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El panel nº 1 de os Ballotes (Bamio, Vilagarcía)
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El panel nº1 de Os Ballotes (Bamio, Vilagarcía)




La estación de grabados rupestres de Os Ballotes (Bamio, Vilagarcía de Arousa) es una de las históricas de nuestro Arte Rupestre. Desde comienzos del siglo XX fue repetidamente citada en las síntesis de numerosos autores, y sin embargo a pesar de tan importante difusión, ello no ha evitado el desconocimiento real de su valor en pro de la debida comprensión del mundo de los petroglifos gallegos. Observamos como generalmente en los trabajos teóricos sobre los cuadrúpedos se suele ignorar. En el presenta estudio vamos a realizar un análisis profundo del panel nº 1 de esta estación, que es precisamente el que muestra los célebres diseños de cérvidos, y aprovecharemos la ocasión para examinar las recientes ideas publicadas acerca de esta temática. Queremos advertir que la metodología y las conclusiones que se van a obtener están en la línea de las ya ofrecidas en artículos anteriores.

1. Descripción morfológica.

El panel nº 1 de Os Ballotes se localiza inmediata a la aldea de Outeiro en la parroquia de San Xes de Bamio (Vilagarcía de Arousa). La estación está integrada por varios paneles desperdigados por esta zona, si bien en esta ocasión nuestros esfuerzos se van a centrar en el panel nº 1. El lugar arqueológico que nos ocupa se emplaza en un terreno en plano inclinado sumamente pedregoso de la vertiente de una terraza . En líneas generales, el área ha sido condicionada para el aprovechamiento agrícola. Este sitio se encuentra muy próximo a la línea de la costa de la Ría de Arousa, no distando de ésta más de 500 m. en línea recta, y situándose a unos 90 m. de altitud.

La roca que sirve de soporte al panel nº 1 es una piedra de granito de grano medio, de forma triangular, de 6 m. de longitud por 4,2 m. de anchura. Su superficie muestra amplias ondulaciones delimitadas por largas diaclasas y líneas de vetas de cuarzo. La superficie de esta roca presenta la misma inclinación del terreno, concretamente un 25 %, estando orientada hacia el SO, y no hacia el NO. como se afirma en alguna publicación.

Vista general de la estación de Os Ballotes (Bamio, 
Vilagarcía de Arousa). El panel nº 1 se localiza hacia el centro de la imagen

Los grabados que hemos podido identificar son 6 representaciones de cuadrúpedos, 4 círculos, una agrupación de coviñas y diversas formas irregulares. Las dimensiones de cada una de estas figuras se ofrecen en la tabla que acompaña a este texto. Antes de proseguir es necesario indicar que la calidad de la superficie de la roca no es todo lo uniforme que nos gustaría, por lo que diversos trazos muy tenues no hemos determinado si eran naturales, fruto de la intensa meteorización de la zona, o si por el contrario estuvo en su ejecución una mano humana. De cualquier modo, estos diseños, meras líneas de trazado irregular, insistimos, muy difíciles de identificar con claridad, no afectan en lo básico a la lectura que presentamos.

Plano de Os Ballotes nº 1

Más arriba hemos mencionado la inclinación de la superficie hacia el SO.; es obligado hacer ahora una descripción más detallada en función de los grabados existentes. En el sector N. vemos una pila natural de 33 x 29 x 9 cms., de característica endorreica ocupando un plano abombado de la roca, a partir del cual comienza el desnivel. Junto a esta pila hay un óvalo con tres coviñas interiores, y una agrupación de al menos 12 coviñas dispersas en el área inmediata. Este círculo está emplazado aprovechando la forma del abombamiento. El anillo del círculo penetra dentro de la pila natural, en cuyo punto de inserción se diluye ostensiblemente. En su interior hay tres coviñas, dos de las cuales se asocian al anillo: una mediante un pequeño surco, mientras en la otra, la proximidad a aquél no permitió el trazado de una línea desarrollada. Por el S. este círculo fue parcialmente afectado por la insculturación de una coviña. Otra coviña fue grabada junto a la misma pila por el extremo N., confundiéndose en cierto modo sus mutuos límites. En este caso, no hay la menor duda sobre su entidad artificial, aún estando junto a la pila. Inmediatamente hacia el SO., ya en gran medida ocupando el plano inclinado de la roca, se dstribuyen las restantes coviñas de este sector. En general son motivos con tendencia al gran formato llegando a alcanzar los 120/40 mm. En esta zona hay dos coviñas formando una asociación: una es mucho más grande que la otra, y desde o hacia ellas salen diversos surcos.

