Principal
  Regresar
  Contacto
Movimiento Mexicano
Juarista Bolivariano

POR LA SOBERANIA Y LA UNIDAD DE LOS PUEBLOS
DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE
Los ideales de Juárez y Bolívar y las tareas de COPPPAL
Por Maria de los Angeles Moreno Uriegas

Continua...

Bajo estos principios, que tienen su raíz más profunda en las ideas libertarias de nuestros próceres de la independencia, como Hidalgo y Morelos en México, y Simón Bolívar en Venezuela y gran parte de América del Sur, aparecen los primeros signos de integración y unidad de América Latina.

Este pensamiento incipiente y la convicción en un destino histórico fundado en la fraternidad y la cooperación de los pueblos de América Latina es, y continuará siendo, un modelo político a seguir para alcanzar el sueño de unidad que inspira esta admirable convergencia del pensamiento juarista-bolivariano.

Creo que la mejor forma de honrarlo es mantener toda la fuerza de estas ideas, si queremos discernir cómo afrontar acertadamente los retos de un mundo en constante transformación.

Hoy el Estado nacional, la política y la democracia son conceptos que debemos revalorar en un contexto de mundialización, para lograr la inserción de nuestras naciones en este proceso y al mismo tiempo forjar y consolidar los valores, las identidades y los intereses compartidos.

El título y los temas de la conferencia que nos ocupan esta tarde, resultan de gran interés y relevancia para una organización como la COPPPAL, en cuyos orígenes subyacen los ideales a los que Juárez y Bolívar entregaron sus respectivas vidas: la unidad latinoamericana, la independencia y autodeterminación de los pueblos, y la solución pacífica de controversias. La Primera Declaración de Oaxaca, documento fundacional de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina, resume estos planteamientos al proclamar la conciencia de que "ningún país latinoamericano será verdaderamente libre si no lo son todos los pueblos latinoamericanos; el único camino para alcanzar la libertad es el respeto a la no intervención y a la autodeterminación nacional, así como el esfuerzo propio y la solidaridad latinoamericana".

La lucha de la COPPPAL por alcanzar estos objetivos ha persistido y se ha fortalecido con el tiempo, en función de los cambios que han experimentado el contexto internacional y latinoamericano en los 20 años transcurridos desde su fundación. De esta forma, la Tercera Declaración de Oaxaca, suscrita en el mes de octubre de 1999, se pronunció con gran énfasis a favor de la creación de la Comunidad Latinoamericana y Caribeña de Naciones, concebida como un mecanismo a través del cual esta región se enfrente a los desafíos y oportunidades que trae consigo la globalización y refuerce la promoción de los intereses comunes en la agenda internacional, particularmente en lo que se refiere a la defensa de la soberanía y la búsqueda de la prosperidad de los pueblos latinoamericanos y del Caribe.

La COPPPAL y la participación política de las mujeres.

Paralelamente, la COPPPAL ha reconocido el valor y la trascendencia que tiene la participación de las mujeres en los esfuerzos por lograr la unidad y preservar la plena independencia en los países de América Latina y el Caribe. De esta forma, el enfoque de género ha ido ganando terreno en los trabajos de la COPPPAL. En la Primera Declaración de Oaxaca, por ejemplo, si bien no se hizo ninguna alusión directa a la participación de las mujeres, sí se expresó un firme "compromiso de lucha por la democracia que garantice la participación de las mayorías y las minorías en las funciones decisorias del Estado". Es posible asumir que esto incluye a las mujeres, aunque definitivamente las estadísticas demográficas confirmen que estamos bastante lejos de ser una minoría, al menos en México. Según el censo de población de 1990, 51.8% de la población mexicana somos mujeres y esta misma proporción se repite en el padrón electoral.

