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Respondiendo a algunas objeciones protestantes:
1) Los evangelios hablan poco de Nuestra Señora.
Una objeción común de los protestantes es que el Nuevo Testamento habla poco de Nuestra Señora. Por lo tanto, ellos concluyen que María Santísima no tiene tanta importancia, pues si la tuviese, las epístolas hablarían al respecto. De hecho, que en el NT se hable poco, no significa gran cosa. Los Evangelios hablan poco de la vida pública de Nuestro Señor, y las Epístolas hablan de la expansión de la Iglesia de Cristo.
Si seguimos el razonamiento protestante, la llamada "vida oculta de Jesús" (hasta sus 30 años de edad), significaría que durante esos 30 años Nuestro Señor no tenía mucha importancia. Ahora bien, Jesus pasó 30 años con Nuestra Señora, y tres años con el resto de la humanidad. Será que eso ya no es señal de que hay muchas cosas que no conocemos de Ntro Señor y de Ntra Señora? "Hubo muchas otras cosas que hizo Jesús, las cuales, si se escribieran una por una, creo que no alcanzarían todos los libros del mundo para escribirlas"(Jn21,25). Pues bien, allí se ve la precipitación del pensamiento de algunos protestantes.
Ahora podemos analizar tranquilamente si los Evangelios hablan poco de Nuestra Señora.
Los católicos conocemos la obra de Dios, que es Nuestra Señora, la creatura más perfecta, donde Dios la elige como un tabernáculo para Sí (Heb 9,12). Este tabernáculo más excelente y perfecto fue saludado por el Arcángel san Gabriel:"Ave María, llena de Gracia, el Señor es contigo". Cuánta grandeza en esas palabras. Ntra Sra tenía la Gracia de Dios y Dios estaba con Ella, aún antes de la Concepción...en aquel momento se cumplían todas las profecáis de la Venida del Mesías. Era el momento de la Encarnación del Verbo de Dios, donde todo dependía del consentimiento de una Virgen, que nos introduce el Mesías Esperado. La manera de la salutación del Arcángel transluce la grandeza de María, pues él la saluda con un "Salve, llena de Gracia". El cambia el nombre "María", por la cualidad "llena de Gracia", como Dios deseó llamarla. Ella era la criatura que había hallado gracia delante de Dios, y, por eso, fue escogida como Su madre. Y continúa el Arcángel "Bendita tú eres entre todas las mujeres". Pocas palabras-y palabras tan simples-para mostrar el hecho central del cristianismo: la encarnación del Hijo de Dios. Un hecho esperado por muchos siglos, que muchos profetas hubieran querido presenciar. Todas las profecías del Antiguo Testamento se inclinan delante de estaspocas palabras. Todo el NT es una consecuencia de esa Encarnación y todo el AT era un anuncio de lo que ocurria en ese momento, en aquel pequeño recinto de la casa de Nazareth, donde una virgen recibía la visita de un enviado de Dios. ¡Qué maravilla de Gracia se operaba en ese momento, cuando la Virgen cooperaba por su libre consentimiento de su Fe, de su Virginidad, de Su Humildad, para misterio inicial del Cristianismo, cubierta por la sombra del Altísimo, revestida del Espíritu Santo, y concibiendo, en su seno virginal, al propio Hijo de Dios!
Luego Santa Isabel le rinde culto cuando aclama "Madre de mi Señor" y "Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a visitarme"(Lc1,43) Y en el vientre de Santa Isabel saltaba de gozo San Juan el Bautista, al oír la voz de María Santísima. Santa Isabel, repleta del Espíritu Santo, exclama en alta voz, repitiendo y completando las palabras del Angel:"bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre" y la propia Señora, completa, inspirada por el Espíritu Santo:"todas las generaciones me llamarán bienaventurada".
Ya en la Epifanía, de los Reyes magos, cuando fueron a adorar al Niño Dios, que estaba"en brazos de María, Su Madre"(Mt 2,11) lo hicieron como todos los católicos del mundo entero. Y el anciano Simeón,, profetizando, asocia a María Madre de Dios a todas las contradicciones a que estaría sujeto su Hijo, y de modo particular el grado de dolor por el que pasará en el suplicio de la Cruz(Lc2,34).
Y cómo podría ser menor la grandeza de Aquella que tenía autoridad sobre el propio Dios, que la obedecía en el hogar"mostrándose sumiso a Ellos en todo"(Lc2,51).
En las bodas de Caná aparece de un modo fulgurante el poder de la Santísima Virgen, que es capaz de "alterar" cambiar la hora de Dios, que la adelanta por lo pedido por Su madre, haciendo su primer milagro y confirmando la Fé de Sus Apóstoles, trocando el agua en vino(Jn2,1.11)
También por eso que nos dice el Evangelio, narrando la grandeza de María Santísima "Bienaventurado el vientre que te trajera, y los pechos que te amamantaron"(Lc11,27).
Desde el Génesis se habla de Ella. San Ireneo decía que "los lazos por los cuales Eva se dejo atar, por su credulidad, María los desata por su Fe". Refiriéndose, claro, al pasaje del Génesis" pondré enemistad entre tí y la mujer; entre su raza y la tuya; y ella te pisará la cabeza"(Gen 3,15). Lo que Eva perdió por orgullo, María lo ganó por humildad.
Los Evangelistas hablan poco de ella, por pedido de ella. ¡Pero, por poco que hablan, hablan mucho!
Durante muchos siglos, aún antes del protestantismo, se comprendieron perfectamente estos ejemplos y lecciones evangélicas. Y los cristianos de todos los tiempos se postraron a los pies de María, implorando auxilio y protección.(...)
¡¡Viva la Virgen de Nazareth, la Madre de Dios, la Inmaculada Concepción, la Omnipotencia Suplicante, la Medianera Universal de todas la Gracias, María Reina!!
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