Love is money
Capítulo
3
- Tae has visto a Saito?
- No señor...- La mujer ordenaba los vasoos recién lavados en el mueble de
madera oscura de la cocina.- Además, me parece que éste no es su sitio.
- Uh? Por qué dices eso? Oye y por qué mee hablas así?
- Jajajaj. Bueno, me ha contado un pajariito que muy pronto te vas a convertir en
mi segundo patrón!
Dejó los vasos y se sentó en uno de los taburetes delante del chico.
- Qué? Qué quieres decir? Si yo soy menoss que el jardinero en esta casa!
- Mmm eso no es cierto. Pronto serás más que Chou…- Sano levantó una ceja.
- A ver, tú has tomado algo?- le puso la mano en la frente para comprobar la
temperatura.
- AJAJJAJ. Tú has dormido con el Jefe, veerdad?- se dio cuenta por los colores
que subían en la cara del chico que sí era verdad.
- Er.. yo… por eso dices que voy a ser tuu patrón? Ajajaj No creo, Tae. Después
de todo, y por mucha vergüenza que me dé admitirlo, yo sólo soy la puta de
saito.
- Ya… - ella se apoyó en sus codos.- Peroo con cena incluida y dos en una
noche? Al señor se le va a parar el corazón… no está acostumbrado a tanta
agitación.. ajajaja. Y encima tuviste derecho a quedarte en su habitación. Eso
no lo hace una puta. Lo hace un amante...- Sano tuvo la sensación de que su
cara reventaría de vergüenza en cualquier momento.
- Tú cómo sabes todo eso?
- Me lo contó un pajarito, ya te lo dije……
- Si? Un pajarito rubio?
- Mmm, pues sí. Chou estuvo aquí lamentánndose ayer por la tarde y también
por la noche, cuando os sirvió la cena. Estaba furioso por tener que servirte
con el mismo decoro con el que tiene con el patrón. Dijo que el Señor había
perdido el juicio por las actitudes y las molestias que se toma contigo…
- Y tu, piensas lo mismo?- la interrumpióó Sano tomado por la curiosidad.
- Noo, qué va! Yo creo que eres una buenaa influencia en él!
- Si?
- Si. Hoy se le veía muy feliz por la maññana. Hacia tiempo que no veía al Señor
tan contento. Es obvio que esté contento…
- Lo es?
- Claro, él te desea desde que te vio porr primera vez, y por fin ayer ha tenido
lo que deseaba. Pero hay de admitir que durante todo este tiempo se ha
comportado como un caballero. El señor es muy noble.
- Es cierto…- Murmuró pensando que a finaal de cuentas, Saito era un hombre
muy rico, podría haberle poseído en el primer día, pero en lugar de eso, había
disfrutado mirándole tan solo, sin ser protagonista de un estupro.
- Jajaja es noble y selectivo con los hommbres que lleva a su cama.
- Hombres? Mmm Tae, saito sólo se acuestaa con hombres?
- Pues… a ver, yo soy cocinera en esta caasa desde antes de que él naciera, y
de eso ya hacen 35 años… Y durante todo este tiempo, sólo le vi con una
mujer. Ella era la hija de un diplomático amigo de su padre, pero no creo que
fuesen novios, ni tampoco creo que se hayan acostando nunca. Pero antes de que
tu vinieses aquí, era Chou quien…
- … quién qué?- la mujer se acercó a su ooreja para susurrarle algo que le
dejó muy colorado, aunque no sorprendido… bueno si!- Sii? Le hacía eso?
- Si. – Dio una risita perversa.
- Entonces eran amantes!
- Noo que va! Chou siempre se lamenta porrque el señor nunca lo tomó. Ajajaj.
La verdad chico, yo no sé con quien se acuesta… pero segura estoy de que le
gustan más los hombres, y 100% segura de que le gustas tú.
- Yoo?
- Si, tú. Por qué? Tú no sientes lo mismoo por él?
- No sé yo…- apartó la mirada hacia sus mmanos.
