¿Se han montado en una buseta un día del bando? (III parte)
La bolsita - bala había impactado contra su costilla derecha, lacerando fuertemente la piel y mojando todo a su alrededor en un radio de 1.5 mts aproximadamente (es decir, mojó a todo el mundo). La señora se soltó en improperios contra el conductor porque cómo era posible que fuera tan suave que si a ella le llegaba a pasar algo el responsable iba a ser él que porque que todos eran iguales y comenzaron a salírsele las lágrimas y… sólo así se pudo callar.
¡Yo sabía! Fue el grito triunfal de uno de mis compañeros, sabía que alguna bolsita tenía que haber por ahí… A partir de ahí el viaje fue sumamente rápido (creo que la razón principal del conductor no era llegar pronto, sino que la señora se bajara) y llegamos en cuatro o cinco minutos al centro, y eso que en el momento del incidente todavía estábamos en el mercado…
Por eso todavía el miedo no me abandona, porque es una realidad con la que toca lidiar al subirse a una buseta o servicio de transporte público masivo en las festividades novembrinas en Cartagena. Lo que puedo decir es que, como muchas “tradiciones” de la ciudad, esa es una que se niega a morir; ojalá, no en un lejano día, se escuchen las voces para que esto no se repita más, y se castigue a los infractores de la tranquilidad de los pasajeros de bus en un día de bando…
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