El cero y la nada, por Pablo Capanna.

Desde que existe el cero no es necesario dibujar un signo distinto para las centenas, los millares o los millones, y desde que existe la notación exponencial (las famosas potencias de diez) ni siquiera hay que escribir los ceros. Obviamente, antes del cero no había números negativos; ni siquiera decimales. Descubrirlo costó bastante esfuerzo, pero como la mente humana funciona de manera similar en todas partes, fueron varias las culturas que se asomaron al cero incluso de manera independiente, como ocurrió con los mayas.


Entrevista a Jaime Poniachik, por Pablo Salomone.

Siempre es una sorpresa cuál es el juego que encandila en el momento. De repente aparece un juego como el famoso Buscaminas, que es muy simple, y acapara la atención. Creo que los juegos tienen que ver con el arte. Por ejemplo, se dice: «Después del arte de tal época, este va a seguir cada vez más detallista». Y de repente aparece un arte despojado, con cuatro líneas y eso es lo que la sensibilidad de la gente estaba esperando.


Juan Filloy: De palíndromos y el número 7, por Mónica Ambort.

Yo aconsejo que se practiquen frases palindrómicas, el entretenimiento de los griegos cultos. Palíndromo, en griego, significa «que corre de nuevo». El juego popular de ese pueblo es el «astrágalos», equivalente a la taba argentina. Con la palindromía completaríamos nuestro parecido con los griegos.


Alexei Pajitnov, el creador del Tetris, por Alex Pham.

Alexei Pajitnov creó el original juego hace diecisiete años. Sin embargo, el tiempo no ha cambiado nuestra fascinación con los mosaicos en cascada. Es el entretenimiento más adictivo de la PC y ya vendió 50 millones de copias. Su creador no recibió regalías hasta 1996. Hoy hace rompecabezas para Microsoft. Nadie sabe por qué el Tetris tiene tanto éxito. Una teoría sostiene que el motivo está en la necesidad humana de vivir en orden y armonía.


Entrevista a Enrique Irazoqui, por Mariano Sigman.

Es economista y profesor de literatura, fue el Cristo de El Evangelio según San Mateo de Pasolini y quizás el vecino actual más célebre de Cadaqués, el pueblito catalán donde vivieron, entre otros, Salvador Dalí y Marcel Duchamp. Allí es donde creó y sigue organizando el torneo de ajedrez entre computadoras más importante del mundo. Un personaje increíble a quien le cabe la definición de la Enciclopedia Británica sobre la inteligencia: «un caos».


Memes: Los genes del pensamiento, por Pablo Capanna.

¿Para qué sirve la visera de la gorra? Con un criterio puramente funcional, cualquiera diría que sirve para evitar que el sol pegue en los ojos. Por supuesto, para eso la visera tiene que ir en la frente. En los años '50, cuando se popularizaron las gorras con visera, se usaba así. Tanto Pig, el mecánico de Bull Rockett imaginado por Oesterheld, como Juan D. Perón, en cuyo homenaje por un tiempo la gorra llegó a llamarse «Pochito», usaban la visera siempre adelante. Sin embargo, hace menos de veinte años la gorra se dio vuelta, y la visera fue a parar a la nuca. Así solían usarla los jugadores de béisbol, con la sana intención de ver llegar la bola y evitar un pelotazo en el ojo. En algún momento, los demás, aunque no tenían nada qué temer, los imitaron.


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