- Yo diría que sí le quieres… por la formma como le miras… ajajaja- se
levantó del taburete y volvió al trabajo.
Sano tenía los ojos ardiendo. Se levantó en silencio, y se fue al jardín.
Necesitaba poner la cabeza en orden.
El día estaba calmo y el cielo limpio de nubes, no se sentía ni una pizca de
brisa en el aire. A lo lejos la figura curtida del jardinero cortando los ramos
viejos de las magnolias.
Se sentó en las traseras de la casa, en un banco de mármol blanco bajo un
roble.
Algunas de las palabras de Tae le añadieron más dudas a su cerebro. Ella había
dicho que Chou estaba enamorado de Saito… bueno, por su comportamiento no era
difícil de que todo el mundo en la casa se hubiese enterado. Seguro que el
mismo Saito ya se había dado cuenta, aunque no parecía importarle. El hombre
parecía muy listo y culto, porque ignoraría el amor de otra persona?
Y Chou… le estaba quedando claro porqué le odiaba tanto: se sentía amenazado
por su llegada a la casa… aunque, pensó, no tenia claro el porqué. Si no había
hecho nada para merecer esa enemistad. Si quería echarle la culpa a alguien de
su situación tendría que ser a Saito. Él le trajo contra su voluntad de esa
subasta, le había encerrado en aquel palacio! Nadie tenía el derecho de
culparle ahora por estar enamorándose de su dueño! Enamorándose… su corazón
pareció detenerse durante un segundo para volver a bombear con más fuerza al
segundo siguiente. Por qué estaba tan preocupado por los sentimientos de Chou?
Porque también se sentía amenazado por él, ahora que sabía lo que pasaba en
la casa antes de que hubiese llegado? No estaría dejando que el tema de la
apuesta se volviese algo personal, no? Pues no, era demasiado tarde… ya era
algo personal! Había perdido su virginidad, había perdido la cabeza y muy
pronto perdería la moral!
- Sanozuke, qué haces ahí plantado?
-Ya has vuelto?- cuando se acercó, se quiitó la chaqueta y la dejó sobre el
banco.
-si, era un asunto rápido. Veo que tú te acabas de despertar… has dormido
bien?
- Muy bien.
- Te encuentro raro, pasa algo chico?
>
- No, no es nada…- Saito frunció el ceño.. Seria posible que toda la magia de
la noche pasada se hubiese disipado? Ya nada quedaba de la expresión de
felicidad que observara en la cara del chico cuando se acostara sobre su pecho
por la noche.
-has visto a Ivi esta mañana? Le dejé sueelto aquí abajo, y no hay rastro de
él..
-Pues sí, estuvo merodeando allí cerca dee las rosas, pero ya no está… se
habrá ido a holgazanear a otra parte.
- Qué tal si me voy a cambiar y montamos a caballo? Te gustaría? – La atención
del muchacho volvió a estar concentrada en el noble.
- Siii, bajemos al lago!
Tras entrar en su habitación siempre acompañado del fiel Chou se puso unos
vaqueros, desnudándose una vez más sin ningún pudor.
- No Prefiere vuestra Señoría el traje dee montar?
- No, déjalo estar. Hoy quisiera comer affuera, ten el almuerzo listo para
cuando regrese de mi paseo.
- Claro señor.
- Ah y otra cosa, a partir de hoy no volvveré a comer solo, Así que cuento con
que no se te olvide el otro plato.
- Pero señor…- en el rostro de Chou era cclaro su sufrimiento.
- Si? Pasa algo? Vas a cuestionarme?
- No, no era eso… es que yo, necesitaba hhablarle por algo que yo…
- Hm? Venga Chou, algo te va mal? Eres mii mayordomo desde hace tiempo, sabes que
puedes confiar en mí. Necesitas algo? Tiempo libre? – Saito se acercó
- No señor no es eso… es que…
- Que? Necesitas un aumento? Vamos hombree, no seas tímido, dime cual es tu
problema para poder ayudarte!
