
Ayer un compañero desertó en la lucha
no a la guerra de mentiras y verdades
de laberintos y emboscadas
de colinas tomadas y bases destru1das
no a la guerra de dioses y banderas
de
tropas y aeroplanos
de tierras de nadie y tierras del error
Era su guerra de rocíos tempranos y sudores nocturnos
de cantos de cigarra y oídos sordos
de llanto de niños
Él cubrió con el vientre una granada
los brazos extendidos en santa inmolación
—Debo cuidar
la simiente —arrullaba abierta su garganta
al nido de las vísceras
—Regar las
semillas —lloraba con el llanto
Y alumbrando una explosión
la espalda en un hueco de corolas
vistió de sangre los ocasos
Ayer un compañero escapó a las nubes
Yo
no puedo irme de la muerte
De
la mano me lleva moribundo
y me voy
en ella
hacia adentro
cargando restos de sal por el llanto de las olas
resplandeciendo en la última bengala que un grito lanzó al cielo
abrigando miembros helados en esa zambullida
más allá de los abismos
Y los navíos fueron
Me pierdo en mí mismo
en ese laberinto de congojas donde extravié la ajena
en el desafinado acorde de los gemidos de la derrota
en el silencio de los pasos sin dueño
en este rompecabezas
que no quiero componer con mi parte de pésame
¿Correr?
¿Hacia dónde?
Los féretros se apilan
como torre de cubos en manos de malabarista
Es tanto el llanto como los corazones púrpura en camas de
hospital
como la fiebre y el terror
como las confesiones de haber asesinado
en los oídos del presbítero
(Hay extrema unción en los extremos de su mano)
Huir
Abrir las alas
El fin de la guerra nos dejará cachorros
huérfanos en este nido con olor a cuartel y sudor de batalla
con sabor a miedos y betún resbalando por las sienes
con dolor de llagas nuevas
y viejas caras esfumando la memoria
Pero amamos ese olor sabor dolor
lo reconocemos
a ciegas
como un niño recién parido al pecho de su madre
La guerra nos alimenta con su calostro
y
nos inmuniza
A mi costado la humedad de la tierra tiembla
hay mil ojos en los ojos de la noche
en los ojos de la jungla
en los ojos del aire
Y ya no hay ojos
Un arco de horizonte se ha tragado los gritos
y truena
en rodada estampida
el frío rodar por las muñecas
Metrallan los dientes el beso de metrallas
el aire está cargado de siluetas
los espectros acarician con viento los cabellos
A mi costado la humedad de la tierra tiembla
y el sol enceguece espejismos de mujer
Es el alba
con un sol creciente que hará renacer el hedor de la carne
Pateo la furia de la fruta en el despunte
Ahora
que su madurez me recuerda el sexo de las moscas
iquitame
oh Dios apócrifo
esta hambruna de cuerpos calcinados por el mediodía!
La angustia pende boca abajo en el pendular del campanario
Cada vez más cerca de
nuestras soledades alas cartilaginosas como un delta de lava
florecen en ramilletes de terror
De nuestras manos crispadas
escapan de las sienes
como escapaba al sol nuestro secreto de cuerpos desnudos
bajo el pudor de la paja
como el llanto en luto de la boca del hombre
como el gorjeo de una alondra ante la muerte de una estrella
La angustia pende boca abajo sus alas
hasta rozarnos
Por eso grita
Grita hasta que no haya oídos sin voltear a tus espaldas
Grita hasta el cielo y grita hasta las grietas
Grita
insultos lágrimas sangre
nombres
de nadie nombres poderosos
en
nombre del pecado y en nombre de la guerra
en
nombre del mar que muere
en
nombre del hombre que ríe
por
el nombre de Dios
por
nombre diablo
al
nombre del llanto y de la cruz sin nombre
Grita
Grita hasta detener la rotación del universo
Más allá de la noche del alma
La tierra aprisiona soldados bajo lápidas en línea
En el horizonte germinan dagas con empuñaduras en cruz
Y caerá la última bomba como lágrima de Dios
para vomitar del suelo a sus espectros
(Las mujeres se persignan)
Yo tengo una esquirla en la memoria
y alucino a mi madre pariendo
pariendo
pariendo
Genocidio de mi sangre en el vino espeso de la hiel
pariendo
hasta emborracharme de amargura
pariendo
una y otra vez
fetos con rostro de enemigo
Hoy
vi un anciano de ojos grises buscando a tientas el lugar de su ciudad
Nada sabe de guerras que cambian geografías
Nada sabe
(y bendice su ceguera)
Sólo trastos y abismos a sus pies
Una
grieta desploma el desayuno hacia la úlcera ardiente del centro de la Tierra
quemando vivos los bostezos matinales
Desnudas las bocas de leche tibia
blasfeman sed tapiadas de escombros
y no conciben el olor a boca de mujer vomitando inmundicias
a ríos plenos de pájaros en llamas
Busco en la memoria algún atisbo que dibuje en su luto la masacre ese
tapiz bordado de huesos en labios sin voz
Arena
y miel la boca que se infecta con los gritos huecos de un
páramo silente
¿Acaso la fiebre aterrada de la primera desnudez?
