Poemas de Marisol Pereira Varela
Filo de Juego
Molodi

Yo fui su musa
él fue la mía
Durante doce años en Burundi
la piel de la ciudad perdida
retaba los secretos de Molodi

El Chamán
maraca y taparrabo roto
aún rastrea en su sopa planetaria
brebajes de consciencia
atados suavemente a un cordón de plata

De su oficio le quedan mil remedios
para allegar el mal o sofocarlo
Alquila un insomne tercer ojo
para velar el curso de los astros
(al mal de amor
le daba ancas de rana)

En el círculo de arena
sostenidos
dos cuerpos se repliegan
sin gravedad o huesos que los lleven
de vuelta a la tierra

Nunca antes había existido magia alguna
que en puntos suspensivos
uniera
dos almas tan disímiles
sobre una misma selva

En las manos tembluzcas de Molodi
se haya un Maëlstrom
capaz de destruir el cosmos
al soplo de una vela.

Pereira
Descenso

Ella sube
Yo desciendo
entre camaleón y duna negra
Desprendo el marco umbilical traslúcido
la piel sin nombre u oficio telescópico
Borro mi ser del mapa
Lo mismo hace el rocío con sus prendas
Le digo adiós a todo
donde me hallo entera
Cuelgo la voz atada de un costado
para arreciar de frente la marea

Ella sube
Yo desciendo
Rodeada de testigos sin colores
para dejar perfecto cuanto estaba
Sin rastros de dolor o mil amores
decapitar mi lengua agujereada
Ni en un momento más o uno de menos
la arena en el cristal
figura clásica
-retrovisor centrífugo-
filme atascado del mundo que habitara

Ella sube
Yo desciendo
Cadenas sin anillos
Desolación temprana
Un cuerpo perdido de sí mismo
en busca de la puerta milenaria
Entre puntos de piel  
el infinito
Surcos de vida y muerte acumulada
Perfil que se desdobla al contenerse
tejiendo telarañas entre nadas


Ella sube
Yo desciendo
como alfil en batalla
A mirarme de frente en el espejo
sin la sombra del tiempo 
Desquiciada
Huyo
huyo de lo que ya no tengo
Me persigue la sombra con su buche somnífero
la calle sin salida
el puente roto
el aeropuerto hundido
entre las llamas

Me toca regresar
al otro lado
Punto de enlace sin matiz angélico
Ser parte de la sangre que aún me llama
desde el resquicio oscuro
del infierno
Voltear la cara a lo que nunca fui…
  mientras
               Des
                                           -ciendo.






                   
Marisol Pereira Varela
Ayer

El pasado pereció desnudo en nuestras pestañas
Si no me amas
me alquilo para soñar.

El amor no es sólo un ritual telegráfico


                    
Hoy miércoles
Mi cuerpo te predice
te añora dulcemente
Mis labios más abiertos esperan por un beso
como papiro al viento escrito entre tus brazos

Hoy miércoles
Cuando intentas soñarme
me vuelco en tu deseo
Capullo
tiembla la mariposa

Hoy miércoles
Sin poder dormir o respirar
la tormenta ardiente del desierto ataca
Tu sombra de la anterior semana se acurruca en mí
como un molusco en busca de una nueva concha

Hoy miércoles
Mi oreja es una vulva
a expensas de tu lengua
de cada aliento tuyo dando vida a mis flores
de tus cuentos oníricos tecleándose en la mesa

Hoy miércoles
La poética no es sólo de poetas
se funde en los amantes
La piel agradecida
surca su ritmo andante

Hoy miércoles
Mallarmé ni Breton
saben bien lo que haces
Este gran ritual de amores telegráficos
cruza las líneas límites de nuestros calendarios.

Marisol Pereira Varela
19-20 y 26 de marzo 2003
Los poemas seleccionados pertenecen al libro Versus.  Este poemario está compuesto de tres partes: Antepasados, Contrapunto y Trasmundo.