|
BIBLIA - CONFERENCIAS - DATOS DEL AUTOR - ESPIRITUALIDAD - ESPIRITUALIDAD IGNACIANA - FE Y POLÍTICA - LAICOS - MARÍA - PARÁBOLAS Y FÁBULAS - POESÍA - RELIGIOSOS - TEOLOGÍA
|
|
Horacio Bojorge S.J. (hbojorge@adinet.com.uy)
TERCERA PARTE
EL GOELATO: INSTITUCIÓN FAMILIAR
...nos preguntamos: ¿el goelato-institución familiar inspira la imagen del Dios-Goel?, ¿o la fe en el Dios-Goel plasma ejemplarmente un tipo de familia y vinculación familiar?...
CONTENIDO
3. El goelato: institución familiar israelita
3.3. La solidaridad familiar: el Go'el
3.4. Los cuatro deberes principales sancionados por la ley
3.5. Breve explicación de cada deber
3.6. Garantizar los bienes de la Promesa
===========================================
3. EL GOELATO: INSTITUCIÓN FAMILIAR ISRAELITA
En el pueblo bíblico del Antiguo Testamento - como en otras culturas tribales del Oriente Próximo - correspondía al pariente el deber de proteger a sus parientes en la medida de sus posibilidades. La fuerza de esta obligación era proporcional y correlativa al grado de proximidad del parentesco. Algunos aspectos de esta obligación inviolable que en tiempos patriarcales derivaba su fuerza del derecho oral y tradicional propio de la sociedad clánica, fueron más tarde reconocidos, asumidos, sancionados, regulados y estipulados, por la Ley mosaica.
Según el testimonio de los documentos más antiguos, la familia israelita es claramente patriarcal.
[Véase: R. De Vaux, Instituciones del Antiguo Testamento pp.50ss, para este párrafo]
El término propio para designarla es "casa paterna", bêt 'ab. Las genealogías se nos dan siempre siguiendo la línea paterna, aunque a veces, por razones particulares se menciona también a las madres. El pariente más cercano por línea colateral es el tío paterno. Es la relación existente entre Abraham y Lot: "Estas son las generaciones de Teraj: Teraj engendró a Abram, Najor y Aram. Aram engendró a Lot, y murió antes de Teraj, su padre en la tierra de su nacimiento en Ur Casdim ... Tomó, pues, Teraj a Abram, su hijo, a Lot, el hijo de Aram, el hijo de su hijo, y a Sarai, su nuera, la mujer de su hijo Abram, y los sacó de Ur de los Casdim, para dirigirse a la tierra de Canán y llegados a Jarán se quedaron allí" (Gn 11,27.31).
Nótese que Lot, huérfano, queda primero a cargo de su abuelo. Luego será protegido por su tío Abraham: "Subió, pues, de Egipto Abram con su mujer, toda su hacienda, y con Lot hacia el Negueb" (Gn 13,1). Los capítulos Gn 13-14 muestran la piedad de Abram con su sobrino. Primero le permite elegir los mejores pastos. Luego hace una expedición guerrera para librarlo de los reyes que lo llevaron prisionero
La ley enumera la precedencia en el deber de goelato según el orden de parentesco, y el primero es el tío paterno: "Si el extranjero o peregrino que vive entre vosotros se enriqueciese y un hermano tuyo cercano de él se empobreciese y se vendiere al extranjero que vive contigo o a uno de su linaje, después que se vendió tendrá derecho a ser rescatado (ge'ulláh tihyéh-ló): uno de sus hermanos lo rescatará ('ejád me'ejáo yig'alénnu). O su tío (dodó), o el hijo de su tío (ben-dodó) lo rescatará (yigalénnu), o algún pariente próximo (mishsh'ér besaró) de su familia (mimmishpajtó) lo rescatará (yigalénnu) o de sus propios recursos se rescatará (nig'ál) (Lv 25,47-49)
El padre tiene autoridad sobre los hijos, incluso los casados, si viven con él, y sobre sus mujeres.
A la familia pertenecen también los siervos, los residentes extranjeros o guerim, los apátridas, las viudas o huérfanos que viven bajo la protección del jefe de familia. Nosotros diríamos: los allegados.