En el marco de la celebración de los 15 años de la fundación de la COPPPAL, en 1994, la Segunda Declaración de Oaxaca se propuso "encontrar una óptica renovada para entender la realidad regional e identificar nuevas perspectivas para emprender una integración respetuosa de las particularidades de cada uno de nuestros países".la concreción de este objetivo implicaba entonces poner un nuevo énfasis en la erradicación de la desigualdad, la injusticia y la pobreza, así como fomentar el mejoramiento de la representatividad de los partidos políticos y promover el acceso, en condiciones equitativas para hombres y mujeres, al empleo, la educación, la capacitación y la salud.

Posteriormente, la XXI Plenaria celebrada en Buenos Aires en 1998 resolvió integrar un grupo de reflexión sobre la participación de la mujer en los procesos políticos.

La incorporación explícita del enfoque de género en el seno de la COPPPAL se plasmó en la Tercera Declaración de Oaxaca, suscrita en el marco de la celebración de la XXII Reunión Plenaria de la Conferencia y a 20 años de su fundación. Según este documento, "la COPPPAL considera que la evolución del continente demanda gobernar con visiones de apertura, a fin de compartir oportunidades iguales y equitativas para hombres y mujeres". Adicionalmente, la Conferencia se propuso "construir una democracia que preserve la estabilidad política y garantice la justicia, elimine la exclusión social y dirima pacíficamente los conflictos". Una democracia así concebida requiere, indispensablemente, de garantizar la equidad entre mujeres y hombres, así como la erradicación de cualquier forma de discriminación de género.

Con base en estos pronunciamientos, la Plenaria de la COPPPAL, órgano supremo de la organización, decidió crear un mecanismo permanente para impulsar los temas de género y la participación de las mujeres en los niveles de dirección de los partidos que la integran y en las candidaturas a puestos de elección popular, instancia que tengo el honor de encabezar desde entonces. La importancia que la Conferencia confirió a este mecanismo se refleja en los nuevos estatutos de la COPPPAL, que establecen que la dirigente de la organización femenina de la COPPPAL tendrá una representación permanente en calidad de vicepresidenta de la Conferencia.

De esta forma, con enorme entusiasmo iniciamos nuestras actividades en febrero pasado en el encuentro "Mujeres y política, fórmula para un nuevo siglo" de la región Caribe de la COPPPAL, en el que analizamos temas de enorme trascendencia como la relación entre las políticas económicas y la igualdad de oportunidades; el desarrollo de políticas y programas públicos con perspectiva de género, y la mujer en los partidos políticos y los procesos electorales, entre otros. Está previsto realizar próximamente reuniones regionales del mecanismo permanente de género en la zona Sur Andina y en Centroamérica.

La creación del mecanismo de género como un nuevo espacio de reflexión y promoción de los derechos e intereses de las mujeres latinoamericanas nos llena de optimismo, pero también acentúa nuestra responsabilidad y preocupación respecto a la gran cantidad de tareas pendientes para lograr la plena incorporación y participación de las mujeres en las oportunidades del desarrollo y los procesos de toma de decisiones, ya que es imposible desconocer que en muchas partes del mundo la población femenina se enfrenta a prácticas y perjuicios que lesionan su dignidad y obstaculizan su integración social; prácticas que van desde las gravísimas violaciones a sus derechos humanos mediante la mutilación y el tráfico sexual y la negación de sus derechos sociales, económicos, políticos y laborales, hasta la discriminación en todas sus formas, abierta y encubierta.

En el ámbito latinoamericano, a pesar de que durante el siglo XX las mujeres lograron importantes conquistas, tales como el derecho al voto y el acceso a la educación y al trabajo, algunos sectores sociales las siguen relegando a su ámbito tradicional: el hogar y la familia. De ahí que los principales desafíos de las latinoamericanas en el siglo XXI consistan en continuar avanzando en términos de la democratización de la vida familiar y en la expansión e intensificación de la presencia femenina en los espacios de poder social, sea a través de la participación política, el acceso a puestos directivos en las empresas o bien el protagonismo en la academia, la investigación científica y la creación cultural.

Diversos obstáculos ensombrecen el panorama de las mujeres latinoamericanas, principalmente debido a la pobreza y la desigualdad que persisten en nuestros países y que las afecta de manera especial. Algunos indicadores dan cuenta de este auténtico fenómeno de feminización de la pobreza en la región.

