Explicar los conocimientos científicos a
los no científicos es una actividad que el estudioso de la ciencia
en ocasiones se impone. La razones son al menos tres.
A) Se entiende el conocimiento científicos como universal. Esto es,
como propiedad de toda la humanidad.
B)
El conocimiento científico es algo que en el mejor de los caso
podría ser comunicado de forma que el receptor lo comprenda por completo.
Al contrario que en una obra artística, ya que en ese caso el hecho
de que nadie la pudiera entender no invalidaría su valor como arte.
C)
El científico quiere compartir algo de sus conocimientos e intuiciones
con el público general, ya sea porque quiere transmitir la belleza
que la visión científica del mundo implica o porque los adelantos
científicos afectarán, o deberían afectar, de forma
poderosa a la vida de todos.
Alguna
combinación de estos factores pudo impulsar a Santiago Ramón
y Cajal a publicar en 19051 una serie de cuentos reunidos en un
volumen titulado Cuentos de vacaciones2. Los cinco cuentos
que contiene tiene todos un eminente caracter pedagógico. En todos
ellos Ramón y Cajal quiere enseñar algo al público lector
español de la época aunque sea la desconfianza y el cuidado
ante los avances científico. Ya en el prólogo afirma que uno
de los cuento "encierra un transparente símbolo de los males y remedios
de la patria" (p. 8).
Si
bien estos cuentos no pertenecen al género de la ciencia ficción,
algunos demuestran un claro elemento especulativo muy cercano al género.
Todos plantean dilemas sociales y morales de compleja solución producidos
por algún tipo de avance científico, o por la no correcta
aplicación de una educación científica. El mismo
subtítulo del libro Narraciones
seudocientíficas acerca las historias a una cierta forma
de proto ciencia ficción.
"A secreto agravio, secreta venganza"
El Dr. Max v. Forschung es el "afortunado autor de brillantes descubrimients
fisiológicos y bacteriológicos". Tiene cincuenta años
y vive feliz en su condición de sabio eminente. Su caracter quedará
bien claro en este párrafo:
Hallábase a la sazón Forschung en plena fecundidad
científica. Cada seis meses descubría un microbio patógeno,
y cuendo por excepción no hallaba nada nuevo, sabía demostrar
ce por be que los microbios descritos por lo bacteriólogos rivales
eran miserables bacilos descalificados o ebolaos, incapaces por ende de virud
patógena en el hombre y en los animales. Ya se comprenderá
que semejante aseveeración no agradaba a los adversarios del maestro,
que hubieran preferido topar con gérmenes morbosos capaces de llevar
la desolación a media humanidad. (p. 12)
Pero hete aquí que después de cincuenta años de celibato
el hombre, entre bacilo y bacilo no tenía demasiado tiempo para
el amor aparece Miss Emma Sanderson de 24 años y doctora en
Filosofía y Medicina por la Universidad de Berlín. Él
se enamora, ella lo considera un buen partido, se casa y van de luna de miel
al oriente próximo en busca de nuevo bacilos patógenos.
Quede
claro sin embargo que "a los cincuenta y tres años y con mujer joven
y bonita, el culto excesivo de la ciencia es un tanto peligroso..." Después
de algunos años de matrimonio ella se ha enamorado de un ayudante
llamado Heinrich Mosser. El doctor lo sospecha y no duda en contaminar a
su ayudante con tuberculosis de vaca. Su mujer también queda contaminada
demostrando así la infidelidad y el hecho de que la tuberculosis de
vaca puede transmitirse a los humanos esta última noticia causa
gran satisfacción al doctor Forschung.
La
pareja es internada en un sanatorio. Mosser muere y el doctor Forschung trabaja
noche y día para descubrir un suero que salve a su esposa. Ella es
finalmente salvada y el matrimonio se reconcilia.
Pero
su mujer sigue siendo joven y bonita, por lo que el doctor ante la
imposibilidad de descubrir un suero que le rejuvenezca decide crear
un suero que envejezca a su esposa. La senilina así
bautizadamarchita el rostro y hace mayor a una persona joven. Administrado
el tratamiento al que Emma tímidamente se opone los resultados
no pueden ser más espectaculares, ya que todo el mundo piensa que
la mujer del doctor ha muerto y este se a vuelto a casar con una hermana
mayor de Emma.
