ACCESORIOS

Tanto la limpieza, como el mantenimiento de la cámara  (y su equipo), es tan importante como la propia cámara si queremos sacar fotos no solo de buena calidad, sino también lo más nítidas y perfectas posibles. A parte de la cámara, éste sería el equipo básico ideal para llevar en una bolsa a la hora de hacer buenas fotos.


La bolsa ideal:

Cada fotógrafo prefiere un modelo de bolsa diferente para llevar la cámara y sus accesorios. Básicamente existen dos tipos de bolsas diferentes:

El estilo mochila, que resulta adecuado si se va a caminar largas distancias, ya que se puede compensar el peso entre los hombros. Sin embargo no resultan adecuadas en entornos urbanos, ya que es más difícil sacar algo de la mochila en medio de una calle y esto puede dar problemas.

                            

Si se va a elegir una bolsa que cuelgue del hombro, es preferible buscar un modelo que sea impermeable y con piezas acolchadas extraíbles. Este tipo de bolsas se puede personalizar para satisfacer nuestras necesidades y poder colocar bien el equipo que desees llevar en cada caso. La tira que se cuelga al hombro ha de ser ancha y es mejor si lleva un accesorio curvo y acolchado para que sea aún más cómoda.

Si sólo se lleva un a cámara, con un objetivo zoom y un flash accesorio guárdalo todo en una riñonera. Si no las llenas de cosas, las riñoneras resultan muy cómodas, porque equilibran el peso en las caderas. Para evitar posibles hurtos, es preferible colocar la riñonera hacia delante y no por la espalda.

Algunos fabricantes ofrecen bolsas de colgar al hombro que a la vez se convierten fácilmente en mochilas. Este tipo de bolsas son ideales para caminar largas distancias, tanto por el campo, como por la ciudad. Sin embargo presentan un inconveniente: suelen ser demasiado grandes, ya que están pensadas para llevar bastantes accesorios o incluso una chaqueta, un impermeable, un GPS, etc...

Dentro de la bolsa, no estaría de más llevar un pequeño cuaderno de notas con un bolígrafo o lapicero, por si hay que hacer alguna anotación sobre la toma o el lugar de toma, una pila o batería de repuesto y un pequeño kit de limpieza.

El flash externo:

Aunque el flash incorporado es suficiente para sujetos cercanos, a veces es adecuado también llevar un flash opcional. Algunos son muy compactos, aunque no producen copias de buena calidad. 

Los modelos más grandes proporcionan un mejor alcance. Esto puede ser muy útil especialmente si se utilizan distancias focales de teleobjetivo para sujetos que estén alejados. 

 

 

Lo ideal sería buscar un flash con un número guía de al menos 100 (en pies) o 33 (en metros). Estas especificaciones no se corresponden con las de ámbitos de flash reales, pero resultan útiles cuando se comparan con diferentes tipos de flash.

                                     

Objetivos:

Saber emplear el objetivo adecuado en cada momento puede ayudarnos a mejorar la calidad de nuestras fotografías.

Cada objetivo plasma la imagen en el negativo de una manera distinta, lo cual nos puede ayudar a obtener efectos interesantes, aislar o resaltar detalles, etc... 

Los objetivos se definen por medio de la “distancia focal”, que es la distancia en milímetros que hay desde el negativo al centro óptico de la lente cuando ésta enfoca al infinito. De esta manera tenemos objetivos de 28 mm, de 50 mm, de 200 mm, etc...

Hoy día, los objetivos zoom se han popularizado tanto que podemos reunir en un solo objetivo varias distancias focales y obtener una buena calidad de imagen, como en el caso de los zoom 35-80 mm, tan comunes. La gran ventaja de estos objetivos es que nos permiten explorar las distintas composiciones de una imagen en función de la distancia focal sin necesidad de cambiar de objetivo continuamente. 

Hasta no hace mucho, las cámaras reflex de 35 mm. venían con un objetivo de 50 ó 55 mm. Era el objetivo normal. Se fabricaba en serie y eran económicos. Sus características principales son, por una parte la perspectiva natural que se obtiene con él, ya que presenta la imagen aproximadamente como la ve el ojo humano (esto también se puede obtener ajustando el zoom a 50-55 mm); y por otra su gran luminosidad: f/1,8 ó f/1,4 son aberturas corrientes en estos objetivos, lo cual los convierte en grandes aliados para las tomas con luz escasa.

La visión de un objetivo normal de 50 mm. Abarca unos 45º. Para traspasar ese límite y plasmar en el negativo más de lo que abarca la visión normal hay que recurrir a los objetivos de distancia focal corta o gran angulares: 35 mm, 28mm, 24mm, etc... 

Estos objetivos doblan la luz y comprimen los objetos para que quepan en el negativo, de tal manera que los vemos más pequeños de lo que son en realidad. Estas distorsiones son más evidentes al emplear distancias focales de 28 mm o menores y permiten obtener interesantes efectos especiales.

