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Roguemos a Dios por nuestros Sacerdotes con la Oración por los Sacerdotes de Santa Teresita de Lisieux.
Monseñor AGUSTÍN FUENTES ANGUIANO

SAN RAFAEL GUIZAR Y VALENCIA - Sitio Oficial de la Causa de Canonización -
P. Ángel Darío Acosta Zurita
Corazones de Jesús y María



La Familia Formadora en los Valores Humanos y Cristianos


Nací en la ciudad de México el día quince de junio de 1918, siendo mis padres fieles cristianos, Jesús Fuentes Escamilla e Imelda Anguiano Rodríguez.
Fuimos procreados y educados 16 hermanos, diez hombres y seis mujeres, siendo yo uno de los menores, el doceavo hijo. Como era tiempo de la Revolución aunque no faltó lo necesario a la familia por la diligencia de nuestro papá, sin embargo nos enseñaron a conformarnos con lo que Dios nos daba en alimento, vestido, calzado y libros para estudiar.
A los doce años, juntamente con mi hermano menor, Bernardo, asistí como acólito en el templo de San Francisco en la Av. Francisco I. Madero, en México, que tenían entonces los Padres Jesuitas y tomando en serio tan hermoso ministerio, anhelábamos los dos ser sacerdotes Jesuitas recordando los ejemplos que habíamos admirado en el Padre Eduardo Iglesias y en el Padre Jacobo Ramírez, entre otros.
Estudié juntamente con dos de mis hermanos menores, Bernardo y Salvador, en el “Colegio de La Salle” de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Empecé a apreciar la bondad de los maestros religiosos y los esfuerzos generosos y abnegados de mi mamá, recién viuda y en pobreza pues teníamos solamente una casa de vecindad que dejó mi papá para nuestro sostenimiento, al morir intestado los licenciados que ayudaron en arreglar el caso se apoderaron de la casa, tomándola como honorarios.
Estando en la escuela, asistíamos mi hermano Bernardo y yo, en plena persecución religiosa, a la Catedral de México para ayudar en la Santa Misa de las 7 de la mañana al Señor Obispo, Maximino Ruiz, que había quedado como responsable de la Catedral ante el Gobierno. Las monedas que recibíamos corríamos alegres a llevárselas a mi mamá. Ciertamente el recuerdo de la señora Imelda, mi madre, en el alma de sus hijos quedó profundamente grabado en sus corazones, por su abnegación revestida de bondad y de energía. Recuerdo lo que nos costó a Bernardo y a mí el primer desprendimiento de la familia, al irnos al seminario como internos, participando en el grupo de “Coloraditos de la Catedral”; mi mamá no nos permitió que derramáramos lágrimas, porque íbamos a servir a Dios en el canto gregoriano y en el servicio del altar, utilizando el tiempo sobrante en terminar nuestra primaria, y en asistir a las clases de los seminaristas para que “no diéramos guerra.”
Poco antes de entrar al Seminario, ayudábamos a mi mamá en las noches, hacia las diez u once, a fijar propaganda en las calles a favor de la Iglesia y a conseguir medios económicos para enviarlos a los “cristeros”. Y como ese trabajo era tan peligroso, de cárcel y de muerte, nos decía nuestra mamá, que si la descubrían y la apresaban, regresáramos tranquilos a la casa y ahí la esperáramos.
El Señor Obispo, Maximino Ruiz, llamó al Padre Espiritual del Seminario, R.P. Manuel Hernández, Misionero del Espíritu Santo, y le encargó que me llevara a la Escuela Apostólica de dicha Congregación en plan de vacaciones, pero yo le puse en claro al Padre Manuel, que sólo estaría unos días, porque quería ser Jesuita. Al final de estas vacaciones de 1932, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, Patrona de la Escuela Apostólica, me llamó el Padre Manuel y le dije que me quedaría ahí, para ser Misionero del Espíritu Santo. Solamente me quedé triste al ver que mi hermano Bernardo, compañero de toda mi niñez, no había sido escogido.
Sentí que mi vocación nació en el Seminario de México, en mi internado de “Coloradito”, al ver al Padre Espiritual, R.P. Manuel Hernández, celebrar con mucha devoción la Santa Misa, explicarnos la historia de los Santos y el contenido litúrgico del santo sacrificio de la Misa. Mi pensamiento al dirigirme a Nuestro Señor fue: “Yo quisiera ser como el Padre Manuel Hernández.”
Fueron cuatro años, llamados de latín, al final de los cuales entré de postulante al Noviciado con doce compañeros, de doce que habíamos empezado en la Escuela Apostólica.
Transcurrieron dos años, durante los cuales conocimos las Obras de la Cruz y a su inspiradora, y al Padre Fundador de los Misioneros: los Siervos de Dios, Conchita Cabrera de Armida y Félix de Jesús Rougier que con su santidad iluminaron nuestros estudios Sacerdotales y nuestro anhelo de ser santos, como ellos. En Puebla, hicimos un año de Filosofía ayudados por los Misioneros que ejercían su ministerio en el Templo expiatorio de la ciudad. De ahí pasamos a Tlalpan, a la Casa de Estudios,  para continuar el Curso de Filosofía, y antes de comenzar los estudios de Teología, mis superiores me enviaron a Irapuato, con otro compañero, el Hermano Filemón Alvarado para ser maestros de los niños y jóvenes que entraban a la Escuela Apostólica recién fundada en ese lugar. Allí duramos dos años, y continuamos enseñando otro año, en la Primera Escuela Apostólica de Tlalpan. Los otros diez compañeros fueron enviados a Roma, mientras el Hermano Filemón y yo, con nuevos profesores y compañeros, comenzamos nuevamente en  la Casa de estudios, la Sagrada Teología.
Tantas enseñanzas de espiritualidad y de ciencia nos hicieron amar más nuestra vocación, al recibir la Tonsura y las cuatro Órdenes Menores: Ostiariado, Lectorado, Exorcistado y Acolitado. Recibimos después el Subdiaconado, que se tenía entonces como la Primera Orden Mayor. La Tonsura, las Cuatro Órdenes Menores y el Subdiaconado las recibimos de manos de Monseñor Maximino Ruiz.
Más tarde recibimos el Diaconado, y felizmente, el 21 de diciembre de 1946, EL SACERDOCIO. El Diaconado y el Sacerdocio nos lo dio el Siervo de Dios, Mons. D. Luis María Martínez, Arzobispo Primado de la Ciudad de México, en la Catedral Metropolitana.
Después de un año de servir como Maestro, ya Sacerdote en la Escuela Apostólica de Tlalpan, salí de la Congregación para ayudar al Seminario de la Diócesis de Huejutla, como Prefecto de Estudios durante un año para después continuar en Roma nueve años, en los estudios de Derecho Canónico y Civil; siendo interrumpidos dos años, para colaborar en el Proceso de Beatificación de Monseñor Rafael Guízar y Valencia, como Secretario del Tribunal Eclesiástico de Veracruz que instruía dicho Proceso.