Tabla de dimensiones
largo (cms.) ancho (cms.)
16560
25653
33937
484105
511898
66050
71512
816--
917--
1037--
114136
127040

En el sector central de la roca hay tres motivos. Uno es un cuadrúpedo de estilo estático, y al menos gráficamente asexuado, y de especie indefinida. Se completa este sector con un diseño cudrangular y un pequeño círculo con coviña central.

En el sector O. constan dos cuadrúpedos de mediano tamaño, así como una pequeña coviña en las cercanias de los grabados. En este sector hay que precisar que mientras el cuadrúpedo nº 1 fue grabado en la superficie inclinada ya descripta, el nº 2 ocupa una superficie casi vertical: la línea de inflexión se encuentra entre los dos animales. El zoomorfo nº 1 es un cérvido macho y adulto, según se aprecia por los restos conservados de la cuerna. Es de formas pesadas, con un gran cuerpo y unas pequeñas patas. No obstante la intención de dotarlo de dinamismo llevó a su/s artífice/s a trazar las extremidades, bien en diagonal las traseras, bien curvadas las delanteras. Sobre el lomo de este animal hay diversas líneas de composición irregular, muy tenues y erosionadas que no hemos podido determinar si son naturales o intencionadas. De todos modos su apariencia es notoriamente muy diferente de la del cuadrúpedo, pues los surcos de éste son anchos y profundos. El cuadrúpedo nº 2, grabado en una zona casi vertical ha sido confeccionado con uso de un instrumento metálico, no apreciándose un posible repicado de un motivo más antiguo. En consecuencia, es un grabado relativamente reciente.

A nivel figurativo, el sector S. es el más importante de este panel. Además de dos pequeñas formas circulares, y un conjunto amorfo de líneas, constan allí tres cuadrúpedos. El nº 5 situado en la cona central del sector, es un cervido adulto de grandes proporciones. Contrasta acusadamente el voluminoso cuerpo, y la exhuberante cuerna de líneas convergentes, con las diminutas extremidades, y el escaso desarrollo proporcional del pescuezo. Sin embargo, la intencionalidad dinamicista del trazado de las extremidades es evidente. Sobre su lomo constan varias líneas que sin lugar a dudas son posteriores, ya que su surco es poco relevante, a diferencia de los surcos del cérvido, y además, uno de los trazos penetra dentro del surco que configura el lomo del animal. Por último, en el rostro se le puso un ojo.

El animal nº 4 es también un cérvido macho adulto, si bien, está mejor proporcionado. Es interesante, por ser realmente muy raro, que su rostro muestre ojo y boca. Otro detalle de tal vez cierto interés lo define el trazado de las extremidades, las delanteras mucho más cortas que las traseras. Ante este hecho no sabemos si tal circunstancia es fruto de una insuficiencia pericial, o si por el contrario el artista ha seguido algún criterio estético tendente a acentuar el dinamismo del animal. El cuadrúpedo nº 6 es ya de mucho menor tamaño, y en su facturación no se ha definido el sexo ni la especie del animal. Muestra también una actitud dinámica, si bien es ésta muy atenuada.

2. Estudio iconográfico

2.1. Los círculos.

Salta fácilmente a la vista que este panel es muy parco en representación de combinaciones circulares. Tan sólo hemos identificado 4 formas, y en general, muy básicas. Contrasta este hecho con la presencia de combinaciones circulares de gran valor existentes en otros paneles cercanos de la misma estación. Los círculos señalados con los números 7,8 y 9 son de formulación tan elemental que incluso nos atrevemos a decir que son extremadamente raros en los paneles donde constan combinaciones circulares, por lo normal, de tamaño mucho mayor. En consecuencia, dada su evidente excepcionalidad no vamos a pronunciarnos de momento sobre su posible filiación cronológica, indicando eso sí, que no sería descabellado pensar en una datación tardía, si se pudiera demostrar fehacientemente la aparente perificidad respecto a los diseños de cuadrúpedos del sector S. Debemos además tener en cuenta, que en el mismo panel hay otras formaciones de trazado irregular de no fácil clasificación tipológica.

