Es un paradigma que mientras la vida y el trabajo exigen cada vez más altos niveles de razonamiento para resolver  los  problemas  actuales, la educación superior esta un poco quedada en la formación de seres pensantes que desarrollen al máximo  su  potencial cognitivo y lo encaminen por el bien. Es así que tenemos un gran reto en las universidades de crear espacios especialmente  en  el  área  de  postgrado  donde los profesionales/estudiantes puedan desarrollar y ejercitar las estrategias cognitivas con responsabilidad social  para  que las puedan aplicar en todas las áreas de la vida.

             El profesional que regresa nuevamente a la universidad en búsqueda de la actualización y profundización de sus conocimientos, ya no es el mismo individuo que ingreso a la universidad después   de  culminar sus estudios de educación media, sino que es un individuo portador de un conocimiento mas amplio  del  mundo  de  la vida y de la sociedad; debe evitar responder inconscientemente   al  estimulo   profesor-universidad  como   se   responde comúnmente a la  luz  roja de  un  semáforo  cuando se topa con ella, por el contrario el profesional-estudiante de postgrado no debe olvidar  su  característica  de profesional  con capacidad  de análisis, capacidad de discusión de reflexión y de conocimiento de la realidad. Por lo tanto debe  promover  en  los estudios de  postgrado   entre   sus compañeros y los diferentes profesores una relación   dialogiza  de  igual  a  igual   que   permita   el   aprendizaje significativo para el enriquecimiento intelectual de   todos.  Por  otra  parte, los profesores de postgrado están en la obligación de propiciar y estimular este clima de interacción basado en las  nuevas  tendencias de  aprendizaje: el aprendizaje cooperativo y guiado,  el meta aprendizaje y la autorregulación del aprendizaje.  Este ultimo punto es de vital importancia ya que contribuye a combatir el habito adquirido desde la escuela primaria,  reforzado  en   la educación media y superior por los profesores donde los estudiantes en  su mayoría   se  preocupan por aprobar las asignaturas y lo celebran sin importarles mucho lo que han aprendido ni la calidad de dicho aprendizaje.

                Esta  es  la  propuesta   central   de   la   presente reflexión, la toma de conciencia sobre la necesidad de plantearse una nueva relación en los  estudios  de   postgrado entre el profesional-estudiante, el conocimiento y el profesor, cuyo fin ultimo es  el  de  compartir saberes y el enriquecimiento intelectual de todos con responsabilidad social.

               Park (1996) reconoce que la educación superior   juega un papel crucial en la formación de personas que tengan compromisos con la sociedad.   Reconoce   que   el   papel   de  la  educación  superior es transformar a los estudiantes desde la inocencia a través del escepticismo hacia el compromiso.

               Afirma   que   este   movimiento  hacia  la  formación  de  egresados con capacidad madura de mantener compromisos en un mundo que es tentativo e independiente es crucial  en  la  formación  de  ciudadanos  para  el mundo complejo y cambiante del futuro.

            Por otra parte, en este mismo orden de ideas, Mendoza (1990) hace un análisis detallado de la vinculación universidad-necesidades sociales que vale la pena considerar. En la universidad  se  deposita  según  Mendoza,  la responsabilidad de formar al más alto nivel las futuras generaciones, realizar las investigaciones  necesarias y crear y difundir las culturas, todo ello bajo el supuesto que se debe a  la sociedad y debe contribuir a la  satisfacción   de las necesidades sociales y al proceso de desarrollo del país. La Universidad entonces  debe   ser   un   componente esencial en el desarrollo de la sociedad, contribuir al incremento de la producción y a la elevación   de  los niveles de vida de la población, así como participar en la transformación de la sociedad.

              En conclusión, la sociedad y el mundo de la vida requieren sin lugar a dudas un profesional  enriquecido, intelectual y espiritualmente y con rasgos que van mucho mas de los conocimientos disciplinares.  Para  lograr este objetivo y hacer eficaz el quehacer universitario, se hace necesario repensar   la   relación   profesional/estudiante-conocimiento-profesor en un clima de respeto y de valorización mutua.

               Nuestra sociedad no puede seguir esperando, es tiempo de llevar la reflexión a la acción.


                                                                            
volver parte 1

El Profesional y el Postgrado
frente a la Sociedad del Siglo XXI
(parte 2)

Dr. Jesús Leal
jesusleal1@cantv.net  

www.jleal.tk