, a la calle".
Quedé tiesa. Nunca había salido a la calle como giselle, y mil
cosas me pasaron por la cabeza. Quise resistirme, pero la
excitación, como siempre, pudo más, y salimos. El trecho hasta
el auto lo hice cruzando los dedos, con el corazon en la boca y
me imagino, roja de vergüenza.
Una vez en el auto, recorrimos las calles. Al llegar a Arpoador,
limite entre Ipanema y Copacabana, me hizo bajar del coche.
Obedecí sumisamente. Yo caminaba por la acera, entre la gente y
ella me seguía desde el auto. Me indicaba que caminara más
pausadamente, que no había prisa, que moviera un poco mas las
caderas y la carterita.
Este paseo se prolongo unos cuantos metros, hasta que, un poco
mas adelante ella misma me "levanto". Antes de dejarme
subir al auto, me hizo levantarme las faldas para poder comprobar
el estado de mi bulto, y verificar que yo era una mariquita, y
dijo que a ela solo interesaban las mariquitas.
Unos metros antes de llegar a casa, se detuvo y dijo "Ahora
vas a hacerlo como lo hacen las putas. Empieza chupandome",
y se levanto su falda, mostrando su protesis, una larga pija de
goma negra. Me acerqué y me la llevé a la boca, mientras ella
se masturbaba. Después de un rato me hizo arrodillarme en la
calle y seguir chupando.
Recuerdo que un auto nos ilumino con sus luces, supongo que nos
habra visto. Despues, en el asiento de atrás, me penetró
salvajemente, nunca la habia visto tan excitada. Cuando ella
acabo, me acariciaba el pelo, llamandome "putita
divina". Para finalizar, me hizo masturbarme sentada en el
asiento de adelante, con el consolador puesto...
Esa experiencia me hizo ver que Helena es capaz de cualquier
cosa, y por otra parte, que si esto que se supone fue un castigo,
me excito tanto, entonces significa que seguramente, sea un poco
putita... no te parece ? Besos de tu esclava y amiga,
Giselle."
No podemos menos que estar de acuerdo con que Giselle es bastante
putita, si quieres escribirle simplemente debes hacer click aquí (anímala tu también a que nos cuente sus
historias).
Tengo
que decirte que me encanta recibir correspondencia? (y si es
chancha mejor) 