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¡POR FIN! FUJIMORI YA CAYO

Hoy vivimos un momento histórico hacia la libertad y paz solo si tenemos verdadera voluntad de terminar con la mafia criminal que ocupó el poder de 1990-2000 y en esta tarea difícil y peligrosa pero digna y valiente los peruanos debemos involucrarnos y comprometernos, y exigir al próximo presidente producto de elecciones limpias a no permitir impunidad, ni transar negociaciones de ningún tipo. Algunos ya adelantan opinión: "No debe haber cacería de brujas", nosotros les decimos: "Cazemos a los delincuentes mafiosos y a sus encubridores"

En esta tarea cabe resaltar que el pueblo ya salió de la mansedumbre a la que querían acostumbrar por tanto no permitirá olvido ni perdón, pero las tretas de los que están tras el poder pueden llevar con engaños a la población a creer en quienes ya no tienen credibilidad. Así que desde esta tribuna afirmamos que de darse una situación como la mencionada no dudaremos en salir en defensa del pueblo y con el pueblo y con ayuda de las fuerzas amigas, ya presentes.

Los que anteriormente alabaron la decisión de Fujimori de recortar su mandato y con él ir a nuevas elecciones como Fernando Olivera (en muchas oportunidades inclusive en el período pasado cuando la convenía se aliaba con la mafia, no hay que olvidar la torta en la cara que alguien le lanzara, los videos que le dio Keiko, etc.) y Ernesto Gamarra, hoy dan conferencias de prensa y anuncian que el país ahora si es viable con su renuncia, ¡qué contradicción!. De igual modo y aún más los cacasenos de siempre: los Bedoya, las Flores Nano, Flores Araoz (con record de leyes intrascendentes), Francisco Tudela (padre de la amnistía a los criminales, con la insolencia de un mequetrefe con diploma y elegido en las listas de Renovación con Rafael Rey, permitieron la libertad del grupo Colina y otros criminales intelectuales: Montesinos, Rivero–Lazo, etc. También trabajó de informante de la DIN señalando a los sospechoso de desestabilizar a su dictador), Amiel, Boloña, los lúcares anuncian que ahora luego de la renuncia de Fujimori el país puede llegar a la tranquilidad necesaria, aquellos que jamás lucharon por combatir al régimen mafioso aduciendo que no podían por temor, porque tenían empresas y por tanto intereses que proteger, ahora si quieren beneficiarse. Les decimos: el pueblo no los quiere, el pueblo ya no se deja engañar. La mafia desea seguir introduciendo partidos o movimientos salidos de la nada o por resurgir.

Finalmente, "Pueblo peruano TU FIRMA es valiosa, no te dejes engañar, si firmas permitirás que un partido o movimiento como CAMBIO 90 vuelva al poder (sólo deberías firmar si verdaderamente vas a integrarte y comprometerte a ser un seguidor o estas de acuerdo con sus políticas), nadie puede ni debe obligarte a hacerlo, si es así denúncialos"

 

 

FUJIMORI Y LA CORRUPCION DETRÁS DEL PODER

Tenía que terminar así. Vocación de prófugo, naturaleza de mafioso, curare de la voluntad de miles de peruanos engañados, "el chinito" acaba su carrera política volviendo a la nada sospechosa de la que salió.

"Honradez, tecnología y trabajo". Empezó con un tractor, siguió con un tanque del Ejército, acabará en un coche de la Interpol.

La nueva farsa de la derecha peruana concluye su temporada de diez años en el ridículo más esperpéntico.

