Antes de exponer algunas reflexiones acerca de la presencia y acción de la mujer en el ámbito laboral, sintetizaremos algunos conceptos que suelen gozar de consenso:
El dominio reconocido de la mujer, en tanto profesión admitida durante siglos ha sido el privado y el matrimonio.
El espacio público de la mujer recién está construyéndose, tanto en su interior, como en la sociedad. Conviviendo así estas nuevas formas de posicionamiento con los modelos tradicionales.
Los enfrentamientos se relacionan con lidiar con las emociones que los puntos anteriores despiertan.
El cambio social depende de leyes al respecto y de que la mujer haga valer su derecho.
Sobre la base del modelo tradicional, la mujer ha estado acostumbrada, cuando tenía firma, a solo hacerse presente de manera pasiva, para autenticar su consentimiento. Aún hoy en día, cuando, por motivos de parentesco se requiere la firma de la mujer en la empresa, el acto de consentimiento suele permanecer disociado de las decisiones previas. Dicho de otro modo, muchas mujeres tienden a firmar decisiones ajenas con menores o mayores reacciones evidentes en contra. En general, la mujer "se apoya en el otro y da su firma suponiendo que de ese modo preserva el equilibrio familiar". En otros casos, están quienes aceptan firmar "un poder que las desliga" de responsabilidad.
Comparado con el terreno personal, en el laboral la mujer suele ser más consciente de la responsabilidad de su firma. De modo que, cuando se descuida o no se asesora adecuadamente en lo personal, intervienen complejas causas inconscientes que ha venido postergando.
Las mujeres que han pasado por situaciones penosas por dar su firma, a diferencia de la actitud que mantienen los hombres entre sí ante situaciones equivalentes, suelen ser desvalorizadas por aquellas mujeres que han atravesado más creativamente la problemática. Quizás, porque intentan negar la situación angustiante de que ha sido dañada una esfera privada familiar, el ámbito de la mujer.
Existen "mujeres mejor preparadas para esta revolución interna"; mujeres a las que "las circunstancias externas no las expusieron a conflictos traumáticos". De ahí que puedan realizar este nuevo posicionamiento en la Identidad femenina.
El crecimiento y éxito de las empresarias se relaciona con factores tales como "capital para lanzamiento y expansión, acceso a las áreas de trabajo y apoyo informativo-capacitación ".