Tiburones

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Con elegancia y misterio a la vez, el tiburón se desliza por los mares cual fantasma sigiloso. Ondea su cola de lado a lado, sin prisas...quizá por un buen motivo, pues los fósiles de sus antepasados nos dicen que lleva surcando las aguas de la Tierra desde hace más de 400 millones de años.

El período de investigación del tiburón es relativamente corto, de ahí que siga siendo un desconocido. Los tiburones pueden ser de muchas formas y tamaños, conociéndose hasta el momento 350 especies.

Los científicos los dividen en ocho grupos u órdenes de acuerdo con la similitud de determinadas características externas, subdividiéndolos a su vez en una o más familias. Los tiburones pertenecen a la clase de animales vertebrados y están estrechamente emparentados con las rayas, las mantas y con unos raros peces de apariencia prehistórica denominados quimeras.
No obstante, el tiburón es un tipo de pez diferente, puesto que las escamas, el esqueleto, las branquias, las mandíbulas y el método de reproducción difieren de los demás.

A primera vista, su piel parece muy suave pero si la miramos más de cerca, veremos que dispone de una armadura de pequeñas placas de esmalte en forma de diente denominadas "dentículos" que, afiladas como cuchillas, pueden rasgar la carne o hacer brotar la sangre con tan sólo rozar a la víctima.

                     

A diferencia de la mayoría de los peces, el tiburón no tiene huesos sino un esqueleto cartilaginoso, muy resistente y elástico, que le permite realizar contorsiones y giros de amplios ángulos. Otra diferencia notable entre el tiburón y la mayoría de los peces radica en las branquias; los tiburones tienen de cinco a siete aberturas, como rajas, al descubierto. Para respirar, el agua fluye en la boca del tiburón y pasa a través de las branquias, que son las que absorben el oxígeno.


                       


Mientras el pez posee una vejiga natatoria llena de aire que les ayuda a mantenerse a flote y ahorrar energía, el tiburón carece de ésta. De hecho, muchos se hundirían y se ahogarían, si dejaran de nadar.

En su lugar, tienen un gran hígado rico en aceite, que al ser una substancia que flota sobre el agua, reduce el peso del tiburón actuando como un dispositivo de flotación similar a un chaleco salvavidas.

Casi todos los animales poseen una mandíbula superior fijada al cráneo, mientras que la del tiburón está unida por medio de ligamentos y músculos, lo que permite un mayor estiramiento para aumentar las posibilidades de capturar una presa.

Los dientes, que varían en forma y tamaño dependiendo de su dieta. Pierden miles de ellos a lo largo de su vida, reemplazando los antiguos por unos nuevos cada vez de mayor tamaño. 

                  

Resulta sorprendente que las dos variedades de tiburón de mayor envergadura, el tiburón ballena y el peregrino, posean unos dientes diminutos, lo que nos indica que no los emplean para alimentarse. En lugar de ello, filtran el agua a través de las espinas branquiales para obtener el alimento.

Poco se sabe sobre los rituales de cortejo, el apareamiento y la cría del tiburón, debido a que las personas rara vez tienen la oportunidad de observarlos apareándose o dando a luz en su medio natural. 

Millones de años han moldeado a estas magníficas criaturas, aún envueltas en misterio e intriga, pero a medida que los estudiosos se afanan en descubrir los secretos que les rodea, un creciente respeto tiende a desafiar nuestros temores.

   Anatomia del Tiburón

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