El término bêt, "casa", al igual que el término "familia" en nuestra lenguas modernas, es lo suficientemente elástico para comprender tanto el hogar o micro-familia como la macro-familia o clan, e incluso al pueblo entero: la "casa de Jacob" o la "casa de Israel"; o bien una fracción importante del pueblo: la "casa de José", la "casa de Judá".
La expresión bêt, puede designar el parentesco en sentido lato. Jasanías, el descendiente de Rekab, sus hermanos y todos sus hijos forman la bêt rekab "Tomé a Jasanías, hijo de Jeremías, hijo de Jabasinías; a sus hermanos y a todos sus hijos y a toda la casa de los recabitas" (Jer 35,3). Los jefes de listas del libro de Crónicas, frecuentemente están a la cabeza de grupos muy numerosos: "Ají, hijo de Abdiel, hijo de Guní, era el jefe de la casa de sus padres" [...] "Y estos son los cabeza de la casa de sus padres..."(1Cro 5,15.24); "Los hijos de Bela fueron: Esbon, Ozi, Uziel, Jeimot e Iri, cinco jefes de las casas de sus padres, hombres valerosos, registrados en las genealogías, en número de veintidós mil treinta y cuatro" [...] "Todos estos hijos de Aser, jefes de las casas de sus padres" (1 Cro 7,7.40; ver también 8,6.10.13; 9,9; 23,24; 24,6)
Los jefes de "familias" que vuelven de Babilonia con Esdras, traen consigo entre veintiocho y trescientos hombres, (Esd. 8,1-14)
En este sentido lato, la "casa" es la macro-familia y se confunde con el clan: la mishpajáh. Los miembros de la mishpajáh habitan en un mismo lugar, o bien ocupan una o varias aldeas según su diversa magnitud. Así la mishpajá de los danitas ocupa Sereá y Eshtaol, Jue 18,11. O bien varios mishpajót se hallan en el interior de una misma ciudad como los grupos judíos y benjaminitas registrados en Jerusalén por Nehemías (Neh 11,4-8 y 1 Cro 9,4-9.).
El clan tiene intereses y deberes comunes y sus miembros se sienten conscientes de los lazos de sangre que los unen. Se llaman entre sí "hermanos", 'ajím.
Ejemplos: David ruega a Saúl: "Te ruego que me des permiso para ir, pues tenemos mañana en la ciudad un sacrificio de familia, y mis hermanos me han llamado. si pues, he hallado gracia a tus
ojos, permíteme que vaya de una escapada a ver a mis hermanos" (1 Sam 21,29).
La unidad social que constituye la familia es una unidad religiosa. La pascua es una fiesta familiar que se celebra en cada casa. "El día diez de ese mes tome cada uno según las casas paternas una res menor por cada casa. Si la casa fuere menor de lo necesario para comer la res, toma a su vecino, al de la casa cercana, según el número de personas, computándolo para la res según lo que cada cual puede comer.[...] Se comerá todo en casa, y no sacaréis fuera de ella nada de sus carnes, ni quebrantaréis ninguno de sus huesos" (Ex 12,3-4.46).
Se ha observado que el cordero pascual era un símbolo de la unidad o del "cuerpo" familiar, [Véase: I. Zolli, Il concetto de corpo-famiglia nel pensiero religioso e sociale, en: Israele. Studi Storico-Religiosi, Udine 1935, pp. 158ss]
Cada año el padre conduce a toda la familia en peregrinación al santuario: "Subía de su ciudad este hombre [Elcana, hijo de Jeroam, hijo de Eliu, hijo de Toú, hijo de Suf, efraimita] de año en año para adorar al Señor de los Ejércitos y ofrecerle sacrificios en Silo" (1 Sam 1.3).
