GLORIOSA BATALLA POR LA LIBERACION DEL CERRO SAN CRISTOBAL LIBRA EL MOVIMIENTO DE FURIOSOS CICLISTAS (MFC).

Cuando los relojes marcaban las 1.200 del sábado 8 de noviembre, las fuerzas del MFC tomaron el camino de acceso al Cerro San Cristóbal por la calle Pío Nono. Desplegados a lo ancho de la vía y en disposición de iniciar el asalto a la cumbre, se dio lectura a la orden del día. La misión era clara: tomar la cumbre, sin permitir que ningún lacayo del IMOSFRE (Imperio Motorizado Sin Frenos, es decir, autos) lograra adelantarse.

Al principio, la operación fue tranquila, dado que el enemigo estaba en una aplastante inferioridad numérica. Pero conforme progresaba el ascenso de las fuerzas del MFC, los antisociales motorizados intentaron en repetidas oportunidades rebasar. Sin embargo, la consigna de “no pasarán” henchía el pecho de los combatientes bicicletudos, quienes valerosamente cruzaron sus frágiles vehículos en el camino de las bestias asfixiantes y los repelieron. En esta ocasión, los energúmenos del volante no iban a lanzar el tóxico humo de sus tubos de escape en las narices de la gente decente (peatones y ciclistas).

No, los bicicletudos saben que no es justo que cuando un ciclista o un peatón va haciendo el máximo esfuerzo respiratorio, pase un antisocial envenenando el aire. En esta ocasión, la fuerza del MFC era numerosa y sabría hacer respetar un derecho tan básico, como es el de respirar aire, y no monóxido de carbono, plomo y material particulado.

Cuando el MFC había alcanzado la mitad del cerro, apareció un contingente de caballería de guardias del parque, quienes intentaron abrirle paso al largo taco de vehículos que venía rumiando su furia tras los valientes ciclistas. No lo lograron y pese a que empujaron con los caballos a algunos combatientes, estos no les entregaron la vía. Las fuerzas del IMOSFRE seguían atrás y no pudieron pasar. Los bicicletudos ya saboreaban la victoria, pues la cumbre estaba cerca y se cumpliría la misión. Sin embargo, no estaba todo dicho. Sorpresivamente, un contingente de infantería de Carabineros de Chile, acompañados de perros institucionales, cargó contra los bicletudos y entre empujones y ladridos (de los perros), estuvieron a punto de abrirle paso a la ya larguisima fila de antisociales motorizados. El MFC ya le veia la cara a la derrota, pero algo inesperado sucedió. Una masiva peregrinación apareció en sentido contrario, descendiendo del santuario de la la virgen y ocupando completamente una de las pistas. Fue un insospechado refuerzo para el MFC, quien así sólo debió concentrar sus fuerzas en ocupar la otra vía, lo que hizo imposible el paso del IMOSFRE, pese a su apoyo de caballería e infantería perruna de Carabineros. Algunos lo interpretaron como un señal de que la virgen está con la justa lucha de los bicicletudos. La victoria coronó la jornada y el MFC se alzó con las banderas del triunfo.

La épica historia que ha sido narrada, pese al casi increible heroísmo desplegado por los combatientes del MFC, está absolutamente ajustada a los hechos ocurridos el sábado 8 de noviembre, en el Cerro San Cristóbal de Santiago de Chile. Así lo pudieron comprobar los corresponsales de prensa que se hicieron presentes, algunos de los cuales, con gran esfuerzo, (la verdad, con la lengua afuera), fueron testigos de la desigual y dura lucha que hoy se libró en las laderas del vigía de la capital.

La victoriosa batalla del MFC, se inscribe en la campaña que este movimiento ha iniciado para liberar el Cerro san cristóbal de vehículos motorizados, permitiendo que este sea un lugar seguro y sano para las miles de personas decentes (es decir no motorizadas), que visitan el parque Metropólitano, en busca de paz, sosiego, contacto con la naturaleza y aire puro. Todo lo anterior, se ve menoscabado por la presencia de los asfixiantes automóviles, que al igual que en todo el resto de la ciudad, también aquí le roban a la gente el derecho a respirar.

La existencia de un funicular y un teleférico, permite que las personas que no quieran o no puedan subir caminando o en cleta, lo puedan hacer comodamente y sin envenenar el aire. Así las cosas, no existe justificación alguna para que la injusticia motorizada se siga imponiendo.

El MFC sabe que la lucha es cruel y es mucha (tan-tan), pues la mayoría de las actuales autoridades sirven solicitamente los dictados del IMOSFRE. Sin embargo, no descansaremos hasta ver el Cerro libre de autos, en el convencimiento de que este será un primer paso para comenzar la liberación de toda la ciudad, del dominio de los inconcientes del motor y de los negociantes que lucran con ellos, a costa de la salud de los habitantes de Santiago.

!!POR LA LIBERACION DEL CERRO SAN CRISTOBAL DE AUTOMOVILES !!

MUERA EL IMOSFRE VIVAN LOS PEATONES, VIVAN LOS CICLISTAS !! VIVA EL TRANSPORTE PUBLICO NO CONTAMINANTE !!

MOVIMIENTO DE FURIOSOS CICLISTAS