Mayor interés tiene el círculo nº 11. Primero indicar que la grabación de una coviña sobre su anillo es un dato evidente de estratigrafía vertical que demuestra su anterioridad cronológica, y que se viene a sumar a la circunstancia ya examinada al estudiar el panel nº 1 de As Chans do Rapadouro (Chandebrito, Nigrán). Ya advertiamos al comentar este panel que son abundantísimas las combinaciones circulares infrapuestas respecto de coviñas, y no será éste el último ejemplo que ofrezcamos. Tan repetida frecuencia, forzosamente tiene que deberse a una estratificación cronológica según la cual las combinaciones círculares precedieron en el tiempo a las coviñas, hipótesis que se ve reforzada por la acusada tendencia de la inmensa mayoría de los paneles de coviñas a no compartir figuración con otro tipo de grabados.

Contra esta teoría podría aducirse que en Os Ballotes, no obstante, aún siendo ciertos los anteriores enunciados, no sólo el círculo se encuentra materialmente rodeado de coviñas, sino incluso, que en su interior hay tres más. Sin embargo, ninguna de estas objecciones es suficiente para derribar la hipótesis precedente. En efecto, las rocas están ahí desde siempre, y cada cultura las ha utilizado como le ha convenido. Véase por ejemplo el caso del animal nº 2, realizado con instrumento metálico, el cual, a pesar de este dato, no invalida ninguna teoría cronológica referida a los cuadrúpedos en general, y además, ni siquiera pertenece a su ciclo histórico. Creemos que suponer de antemano la identidad cronológica de todos los grabados que aparecen sobre la misma superficie de un panel de arte rupestre, no sólo es una notoria ingenuidad, sino incluso, demuestra escaso conocimiento en este campo, y una suma precariedad metodológica. En otro sentido, cualquier investigador de arte rupestre sabe que la morfología de las combinaciones circulares se concreta en varios tipos: además de las típicos círculos concéntricos con coviña central, y los círculos simples, existen un grupo minoritario, pero de cierta difusión, de círculos que encierran agrupaciones de coviñas, que a veces incluso, se ordenan internamente formando anillos. Esta realidad sigue siendo insuficiente para cuestionar la hipótesis cronológica antes esbozada, pues en este caso, son parte integrante del círculo que completan, del mismo modo que los ojos de los cérvidos, aún siendo, virtualmente coviñas, a nadie se le ocurriría establecer alguna clase de relación entre ambos motivos a nivel morfológico.

En las combinaciones circulares que encierran agrupaciones desordenadas de coviñas siempre se pensó que éstas se distribuían internamente como un mero relleno. Sin embargo, para este círculo nº 11 de Os Ballotes, el hecho de que dos de ellas se asocien mediante trazos, uno de éstos, relativamente largo, al anillo del círculo introduce un tema que exige un cuidadoso seguimiento en el futuro, pero cuya entidad concreta desconocemos por el momento. Semeja que estas coviñas internas tienen vida propia, es decir, no son un mero relleno, como indicábamos ahora. Por otra parte, el dato de que esta ssociación se materialice en el componente anular del círculo, da a entender que también éste es algo. Tal vez esta última información presente alguna relación con el tema del gradiente anular ya estudiado en el panel nº 1 de As Chans do Rapadouro (Chandebrito, Nigrán). Como veíamos en este artículo, pudimos apreciar que numerosas combinaciones circulares de círculos concéntricos ofrecían una graduación de las secciones de los anillos, siendo el más relevante el externo, y el menos perceptible el próximo a la coviña central.