SAN RAFAEL GUÍZAR Y VALENCIA (1878-1938) de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
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Biografia ufficiale di san Rafael Guízar Valencia - Clicca qui

San Rafael Guízar y Valencia, nació en Cotija (Edo. de Michoacán, MÉXICO), el 26 de abril de 1878. Siendo un infatigable misionero en varios estados de la República Mexicana y en varias naciones como Cuba, Guatemala, Colombia y el Sur de los Estados Unidos de América. Fue apóstol amantísmo de los niños y de los pobres, consagrado Obispo de Veracruz, el 30 de Noviembre de 1919, se dedicó con todo su entusiasmo a la Evangelización de su grey, y a la formación espiritual y científica de sus sacerdotes y seminaristas. Se distinguó por su amor a la Sagrada Eucaristía y a la Santísima Virgen María, así como por su adhesión y obediencia a la Santa Sede. La pureza y alegría, la caridad y el espíritu de sacrificio adornaron de manera especial su alma. Vivió y murió con fama de santidad el día 6 de Junio de 1938 en la ciudad de México, D.F. Fue trasladado su cuerpo a la ciudad de Xalapa, Veracruz, donde fue sepultado en el Panteón Municipal, enmedio de grandes manifestaciones de fe. Actualmente sus restos se encuentran en la capilla que lleva su nombre, dentro de la Iglesia Catedral de la misma ciudad. El Juan Pablo II, lo declaró Beato, el día 29 de Enero de 1995 y fue canonizado por Su Santidad Benedicto XVI el domingo 15 de Octubre de 2006 en la Plaza de San Pedro en Roma.

