Debilidad psiquica e identidad

Romeo Lucioni

 

 

El Hecho

sucedido en junio 2000.

En una ciudad del norte de Italia (la zona màs rica y economicamente màs desarrollada de la peninsula) tres amigas adolescentes deciden "matar" una monja (la victima predestinada habia sido el cura parroco, pero fue descartado por tratarse de un hombre demasiado corpulento).

En el momento y en el lugar elegidos pasaba una pareja y las jòvenes decidieron posponer la acciòn al dia siguiente.

La religiosa fue avisada que habia un enfermo grave que necesitaba asistencia y asì saliò de su instituto para encontrarse con los cuchillos de las homicidas.

 

 

El doloroso y alucinante acontecimiento de las tres adolecentes que han asesinado "casi por juego" una monja lleva a los especialistas y la sociedad toda a enfrentar una pregunta que parecerìa sin respuesta.

Un momento de locura? Un raptus? Esto no alcanza para explicar la premeditaciòn y la perseverancia en la determinaciòn (el gesto homicida ha sido pospuesto al dia siguiente debido a que en el momento establecido pasaban por alli algunas personas).

Si tomamos en consideraciòn lo que podemos observar casi cotidianamente en los consultorios psiquiàtricos, el problema que està a la base del hecho luctuoso adquiere dimensiones màs legibles, aùn si son igualmente horrorosas.

El tema en discusiòn es el de la pérdida de la identidad: muchos jòvenes y adolescentes presentan un quadro psicopatològico referenciable a este especìfico mecanismo.

Aùn no entrando en dettalles cientìficos o complicados, podemos decir que el mecanismo de la auto-conciencia e de la auto-valorizaciòn son procesos primitivos que intervienen en la estructuraciòn del Yo.

En un aporte reciente, Antonio Damasio ubica la formaciòn de esta funciòn yoica entre el 18° y el 24° mes de vida ("… cuando la corteza frontal alcanza la maduraciòn").

El problema de la conciencia y de la auto-conciencia se refiere a la organizaciòn de los objetos (internos y externos) que representan la posibilidad de obtener el sentido de realidad, ademàs de la relaciòn con el Sì-mismo y con los objetos.

El analisis de cuadros psicopatològicos importantes (autismo, psicosis infantiles y esquizofrenia) nos han permitido comprender de que modo la falta de estructuraciòn de la conciencia de sì-mismo lleva a una deformaciòn de la relaciòn con los objetos.

Estos se pauperizan y se vacian de valor a través de un mecanismo mental muy primitivo que se funda en el egocentrismo y en la omnipotencia.

En este modo, el sujeto vacìa de significado a los objetos que pueden ser eliminados, destruidos, desde el momento en que su significado profundo es introyectado por medio de la alucinaciòn.

Para comprendernos mejor, podemos tomar como ejemplo una hisoria de consultorio: "… si miro una postal de Egipto puedo enseguida tirarla, dado que Egipto queda en mi como una realidad absoluta: conozco de ella hasta los màs pequeños detalles!"

El hecho de poder eliminar los objetos tiene un fuerte significado adaptativo porque libera de la angustia que estos provocan y, al mismo tiempo, determina un profundo alejamiento de la realidad, una imposibilidad de adaptaciòn a los hechos reales y un vaciamiento afectivo.

El mundo afectivo es lo de los "valores" de manera que los objetos son desvalorizados y eliminados, no queda de ellos ni la posibilidad de evocarlos.

Esta "pérdida" resulta mucho màs radical y violenta que la destrucciòn y la muerte (en la que queda un "cuerpo", algo concreto), se trata de volatilizar, desvanecer, hacer desaparecer, anular.

Hoy es comun encontrarse de frente a jovenes que por las dificuldades en las relaciones, impuestas por una sociedad difìcil, anafectiva y conflictiva, pierden o no pueden estructurar una autoconciencia valedera.

En estos casos, encontramos siempre una "pérdida de los objetos" que se conecta a una ruptura con la realidad y un refugiarse adaptativo-defensivo en actitudes megalomànicas y omnipotentes o en una verdadera dimensiòn obsesiva de dependencia y de sumisiòn.

Estas posibilidades de respuesta determinan cuadros psicopatològicos que anotamos como:

  1. la dependencia, algo muy limitativo que se evidencia como relaciòn simbiotica con el Otro al que uno se somete.
  2. Las dinàmicas egocéntricas y omnipotentes que conducen igualmente a la ruptura con el mundo externo que pierde valor; en este caso la "libido" (el deseo) se vuelca sobre el sì-mismo para aumentar su omnipotencia.

Todos los objetos puede ser olvidados eliminados, de manera que el sujeto encuentra el sentido de autoestima en un Sì-mismo-cuerpo, en un hacer sin finalidades, en un vacìo existencial.

Propio este cuadro puede ser referido al caso de las adolescentes que han asesinado la monja que representa el "mito del poder" que viene robado y transferido en el Sì-mismo de los homicidas (como sucede el la "horda barbàrica primitiva") a traves de la ritualizaciòn del sacrificio: la monja-Dios es immolada para adquirir el poder de Dios, para chuparle el valor.

Mirado en estos términos, el "hecho de sangre" no es màs un gesto compulsivo, sino un "ritual" necesario para poder seguir viviendo, un actuar simbòlico que llena el vacìo de valor o el vacìo existencial que acompaña la perdida de indentidad, de la autovalorizaciòn, de la autosatisfaciòn que se encuentra en el reconocerse como Sì-mismo, como persona y como individuo.

La "debilidad psìquica" implìcita en la pérdida de la identidad es el fundamento y la justificaciòn de comportaminetos equivocados que, lamentablemente, se observan muy frequentemente en la sociedad actual, en los "sacrificios" juveniles perpetrados a lo largo de las rutas, en las dependencias, en el aumento del los suicidios e de los tentativos de suicidio.

Immolarse y/o immolar es como sentirse eternos y rellenar ese vacìo insoportable, esa rajadura del Yo que no solamente resulta inaceptable sino que llena de "ilusiòn" el vaciamiento del imaginario.

 

Traducciòn: Nora Silberleib



Torna all'indice