Libro de Visitas

 

 

 

 

El Viaje

El hombre de rasgos avejentados y cabellos largos y renegridos contemplaba las llamas sentado frente a la gran fogata de la vida. Su mirada parecía perderse entre las danzas del fuego, entrando y saliendo por los senderos del humo. El paisaje era simple y profundo, unas rocas sinuosas y los espinos complacientes con las lagartijas, más allá se desdibujaba el valle con la noche que envolvía de eternidad al guerrero. Cuanto mas se elevaban las llamas, el círculo de luz se iba abriendo, y se cerraban las heridas. Una puerta interior se fue moviendo al tiempo de que un águila grande y hermosa sobrevolaba al hombre y emitía sonidos que se escucharon durante siglos.

Fue un instante en que supo de su libertad.
INDICE

MEDITACION II DAMERO
LA NOCHE PEREGRINACION
CAIN COMO NEZAHUALCOYOTL
EL VIAJE PUNTA DEL EST

La Noche

Bin talac
Okin
Okinal
Okné
Paclancil
Caixbaac
Cunx, Cexbey
Cabet u bel tren

Vendrá
A la oración
A la tarde
Ayer tarde
A gatas
En hora buena
Y, aunque se así
Lo necesito.

Meditacion 

Necesite quebrar un destino
Para renacer de un vuelo 
Sin alas
U vos ¿a quien quebraste?

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Cain

Te frenaba el vuelo de tu poesía.
Un arco de melodías sin color
Gemelaban la penumbra
Del indómito latido,
Del fastuoso rubor,
Del insoslayable temor
Al desengaño.

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Poesías premiadas:

Damero

El Altillo de mi vida,
Una gran ventana sin cortinas.
Fuego cercano y almohadones atolondrados.
Contemplo el cielo y sus matices
Perderse no es pecado,
Conozco mi retorno.

Como Nezahualcoyotl

Porque desde tus primeras páginas
Anuncias lo que no conoces,
Sientes lo que no comprendes,
Y amas aquello que buscas.

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Peregrinacion

Me marcho al cielo infinito de tu recuerdo.
Sólo hay olas de murmullos 
Y una suave brisa de primavera cortada.
Un barco testigo de un paseo,
Quizás inaudito,
Quizás pasajero.
Un reproche que no puedo evitar
Hacerle a mi tiempo, 
Y un adiós infalible al deseo.
Manos cortadas, pies sin rumbo, y el fantasma de la noche
Que sobrevuela mi reja.

Punta del Este

Rumorean sobre el horizonte
Cinco piedras grisáceas;
Se pierden en la arena de noviembre
Entre vientos de guerra y suspiros de amores.
Desde el cenit de una vela
Las figuras se entrelazan,
No hay ataduras ni tapujos,
Canden piel y corazón...
Y la mano de los cinco continentes.


 

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