Aquí
acaba la narración, pero en una suerte de epílogo Forschung
cuenta al narrador lo sucedido con el descubrimiento. Esta resulta ser la
parte más interesante del cuento. Se nos dice:
Por lo pronto, ensayada [la senilina] cuidadosamente en delincuentes y
locos por una Comisión de médicos legistas, ha producido, mediante
inyección intravenosa, sorprendentes efectos psíquicos, resultando
ser un soberano moderdor de los impulsos criminales y un maravillosos sedante
de la voluntad. (p. 51)
Pero donde el productor se nos presenta como verdaderamente amenazador es
posterioremtne cuando se afirma:
Algunos sociólogos individualistas, preocupados por la creciente
amenaza del socialismo y anarquismo, han emprendido (con la consiguiente
reserva) ensayos de inoculación de la nueva senilina en las clases
hesderedadas y conseguido resultados verdaderamente alentadores. No menos
interesantes son los éxitos obtenidos recientemente por las misiones
alemanas del Africa central. Según carta del Rv. Schaffser, que a
la vista tengo, dicha panacea es un poderoso auxiliar de la evangelización,
puesto que debilita notablemente el rudimentario sentido crítico de
las tribus negras y apaga el ardor y fanatismo de los santones mahometanos
(p. 51-52)
Este debe ser el ejemplo más temprana que he leído sobre el
control social por medio de drogas. Y queda claro por si el brutal
tratamiento al que somete a su esposa no fuese suficiente también
la increible falta de ética del sabio. Son evidentes las limitaciones
como cuentísta de Santiago Ramón y Cajal. Ha invertido más
de cuarenta páginas en contar la historia de Forschung, intentando
mostrar la peor del caracter de los sabios, cuando podía haber empleado
muchas menos y hacerlo con mayor claridad. Si no fuese por la parte final
del cuento y porque en el prólogo nos dice que aquí pretende
mostrar "algunos rasgos salientes de la psicología de los sabios,
esencialmente amoral y profundamene egotista (hay excepciones naturalmente)"
no quedaría definida nuestra reacción ante el personaje.
Pero
queda también patente su preocupación por el destino de la
humanidad. Algo todavía más sorprerdente si tenemos en cuenta
que si bien Cuentos de vacaciones fue publicado en 1905 lo cuentos
que contiene fueron escritos entre 1885 y 1886 según dice el
mismo en el prólogo. Es evidente que Santiago Ramón y Cajal
había meditado muy profundamente sobre las implicaciones sociales
de sus propios descubrimentos.
El
cuento termina con una nota de advertencia para España. La senilina
ha sido adquirida por varios gobiernos entre ellos el español
como medio de control social y el narrador reflexiona:
Si ello se confirma y semejante vacunación se establece con
carácter obligatorio, preparémonos todos a ganar el cielo,
después de abandonar la tierra a los despiertos enemigos de nuestra
raza. ¡Senilinas a nosotros..., en cuyos cartilagíneos cerebros
existen ya en proporciones desconsoladoras tantas misticinas, decadentinas
y misoneinas, triste legado de edades bárbaras y de una pereza mental
de cinco siglos! (p. 53)
En nuestro país la senilina no hará efecto porque ya estamos
adormecidos con otras drogas de pensamiento. Probablemente, lo que Santiago
Ramón y Cajal pretendía con un libro como este era contribuir
a un cambio de la situación social de España. El resto de los
cuentos, que trataré más brevemente, describen variaciones
sobre estos mismos temas.
"El fabricante de honradez"
En cierta forma, "El fabricante de honradez" repite el esquema de "A secreto
agravio, secreta venganza" en lo que a advertencia se refiere. El doctor
Alejandro Mirahonda muy querido en su pueblo, Villabronca expone
ante los notables el descubrimiento de un suero de maravillosas propiedades:
Este suero decía el doctor, o dígase antitoxina,
goza del a singular propiedad de moderar la actividad de los centros nerviosos
donde residen las pasiones antisociales: holganza, rebeldía, instintos
criminales, lascivia, etc. Al mismo tiempo exalta y vivifica notablemente
las imágenes de la virtud y apaga las tentadoras evocaciones del
vicio... (p. 59)
Tan extraordinarias son las pruebas que el ayuntamiento establece la
vacunación obligatoria. Pero la tranquilidad desatada sobre la
población se hace insoportable y finalmente es preciso devolver las
cosas a su estado anterior. Así se hace, con el resultado de que las
pasiones adormecidas del pueblo se precipitan en una orgía de
desenfreno.
