
Sobrevivo más allá de los acordes bajos de una acústica vacía
Sobrevivimos ellos y nosotros
mientras
nos horadan los tímpanos los aullidos de la peste
Mortal arrebato arrebatando mortales
Una sinfonía somnolenta en el pentagrama del poniente
Blancas calaveras de silencio
¡Maldigan
al hombre!
Soy un gorjeo que agoniza en la marcha de los pájaros
Se agujan los cadáveres en el tapiz de la muerte
Penetra el humus la sangre
Allí
donde el
pájaro enhebraba semillasen los antes jardines
los antes huertos los antes cielos
hay un reloj destrozado con los brazos apuntando al infinito
ese espacio esposado hermano de lo eterno
profano y paradójico
como los misiles
las gotas de lluvia
las plegarias
Se fuga el trozo de hierba en medio de un corazón
ensangrentado
Miro a lo lejos
tan cerca abrirse
las mandíbulas desencajadas de la sonrisa de Mefisto
y otro ojo
abierto
redondo
y
brillantemente inútil
rodar por la ladera
Soy la profecía viviente de una cruz sin nombre
La boca en trino de un pájaro de lodo
Como un bostezo hastiado de tanto esperar la muerte
daré la vida sin un porqué a las fauces de la tierra
Pronto
las palas cubrirán de polvo el polvo de los huesos
¿Quién burlará una lágrima en los ojos del juego?
MARCELA PREDIERI
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