El país, privatizado, cuyo dinero de las ventas de ellas prácticamente se han licuado en compras de armas, pago de deuda, etc.; la corrupción estatal; la compra de propaganda estatal a medios afines y serviles a Fujimori como Frecuencia Latina–Canal 2–de los hermanos Winters, América TV –Canal 4–de los Crousillat socio de Montesinos, Panamericana Canal 5, Canal 9, etc., diarios como Expreso de Calmet del Solar (de empresario económicamente en apuros, gracias a Fujimori se logró salvar y se convirtió en un prospero empresario) y los hijitos de Manuel Ulloa Elias; El Chino, La Chuchi, El Tio, que aparentemente habrián sido subvencionados con dinero de Montesinos es decir involucrados en el lavado de dinero; AFP’s como Nuevo Horizonte de Boloña se convierte en una AFP próspera gracias también a privilegios como la afiliación automática y obligada de la mayoría de trabajadores del aparato estatal; apoyo al ingreso de intereses chilenos, etc.

Llevado al poder por el tumulto asustado de las izquierdas, el corrupto Fujimori se alió pronto con "las fuerzas vivas", las de siempre. Fue el primer proyecto "en serio" de la pituquería nacional. Los cacasenos de siempre los Bedoya, las Flores Nano, Flores Araoz (con record de leyes intrascendentes), Camet Digman, Tudela, Amiel, Boloña y hasta Fernando Olivera y Ernesto Gamarra (amigo de Calmet del Solar – los llamados chapulines de Belaunde)

Consistía en que las Fuerzas Armadas cobraban en el Huallaga y en las compras militares su participación en el proyecto.

Consistía en que la clase media debía extinguirse por ser fuente de contestación social y memoria de los derechos que debían ser arrebatados.

En lo alto, empresarios mineros y banqueros se enriquecían –y pagaban lo suyo todo para mantener seguro sus "dignos negocios". Así también algunos empresarios que hasta incluso se atrevían a darnos lecciones de economía arreglaban sus deudas con SUNAT. Otros que hicieron lo mismo pero incluso vivían de supuestos estudios de pobreza a cambio de arreglar números a favor del gobierno y que en su debido momento guardaban un profundo silencio.

En el llano, los recién graduados de las universidades haciendo taxi o sufriendo la dictadura de los sueldos de hambre (services) en el mejor de los casos, siendo los mejores beneficiados los recomendados. Para que el país virtual de la derecha pareciera feliz y fingiera el consenso, la televisión debía ser la casa de putas que ha sido (Lucar en varias versiones; Contrapunto, que nuevamente el 19/11/2000 ha vuelto a abrir su cloaca en contra de un candidato presidencial; etc.). Y la radio debía ser la cobardía hertziana más inaudita (RPP su más fiel representante), inclusive aquellos supuestos opositores al fujimorismo se quitaron la careta como Polack Merel, y convertirse en un fiel seguidor.

Y si alguien asomaba la cabeza, para esto estaba la prensa inmunda –o prensa chica: El Chino, El Tío, La Chuchi, etc.– financiada por el dinero del narcotráfico que Montesinos financiaba, ya que cualquiera con el mínimo de inteligencia sabría que estos pasquines no tenían propaganda o era esporádica.

Y si alguien tenía el coraje de oponerse al gobierno, para eso estaba Martín Rivas y su banda de descuartizadores, que con la "valentía" procedente de la Escuela del Ejército mataban a niños, mujeres y varones desarmados e inocentes. Y los planes de Inteligencia del Ejército (SIE) estaban destinados a perseguir opositores, intimidarlos, prepara sus muertes.

Robaban los generales elegidos, los almirantes tocados por el destino, los aviadores que no volaban pero veían volar las avionetas con pasta básica. Robaban los ministros, los viceministros, los consultores y asesores.

Y los encuestadores asentían con sus cifras dopadas y sus bolsillos llenos, lamentablemente hasta ahora insisten en esto dando cierta expectativa a cadáveres políticos.

Y los diarios serios temblaban porque tenían juicios en las covachas de Rodríguez Medrano, hombre de Montesinos y Fujimori.

Y si te ponías bravo, si te salías del cauce, te quitaban tu canal ante el silencio de la comunidad judía y de los empresarios convertidos en importadores.

