LOGIA NUEVO MUNDO Nº 88 
GRAN LOGIA DE ESPAÑA

Resúmen Histórico


        Basta con la contemplación de los templos, capillas, iglesias, catedrales, monasterios y claustros esparcidos sobre todo el suelo de España, para convencerse de que la masonería operativa o Arte Sagrado, ha tenido en nuestro país un desarrollo considerable.

        En el siglo XVII, la masonería, que era a la vez gremio, sindicato, escuela y cofradía, estaba a punto de desaparecer con la terminación de las últimas catedrales.  Pero, en la misma época, en Inglaterra, esta institución aceptaba miembros honorarios, cuya ocupación principal no era la construcción.  Los llamaron masones "Aceptados", hombres interesados por la base moral, el simbolismo, la generosidad y la fraternidad de la Institución.

        La primera Gran Logia se fundó en Londres en el año 1.717, de ella derivaron todas las otras Grandes Logias que forman la Masonería moderna.

        Las primeras fundadas fuera de Inglaterra son las de Madrid y d Gibraltar, por ello podemos decir que en España, tanto en la época operativa como en la moderna masonería especulativa, la Masonería goza de más antigüedad que en otros muchos países.

        Desafortunadamente esta situación no duró mucho tiempo, alejándose de los principios Tradicionales de la creencia en un Gran Arquitecto del Universo, o bien dejando de seguir las reglas de no hablar de política ni de religión en las Logias.  Por ello la Masonería española no tuvo nunca el reconocimiento de las demás Grandes Logias regulares del mundo.

        Las persecuciones del régimen franquista, encarcelamientos, fusilamientos y el exilio por los que tuvieron la suerte de poder escapar, marcaron el fin de la Institución en el país, durante un largo tiempo.

        En la época franquista, este régimen, tan abiertamente antimasónico, autorizó, no obstante, el funcionamiento de las Logias en el interior de las bases americanas estacionadas en España.

        Este hecho aparte, durante estos 40 años la Masonería desapareció de España, pero los masones en el exilio recibieron ayuda y protección y participaron en los trabajos de las Logias de los países que les dieron asilo.  Muchos tuvieron la oportunidad de ingresar en Logias regulares y esto influyó favorablemente en el momento de reemprender actividades masónicas en España.

        Este momento llegó en 1.977.    Unas pocas Logias pudieron reconstituirse, y otras, con la ayuda de la Gran Logia Nacional Francesa, se fundaron cerca de la frontera para aceptar nuevos miembros españoles.  Se agruparon a continuación en el distrito de España de a G.·.L.·.N.·.F.·., obteniendo así la regularidad de orígen hasta que, en el año 1.982 se fundó la Gran Logia de España, independiente y, pro primera vez, reconocida por la totalidad de las otras Grandes Logias Regulares del mundo, siendo la única obediencia regular en el Estado.


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