3.3. LA SOLIDARIDAD FAMILIAR: EL GO'EL
[Nota Bibliográfica:
Sobre el Goel véase la Bibliografía que acompaña este estudio, y en especial véanse los artículos de diccionario: Art: Redención, y Art.: Rescatar, en Diccionario de la Biblia (Eds. Haag-Ausejo), Herder, Barcelona 1964. KENNEDY A.R.S., Art.: Go'el (Avenger of Blood), en A Dictionnary of the Bible, T&T Clark, Edinburgh 1905, T.II, 222-24. KRAUS H.J., Art.: Erlösung, en RGG (Reallexikon f. Geschichte u. Gegenwart) T.2, Cols. 584-589. PROCKSCH O., Art.: Lúo, en THWNT (Theol. Wörterbuch z. NT) IV, 331-37. RINGGREN Helmer, Art.: Ga'al [redimir], en Dicc. Teológico del A.T. (Ed. G.J. Botterweck - H. Ringgren), Ed. Cristiandad, Madrid 1973, T. I, Cols 902-907. ROY L., Art.: Liberación-Libertad, en: Vocabulario de Teología Bíblica (Ed. X. Léon-Dufour) Herder, Barcelona 1966. STAMM J.J., Art.: G'l Redimir, en Dicc. Teológico Manual del A.T. (Eds. E. Jenni - C. Westermann) Ed. Cristiandad, Madrid 1978, T.I Cols. 549-564. VIGOUROUX F., Art.: Go'el, en DB (Dict. de la Bible, (Ed Vigouroux), Paris 1912, T.III, Cols. 260-265]Los miembros de la familia en sentido amplio se debían ayuda y protección. El pariente o Goel. sobre quien, por grado de parentesco y por capacidad de auxiliar, recaía la obligación moral y en algunos casos legal, de brindar ayuda, se llamaba Go'el. A esta institución familiar la designamos nosotros, con el neologismo castellano: goelato.
Si el pariente más próximo no podía auxiliar por alguna justa causa, como podía ser la simple falta de meDios o de vigor físico, la obligación de socorrer o Ge'ulláh, recaía en el pariente que le seguía en grado de proximidad. El orden de parentesco era el siguiente: primero el tío paterno, luego el hijo de éste, finalmente los otros parientes por su orden de cercanía (Ver Lev 25,49). El goel, era, pues, un redentor, defensor, protector de los derechos del individuo y del grupo. Intervenía en toda necesidad, pero la Ley enumera y regula un cierto número de casos.
La acción de auxiliarse entre parientes, la expresa en hebreo la raíz verbal Ga'al, de la cual, la forma Go'el es el participio activo de la voz simple (= Qal). La acción de ga'al comprende todas las formas del auxilio entre parientes que piden la humanidad, la compasión o la misericordia. Bien podría expresarse con las listas de obras de misericordia corporales y espirituales, que en hebreo son llamadas Guemilut Jasadím (circulación de favores): dar de comer, vestir, visitar al enfermo, dar sepultura al muerto, defender, liberar al prisionero o al esclavo, ayudar económicamente, enseñar...
3.4. LOS CUATRO DEBERES PRINCIPALES SANCIONADOS POR LA LEY
Pero, de hecho, en la legislación bíblica, son sólo cuatro los aspectos principales de la acción del Go'el explícitamente mencionados y regulados por la Ley:
1º) Venganza de sangre
2º) Rescate de tierras
4º) Levirato.
3.5. BREVE EXPLICACIÓN DE CADA DEBER
Conviene explicar aquí brevemente su contenido:
1) Vengar la sangre del pariente es una ley del derecho consuetudinario familiar en pueblos de cultura familiar-clánica, en particular los semíticos. Aún se estila entre los árabes, los cuales dejaron su huella en pasados siglos de la cultura ibérica. La costumbre ha sobrevivido en meDios no semíticos, a donde llegó a través de los caminos semíticos del mar Mediterráneo, como es el caso de Grecia, Calabria, Sicilia y Malta, y se la encuentra en las costumbres de la Maffia y la Camorra italiana, habiendo resistido tenazmente a la cultura cristiana del perdón. Perdura también en un pueblo de fuerte organización tribal y clánica como son los gitanos.
Joab, mata a Abner para vengar la sangre de su hermano Asahel: La batalla de Gabaón, fue una batalla durísima. En ella Abner, hijo de Ner, jefe de los ejércitos de Saúl, que tras la muerte de éste había proclamado a Ishbaal hijo de Saúl como rey de Israel, oponiéndose así a la pretensión de David, fue derrotado por los hombres de David. Leemos que se hallaban presentes en esta batalla tres hermanos de los bravos de David: "los tres hijos de Sarvia: Joab, Abishay y Asahel (Véase 2 Sam 2,18-28; 3,22-30; 1 Re 2,5-6).
4) la historia fingida de la mujer de Tecoa, que Joab envía a David para reconciliarlo con su hijo Absalom (2 Re 14,1-28).
