En el número 40 de BEM en la sección
de libros más vendidos en la librería Gigamesh, la novela El
refugio de Aguilera y Redal aparece en el 5º lugar (la posición
que en el mes de mayo ocupaba Mineros de Oort). Lo importante no es la
posición exacta sino que la novela aparezca entre los libros más
vendidos. Mucha gente tiene problemas para adquirirla simplemente porque
desaparece con rapidez de las librerías. Y es más, se trata
de una novela comentada por el público, y no sólo en los
círculos habituales de la ciencia ficción; en las redes
informáticas también es posible seguir larguísimos
intercambios sobre esta obra. Todo esto podría ser una ilusión,
pero veamos las cosas bajo la mejor luz y digamos que El refugio es un
éxito (en la medida en que un libro de ciencia ficción puede
ser un éxito en España, Asimov y Clarke mediante).
¿Por
qué?
Bien.
Se trata evidentemente de una buena novela. Ciencia ficción dura de
la mejor calidad que encaja perfectamente en la línea de la
colección Nova Ciencia Ficción. Pero más aun, se trata
de una novela que puede hacerse atractiva. En eso Ediciones B se ha lucido.
El texto de contraportada, la introducción de Miquel Barceló
y la frase «Dos autores a la altura de Asimov y Clarke» en la portada
no pueden sino configurar una novela vendible; atractiva para un público
deseoso de disfrutar del mejor sentido de la maravilla. Y supongo que eso
es lo que puede haber sucedido: el lector ha encontrado en la novela exactamente
lo que esperaba.
Pero
la importancia real del éxito de El refugio está en otra parte.
Esta novela por si sola puede despejar el fantasma de que los autores
españoles de ciencia ficción no venden. El refugio demuestra
que con una edición adecuada y la visión correcta de como vender
un libro, una novela de autores españoles se puede vender tan bien
como una extranjera. El refugio puede haber realizado por si sola una gran
labor: puede haber educado a muchos lectores, puede haberles enseñado
a no desconfiar por principio de un nombre español.
Esta
contribución no debe despreciarse. Si El refugio permite plantear
de forma realista la publicación periódica de autores
españoles con un éxito de ventas similar al de un americano,
es evidente que se trata de una oportunidad que deberíamos aprovechar.
Lo deseable ahora sería conseguir un conjunto de obras de autores
españoles que siguiesen el camino de El refugio: obras que se vendiesen
bien y que educasen al lector en el hábito de leer autores
españoles.
Lo
cual significa simplemente que de confirmarse las buenas ventas de El refugio
(cosa, que por supuesto, no se sabrá con seguridad hasta que la editorial
haga cuentas) será preciso escoger con cuidado las siguientes obras
a publicar. Editar obras que se antemano se sepa que no van a vender bien
sería contraproducente. Tal cosa sólo reforzaría el
mito de la imposibillidad de vender autores españoles.
Hay
una frase de la contraportada de El refugio sobre la que me gustaría
comentar. Dice: «En la historia de la ciencia ficción española
habrá un antes y un después de El refugio». En el sentido
de que El refugio establece la mayoría de edad del género en
español no estoy de acuerdo. La ciencia ficción española
es adulta desde que Domingo Santos escribió Gabriel; El
refugio es una más de las novelas adultas de la ciencia ficción
española. Pero tomada en otro sentido la frase podría ser
premonitoria. Quizás el año de publicación de El refugio
pase a la historia de la ciencia ficción española como el año
en que la ciencia ficción producida en nuestro país comenzó
a venderse en pie de igualdad con la ciencia ficción traducida. Así
lo espero. |