| Por: Flames. |
14 de Enero de 1998 |
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CASTILLOS DE ARENA A veces me siento como un chiquillo jugando con la arena
en una gran playa. Armado con mis propias manos
trato de construir y levantar un castillo ..
un castillo de arena sobre unos cimientos endebles apoyados
sobre la arena mojada. Entonces, cuando el castillo se cae por su propio concepto,
encuentro que esos borrones de torres no tienen
ya razón de ser, y lo detruyo arrojando
la arena a mi alrededor, a puñados la aparto lejos para que no
vuelva a caer en mis manos. Y se la tiro a la cara a mucha
gente, a veces merecidamente y a veces inmerecidamente,
pero eso sólo lo saben Y después, cuando termino mi tarea destructiva
o constructiva según se mire .. porque
no se cuál es la tarea más productiva, si la de levantar
castillos o la de echarlos abajo, reanudo rápidamente,
velozmente, de nuevo, otro castillo, otra efímera
fortaleza, no se si más segura, o más elaborada
pero si más fundamentada. Con más conocimiento ejerzo mi
tarea Soy arquitecto de castillos de arena en una playa sin fin sometida a las mareas vivas, al azote del viento. Y a lo que es peor, al enérgico golpe de mi propio puño. Flames. |