Otro rasgo destacable de este círculo de Os Ballotes es la inmediatez a una pila natural. No es que esté cerca, es más, el anillo penetra dentro de aquel elemento natural, e incluso pierde intensidad en su trazado en el segmento de contacto. Podríamos pensar que se trata de una mera casualidad, pues no es frecuente tal tipo de asociación. No serán muchos los casos conocidos, pero existen algunos más evidentes que éste, por lo que hablar de fruto del azar tal vez no sea lo más indicado. La pila, ya lo hemos indicado, es endorreica, es decir, retiene la mayor parte de las precipitaciones que caen en su interior hasta su evaporación. La poca agua que desaloja es evacuada por un amplio exutorio situado hacia el SO., deslizándose tangente al anillo. Si esta vinculación entre círculos y pilas naturales no es fortuita, aunque eso sí, muy rara, no hay otra alternativa que pensar en su asociación significativa. De momento no avanzaremos más en este tema, pues necesitamos conocer más detalladamente otros casos para emitir una hipótesis interpretativa mínimamente segura.

2.2. Las coviñas

A lo largo de la superficie de este panel constan grabados de coviñas dispersas, pero el mayor número de ellas y de más relevancia se concentran apretadamente en el sector N. Como ya se sabe por la descripción de la roca, este área se configura como una especie de abombamiento a partir del cual, hacia el S. y SO. la superficie se resuelve en plano inclinado. En consecuencia se aprecia que la concentración de las coviñas se concreta en el punto más alto de la roca. No es éste un hecho nuevo en el Arte Rupestre Gallego, pues conocemos un cierto número de rocas en forma de cono truncado, en las cuales las coviñas fueron insculpidas en el sector superior, mientras los demás grabados (combinaciones ciruclares, cuadrúpedos, líneas, etc.) ocupan las laderas de la roca. Se podría sugerir que esta disposición topográfica dentro del panel, al repetirse en con alguna frecuencia tal vez remita a una manifiesta intencionalidad. Sin embargo creemos más bien que es la materialización de distintos criterios en la elección de la superficie adecuada, en función de una disparidad iconográfica que lleva implícita una diversidad cronológica.

Encontraremos petroglifos de coviñas en lajas, y combinaciones circulares sobre peñascos elevados, pero lo normal, con mucho, es precisamente lo inverso. Pero además, recuérdese lo comentado más arriba, lo común, es que la inmensa mayoría de los petroglifos de coviñas no compartan panel con otro motivo. Y en otro sentido, manifiestan una acusada tendencia a aparecer sobre peñascos muy sobresalientes del terreno. Por lo tanto, para la distribución topográfica en rocas como la que sirve de asiento al panel nº 1 de os Ballotes, los diseños allí grabados, no dejan de reproducir la realidad de los hechos.

Ya hemos hablado de la coviña que se superpone al anillo del círculo de este sector N. Otra coviña muy interesante es la que se asocia a la pila natural. Si en el caso del círculo nº 11 teníamos dudas sobre esta expectativa, esta vez las cosas están muy claras, siendo la intencionalidad vinculante manifiesta. Tampoco es ésta la única coviña que conocemos asociada a una pila natural, por lo que este tipo de relación obligatoriamente tiene alguna significación. Dejaremos este asunto para una futura ocasión para cuando hayamos presentado más ejemplos.

2.3. Los cuadrúpedos

.

La existencia de un cuadrúpedo confeccionado con instrumento metálico (el nº 2) es una seria advertencia para quien alagremente sin más argumntaciones que el simple examen visual, nos pretende innducir a creer que los paneles de petroglifos se planificaban previa y conjuntamente, de una vez para siempre. Del mismo modo que en una época no muy distante a nosotros alguien conocía la existencia de antiguos grabados de animales y se sintió motivado para realizar uno nuevo, apartado de los otros, sin estropearlos, esta misma iniciativa pudo ser llevada a cabo hace 1500, 1900 ó 2100 años antes, cuando, además, los grabados se tenían que ver mucho mejor. La única diferencia es que para entonces las únicas herramientas disponibles eran los cantos de cuarzo, los cuales al percutir dejan siempre un surco en U muy abierto, escasamente profundo, y pulido al tacto. Podría entonces pensarse que el estudio de la patina de los trazos es un método de válido de conocimiento cronológico. En ocasiones es, en efecto viable. Ya tendremos ocasión de ver algunos petroglifos en los que es factible la aplicación de tal metodología, pero lo usual es que el investigador no se fíe del aspecto de la patina ofrecido por los surcos, pues en su apariencia actual han podido concurrir diversos ponderables, como por ejemplo, el mayor o menor vigor empleado en la ejecución de los motivos. Es necesario, pues, la utilización de un procedimiento de investigación más refinado que supere la mera fantasía subjetiva, o el vago y superficial análisis visual