No fue sólo la reprimarización de la economía. Se reprimarizó la sociedad, el instinto, el saludo, la calle. El Perú regresó al paleolítico inferior, al gruñido de la caverna, a la ley del músculo. Todo se hizo salvaje y mezquino porque la honestidad dejó de estimarse como un valor.

Fujimori obligó al peruano sin valor a humillarse. Esa autodepredación le resultaba imprescindible no sólo por el linaje de sus complejos sino por el carácter de su régimen.

Un gobierno de gansters no requiere de ciudadanos sino de chusma. Y ese era el proyecto más ambicioso de la derecha peruana: lograr que el pueblo aplaudiera su hambre, su no empleo, su desamparo, su austeridad en comparación con los viajes al extranjero que él , sus congresistas y militares hacían cada vez que lo deseaban. Era importante que esas turbas, alentadas por los lúcares, creyeran con rabia que la democracia es desorden e ineficacia, palabrería y dudas.

La brutalización del Perú no se completó hasta que Fujimori obtuvo su mayor tesoro: destruir el Tribunal Constitucional.

Ese fue el punto de no retorno.

Y el país seguía tolerándolo, sus cacasenos conocidos: los bedoyas, lucares, las deltas, las Flores Nano, Flores Araoz (con record de leyes intrascendentes), Camet Digman, Tudela, Amiel, Boloña y hasta Fernando Olivera y Ernesto Gamarra, mimándolo y, según APOYO, queriéndolo.

La verdadera meta del fujimorismo no era sólo robar –actividad en la que demostró una enorme destreza– sino robarnos la entereza.

En la meritocracia invertida de estos truhanes, la complicidad era el émulo de la lealtad, el agachamiento era señal de ciudadanía, la corrupción se trocó compañerismo y el odio hacia el Perú se hizo una pasión secreta e inexorable.

Ese odio al Perú, ese deseo de pulverizar una nación y arrastrar a empresarios y ocupantes del arenal a la misma sumisión, ese modo fétido de hacer de Raúl Romero un líder de opinión y de Hector Faisal un escribidor impune, esa presión para que los peruanos aceptaran el delito como natural y el crimen como imprescindible ha sido el más oscuro aporte del fujimorismo a la historia del mal en América Latina.

Nadie llegó tan lejos en sus designios.

No olvidemos la lección. La misma derecha que trabajó codo a codo con la CIA en el asesinato de Allende, Letellier, Arbenz, en las fechorías del somocismo, inventó aquí su caudillo terminal para ensayar el vasto proyecto de que la explotación fuera aplaudida y la traición condecorada.

Cuando el gobierno fujimorista regaló el Cenepa, tras la guerra que perdimos por la inmoralidad criminal y traidora de los generales al mando, Fujimori obtuvo otro de sus más grandes triunfos.

El ejército, destruido por Montesinos, aplaudía. La derecha, como siempre, asentía. Y como el pueblo estaba en contra, pues Fujimori cerró la televisión, inundó de mentiras sus pantallas, lucarizó la comunicación y obtuvo, según APOYO, el entusiasmo popular por la entrega de un pedazo de país que reclutas descalzos habían regado con su sangre y partes de sus cuerpos, por las minas ecuatorianas.

Es la DERECHA la que se va con la cobardía de Fujimori. No olvidemos eso. No lo olvidemos: la derecha de Fujimori quisieron convertirnos en ovejas que balaran al unísono, en zombies.

Y es por eso que ahora debemos estar atentos. Los banqueros ladrones que se beneficiaron y aun lo hacen con el dinero proveniente del TID, los generales traidores, se encarnarán otra vez en alguien, en algún Tudela, en algún Rey, en alguna Flores Nano o en algún mensajero del dinero con garganta de moralizador o hasta inclusive, en un giro estratégico, en un Santisteban de Noriega. También vemos como algún alfredito que añora las calesas y el pardismo, querrá presentarse ahora como solución. Detectemos eso. Estemos atentos. La DERECHA fracasada querrá regresar.

 Artículo modificado del publicado en el diario LIBERACION, Decires, Cesar Hildebrant

 

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