ORACION PARA PEDIR POR LA
SALUD DE LOS ENFERMOS

¡Oh Dios! Que en San Rafael Guízar y Valencia, nos dejaste un modelo de solicitud para con los pobres y los enfermos; concédenos por su intercesión, que los enfermos que sufren en nuestras familias, obtengan la salud del cuerpo y del espíritu, dales fortaleza en sus sufrimientos y dígnate congregarlos en la vida de la Iglesia, mediante el testimonio de vida y acciones, para que como San Rafael Guízar y Valencia, hagan brillar la luz del Evangelio con una luz que lo haga deseable. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Se ruega comunicar las gracias y favores recibidos mediante la intercesión de San Rafael Guízar y Valencia, al Sr. Pbro. D. Rafael González, Vicepostulador de la causa de canonización, con domicilio en la Av. Revolución No. 2, Apartado Postal 165, 91000, XALAPA, VERACRUZ (MÉXICO) Tel. 01(228)17-27-73 y 01(228)17-21-94.


"DIOS LOS COLME DE SUS BENDICIONES, Y LOS LLENE DE SU SANTO AMOR" (SAN RAFAEL GUÍZAR Y VALENCIA)



En octubre de 1954, el Señor Arzobispo, Manuel Pío López, llevó este proceso a Roma, y así pude regresar a la Ciudad Eterna a concluir mis estudios y a preparar el Proceso Apostólico. Allí terminé el Doctorado de Ambos Derechos y los estudios del Tribunal Supremo de la Santa Iglesia, llamado Santa Rota Romana, a donde llegan muchos procesos de la Iglesia universal para ser discutidos y aprobados, si lo ameritan.
Estando en Roma recibí el nombramiento de Postulador Romano de los niños de Fátima, Francisco y Jacinta, nombramiento que me fue otorgado por recomendación del R.P. Carlo Miccinelli, postulador famoso de los Padres Jesuitas. Recibiendo entonces los informes de la vidente

Lucía, prima de los dos hermanitos, y del Primer obispo de Fátima y de su Obispo Auxiliar, Monseñor Pereira Venancio.Juan Pablo II y Sor Lucía dos Santos en un encuentro en marzo del 2000. Foto: AP


Inmaculado Corazón de María,
 ruega por nosotros ahora
 y en la hora de nuestra muerte. Amén.
VIDEO

En 1970 estuve participando como Vicepostulador, en la Arquidiócesis de Xalapa, en la preparación del Proceso Apostólico de Monseñor Rafael Guízar y Valencia, teniendo la dicha de ver el último paso del Siervo de Dios para su beatificación (el 29 de enero de 1995---"4. Beatificazione 29 gennaio 1995:...; 4.Raphael Guízar Valencia, Ep. Verae Crucis (1878-1938)." ), en que demostró la Santa Sede, la heroicidad de las virtudes del Venerable Siervo de Dios.
Traté entre otros muchos milagros, dos muy importantes. El primero, de una señora, Lupita Miranda, que  nació con una pierna suelta, sin poder caminar, no obstante, haber permanecido con su pierna izquierda suelta, el milagro consistió en que a los 41 años de edad ella empezó a caminar y a montar a caballo, ganando un concurso para México en Canadá. Dedicándose también al deporte acuático y a manejar el automóvil admirablemente; entregándose también a sus labores domésticas y a la educación de sus tres hijos. El segundo milagro es el de un médico que tuvo una rara enfermedad que lo redujo a vivir en vida vegetativa degenerativa, y que al recibir una reliquia de Monseñor Guízar, después de haber sido declarado desahuciado, se recuperó y volvió a su trabajo profesional en el Grupo Alfa de Monterrey.

El corazón de San Rafael Guízar y Valencia permanece incorrupto.