Lo primero que llama la atención del observador de este panel, es la absoluta diversidad estilística de cada uno de los cinco cuadrúpedos: al margen de los respectivos tamaños, ninguno se parece a cualquier otro; ninguno ha servido de modelo iconográfico a otro. La cristalización de esta variedad formal es argumentación suficiente para concebir a numerosos artistas trabajando en este panel desarrollando el tema de los cuadrúpedos. No hay nada que permita insinuar una total sincroneidad en esta tarea, sino más bien, la detenida observación de los motivos aconsejan mejor entender los hechos como una sucesión de aportaciones.

No se aprecia una ordenada distribución de los animales en el panel. Vemos que el nº 5, el de mayor tamaño, se sitúa en el centro del sector S., el más idóneo para el diseño de un gran animal. Los nº 4 y 6 parecen ocupar espacios periféricos con relación al anterior. Y en fin, los nº 1 y 3, se sitúan ya en sectores alejados.

Un aspecto, a nuestro juicio de escaso relieve, pero que ha motivado el desarrollo de varios estudios, se define por los trazos que se aprecian sobre el cérvido nº 5. Algunos autores han hecho recientemente hincapié en la constatación de casos similares en otras estaciones. Ya hemos visto en la descripción que estos trazos, con seguridad son adiciones posteriores, pues la diversidad técnica respecto de los surcos del animal es muy elocuente. Y esta misma circunstancia se puede comprobar en otros numerosos grabados de cuadrúpedos. Sin embargo, en función de la aplicación de una metodología muy relajada, pasando por alto detalles técnicos como éste; del uso abusivo en grado desconocido hasta el momento en la investigación gallega, de paralelos tomados de zonas geográficas a veces increíblemente alejadas (América por ejemplo); sin olvidar, por último, cierta interesada necesidad de llevar a foros internacionales muestras artísticas de una mínima importancia, que al menos permitan a nuestros petroglifos competir artística (pero también, turísticamente) con los de otras áreas (Valcamónica, por citar una zona conocida), ha llevado a un grupo de investigadores a descubrir antropomorfos y escenas de equitación por todas partes. Basta que un cuadrúpedo tenga sobre su lomo varios trazos irregulares para que se presente ya como una escena de equitación. Se aprecia mucho más que el jinete montase un cérvido, pues entonces la fantasía se desborda, y esto permite embaucar cándidamente con fluídas evocaciones a dioses, héroes y chamanes, que si bien no dejaría de provocar la risa al investigador informado, a quien no conozca la razón de esta dinámica, y no esté informado del mundo rupestre galaico, probablemente se le convenza con tan atractivas peroratas. La decepción sobrevendrá, si a alguien se le ocurre venir a comprobar in situ estos goces estéticos. Además, es importante señalar, que en algunas ocasiones, las lecturas ofrecidas son incorrectas. La falacia de esta línea de investigación, dejando ya a parte la cuestión de la captación turística, así como el mantenimiento de un mal entendido prestigio internacional de sus autores, reside en que no hay una adecuada inserción de estas formas adicionales dentro del Arte Rupestre. No hay estudios de conjunto, ni siquiera detallados y sistemáticos. Simplemente, se ven unos trazos irregulares, y rápidamente se dice ya sin reparos que estamos ante antropomorfos.

Cuando nos ocupamos del panel nº 1 del Coto da Rapadoura adelantábamos que no era lo más normal que los cérvidos apareciesen asociados a las combinaciones circulares, e incluso, tanto círculos, como cuadrúpedos, al igual que ocurre con las coviñas, muestran una clara tendencia a constituir paneles propios sin concurso de otros motivos, o con una presencia testimonial de éstos últimos. No nos vamos a ocupar ahora de este tema, pues ya ha sido tratado extensamente en el artículo citado, pero al menos insistir en que estamos ante uno de esos paneles. Como destaca fehacientemente, en los sectores central, O. y S., salvo la presencia de esos diminutos círculos, los artistas no recurrieron a las combinaciones circulares para expresar su iconografía.


Vigo, a 26 de Mayo del 2001




Bibliografía consultada




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© Julio Fernández Pintos, 2001
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