Una Mirada al Conflicto

(I)

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America Latina, 2001





 

 

El conflicto puede definirse como la divergencia percibida de intereses o creencias (sentimientos, pensamientos y actuaciones), que hace que las aspiraciones corrientes de las partes involucradas, no puedan ser alcanzadas simultáneamente. 

Muchas asociaciones personales con el término conflicto reflejan experiencias y revelan supuestos negativos que plantean que se debe evitar o eliminar. También pueden existir asociaciones emocionales que le dan al conflicto una connotación de ira, odio y perdida. 

Como punto de partida se deben establecer sobre el conflicto importantes premisas:

  • Es parte de la condición del ser social, por lo tanto no es propio de ninguna edad, raza, etnia, contexto o cultura  específica.

  • Su análisis, favorece el establecimiento de distintas respuestas y con ello, aprender a construir antes que destruir.  

  • No es negativo per se, aunque si puede serlo su forma de solución.

Es necesario comprender el conflicto como una condición humana orgánica, como un fenómeno natural y como un suceso potencialmente positivo, para poder mejorar la respuesta al mismo, pues a menudo los problemas que surgen no son de aquel mismo sino de la respuesta dada. 

El conflicto rompe temporal o permanentemente la relación ( personal, afectiva, comercial, educativa, laboral, social, etc.)  motivado por diferencias afectivas, valorativas, de criterios, de intereses, económicas, de espacio, etc.  las cuales se pueden expresar en forma verbal, física o sicológica.

Cuando el conflicto es muy intenso y se han comprometido factores emocionales, escala, produciendo una disminución en las posibilidades de solución y muy posiblemente un deterioro de la relación de las partes.

Puede tocar varios niveles, o atravesando varias culturas, partiendo del concepto de cultura que plantea Nakagawa (1990) que, la cultura es aquella parte de las interacciones y experiencias humanas que determinan como uno se siente, actua y piensa. Es  la cultura la que determina el sentido mismo de la visión que tiene el individuo de la realidad.

El conflicto puede ser explorado desde el punto de vista de su origen, fuentes, tipos, creencias y posturas.

En cuanto a los orígenes del conflicto este puede darse entre varios individuos, entre grupos o a nivel personal. Si se identifica el origen del conflicto se está comprendiendo éste. 

El conflicto se presenta en un individuo (intrapersonal), entre dos o más individuos (interpersonal), dentro de un grupo, organización o institución (intragrupal), o entre  dos o más grupos (intergrupal).

Con  relación a las fuentes se pueden identificar las acciones que se oponen y que originan el conflicto. 

En cuanto a los tipos de conflicto según Moore existen dos tipos de conflictos: Los innecesarios y los genuinos.

*       Los innecesarios tienen como raíz problemas de percepción y comunicación;

*     Los genuinos surgen de diferencias más concretas, por intereses y por aspectos estructurales, y su resolución requiere de esfuerzo a otro nivel.

Nuestras creencias determinan las formas y las posibilidades de resolver los conflictos. 

Son actitudes que se asumen y tienen sobre las relaciones, la fuerza con que persiguen las metas, las características personales y la posición frente a la asertividad y agresividad. Es el caso de aquellas personas que solo saben ganar o perder, o su repertorio de respuestas son únicamente de ira, agresividad, o aquellas que solo conocen el temor y las prevenciones, y de esta forma marcan la dinámica del conflicto. 

No podemos olvidar que cada grupo o comunidad va creando y desarrollando sus propias culturas y comunican a sus pares una visión particular del conflicto que determina un estilo de respuesta.

Preguntemos ahora cuales son las posturas que se asumen frente a una disputa::

  • Posiciones- representan la postura inicial que comúnmente adoptan las personas en conflicto, simplemente definen lo que las partes creen que quieren. El problema es que éstas son cuestionadas, limitando la resolución de las mismas.

  • Necesidades- representan dos aspectos del individuo: necesidades físicas y necesidades sicológicas. La satisfacción de éstas es parte importante en la resolución de cualquier conflicto, según Glasser (1991), existen la necesidad de poder, de pertenecer, de libertad y de diversión. Según Diamond (1995) las necesidades del individuo y en especial de los grupos están definidas en: identidad, seguridad, vitalidad, comunidad.

  • Intereses- La satisfacción de los intereses es uno de los aspectos más importantes en la resolución de cualquier conflicto, no siendo el único aspecto a considerar, pero si  el que permite ampliar la visión misma de éste. Se refiere a aquellas implicaciones que tiene el individuo frente a una situación específica y que le determina el  grado de implicación o de afectación que tiene frente al conflicto.

No existe un esquema único y totalmente válido para analizar en forma universal los conflictos dentro de las diferentes culturas y creencias, pero si se puede reconocer que detrás de cada conflicto existen una serie de necesidades, que en algunas ocasiones no son expresadas abiertamente, y que una vez se identifican son de gran ayuda para la comprensión misma del conflicto.

Una de las posibilidades que ofrece el manejo de los Métodos Alternos de Solución de Controversias, es el hecho de identificar la contextualización de cada conflicto con sus respectivos actores involucrados, situación que facilita  y enriquece la dinámica social por cuanto ofrece que sea reconocido a cada individuo como ser distinto al otro.

El conflicto se presenta entonces de diferentes maneras, por diferentes motivos y con variada intensidad. Hacen parte de la vida de los individuos y de acuerdo a la forma como se asuman pueden generar nuevos caminos que redunden en el desarrollo social y personal o, por el contrario, de destrucción y desconocimiento de los derechos y necesidades del ser humano.




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