El 19 de septiembre de 1985 fui nombrado Canónigo Penitenciario, y poco después, recibí el cargo de exorcista. Ocupé también el cargo de Secretario Capitular de los Señores Canónigos y el de Secretario Canciller de la Arquidiócesis de Xalapa, renunciando a éste último por el mucho trabajo en la Causa de Monseñor Guízar. Fui exonerado del cargo de Postulador de la Causa de Monseñor Guízar en 1990, recibiendo esta noticia sorpresiva en plena conformidad con la voluntad de Dios.
Después de estar un tiempo en la Catedral de Xalapa, aproximadamente más de treinta años, me vine a vivir a la casa de Alfaro número 27, en donde recibí también el cargo de Capellán de las Religiosas Contemplativas Agustinas, de Clavijero 61 de esta ciudad; luego el de Rector de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen que empecé, con esfuerzos de toda la comunidad, a arreglarla para hacerla digna del culto a Nuestro Señor en la Eucaristía y de la Santísima Virgen del Carmen.
Recuerdo un hecho que me sucedió en Roma, en unas vacaciones en que viajaba solo, después de haber visitado algunos países europeos. Regresaba por ferrocarril a Roma para proseguir mis estudios. Eran las dos de la tarde en Marsella y la estación ferroviaria estaba junto al mar llamado “La Costa Azul”. No había ninguna persona en la playa, pues el calor era muy fuerte, todos los bañistas se habían retirado para volver a regresar a las cinco de la tarde, pues en las épocas de verano y de otoño, todavía a las diez y media de la noche hay luz de sol. Había ya comprado mi boleto para Roma y faltaban dos horas para hacer el viaje, quise meterme al mar, y rentando un armario en la playa, guardé mi equipaje y mis documentos y me llevé la llave en el traje de baño.
Empecé a nadar felizmente y con mucha facilidad y ayudado por las olas que me empujaban me fui mar hacia adentro, hasta que se me vino al pensamiento que estaba nadando solo, y que en la playa no había nadie. Volví a ver la playa y la vi tan lejos que me dije: Ya no puedo llegar. Y empecé a hundirme automáticamente, en esos momentos toda mi vida fue pasando como en una película, rápidamente, mientras yo me hundía, y tuve el pensamiento de aflicción de mis superiores en Roma y de mi mamá y de mis hermanos en México, que sabrían de mi muerte a través del consulado de México en Francia después de que me abrieran el armario en el que estaban mi equipaje y documentos.
Me acordé que era el 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen y clamé a ella diciéndole: Madre mia, sálvame. Y al momento empecé a subir hasta llegar a flote, pero el cansancio y los calambres en las piernas me impidieron nadar. Miré todavía hacia mar adentro, pues la playa estaba muy lejos, y al ver una boya grande de las que sirven para la entrada de los barcos al mar sin fondo, traté de llegar hasta ahí y subirme en ella para esperar a alguien que me ayudara a volver a la playa.
Ya mi boleto se había perdido, pues el tren salía a las cuatro de la tarde. En ese momento los turistas empezaban a llegar a la playa con juegos marinos de bicicleta por parejas, y salían al mar. Yo les empecé a hacer señas, aunque estaban muy lejos hasta que finalmente una pareja de jóvenes se acercó y le suplique me llevaran a la playa pues me encontraba enfermo, y después de dialogar entre ellos dos unos momentos, la joven se decidió a quedarse para que yo me subiera a la bicicleta acuática, pero faltando como unos cien metros para llegar a la playa, el joven me empezó a  exigir que saltara al agua, pues tenía que regresar por la joven, su novia. Dada su insistencia y sabiendo mi debilidad para nadar, me arrojé al agua, encomendándome a Dios y a la Virgen Santísima. Y al no poder nadar empecé a ayudarme con pies y manos en un arenal que había bajo el agua y que subía hacia la playa, y así fui avanzando, por debajo del agua, hasta llegar a la playa, a donde caí desmayado, después de haber dado gracias a Dios por salvar mi vida, aguantando la  respiración. Caí al arenal de la playa boca abajo y no supe más de mi hasta las once de la noche, en que volví en mi y me encontré solo en la oscuridad del la playa. Me vestí rápidamente, saqué mi equipaje y fui a la estación a comprar otro boleto para Roma, mientras, dormí unas horas en un hotel cercano a dicha estación.
Una vez más recordé lo que había pasado y bendije a la Santísima Virgen del Carmen que me salvó. Y así, mis recuerdos de nueve años de mi estancia en Roma con mis superiores y compañeros de estudios y con las visitas a los Santuarios más hermosos de Europa, como los de Italia, Francia, España y Portugal, en donde tuve la dicha de trabajar en la causa de los niños de Fátima.