El empleo más habitual de los gran angulares se da en circunstancias en las cuales el fotógrafo quiere abarcar una gran porción de espacio, pero no puede retroceder. Al recurrir al gran angular el espacio se comprime. Por otra parte, al poseer una mayor profundidad de campo, estos objetivos permiten encuadrar y enfocar a la vez objetos del fondo y objetos cercanos.

Los objetivos gran angulares más cortos (20 mm, por ejemplo) permiten obtener distorsiones y perspectivas exageradas que añaden gran interés a determinadas fotografías, por ejemplo de paisajes.

          

Los gran angulares permiten obtener interesantes efectos merced a las distorsiones que provocan al expandir el ángulo de visión, como en el caso de esta iglesia fotografiada con un 24 mm.

Los teleobjetivos producen el efecto contrario al de los gran angulares. Si estos parecían alejar la imagen para comprimirla, los teleobjetivos la acercan al reducir el ángulo de visión.

Cuanto mayor sea la distancia focal del objetivo mayor será el efecto de acercamiento o aumento de tamaño del objeto. Los más empleados son los comprendidos entre 80 y 200 ó 250 mm, popularizados por los zoom 80-200. Los de mayor distancia focal (400 mm, 600 mm) necesitan un trípode para evitar que la imagen salga movida, por lo cual su uso es más engorroso.

Son especialmente útiles para fotografiar objetos lejanos, que de   otra manera decepcionarían al quedar reducidos a una pequeña porción de la imagen rodeada de objetos accesorios que no nos interesaban.

Otro efecto muy interesante es que comprime los distintos planos de la imagen limitando la sensación de profundidad. Esto permite obtener, por ejemplo, majestuosas instantáneas de cadenas montañosas que se extienden a lo largo de kilómetros aparentemente comprimidas en un solo plano.

También poseen una profundidad de campo muy limitada, por lo que son muy útiles para realizar retratos y, en general, fotografiar cualquier objeto que queramos aislar del entorno. A parte de estas lentes u objetivos, existen otras tantas englobadas dentro de una amplia guía de lentes.

Filtros:

Los filtros se emplean básicamente para modificar y controlar la composición espectral de la luz, tanto en fotografía en blanco y negro, como en color. También existen filtros para crear efectos ópticos y de color. Una manera de clasificar al primer grupo es en base a números y, eventualmente, con el agregado de letras, siguiendo las normas establecidas en 1960 por la casa inglesa Wratten y que, posteriormente, fuera adoptada y ampliada por la Eastman Kodak Co.

Los filtros destinados a modificar la composición de la luz se clasifican en diversos tipos. Para fotografía en blanco y negro se utilizan los llamados filtros de contraste, que permiten cambiar la relación que existe entre el color y el tono de gris.

En color se emplean los filtros de corrección, que hacen coincidir el balance color de la luz con el balance color de la película o que también permiten ajustes más sutiles, para evitar o intensificar algunas dominantes de color, según el efecto deseado.

Los filtros de compensación, también utilizados en fotografía color, permiten hacer correcciones en bandas más estrechas del espectro. Se los denomina CC, letras que van seguidas de un número que indica la densidad y luego la inicial del color (yellow, magenta o cian).

Existen también los filtros de densidad neutra, que reducen la intensidad de la luz sin cambiar sus características, los graduados para registrar en forma más oscura o cambiar una parte del color de la escena y los de polarización, además de los de efectos especiales, que transforman ópticamente toda o parte de la escena.

 

Existen unas tablas de filtros, donde se resumen los tipos de filtros más usados en la toma fotográfica, conforme a la clasificación de Wratten, que es la utilizada por casi todos los fabricantes.

 

El equipamiento más adecuado:

Si tienes muchos accesorios, seguro que te gusta llevártelos todos "por si acaso". Después de todo, nunca se sabe lo que te puedes encontrar para tomar una fotografía o qué tipo de lente o accesorio necesitarás. Sin embargo, esto tiene sentido para un fotógrafo de la revista National Geographic que vaya a trabajar en África durante tres meses, pero para los que no sean profesionales es recomendable que viajen ligeros. No hay nada peor en un viaje que llevar un montón de peso o estar preocupado por la seguridad de los accesorios que te hayas dejado en el hotel. Incluso los fotógrafos de viajes profesionales evitan llevar grandes cantidades de accesorios para tomar sus fotografías.

Por ejemplo, sería aconsejable llevar dos lentes de zoom: una 20-35 mm f/2.8 y una 80-200 mm f/2.8 (una destinada a distancias focales cortas y normales y la otra para distancias focales normales y largas) para cubrir un rango de 20 mm a 200 mm en pocas piezas. Entre los accesorios que se pueden llevar, sería conveniente un flash con un cable TTL para un flash externo, pilas, películas (con una sensibilidad acorde a las condiciones de luz que se empleen para la toma de las fotografías), varios filtros, un trípode compacto, un parasol para evitar la incidencia directa de los rayos del sol sobre el objetivo y un trapo adecuado para limpiar las lentes.

 

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