¿QUÉ ES EL EMPLEO KEYNESIANO?

Por:  Santos Mercado

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Para los economistas keynesianos  hablar de empleo  significa referirse sólo a las personas que  trabajan para un patrón y  por lo tanto  perciben un salario mensual, tienen seguro social y disfrutan de prestaciones. Esta es una visión demasiado estrecha, que no incluye a amplios sectores de la población que ni les gusta trabajar para un patrón, ni buscan estar sometidos a la burocracia del IMSS o del ISSSTE, ni tienen sindicatos  y que trabajan arduamente sin pensar en vacaciones o jubilaciones. Los  vendedores ambulantes, los taxistas sin permiso, los que fabrican ositos de peluche en un oscuro edificio, etc. son desempleados, según los keynesianos. Quienes asumen este punto de vista piensan que el desempleo queda resuelto cuando toda la gente en edad económicamente activa tiene un patrón y pagan impuestos al Estado. Bajo la visión de Keynes, sólo una economía "perfectamente organizada"  puede acabar con el  desempleo. O equivalentemente-según los keynesianos- el sistema capitalista  es incapaz de resolver el desempleo.
Ya antes Vladimir Ilich Lenin, padre de la revolución rusa de 1917,  se preocupaba por lograr el pleno empleo. Decía que llegar al socialismo significaba lograr que todos los hombres y mujeres en edad productiva  fueran trabajadores del Estado.
Adolfo Hitler, líder del socialismo alemán, logró resolver el problema del desempleo forzando a todos los alemanes a trabajar para el gobierno. Incluso, hasta les pagaba con marcos alemanes recién fabricados en la imprenta del Estado. En efecto, Hitler se dio cuenta que era muy fácil contratar a todos los desocupados pues bastaba con echar a andar la maquinita de hacer billetes. Casi todo el pueblo alemán lo vitoreaba  pues parecía obra de magia  garantizando el sueldo de todos, y poco les importaba de dónde salían. Podemos decir que Hitler fue un alumno destacado de Lord Keynes.
Cuba y Corea del Norte son los últimos países que aún siguen el método de incorporar al gobierno a todos los habitantes de esas sociedades y es así como presumen que en sus países no hay desempleo. Más aún, ellos sostienen que el desempleo es un fenómeno natural de las "nefastas"economías neoliberales. Una curiosa coincidencia con Keynes.
Digno es reconocer que la idea es muy tentadora. El que escribe, alguna vez sucumbió ante esta visión. Un Estado capaz de desplazar a la economía capitalista y garantizar el sueldo a médicos, profesores, investigadores, electricistas, petroleros, choferes, jardineros, colectores de basura, etc. Un Estado capaz de disponer de millones de manos para organizar y  laborar  en las fábricas del Estado, para hacer carreteras, hornear pan, elaborar vestido, enseñar a los niños, para hacer ciencia, etc. ¡Qué mundo tan maravilloso se podría crear! Basta planear con un buen equipo de matemáticos y estadísticos. Una idea fascinante que aun conmueve a cualquier cabecita verde y con tal de lograrla, es capaz de subir a las montañas de Chiapas,  "trabajar por el partido", sacar  los machetes, o si es necesario ofrendar la vida colocándose explosivos para destruir a los opositores de tan "noble" idea.
Sin embargo, el encanto se rompe en cuanto se miran las consecuencias de dejar que un grupito de burócratas, políticos o líderes  carismáticos  sean los que "organicen" a la sociedad.
Hay que señalar que si se elige este camino es necesario, forzosamente,  destruir el principio de propiedad privada. Es decir, para que todos estén dispuestos a obedecer al Estado, es necesario decretar que nadie es dueño de nada. En otras palabras, hay que seguir fielmente la propuesta marxista de "abolir la propiedad privada". Cuando Usted ya no es dueño de nada, Usted ya no puede decidir sobre nada. Usted no se puede dedicar al comercio pues no tiene nada que vender; tampoco puede comprar, pues no tiene nada que dar a cambio. En consecuencia, se han creado las condiciones para que Usted  se vea obligado a obedecer al Estado, es decir, al buró político que organiza a la sociedad. Dicho de otro modo, dejar que un grupito de individuos o un líder ordene a la sociedad significa crear un mundo de esclavos donde solo el líder decide y los demás obedecen. Hay quien postula que esa obediencia puede ser producto de la voluntad soberana de la gente. Puede ser., ahora recuerdo el cas
 o Waco, en Estados Unidos, donde la gente se suicidó "voluntariamente" porque así lo pedía el líder.
Por suerte, hoy en día ya no quedan muchos países enamorados de esta idea, sin embargo, eso no quiere decir que ya nadie suspira por este método. Todavía hay gobiernos que intentan engordar  la burocracia del Estado.  Todavía hay países que tienen un gran ejército de empleados, millones de burócratas que amenazan con hundir al barco. México es uno de estos países con una gran burocracia de más de cinco millones que reciben cheque de gobierno y  que se oponen, naturalmente, a cualquier cambio que dañe a sus intereses, son los que salen a la calle para evitar las privatizaciones: Más de un millón de burócratas simulando que educan al pueblo; más de 300,000 burócratas que manejan la electricidad, más de 200,000 burócratas que "cuidan" la salud del pueblo, los que manejan los telégrafos, el correo, etc. Incluso, han surgido los "redentores" que van más allá para garantizar sueldos aún sin que la gente tenga la obligación de trabajar (becas a los viejitos, a los discapacitados, a
 los estudiantes, etc.) Por desgracia, todavía no hay mucha gente que detecta el daño que se está haciendo a la sociedad, incluso hay quien aplaude estos hechos. Estas son las reminiscencias de la revolución comunista que infectó a México en 1910 y que se oficializó con la teoría de Keynes en 1936. Naturalmente, toda esa burocracia parasitaria, desde profesores de universidades públicas, diputados, senadores, militantes de partidos subsidiados, trabajadores del metro, hasta el cuerpo de barrenderos del Distrito federal se oponen a los cambios estructurales que afecten su paraíso.

Pretender que  una economía  resuelva el problema del desempleo por medio de la contratación Estatal (keynesianismo), sólo significa invitar a la gente a un suicidio colectivo donde pareciera que  burocracia estatal queda a salvo, pero al final todos nos hundimos.  Cada nuevo trabajador que contrata el estado, es un atentado contra la economía de mercado. Por tanto, si queremos que el barco flote, no solo hay que impedir que el aparato de Estado crezca, sino que se le tienen que aligerar desprendiéndose de toda la burocracia inútil.  Lo paradójico es que mientras más burócratas estatales se van a la calle, más se reduce el desempleo. Ya le explicaré.
Finalmente. ¿Existe alguna  forma de lograr que todo mundo tenga empleo sin que esté pegado a la ubre del gobierno? Por fortuna, la respuesta es afirmativa. En efecto, existe el método neoliberal. Los neoliberales tenemos un concepto diferente del empleo. De acuerdo a este nuevo concepto, tenemos  una respuesta que se la diré en el siguiente articulo. FIN. 06/03/04


Cuando la autoridad se presenta con la apariencia de organización, muestra un encanto tan fascinador que puede convertir las comunidades de gentes libres en verdaderos Estados totalitarios.
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