En mi regreso a México, visité a mi familia y pude asistir a la muerte de mi mamá a la que auxilié en sus últimos momentos, celebrando cerca de su cama la Santa Misa y administrándole los sacramentos de la Reconciliación, la Unción de los Enfermos y el Sagrado Viático. Tuve la satisfacción de escuchar sus últimas palabras sorprendiéndose todos mis hermanos, pues desde un día antes había dejado de hablar, y me dijo: ¡Dios te lo pague, hijo! Palabras que se repitieron exactamente cuando asistí a la enfermedad de Monseñor Manuel Pío López, que sufrió un accidente regresando de Teziutlán, a donde había asistido a la Ordenación Episcopal de Monseñor Sergio Obeso, quedando aparentemente a salvo, pero con grandes males internos. Fueron 51 días de asistencia en el Hospital de Santa Fe en la Ciudad de México en que acompañado del Señor Canónigo y Vicario General, Manuel Anselmo Sánchez, nos turnábamos en el día y en la noche para no dejar solo a nuestro Prelado, celebrando la Santa Misa cerca de su cama a uno de nosotros, a quien le tocara el turno. Con él rezábamos la Santa Misa, el Santo Rosario, platicábamos brevemente y hacíamos pasar a las personas que llegaban de todas partes a visitarlo.
En esa ocasión me había tocado descansar durante la noche, y al amanecer del día siguiente fui a suplir al Padre Vicario, pero viendo al Señor Obispo y a muy enfermo y pensando que estaba cerca de su fin volví a celebrarle la Santa Misa que ya había oficiado antes el Señor Vicario en su turno de la mañana.
Le administré los Sacramentos de la Reconciliación, la Unción de los Enfermos, y a la hora de la Sagrada Comunión le di un pedacito de la Hostia Consagrada, que apenas pudo pasar en su garganta, diciéndome con mucha dificultad (pues ya tampoco podía hablar desde un día antes) ¡Dios te lo pague, hijo! Las mismas palabras que mi mamá me dijo antes de morir.
En Xalapa, viví ayudando al Señor Arzobispo Don Emilio Abascal, y admiré en su seriedad y energía un verdadero corazón de padre, pues ya con Monseñor Manuel Pío López había vivido la paciencia de un santo.
Al Reverendo Padre Roberto L. Russell, lo conocí en Mérida en el Arzobispado, estando yo en una Ultreya en esa ciudad, a la que tuve que asistir como asesor del Movimiento. Ya había oído mucho de él y de sus escritos, y lo admiraba sinceramente. El Padre Russell, se informó de mi en una vista que hizo a Xalapa el Colegio Bíblico Apostólico. En esa ocasión durante una reunión que dio a los fieles en la Parroquia de la Resurrección y a la que asistí, el me llamó para que contara yo algo del tiempo en que fui Postulador Romano de los niños de Fátima y de las conversaciones que había tenido yo con la vidente Lucía de Fátima.
En esa ocasión, el 22 de febrero de 1990, me saludó con mucho cariño y me invitó a colaborar con el Colegio Bíblico Apostólico de Xalapa, hablándome también de ello Maruja. Así empecé a adentrarme en esta Obra de la Madre de Dios, enamorándome de la Comunidad de Misioneros y Misioneras de la Madre de Dios y discípulos laicos comprometidos, y los Colegios Bíblicos, fundados por el R.P. Russell. Viendo el afecto que me demostraron y el interés de conocer todo lo que yo sabía de Fátima, sinceramente mi corazón se prendó de estas Obras tan hermosas, viéndolas muy completas lo cual me llenó de alegría haberlas encontrado después de muchos años, esta Obra del Colegio Bíblico Apostólico, tan completa en su formación, y vislumbrar los designios de Dios sobre las Obras del Padre Russell, como lo hemos estado palpando a cada momento. Y sólo puedo darle gracias a Dios que me haya concedido pertenecer a esta grande obra de los últimos tiempos que Dios ha estado bendiciendo día con día, premiando las penas en incomprensiones que ha tenido en su curso y desenvolvimiento pensando que ha llegado la hora de que el Señor reafirme para honor de toda la Iglesia, esta Obra que tanto fruto espiritual ha dado y seguirá dando cada vez más. Y me complace en extremo el afecto e interés del nuevo Señor Arzobispo de Yucatán que ha tenido para su Instituto y sus Colegios Bíblicos en toda la República.
¡Gloria a Dios! que nos ha mostrado a los Misioneros de fuego en los últimos días, como los describe San Luis María Grignion de Montfort en su famosa obra de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María.
El fundador de los Misioneros del Espíritu Santo, el Siervo de Dios Félix de Jesús Rougier, descartó la afirmación de que su Congregación fuera profetizada por San Luis María Grignion de Montfort, y yo estoy convencido de que los Misioneros y Misioneras que está formando mi querido Padre Russell, son de los que hablaba el santo.
Que Dios Nuestro Señor lo guarde por muchos años, para bien de toda la Iglesia.
Así sea.

