| Por: Fernando |
5 de Mayo de 1.998
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UNA DE CINE.
Dicen que la ingeniería es una chapuza continuada, pero chapuza sobre chapuza, de tal modo que tras muchas chapuzas se llega a resultados aceptables.
Del mismo modo la arquitectura sería piedra sobre piedra de tal modo que el conjunto de todas
las piedras conseguiría algo más que un resultado aceptable.
No quisiera entrar a cuestionar lo que sería el segundo a segundo, el minuto a minuto, el día a
día... como partes de lo que sería nuestra gran obra. Nuestra obra de arte o de desarte o mejor
dicho desastre. Aunque no lo creo, somos albañiles de nuestra propia chapuza, peones que colocamos nuestras piedras, constructores de chamizos, o barracas, o monasterios y porqué no catedrales. Cada cual a lo que abarque. A lo que llegué, o a lo que quiera llegar quien sabe.
Somos directores, guionistas, realizadores, productores, iluminadores, actores o actrices
principales y secundarios, y también somos extras de .. ¿de qué? ... de una película,
¿que película? la nuestra, sólo esa, la que se filma sin interrupciones, de la que sólo vale
la primera toma. Muchos escriben el guión de sus vidas pero no se atreven a dirigirla y mucho
menos a protagonizarla. Y ya quien sabe ni quieren ser extras y aceptar el riesgo de las acciones
más delicadas.
Otros, como productores saben lo que quieren, lo que pretenden y lo que están dispuestos a invertir, pero como guinonistas no se atreven a escribir, como directores se someten a lo que mandé la crítica y como actores son marionetas en sus propias manos prestadas.
Y a veces encuentro a algunos que siendo conscientes de que actúan en un guión que no quieren, que no se atreven a cambiar, esperan que se tuerza gracias al TIEMPO, que sus papeles se tornen, y todo ello sin que intervenga el director, ni el productor, dejándolo en manos del iluminador, cámara, montador.. otros... que siendo partes de la misma no son relevantes para un guión que se escribe con las decisiones que uno va tomando, adquiriendo y ejecutando.
Dejar la cámara en marcha y pasear delante de ella puede resultar pero, es tan solo, una mal remake de lo que pudo ser una obra maestra.
Yo en mi pequeño cortometraje, con pocos medios y pocas intenciones, algunas haylas, otras no haberlas, pero aunque siendo y estando ahí, aquí y allí, me siento labrador de la mía, maestro de luces y sombras, que ocultan unos lados, realzan otros, esconden aquellos y juegan por aquí y por allí con destellos para unos, ocasos para otros, oscuridad y claridad en una pelicula filmada en blanco y negro con 16 millones de tonos de grises.
No dejéis que nadie dirija, produzca o monte vuestra película. Esa es vuestra.
5/5/98 Fernando
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