Pero
el experimento había sido un completo fraude. Realmente el doctor
era un experto hipnotizador que había controlado de esa forma la voluntad
del pueblo. Su propósito era demostrar que tal cosa era posible, pero
es el mismo quien cuestiona la bondad de tal acto al reflexionar:
[..] Demuestran mis experiencias la posibilidad de abolir la delincuencia
y de imponer, sin luchas ni protestas, resignación a la miseria y
al trabajo y robusta disciplina social. Mas semejante estado de cosas ¿es
conveniente al progreso? ¿Estamos seguros de que la finalidad de la
raza humana consiste en vegetar indefinidamente en el sosiego y la mediocridad?
La suavidad y armonía de las relaciones sociales ¿no acabaría
por forjar una humanidad estática y rutinaria, linfática y
anodina, ahita de fórmulas y precedentes, incapaz de todo punto para
las vibrantes luchas de la civilización? La supresión del mal
¿no implicaría quizá el mayor de los males? (p. 86)
Su conclusión final es:
En resumen: mientras el animal humano sea tan vario y comparta las pasiones
de la más baja animalidad será necesaria, para que el desorden
no dañe al progreso, la sugestión política y moral;
más esta sugestión ni deberá ser tan débil que
no refrene y contenga a los pobres de espíritu y salvajes de voluntad
ni tan enérgica e imperativa (cual lo sería la sugestión
hipnótica) que menoscabe y comprima en lo mas mínimo la
personalidad ética e intelectual de los impulsores de la
civilización. (p. 89)
"La casa maldita"
Este es un curioso cuento con moraleja. Un joven doctor arruinado adquiere
una hacienda que se supone embrujada. Pronto descubre que todo lo que allí
a sucedido es producto unica y exclusivamente de causas naturales que tienen
fácil solución recurriendo a la química. Consigue recomponer
la hacienda y hacerla próspera. Ya está. Ramón y Cajal
sostiene ese argumento con el andamiaje de una historia de amor, muy similar
a la de otros cuentos del mismo libro. Su propósito era simplemente
alentar a los demás a considerar causas naturales para sus problemas
y no recurrir a la superstición.
Lo
que no puede evitar hacer es colocar en medio de la historia una discusión
entre Don José, el cirujano del pueblo, Allan Kardec, un espiritista,
Ramascón, un viejo capitan de navio, y don Timoteo, donde discuten
entre todos el valor de la religión, la ciencia y la superstición
en el mundo. El propósito del diálogo es evidentemente dar
varios puntos de vista que sirvan para que el lector pueda extraer sus propias
opiniones. El diálogo no es particularmente cientifista, aunque coloca
al conocimiento científico (que no a los científicos) en una
buena posición.
"El pesimista corregido"
Es este el cuento que más se acerca al género en lo que a
especulación se refiere. Juan Fernández es un joven doctor
bastante pesimista. Después de suspender unas oposiciones se hunde
en una terrible depresión. En ese estado critica la existencia del
mal en el mundo y en particular de las bacterias patógenas. En medio
de uno de tales monólogos se le aparece el numen de la ciencia para
aclarar algunas de sus dudas. Juan, sin embargo, no se deja convencer y pregunta
por qué la humanidad no tiene una vista más desarrollada, para
al menos ser consciente de eso agentes patógenos. El numen, para
convencerlo, le dota durante un año de una vista prodigiosa. Si bien
el procedimiento es sobrenatural la explicación es muy científica:
Sus ojos se habían convertido en microscopios, y no en virtud de
alteraciones en la dióptrica ocular (imposible, por otra parte, sin
cambiar la forma y dimensión del aparato visual), sino a causa de
la extremada finura de la organización retiniana y vías
ópticas y de la exquisita sensibilidad de las sutancias fotogénicas
residentes en los corpúsculos visuales. Cada cono o célula
impresionable de la fovea centralis había sido descompuesta en centenares
de sutilísimos filamenteos individaulmente excitables, y la misma
multiplicidad de conductores había sobrevenido también en los
nervios ópticos y centros visuales del cerebro. En realidad, Juan
no veía los objetos más grandes, sino más detallados:
el ángulo visual seguía siendo el ordinario; pero, en cambio,
la membrana sensible del globo ocular, de resultas de la susodicha
multiplicación de las unidades impresionables, gozaba ahora de la
preciosa virtud de discriminar y diferenciar objetos y colores bajo fracciones
angulares casi infinitesimales. Por consecuencia de tan estupendo
perfeccionamiento, percibía nuestro protagonista (situado a la distancia
de la visión distinta) las cosas como si estuvieran colocadas en la
platina de potente microscopio. (p. 171-172).
Pero el protagonista apagada la inicial alegría pronto
descubre que ver el mundo de esa forma no es precisamente cómodo.