"¡QUE JESÚS SEA AMADO POR TODOS LOS CORAZONES!"


“¡Oh! Venerable dignidad la del Sacerdote, en cuyas manos, como en el seno de la Virgen, viene el Hijo de Dios a Encarnarse.” (San Agustín).

Texto tomado de un artículo de la revista “Biblia y Vida Litúrgica” No. 231, Diciembre de 1996, página 15, publicada por el Colegio Bíblico Apostólico de Yucatán. Conversación que tuvieron Laura Nogueira R. y Sara Ruíz D. con Monseñor Agustín Fuentes Anguiano, Asesor del Colegio Bíblico Apostólico de Xalapa.


+++ El Padre Fuentes, quien puso su vida al servicio de las almas por amor a N.S. Jesucristo, a su Santísima Madre y a su Iglesia, entregó su alma al Creador el día 20 de diciembre de 2004, un día antes de cumplir 58 años de haberse ordenado sacerdote. +++ De acuerdo a sus propias palabras, en su agonía la Santísma Virgen María se le presentó para decirle: "Es necesario el sufrimiento, pero tengo preparado en el Cielo un palacio para ti." +++ "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo." San Mateo 25, 34. +++ "No olvides en los trabajos y sufrimientos, que tenemos preparado en el Cielo un gran premio." San Juan Bosco. +++ SACERDOTE PARA LA ETERNIDAD +++ "Lo ha jurado Yahvé y no ha de retractarse: "Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec." Salmo 110(109) 4. +++ Los restos mortales de nuestro querido Padre Agustín, fueron sepultados en el Panteón Xalapeño +++

Catholic Vessel of Hope




En nombre del Padre Agustín, hermano de mi madre y de toda la familia , deseo agradecer de todo corazón a TODOS aquellos que lo quisieron y tuvieron cualquier atención, por mínima que pareciera; por sus demostraciones de cariño, afecto y por los servicios que le brindaron, a todos los que se preocuparon por su salud; a Monseñor Sergio Obeso Rivera por su paternal cuidado desde la llegada del P. Agustín a su Arquidiócesis, al Padre Bernardo y al Padre Alejo por su caridad filial y sus cuidados, a sus fieles Xalapeños, a los médicos, enfermeras y personal en general que lo atendió en el Sanatorio San Francisco; gracias en especial a la Srita. Martita Rodríguez y a su familia por haberlo atendido durante treinta años en la ciudad de Xalapa, dieciséis de los cuales lo acogieron en su casa. A TODOS + M U C H A S + G R A C I A S + Agradezco sentidamente con las palabras de San Rafael Guízar: "DIOS LOS COLME DE SUS BENDICIONES, Y LOS LLENE DE SU SANTO AMOR"
"Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa." (Mateo 10, 41 y 42)




jadhfuentes@yahoo.com.mx
Juan Antonio HERNÁNDEZ FUENTES


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Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI el 15 de octubre de 2006 en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Extraordinario video biográfico de San Rafael Guízar y Valencia


Centro Misionero Rafael Guízar y Valencia


<<Padre Ruiz>> LA VOZ CATÓLICA - Miami

Haga clic en estas letras para conocer la biografía del
PRIMER BEATO CUBANO, FRAY JOSÉ LÓPEZ PITEIRA.