- No.. no tiene nada que ver con dinero…-- mordió el dedo con fuerza, luego
dio un paso en frente. Ahora o nunca, pensó.- Verá.. yo, deseo que usted me…
- SEÑOR SAITOOO- Tae entró por la habitacción sin ni siquiera llamar a la
puerta.
- Tae, por Dios!- se volvió. – qué pasa? Me vas a matar!
- Señor Saito, una desgracia!- la mujer aapretaba el pecho con las manos.- el señorito
Sanozuke estaba montando en uno de los caballos y se ha caído!
- QUÉ?- salió corriendo de la habitación.. “ qué estúpido he sido! Debió
esperarme, si le ha pasado algo, no podré perdonarme!”
- Interrumpí algo Chou?- dijo mirando commo el rubio de deshacía en lagrimas de
frustración.
- Te mataré Tae!
- Sanozuke!- Sus empleados le habían echaado sobre la paja. Cuando entró los
vio rodear al chico que lentamente empezaba a reincorporarse.
-señor, creemos que solo ha sido un sustoo...
-PANDA DE INUTILES! Llamad a un medico!- estaba furioso, mas que nada, consigo
mismo por haberlo dejado solo.
-No... no hace falta... estoy bien.- murmmuró.
-Seguro?
-Si, seguro.
-Puedes levantarte? Despacio, no quiero qque vayas a desmayarte. – le acarició
el pelo revuelto y lleno de pajas.- Venga podéis volver al trabajo… Te duele
algo? Qué pasó?
- No, solo un poco mareado, se me pasará.. Pues estaba montando en ese caballo-
Se refería a un caballo negro que ya volvía a estar en su cuadra- y de pronto
se tiró un salto que no me esperaba y me caí.
-Qué raro, nunca hizo nada así… no sé quee mosca le habrá picado..- se
acercó mirándolo con atención, al caballo se le veía agitado.- Tu siempre
montas en este?
- Si, porque?
-Pues, por nada. Es que si fuese la primeera vez seria normal.. Pero así…
-Que quieres decir? ~
-Nada, venga, déjame que te lleve!- No tuubo tiempo de protestar, su cuerpo ya
estaba siendo llevado en brazos por el que podría considerar… porque no
decirlo? Amante.
-Auu.- Gimió cuando lo dejó sobre la camaa.- Pero no íbamos al lago?
-Mejor no… No quiero que te destroces esee magnifico culito tuyo. Debemos
mantenerlo a salvo…- sacó un cigarrillo del bolsillo de los vaqueros y lo
colocó en el lado izquierdo de su boca.- Por … cierto…yo…- Sano esperó
sin interrumpir que se terminase de encender el cigarrillo. Dio una calada y
volvió a decir.- Por cierto, yo tengo un viaje de negocios al que atender,
necesito encargar que me hagan las reservas para el vuelo… querrías venir?
-Contigo?
-Si.
-Pues… Claroo, nunca he viajado!- sus ojiitos brillaron como dos estrellas.- Y
a donde iremos?
-Donde quieras…
-Mmm, pero no era un viaje de negocios?!<
-Lo es. Pero mis negocios se resolverán ddonde quieras tu. Donde quieres ir?- se
sentó sobre la cama cerquita de él. Como le quería, como le deseaba, sus
besos, sus sonrisas, sentir su piel por la mañana rozando la suya había sido
la mejor experiencia de toda su vida y no pensaba renunciara ello. La felicidad
estaba tan cerca… al alcance de su mano.
- No se… Llevame a la playa.
- Dame un beso Sanozuke.- tiró el cigarriillo a la chimenea.- La suave cara del
chico se sonrojó justo antes de que su boca bajara sobre la de él.
El sabor a nicotina contagió su boca cuando la suave lengua le invadió, lenta,
tierna y muy caliente invitándole a placeres a los que no podía negarse.
Las manos del hombre eran hábiles metiéndose bajo su ropa, avanzando sobre él,
recostándolo en la cama.
