
Adoro te devote, latens deitas, quae sub his figuris vere latitas: tibi se cor meum totum subicit, quia te conemplans totum deficit, visus, tactus, gustus in te fallitur. Sed auditu solo tuto creditur, credo quiquid deixit Dei Filius: nil hoc Verbo veritatis verius.
Sección Anecdotario: Corazón de dinosaurio
En
el
artículo de Biología aparecido en esta séptima edición de Fides et
Ratio, narramos algunas vacilaciones en torno al proceso de fosilización que
nos permite poner en duda al mismo o, en forma más audaz, a la real antigüedad
de los restos de los dinosaurios.
En relación a esta inquietante posibilidad, vuelvo a la prestigiosa Science
para comentar un artículo publicado allí en 2000.
El
doctor Andrew Kuzmitz, paleontólogo, había desenterrado junto a Michael Hammer
los restos de un dinosaurio de fines del Cretáceo, datado en 66 millones de años, en el estado de Dakota del Sur
(Estados Unidos). Dentro de la cavidad torácica, se encontraron unos restos rocosos
de configuración muy particular que, afortunadamente, fueron transportados con los
huesos del saurio a la Universidad de Carolina del Norte.
Las
rocas fueron sometidas a diversos estudios, incluyendo una tomografía computada
con reconstrucción tridimensional, técnica que utilizamos hoy por hoy para
programar cirugías complejas como los aneurismas aórticos o la reconstrucción de pelvis después de un traumatismo. Pues
bien, para el asombro de los siete médicos que evaluaron la muestra, los restos
rocosos correspondían a un corazón completo, incluyendo el tracto de salida de
la aorta.
Figura 1.- El tórax del dinosaurio (abajo a la derecha, con su forma oblonga, el corazón)
Cabe
recordar que el corazón de los vertebrados
superiores, incluyendo el nuestro, posee dos cavidades pequeñas llamadas aurículas y dos cavidades mayores llamadas ventrículos. El corazón de los
reptiles modernos (serpientes, lagartos y tortugas) posee un ventrículo único,
por lo cual la distribución de oxígeno y nutrientes a los tejidos periféricos
es de menor calidad que la de las aves o mamíferos. El corazón del dinosaurio
examinado poseía cuatro cámaras, por lo cual se asemeja enormemente al de las
aves actuales, presuntos parientes más próximos de las bestias extinguidas.
Este
increible hallazgo arroja aún más incertidumbre sobre el real tiempo de
desaparición de los dinosaurios o, por lo menos, sobre los conocimientos
actuales del proceso de fosilización... ¿cómo explicar coherentemente la preservación de una estructura como el corazón
a lo largo de decenas de millones de años?
La
existencia de una Tierra más joven de lo que creemos es una hipótesis que lentamente ha cobrado vigor
y que deberá demostrarse con hallazgos científicos, a la luz ética que sólo
nuestra Fe en un Dios Creador de todo el universo
puede darnos.