Intersticios de almas cuelan las costillas arrasadas
como un cráter enorme abandonado por la tierra
Sarcástica ternura
Beso de fuego
Pero hay otra boca
helada de llamas que funde el iris del sol
La
nombro muerte
He
enterrado esta desesperación incesante de volver sin mí
harto de gorriones anidando calaveras
de este crimen de paz herido el seno
sin
vida
de este banquete de cuervos hastiados de carroña
perdido entre los gritos de esta guerra
La voracidad del hombre traga niños con balas en el pecho
y sólo he enterrado esta desesperación incesante de volver
sin mí
Son punzantes los ojos alumbrando hiel tras las hogueras
Las entrañas de una aldea vomitan coágulos de horror
vomitan medallas los pechos generales
vomita un enjambre de tumbas la tierra
vomito
yo
Un sudario de sangre jala las máscaras de esta comedia
absurda
Con inocencia de aleteos febriles copula una libélula
Gritan que tienen alas las escápulas de un muerto
El morir es siempre virgen
Frágil doncella vejada del horror
No sé por qué seguir la huella
La guerra hace hombres así
con el gesto ridículo y humano de hacerle una tumba al
enemigo
Hay algo de inmoral en este infierno
vestigios de lujuria amurallados en la crueldad
"Hazme gozar Señor de la impúdica desnudez de un
cuerpo
sin sangre"
Y encascados
los niños
aprendieron a gozarlo
Gesta cadáveres el ombligo del monte
cuando el escabro es una cintura leve que duerme en el bolsillo
Pero yo seré en los labios de tu sexo el anticipo de la muerte
Como cuchillas los labios parirán maldiciones
llamará a exilios demenciales la nostalgia
al primer capullo en los manzanos
al ternero que chupa de las tetas de su madre
De cartón son los puntales de la blasfemia
¿Debo recordar que
estoy hablando de la guerra
que un circo macabro tiende su carpa de humo
que las naciones aplauden
que el hongo crece cobijando espectros
que estúpida flamea la victoria?
Tal vez alguno evoque la alegoría de un rasguño
Sí
Debo recordar que estoy hablando de la guerra
Soy mi resto desnudo de
mí
un espectro que vaga en ripio de falanges
como
manos náufragas abrasadas por la sed
La acequia emerge infecta de serpientes
jactándose de sus llagas
llorando lágrimas de orín hacia el abismo
Yo sólo puedo cruzar crespones como látigos
Y soy harto falaz en esta mímica
De mi cuello cuelga un proyectil
la bala con que maté mi primer hombre
cuando corrí a cazarlo
hundiendo
árticas mis manos
en sus vísceras calientes
Como un tatuaje rígido llevo esos ojos estaqueados en el alma
Un proyectil cuelga de mi cuello
Horca ineficaz
Los ojos siguen quemando al sol que quema
El aire ha mutado en un bostezo
Me encuentro en el oráculo de una efigie tramada en luto
Un tanque ha comenzado a roer la fronda
como a un jardín
las motas de sangre la fornican
Bajo los párpados la memoria destrenza sus aguas
y lenguas de dulzura anidan mis nudos
Terror de estar
vivo y huésped
en cadalso de este lazo con alma de mujer
Hoy el cuervo acelera los retornos
Soy gemelo a mí mismo en otra muerte
un salto al infinito vacío de Sus ojos
La guerra zurce prolija nuestras llagas
ante un sol verdugo afiebrado de sentencias
Sólo la noche
hembra madre del destierro
nos devuelve al seno del cansancio
Estoy desfigurado de mi ser
trizado idólatra en cuchillas de sangre
Fangosa mi alma los codos las rodillas
En llanto carcomida
mi niñez
—Y será entonces
rechinar de dientes –repetía mi madre apocalíptica—
Será entonces
Sin saber que hoy
(Nada más)
atrás
siguiente