Vista posterior del Cruceiro de Sta. Margarida
La Fonte da Virxe do Camiño
Otro interesante elemento de este santuario está constituido por la cruz hincada sobre un peñasco situado a unos 50 m. en dirección NO. de la capilla. La cruz mide 1,44 m. de altura, y presenta por la cara E. la imagen de Cristo crucificado de 64 cms. de longitud realizado en  relieve. Sobre la cabeza muestra una aureola circular con una cruz. Como paño de pureza resulta curiosa la aplicacióin de un faldellín que le cubre las piernas hasta  la rodilla. Por último, debemos señalar que en la plasmación de las extremidades inferiores se siguió un esquema según el cual, la pierna izquierda baja vertical y el pie correspondiente está esculpido en escuadro, mientras que la pierna derecha posee un trazado oblicuo, superponiéndose su pie sobre el anterior, y sujetos ambos tobillos por uno de los clavos. Por lo tanto, mientras el cuerpo hasta las rodillas está interpretado frontalmente, el tramo inferior de las piernas aparece captado en una disposición lateral  muy forzada. La misma cruz muestra en su cara O. la imagen, también en relieve, de la Virgen con el Niño sobre el regazo, todo ello con vista frontal, y de 57 cms. de longitud. Sobre la cabeza de la Virgen hay un raro objeto, que cremos debe aludir a un probable dosel.
Esta cruz se conoce con el apelativo de
Cruceiro de Santa Margarida. Según nos contó un vecino de Freixo, su actual emplazamiento, sobre el peñasco, es reciente, no datando de mucho más allá de comienzos de los años noventa del siglo XX. Se encontraba originalmente a unos 100 m. al S. de la capilla, en el borde de la carretera que por allí pasa, en un lugar donde había una fuente,  con la cual se surtían los labradíos del barrio cercano de A Sinada. Actualmente en las romerías la procesión saliendo de la capilla se dirige al Cruceiro, lo circunda, y regresa de vuelta al santuario.
De la detallada descripción de la cruz se ha podido comprobar como  iconográficamente había numerosos elementos temáticos de claro estilo gótico. Sin embargo, un análisis de la patina de las superficies de la cruz, no demuestran aparentemente tanta erosión como para plantear una filiación cronológica medieval para la obra. Debemos además indicar que, aún conociéndose casos de cruceiros medievales en Galicia, estilísticamente los hasta ahora inventariados son muy diferentes. Posiblemente se trate de una talla barroca, tal vez encuadrable en el siglo XVII. La explicación más convincente para la iconografía empleada, que entonces sería arcaízante, a nuestro juicio responde a la imitación de imágenes medievales conservadas entonces. Asimismo es curioso su apelativo (Cruceiro de Santa Margarida), el cual no podemos elucidar con total seguridad, pues que sepamos en este área no se menciona ninguna advocación a Santa Margarita. Como hipótesis de trabajo, quizás debamos considerar la posibilidad de que antaño el  ahora denominado como Santuario de la Virgen del Camino, estuviese dedicado a Santa Margarita.
Es asimismo muy interesante que a una cruz se le denomine popularmente como
cruceiro, expresión, en principio más relacionada con los otros monumentos populares. Sin embargo, esto no es nuevo; ya habíamos comprobado en un artículo anterior (véase La Cruz de O Cruceiro de Baiña ) como en algunos casos, bajo tal apelativo se alude indistintamente a cruces y cruceiros, lo cual induce a pensar que usualmente poseían un valor sociocultural similar, expectativa ya esbozada en el estudio mencionado. De todos modos, el Cruceiro de Sta. Margarida, es una obra de mayor desarrollo estético, al presentar aplicaciones plásticas de imágenes, con lo cual estilísticamente su parentesco tipológico con los cruceiros propiamente dichos es mucho más clara que en el caso de Baiña.
Otro elemento de este santuario es la
Fonte da Virxe do Camiño. Se trata en este caso de una sencilla fuente localizada a unos 100 m. en dirección NO. de la ermita en la ladera septentrional de la pequeña colina rocosa que cierra la chan por este sector. Como acabamos de indicar, la fuente consiste en un manantial excavado en la pendiente del terreno, y completada con una canaleta de piedra. En las inmediaciones hay terrazas, muros de contención, y antiguas paredes de cierres de propiedades privadas, lo cual denota la existencia de haberse practicado en este lugar algún tipo de actividad agrícola. Dice la tradición, que la Santa viviá en este sitio, donde cocinaba, etc.
Asimismo hemos tenido oportunidad de recoger otras tradiciones orales relativas a este santuario. Se cuenta que antiguamente concurrían a la romería gentes de muchos lugares. Los proveneintes de las aldeas localizadas hacia el N. de la sierra, tenían una base económica, además de las típicas actividades agrícolas propias de la zona, ampliada con la obtención de carbón vegetal a partir de raíces y arranques de troncos, para ser vendidos en los hornos de A Caniza. Esta zona septentrional de la serranía, por su situación en la umbría del macizo, era muy precaria en la producción de vino, por lo que aprovechaban la celebración de la romería para consumirlo, pero al no estar acostumbrados a tomarlo habitualmente, rápidamente se ponían ebrios, convirtiéndose de este modo en una fuente de conlictos, los cuales no faltaban en ninguna romería. También se nos dijo, que este santuario, tiempos atrás, aunque enclavado en territorio de la parroquia de Freixo, corría con su administración el párroco de la vecina feligresía de Angudes, por lo que los naturales de Freixo reclamaron y obtuvieron la potestad sobre dicha ermita. Por lo demás, como suele acaecer en la mayoría de las advocaciones locales, la devoción a la Virgen del Camino está muy arraigada. En este sentido, solía añadirse la siguiente frase cuando se le deseaba a alguien suerte:
A Virxe do Camiño que leve por bo camiño ("La Virgen del Camino que lleve por buen camino"). Su festividad se celebra dos veces al año, en mayo y en agosto.
Como ya hemos avanzado al tratar del emplazamiento de la ermita, posiblemente su edificación en este alejado paraje guarde alguna relación con el camino que cruzaba la serranía en dirección norte-sur y que comunicaba las poblaciones ribereñas del Miño, tanto las gallegas como las portuguesas de este sector con los valles interiores del S. de Galicia, como por ejemplo los de A Cniza, y más hacia el NE., el de Melón. Por ejemplo, este era el itinerario seguido por los vecinos de Freixo para ir a la feria de A Caniza. Por desgracia la falta de documentación no nos permite mayores profundizaciones. De todos modos, tal vez debamos interpretar la existencia de este santuario, como un establecimiento religioso medieval, tipo eremitorio o pequeño cenobio, hasta ahora desconocido, cuyo objeto quizás fuese el de asistir a los transeúntes que se desplazaban por la serrnía.


                                                                                                                                                            Vigo, 7 de Noviembre del 2000
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