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Intervención de Yirath
Alfredo Aguilar Miranda en el Simposium “Estado, Partidos Políticos y Medios
de Comunicación” en la Escuela de Jurisprudencia y Comunicación. Ciudad de
Puebla, 13 de Marzo de 2003 |
Las oficinas de
comunicación social deben ser ejemplo de
honestidad y transparencia El estudio de la
Comunicación Social, entendida como la acción y efecto de comunicar o comunicarse
con la sociedad o con las clases sociales, se ha centrado en las dependencias
que, con el mismo nombre, se han integrado a los organigramas de los
diferentes niveles de gobierno. Sin embargo, la
comunicación social, es una disciplina científica con amplios alcances que
trascienden más allá de las simples funciones de una oficina gubernamental.
Esto nos llevaría a un estudio más profundo que, por ahora, no es nuestro
objetivo. Vamos entonces, a
centrarnos en la manera que estas oficinas de gobierno ejercen la
comunicación social. Cabe aclarar que las
llamadas oficinas de comunicación social no son privativas de la esfera
gubernamental, también funciona en otros ámbitos como el privado. Pero nuestro interés es el
sector gubernamental, por una sencilla razón, los recursos económicos que
utilizan son recursos públicos, dinero del pueblo. Las oficinas de
comunicación social se crearon en un principio como oficinas de prensa, su
función establecer relaciones entre el gobierno y los medios de comunicación. Más tarde, se fueron
integrando otras funciones a estas dependencias, por considerarlas afines y
no por estudios serios, de integrar lo que en sí es parte de la comunicación
social. Así, estas oficinas
gubernamentales de comunicación social presentan un problema: definir sus
funciones y la estructura correcta para funcionar de manera adecuada. Se crea en ocasiones una
estructura burocrática ineficiente que solo satisface la necesidad del
gobernante en turno de acomodar, de dar trabajo, a personas con las que tiene
compromisos políticos, éstas casi siempre relacionadas con algún medio de
comunicación. Un factor que ha originado
esta situación es que la estructura y funcionamiento de estas oficinas, ha
sido diseñada, tal vez por excelentes periodistas, pero no por expertos en
comunicación social. Aclaremos aquí que el periodismo es parte de la
comunicación social, así, que no entendamos que el periodismo, es en sí, toda
la comunicación social. De ahí la necesidad de
generar profesionistas y profesionales que se dediquen al estudio y a la
investigación de la comunicación social, para aplicarla de manera correcta, a
la función que realmente debe tener en los diferentes niveles de gobierno. Otro problema que tienen
estas oficinas, es que más que buscar el mantener una comunicación con la
sociedad, se dedican a enaltecer la imagen del gobernante en turno, casi
siempre con fines político-electorales. Lo que en consecuencia,
genera situaciones como la censura, el ocultamiento de información, la
entrega de dinero a periodistas, comúnmente conocido como “chayote” (espinoso
pero sabroso) o “embute”, la disparidad en la asignación de contratos de
publicidad, muchas veces un “pasquín” que son simples copias fotostáticas
recibe más dinero publico que un medio de mayor seriedad y circulación. Los montos de los recursos
económicos que se manejan en estas oficinas a nivel del gobierno federal,
estatal y municipal, son verdaderamente estratosféricos y lo peor es que no
hay transparencia en su manejo. Podemos enumerar toda la
serie de ineficiencias que tienen este tipo de oficinas, pero estaríamos aquí
muchas horas. Lo importante es que ustedes como futuros comunicadores
comprendan y entiendan un gran desafió que existe: Lograr una verdadera
comunicación social. Donde por una parte, no se
repitan estos vicios. Porque al final de cuentas
vivimos una constante evolución, ahora la sociedad ha rebasado a los partidos
políticos y pugna por mejores gobernantes, y en la medida que tengamos
mejores gobernantes que destaquen por su propio trabajo y cumplan las
expectativas de la población, no tendrán la necesidad de ocultar información,
de tratar de minimizarla o de recurrir a vicios, algunos de ellos ya
comentados. Pero mientras esos ideales
se hacen realidad, es necesario revisar las funciones y estructuras de esas
dependencias de gobierno y encausarlas realmente a la comunicación social. Hacerlas un ejemplo de
transparencia y honestidad, por lo que se hace necesario que la asignación de
contratos de publicidad se realice bajo el esquema de licitación, y en donde
los montos se asignen de acuerdo a la circulación o al raiting, previamente
certificados. Pero además, que esta
información este disponible para su consulta, así como el apoyo económico que
en algún momento dado se otorgue a determinados periodistas. Muchas Gracias. |
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