La luz potente le molesta, ve todo el mundo invisible de gérmenes
incluso es capaz de reconocerlos que rodea la vida humana, la
belleza carece de aliciente ya que aprecia hasta los más finos detalles
e irregularidades:
Porque, preciso es reconocerlo, para el desilusionado Juan todas las mujeres
se asemejaban al luminar de la noche, es decir, que se le prsentaban salpicadas
de horribles cicatrices variolosas. (p. 177)
Gracias a su exquisita sensibilidad retiniana, que le permitía
discriminar partículas diáfanas, solamente perceptibles para
el micrógrafo en preparaciones coloreadas (1), reconoció, no
sin alguna dificultad, en el esputo disco anaranjado (globulos rojos); esferas
transparentes gelatiniformes que se estremecía al contacto del aire
(leucocitos); películas diáfanas, esto es, célula
epiteliales de la boca y fauces; fibras elásticas semajentes a
látigos chasqueantes; corpúsculos vibrátiles de la
tráquea, cuyos hilianos y aterciopelados apédices vibraban
acompasadamente cual espigas en campo de trigo; numerosos microbios que
retorcían sus flagelos al luchar con la desecación, y en fin,
la terrible bacteria de la tuberculosis cabalgando amenazadora en viscosos
y transparentes glóbulos de pus. (p. 178)
Finalmente el protagonista recobra al cabo de un año la visión
normal. Aprende la lección y decide ser más tolerante con los
demás; y variar su conducta ajustándola a lo que él
considera que es el orden natural.
"El hombre natural y el hombre artificial"
Este es el cuento que mejor expresa lo que Cajal pretendía con este
libro. Se trata de una larguísima conversación entre dos viejos
amigos educados de forma muy diferente. El hombre artificial ha tenido una
educación eminentemente religiosa muy orientada al estudio de la
teología clásica, mientras que el hombre natural se ha criado
en la observación y estudio de la naturaleza.
Durante
el diálogo se tratan muchas cuestiones importantes sobre la religión
y la ciencia. Pero no es un diálogo entre opuestos, porque el hombre
artificial a consecuencia de varios incidentes desagradables en su vida a
comenzado a mirar con recelo la que fuera su educación. Finalmente
acepta los ideales de investigación de su amigo.
Las
intenciones del cuentos son evidentes: impulsar un debate que ayudase al
desarrollo de una educación que mejorase la capacidad científica
y técnica de España.
Queda claro de estos
resúmenes3 que la prentensión de Santiago
Ramón y Cajal con estos cuentos era principalmente pedagógica.
Todos poseen una gran carga satírica, que se presta bien al análisis
de lo que allí se propone. Estos cuentos podían haber sido
el comienzo en España de una forma literaria, similar a la de H. G.
Wells, que explorase las implicaciones de la visión científica
del mundo.
¿Por
qué no fue así? La respuesta es bien simple: la primera
edición de Cuentos de vacaciones no llegó a distribuirse
formalmente. Aparentemente, Santiago Ramón y Cajal la hizo imprimir
para luego distribuirla entre conocidos y amigos. Eso impidió, por
supuesto, que el libro tuviese un impacto significativo en la cultura
española. El sueño pedagógico de su autor se perdió
por su propia mano.
D.J.
O'Connor en su artículo "Science, Literature and Self-Censorship:
Ramón y Cajal's Cuentos de vacaciones (1905)" propone que la razón
por la que Ramón y Cajal limitó la circulación de su
libro fue no poner en peligro sus propias investigaciones científicas
y el progreso científico de España en general. Afirma que
temía que muchas de la ideas contenidas en el volumen atrajesen la
censura de poderosas instituciones.
¿Y
si el libro hubiese tenido una distribución más amplia?
¿Tendríamos hoy una tradición como la del Scientific Romance
británica, de la que Wells es su máximo exponente, una literatura
que tratase las implicaciones filosóficas, sociales y éticas
de los avences científicos? Esa es una literatura que podía
haber sido.
NOTAS
1.-
Todos lo datos relativos a la génesis de Cuentos de vacaciones que
aparecen en esta nota están tomados del artículo "Science,
Literature and Self-Censorship: Ramón y Cajal's Cuentos de
vacaciones (1905)" de D.J. O'Connor (Ideologies & Literature,
número 3, otoño 1985).
2.-
Ramón y Cajal, Santiago. Cuentos de vacaciones. Espasa-Calpe.
Madrid. 1964. Me referiré siempre a esta edición.
3.-
Queda pendiente todavía un análisis más detallado de
las implicaciones filosóficas y cientificas de lo que en estos cuentos
se dice. |