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Merlin se despidió y remonto vuelo, contento al menos de no tener que caminar. A Merlin le gustaba visitar a Guz. Este tenia sen su casa muchos animales domésticos muy extraños, y a menudo cambiaba la forma o el tamaño de su isla solo para divertirse. Guz se alegro de ver a Merlin, pero apenas oyó su lamentable historia, comprendió que no tenia tiempo para diversiones. Guz era hechicero de primer orden y enseguida puso manos a la obra con sus poderosos encantamientos. A pesar de las maravillosas explosiones y de los innumerables destellos, Merlin siguió tan sin magia como antes. “No hay caso”, suspiro Guz, “tendrás que visitar al sabio Kra. Él puede hacerlo todo. Te haré llegar al pie de su montaña por medios mágicos, pero deberás escalar el resto del camino. La propia magia de Kra impide que la gente se acerque el.” Guz esparció sobre Merlin un polvo mágico y con un fogonazo Merlin abandono la isla. La magia de Guz deposito a Merlin al pie de la montaña. A partir de allí, debió subir por sus propios medios, jadeando y bufando. Sabia que Kra lo recibiría, pero también sabia, que no levantaría un dedo para ayudarlo. Por fin Merlin llego a la cima, donde de sentó y le relato su historia al sabio Kra. “Eres un estúpido”, dijo el sabio, “Simplemente has estado derrochando tu magia en lugar de ayudar a la gente.” “¡Como!”, exclamo Merlin. “Yo siempre he ayudado a la gente, hice todo por ellos.” “Ese es precisamente el problema”, dijo Kra. “Les has enseñado a depender de ti, y cuando tu les faltas no pueden hacer nada por sí mismos. Eso no es ayudarlos.” Merlin no dijo una palabra. Entonces el sabio Kra agrego: “Esta vez te devolveré tu magia, pero si vuelves a derrocharla, la perderás para siempre.” Merlin sintió un hormigueo en los dedos de las manos y de los pies, y comprendió entonces que su magia había vuelto. “Gracias, señor”, dijo. “Ahora debo volar.” Y se convirtió en un pájaro para regresar a casa. Paso volando sobre Guz y después sobre Mertel. Ambos lo reconocieron, aunque tenia forma de pájaro, y lo saludaron, contentos de que hubiera recuperado su magia. Cundo Merlin llego al castillo se encontró con que los enemigos del rey habían lanzado un poderoso ataque. Habían oído decir que el mago había perdido su magia y sin perdida de tiempo trataron de apoderarse del castillo. “Esta es una buena ocasión para emplear mi magia”, penso Merlin. El inmenso pájaro se poso sobre la torre mas alta del castillo y se transformo en el mago Merlin. El mago extendió sus manos y el aire se lleno de una luz verde. En pocos segundos todos los soldados enemigos se convirtieron en gatos negros. “Abran las puertas”, ordeno Merlin. “Nuestros perros pueden perseguirlos hasta que lleguen a sus casas. Allí volverán a convertirse en lo que eran.” El rey quiso darle las gracias a Merlin, pero este se vio al instante rodeado por una multitud que le pedía ... -Merlin, arregla mi silla. -Merlin, cocina este pollo. |
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