Por: Fernando
22 de Septiembre de 1.998



OTRO EXAMEN.


No había estudiado nada, estaba asustado, un sudor frío recorría mi frente, mis venas, mi mente. Pero armado de valor y desnudo me enfrenté a ese examen. Éste era escrito, me agarré con firmeza a mi teclado, me situé, le vi venir, ya estaba preparado para lo que fuera. Ahí llegó la primera interrogación. Como pude reaccioné y solté lo primero que se me pasó por la mente. Entonces esperé la siguiente para lanzarme a contestar de nuevo. Ésta fue de "drive", después un revés, y otro, peloteo en el fondo de la pista, y un traspìes, una bolea mal dada y el temido "no quiero volver a restar más contigo". ¡¡¡HALA!!! suspendido.

Absorto por el desliz de los acontecimientos, repasaba mentalmente esos golpes, esas respuestas, esas devoluciones que no habían debido ser del agrado de mi contertulio. No obtuve la puntuación oportuna, no pasé el umbral, ni siquiera un suspenso, no era ni un misero muy deficiente, era un "vete a la puta calle". Sin opción de repesca.

Meditabundo estaba cuando así, por sorpresa, me asaltaron con un examen oral. Empecé distendiendo la cosa, comentando mi examen anterior por quitarle hierro al asunto y tal, pero esto se tornaba más negro. Esta vez peloteaba a 5 metros del fondo de la pista. Mientras, mi homólogo subía a la red, para terminar diciendo "eres el cuarto que suspendo este fin de semana" . ¡¡Toma ya!!. Sin despeinarse. ¡¡A la puta calle de nuevo!!. ¡¡ El cuarto!!.


He suspendido dos exámenes en menos de media hora. No obtuve los puntos. ¿Puntos para qué? .- me pregunto yo.


El dialogar con la gente me da la sensación de que es un puto examen, en el que periódicamente, cada vez que te cruzas con quien sea, si encajas dentro de sus ideas, de su perfil, si tu conversación es de su agrado, te da puntos, ¿puntos para qué?. Para ser admitido en su reino de los cielos o de los pelotas por no decir infelices. Asco me da el sentirme examinado. El dar una respuesta y esperar espectante que obtenga respuesta mientras mi interrogador pelotea a 3, 9 o 27 bandas, y la mía sea la más "llamativa" por llamarlo de alguna manera.

No quiero ser examinado cada vez que hablo con alguien, no quiero sentirme cohibido, no quiero dar siempre una sonrisa, no quiero medir, no quiero, quiero ser tal cual, tal cual en el momento que esté. No tengo ni idea de cómo soy, soy como soy, a veces crítico, a veces complaciente, a veces gracioso, a veces pesado, a veces cautivo, a veces valiente, a veces cobarde, a veces lo que sea. Todo eso depende mucho del estado de ánimo, "depende , todo depende", de las circunstancias y de todo un poco o un mucho del momento. No quiero. No lo quiero así. Ya no entro en lo que sería comparar notas y consecuencias.


¿Nadie es capaz de mirar más alla del que ha dicho? , ¿por qué lo ha dicho?, ¿cuándo?, o ¿cómo lo ha dicho?, cosa difícil en este mundo alfanumérico, chungo país éste de los caracteres.

Estoy harto de que se valore, se valore todo. Curiosa amistad la mal nacida de las buenas palabras. Yo creo en la amistad nacida de la compresión, del "en todo momento te escucho" y más cuando no tienes ese "buen momento", del ésto que haces no me gusta y te lo comento, del ésto que haces no está bien. De las disputas, de los diálogos, de las broncas, de los cabreos. No creo en la amistad del alago, del piropo, del compadreo, del peloteo. Creo que todos los que me padecen, me soportan, me aguantan en los peores momentos, aquellos a los que más incito, a esos son a los que más quiero y aquellos disfrutarán más los buenos momentos en mi compañía, porque una cosa no quita la otra.

Como decía, soy como soy, a veces soñador, a veces iluso, a veces fantasma, a veces engreido, pero ante todo soy tolerante. Y no confundamos la tolerancia con el pasotismo, nada que ver. Nunca examino a nadie. Nunca pongo nota. Nunca cierro la puerta a nadie. Y puedo pensar, puedo ser "malo" y pensar, ¿si me siento examinado por alguien será que ese alguien no merece examinarme?. No la responderé nunca.




Circunstancias de la vida, de este momento, han hecho que en un CD que me ha pasado mi hermana, sonara a las 2 de la mañana, canción 9... lo siguiente...

"Noches de bohemia y de ilusión
yo no me doy a la razon
tu como te olvidaste de eso

Busco y no encuentro una explicación
solo la desilusión
de que falsos fueron tus besos."


NAVAJITA PLATEÁ puso a esta letra música. Yo .. sólo .. les hago un guiño.


Fer 22/9/98

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