-Saito no… Estoy muy escosido…
-Mmm… eso es lamentable, quizás mi lenguaa pueda curarte el escozor…
-Que cosas dices…- le tocó el pecho suavee. Había tenido ocasión de mirarlo
detenidamente cuando se recuperaba en las cuadras. – Es tarde.. Deberíamos ir
a comer…
-Tienes razón, se hace tarde, ya debí habber empezado…
-Con que van a viajar juntos…- Chou mirabba tras la puerta.- A ese me lo voy a
cargar! Porqué diantres no te habrás muerto cuando has caído del caballo?
Maldito!
“Pondré en practica mi plan B y esta vez no va a fallar! Nadie sospechará
que he sido yo… y cuando ese hombre macizo esté destrozado por la perdida de
su perro faldero yo le consolaré y entonces me convertiré por fin en su
esclavo sexual!...”- sus pensamientos se vieron interrumpidos por un gemido
particularmente alto que se escapaba de la garganta de Sanozuke apoyado contra
dos almohadas. Saito arrodillado sobre la cama le sujetaba las caderas, y aunque
no podía ver que hacía se lo pudo imaginar fácilmente. “Argh qué odio!”
pensó antes de llamar a la puerta.
Escucho varios susurros aparte de “mierda” dicho en un tono áspero que supo
pertenecer a Saito, antes de oírle decir que pasase.
Sano se había metido en la cama y el hombre mas viejo se dejó estar sobre la
cama sin esforzarse por esconder su volumosa erección entre las piernas.
-Lo siento señor, estoy siendo inconvenieente? Volveré mas tarde…
-No, dime que querías?
-Quería saber si el señorito está bien… ppero me parece que ya está
mejor…
-Si, está bien. Gracias por tu preocupaciión Chou.- Sano seguía inmóvil
debajo de las sábanas escurriendo en sudor.
-Entonces me retiro. Ah señor, la comida está lista. Mando que la sirvan en
donde usted dijo u prefiere que la suban?
- No, en el jardín. Ahora bajamos!- Chou salió y cerro la puerta.- Me parece
Kitten que podríamos seguir después de comer, que me dices?
-Uf… que me he corrido…
Esa misma noche cuando las luces se apagaron, una misteriosa figura salió de la
casa, atravesó a pié bajo una capa negra el oscuro jardín. Tras los muros
altos y cubiertos de enredaderas un taxi le esperaba. En esa noche, cambiaria su
suerte…
Hacía tiempo que se había acostumbrado al silencio y a los ecos de aquella
casa, pero esta noche no podía dormir. Las sombras de la grande habitación
tomaban forma en sus pesadillas.
-Bah Sanozuke, que ocurre esta noche? Serrá el calor?- murmuró sacándose las sábanas
de encima y desnudándose..- JAjaja esa noche me recuerda a una peli de
terror... el árbol moviéndose delante de mi ventana… ajajaja estoy como una
cabra…
Despacio y sin querer creérselo la ventana empezó abrirse. El chico sostuvo un
grito de terror mordiendo las sábanas de satén con las que se cubría. No podía
ser el viento que abría la ventana con tanta delicadeza. De hecho no era, eran
dos hombres apuntándole un arma.
-Como grites te volamos los sesos nenaza!!
-Quien son ustedes? Que quieren? Como habbéis llegado aquí?- creía que el
palacio de Saito estaba vigilado por un severo sistema de seguridad.
-Somos profesionales, y ahora cállate!- SSe encogió lo más que pudo.
-No me hagáis daño por favor…- tembló. Noo podía verles la cara estaba muy
oscuro, pero las sombras le dejaban vislumbrar que él mas bajo tenia una
cicatriz muy grande en el rostro.
-ajajaja no te haremos nada que no te gusste… y ahora levántate de la cama.
Deprisa!
Hizo lo que le mandaban los hombres. Eran dos hombretones fornidos y ahora que
se acercaba, se dio cuenta por primera vez de otro elemento. Era otro hombre, más
bajo que los que invadieron su habitación. Este era delgado envuelvo en las
sombras del árbol en la barandilla.