Historieta de www.paxtv.org

Also visit Blessed RAFAEL GUIZAR
From St. Thomas the Apostle Roman Catholic Church, Rochester, New York





«El contenido del Secreto 
corresponde a ...»


No importa cuántas veces hayamos oído o leído de Fátima, siempre toleramos la repetición de su mensaje.


La Hermana Lucía escribió estas líneas en 1941, 24 años después de las apariciones. Emisión Online


Dedicated to Fullfilling Our Lady of Fatima's Request of Establishing 
Throughout the World Devotion to The Immaculate Heart of Mary









LA VERDAD PREVALECE



Mensaje de Sor Lucía al Padre Agustín FuentesÚltima Entrevista Pública de Sor Lucía


THREE WARNINGS






Father Fuentes (1959 - 1965)









Novena de la CONFIANZA a MARÍA AUXILIADORA
Padre José Luis González López, S.D.B.
Santo Sacerdote, querido maestro del P. Agustín Fuentes,
con sus jóvenes del
Artesanado de Nazareth
en Santa Catarina, Tláhuac, Ciudad de México.

Salesianos de San Juan Bosco en Mexico



Visite también una página de
SAN JOSÉ MARÍA ROBLES HURTADO
Mártir de la persecución Religiosa en México y Fundador de la Congregación Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado




De clic sobre estas letras para ver el Power Point
S A N T O SI N C O R R U P T O S



¡VIVA JESÚS SACRAMENTADO!
¡VIVA Y DE TODOS SEA AMADO! - ¡¡¡TE ADORO ESCONDIDO EN LA HOSTIA!!! SS Juan Pablo II, Homilía a los jóvenes. Vaticano, 15 de marzo 2005.
OH TRINIDAD SANTA,
TE DAMOS GRACIAS POR HABER CONCEDIDO A LA IGLESIA
AL PAPA JUAN PABLO II
PORQUE EN ÉL HAS REFLEJADO LA TERNURA DE TU PATERNIDAD,
LA GLORIA DE LA CRUZ DE CRISTO
Y EL ESPLENDOR DEL ESPÍRITU DE AMOR.
ÉL, CONFIANDO TOTALMENTE EN TU INFINITA MISERICORDIA
Y EN LA MATERNAL INTERCESIÓN DE MARÍA,
NOS HA MOSTRADO UNA IMAGEN VIVA DE JESÚS BUEN PASTOR
INDICÁNDONOS LA SANTIDAD, ALTO GRADO DE LA VIDA CRISTIANA ORDINARIA,
COMO CAMINO PARA ALCANZAR LA COMUNIÓN ETERNA CONTIGO.
CONCÉDENOS, POR SU INTERCESIÓN, Y SI ES TU VOLUNTAD,
EL FAVOR QUE IMPLORAMOS,
CON LA ESPERANZA DE QUE SEA PRONTO INCLUIDO
EN EL NÚMERO DE TUS SANTOS.

AMÉN.


Con aprobación eclesiástica.

S.S. Juan Pablo II, El Grande

Vea la presentacíón ¡GRACIAS EMILIA! Vea la presentacíón Lolek




¡SI A LA VIDA!Ve el video del P. Quintín López Cessa



Católicos REGRESEN a Casa



Por fin, mi Corazón Inmaculado triunfará. Dedicado a MARIA, MADRE DE DIOS



En esta página daremos a conocer el por qué de algunas supersticiones y además diremos por qué no se debe creer en ellas, con una visión religiosa, además de una visión científica...


Edición digital de ABBA, Revista Independiente Bimestral de Teología, elaborada por Miguel Ángel García Calderón desde Jalisco, México


Sintoniza RADIO CENTRO de lunes a domingo en el 1030 de a. m., a las 9:30 de la noche (México Centro). ESCUCHE AQUÍ EL PROGRAMA EN VIVO, VIA INTERNET. Blog del programa Fenómenos del Espíritu


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Blog de una gran Venezolana, Carmen Zoraima, Educadora en la FE, por verdadera Vocación

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