Las dificultades de acceso a la educación y a información pertinente llevan a muchas mujeres a tener que asumir embarazos adolescentes que comprometen sus posibilidades futuras de desarrollo profesional. Una cuarta parte de las mujeres latinoamericanas han tenido su primer hijo antes de llegar a los 20 años de edad, y en el medio rural esa cifra asciende a 30%. Igualmente preocupantes resultan las cifras que indican que es muy alta la proporción de mujeres que no estudian y desempeñan quehaceres domésticos en su hogar, que en las áreas rurales de algunos países alcanza hasta 50%. Estas condiciones contribuyen a la formación de un círculo vicioso de pobreza muy difícil de remontar en la medida en que el número de hogares encabezados por mujeres aumenta y, al mismo tiempo, la diferencia de los ingresos salariales femeninos respecto de los masculinos alcanza cerca de 60% en algunas ramas de actividad.

A pesar de lo anterior, es posible advertir también avances concretos en la situación de las mujeres latinoamericanas. Por ejemplo, si bien la mayoría de los países sigue manteniendo diferencias significativas en las tasas de analfabetismo entre hombres y mujeres, es posible advertir que esta brecha disminuye en los sectores más jóvenes e incluso en algunos países la tasa de analfabetismo de las jóvenes es menor a la de los varones. Una evolución similar se observa al acortarse la distancia entre hombres y mujeres en términos de niveles de escolaridad, particularmente en las áreas urbanas.

Este mayor acceso de la población femenina a la educación es una de las tareas más importantes para revertir, de manera sostenible y en el largo plazo, la situación de desventaja social en que se encuentran las mujeres de América Latina, así como la única fórmula capaz de garantizar su cabal integración y máximo aporte a la construcción del desarrollo y la consolidación de la democracia en los diversos países.

Perspectivas.

Como mujeres, nos enfrentamos al reto de lograr que una participación plena y en igualdad de condiciones en las tareas del desarrollo y en el fortalecimiento de la democracia y la soberanía de los países de América Latina. Asimismo, es importante considerar que esta lucha inacabada por la igualdad de las mujeres se libra en medio de crecientes desigualdades económicas, sociales, culturales y políticas que caracterizan al mundo globalizado.

Es posible afirmar que los efectos positivos de la globalización se han distribuido de manera desigual entre los países y al interior de los mismos. Pero no sólo eso, como observamos en los aspectos educativos, sanitarios y laborales, las desigualdades afectan en forma distinta a los varones y a las mujeres, siendo estas últimas las que enfrentan con mayor severidad los costos del progreso económico en el actual contexto.

Esta situación demanda esfuerzos extraordinarios desde los más diversos campos de actividad para lograr que el valor estratégico de la participación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones se reconozca y promueva a cabalidad; tanto desde la perspectiva del diseño y ejecución de políticas públicas con enfoque de género, como de la conformación de una agenda legislativa que incorpore los intereses y derechos de las mujeres, sin omitir la indispensable lucha por transformar los patrones culturales discriminatorios que persisten en nuestras sociedades.

Estoy convencida de que es indispensable una mayor presencia de las mujeres en todos los ámbitos de la vida nacional e internacional, no sólo porque se trata de una cuestión de elemental justicia, sino también porque constituye una condición indispensable para consolidar la democracia, la paz y el desarrollo. Así, la superación de los rezagos ancestrales, los prejuicios y las desventajas sociales que han padecido las mujeres latinoamericanas les permitirá desplegar todo su potencial para contribuir de manera efectiva a la defensa de la soberanía de sus naciones y a las metas de integración de la región latinoamericana.

Presidenta de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, y presidenta también del Mecanismo Permanente de Género de la COPPPAL

 
REGRESA  
 
 

| SUBIR | REGRESAR | PRINCIPAL | CONTACTO |

anfictionico@yahoo.com

 

http://www.oocities.org/anfictionico