- Mira tú, el chico esta desnudo…
- Ajajaj creo que nos estaba esperando!
- Cállate hijo de perra! No querrás que sse despierte el magnate y me lo tenga
que cargar también, no?
- No.. dejadme… -terminó la frase con un gemido. Un dolor agudo le subió
desde su estomago provocado por un violento puntapié propinado por el mas
grande de ellos.
Cayó sobre la alfombra manchada de sangre que salía de su boca sin poder
impedirlo.
-Me están entrando unas ganas de aprovechhar que esta a cuatro patas para
reventarle el culo! Uf me pone!
-Ajajaj entonces deámonos prisa, el jefe quiere vernos en acción.
En un instante supo que todas sus ilusiones sus planos terminarían. Respirando
con dificultad por el puntapié sintió sus caderas entre dos fuertes manos.
Intentó alejarse pero fue detenido por el otro matón que se desabrochaba el
cinturón y sujetándole también le introduce la pollona en la boca.
- Chupa nene, ni se te ocurra morderme… ssi no quieres perder ningún pedazo de
tu cuerpo!-
El otro hombre le separó las piernas para ver su ojete, le escupió para
lubrificarlo y sin aviso le metió dos dedos. Los movió sin gentileza. Volvió
a escupir en ellos y le lubrificó un poco mas la entrada. No tuvo ni tiempo de
relajarse, el inmenso mástil le atravesó sin piedad.
-Gime zorra! Te abriré tanto el ojete quee te dará vergüenza volver a follar!
Gimió, pero no tenia escapatoria, los dos le atacaban uno delante sujetándole
por el pelo y fallándole la boca, y el otro le montaba le lamía la cara con su
asquerosa lengua.
Las estocadas le rasgaban la carne, lloró de dolor, de vergüenza. El otro
hombre se quedaba mirando como aumentaban el ritmo en su cuerpo, como le escurría
la sangre por las piernas.
Fue el momento mas eterno de su vida en el que pensó…” es así como lo
hacen los animales? Porqué? Porque me hacen eso?”
La figura silenciosa solo miraba y se marchó antes de que Sano perdiese el
conocimiento.
Ivi latió.
-Qué pasa, Ivi?- Saito levantó la cabeza de la almohada. Su amigo canino solía
ser una mascota tranquila, pero algo le agitaba. No dejaba de andar de un lado
para otro. Gemía y aullaba sentado tras la puerta como si hubiese sido
abandonado.- Ya sé que el viento no te deja dormir, pero no es la primera vez
que pasa…- Infeliz por la respuesta de su dueño volvió a insistir echando su
cabeza sobre la cama. Saito se sentó.- Qué? Qué quieres?
La respuesta fue un sutil gemido seguido de un salto hacía la puerta que arañó
con la pata.
-Heee! No hagas eso! Hoy estas muy agitaddo!- De mal humor le abrió la puerta y
el gigante labrador salió disparado en dirección a la habitación de Sanozuke.
Le siguió.
-Ivi, es muy tarde… Sano esta durmiendo. No quiere jugar, venga. Volvamos a la
cama!- Dio media vuelta pero no tubo tiempo de alejarse mucho, el perro echó a
latir como un loco tras la puerta.
-Qué te pasa? Es que algo va mal?- Abrió la puerta.- No ves que sano está…
- La ventana seguía abierta de par en parr, pero aun así fue consciente del
olor a sexo ya a sangre. No necesitaba encender la luz para descubrir lo que había
pasado.
Los latidos de Ivi sonaron como truenos dentro de su cabeza y el dolor, crecía
como un monstruo devastador en su corazón. En ese momento se sintió ausente,
viendo como un espectador lo que se pasaba, era la absoluta certeza de que
contemplaba la muerte. Las cosas pasaban muy rápido, aunque él las veía muy
despacio en su cabeza.
Los latidos de Ivi y sus gritos despertaron a los demás. La vida de sano se
escapaba entre sus dedos con el fluir de la sangre que se derramaba.