Mi propio fetiche

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Mi propio fetiche

Mucho leemos en distintos mails acerca de la excitación que produce vestir prendas femeninas. Variantes como polleras, zapatos, pantys, lencería, que vestimos en privado, en espacios propios "seguros" como reuniones privadas o boliches; o algunas escondiendo alguna prenda femenina bajo las ropas de varón en su vida "publica" diaria. Motivaciones sexuales aparte, el denominador común de muchas de estas prácticas es el placer de lucir, sentir y poder verse con ropas de mujer. Muchas veces el placer reside en sentir esas maravillosas texturas en la piel, sentir ropas ceñidas y ajustadas, lucir polleras o lencería, zapatos y medias en suma convertirte en tu propio fetiche. Hemos leído cientos de relatos donde ya sea con ropa propia o "prestada" de madres, hermanas, novias o esposas, muchas de nosotras nos hemos entregado con frenesí a una intensa practica de autoerotismo (puede leerse también como masturbación, je).

Quienes de nosotras no se ha entregado a una sesión de onanismo luego de ponerse ropa y/o o lencería, maquillaje, o zapatos ? Y a veces solo con el uso parcial de estas prendas (o sea sin estar completamente vestidas de mujer). También ocurre que en esa situación, vestidas parcial o totalmente de mujer y generalmente frente al espejo, pasan por nuestra cabeza imágenes y fantasías respecto de para quien estamos así vestidas.

Otro de mis descubrimientos respecto de mi propio comportamiento ha sido, luego de por ejemplo haberle regalado un vestido muy provocador, casi de prostituta, a mi ex-mujer y que ella aceptara a regañadientes ponérselo a lo sumo un vez para darme el gusto, encontrarme frente al espejo luciendo ese vestido con un grado de excitación impresionante y fantaseando con cualquiera menos con mi mujer.

Del mismo modo, muchas prendas y/o zapatos que hubiese deseado ver a alguna de las mujeres que comparten o han compartido mi vida y sintiendo placer por poseerlas con esos atuendos, terminaron siendo lucidos en mi generoso cuerpito, y yo, con esas ropas en los brazos de algún hombre que me hizo su fetiche. Que lío. Querer que ellas - nuestras mujeres - se pongan algo para satisfacer nuestro deseo fetichista (imaginemos lencería, portaligas, tacos muy altos, lycra adherente, corsets, etc. ) y terminar nosotras vestidas con alguna de esas ropas ya sea para autosatisfacernos o convirtiéndonos en fetiche de otro hombre.

O con el maquillaje. En mas de una oportunidad y tras mucho insistir, conseguí que alguna de mis mujeres (léase ex esposa, novias anteriores o actual) se maquillaran de forma ultra sexy. Obviamente que a regañadientes y como casos excepcionales aceptaron maquillarse del modo que... habitualmente yo lo hago cuando me visto de mujer, jajaja.

 También vale reconocer que es en ese espacio que media entre lo ultrafemenino, lo sexy y el fetiche, es donde obtienen su diferencia a favor las travestis y crossdressers que mas allá de lo que "les sobra" (y que también es requerido esa" parte" de su ser) y donde ganan las fantasías de algunos hombres, frente de las mujeres biológicas corrientes.

Suena loco pero es así. Finalmente como se diría en psicología, una proyecta sus deseos fetichistas nada menos que... en si misma.

En fin, cosas que forman parte de nuestro intenso mundo de llevar a un hombre y a una mujer dentro del mismo envase.

Besos. Luli, fetiche propio y ajeno.

 

 

 

 

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