2) Rescate de tierras. En caso de que un miembro de la parentela tuviera que vender sus tierras, era obligación del Goel, pariente más próximo, adquirir las tierras, para que no salieran del dominio familiar y hasta que en el año jubilar pudieran volver a su dueño. Esta ley está codificada en Lv 25,25 y el libro de Rut ofrece el ejemplo clásico. Una opción semejante a la compra de la tierra, ofrecida preferencialmente a parientes, puede observarse -como herencia de costumbres ibéricas llegadas a través de la población originaria de las Islas Canarias- en algunos meDios rurales nuestros.
3) Rescate de esclavos. En caso de que un miembro del clan fuera raptado, hecho prisionero, o se vendiera como esclavo por necesidad, el Goel, pariente más próximo, debía rescatarlo de la esclavitud, bien por las armas, bien pagando el precio del rescate. Es lo que hace Abraham tomando las armas para rescatar a su sobrino Lot (Gen 14,1-24. Véase Lev 25,47-49).
yâbâm, cuñado en sentido amplio), tendía a asegurar la supervivencia del nombre de un difunto muerto sin descendencia. En ese caso, el Goel, que a los efectos recibe el nombre de Levir, debía engendrar en la viuda descendencia que llevase el nombre del difunto. Parecería que la obligación del levirato la asumía primeramente el clan, al igual que el rescate del patrimonio, y que sólo más tarde se restringió al cuñado (R. De Vaux, Instituciones, p.53). La historia de Judá y Tamar, en Génesis 38 tiene como resorte dramático una historia de levirato. El libro de Rut es también un ejemplo clásico al respecto
Una cierta idea de lo que significaba para el israelita la perduración del nombre, puede dárnosla la importancia que se asigna aún hoy entre nosotros, en algunos meDios culturales, a la perduración del apellido. Naturalmente, esta comparación sólo apunta a entender que se pueda dar importancia a algo. Los motivos culturales por los que se le da importancia no son exactamente los mismos.
¿Por qué destaca la Ley bíblica estas cuatro obligaciones del goelato y deja las demás libradas a la fuerza social de la costumbre, que no obstante, es siempre riesgosa, porque puede quedar impunemente incumplida?
En nuestra opinión, la ley reglamenta estas cuatro acciones, y no las demás, porque son éstas las que salvaguardan más directamente los bienes relativos a las Promesas bíblicas hechas a Abraham y a sus Patriarcas. De modo que, si bien la institución familiar del goelato es, con certeza, anterior a la ley mosaica -y si bien, además, no es exclusiva de Israel - la reflexión teológica que lleva a regular y legislar algunas de estas obligaciones del goelato y no otras, sí parece provenir del legislador mosaico y ser característica de Israel.
Como es sabido, dos son los contenidos de la Promesa hecha a los Patriarcas: Hijos y Tierra. Descendencia y los meDios para sustentarse. Un pueblo y un territorio. Las dos necesidades y los dos anhelos más profundos del pueblo de los patriarcas bíblicos, un pueblo de pastores del que puede darnos una idea el actual pueblo beduino. Estos serán, sin embargo, también, los dos elementos que harán de Israel una nación capaz de subsistir, libre, en el concierto de las naciones.
Las cuatro obligaciones del goelato sancionadas por la Ley mosaica tutelan los bienes de las Promesas: la vida y la libertad de los miembros del pueblo de Israel, la propiedad familiar y nacional de las tierras, la descendencia y el nombre, que aseguran el lugar en la genealogía del pueblo elegido. Sobre la importancia real de las genealogías da idea el libro Primero de las Crónicas, más que los primeros capítulos del Génesis.
La ley deja librado al imperativo humanitario lo que atañe al auxilio que exige la costumbre tradicional del goelato. Pero quiere salvaguardar aquéllos aspectos que tocan al destino del Pueblo en cuanto pueblo de las Promesas. Diríamos que esta regulación tiene una intención subyacente de orden teo-geo-político. No tanto porque se ilusione en lograr una eficacia histórico-política, sino en cuanto que la legislación contribuye a mantener viva una conciencia nacional en el pueblo de Israel: la de su elección y la de las Promesas divinas ligadas a su destino entre las naciones. Por eso, diríamos que a lo que aspiran estas leyes es a suscitar o a salvaguardar identidad.
La institución familiar del goelato se convierte así en objeto de una reflexión religiosa, teológica. Y de este modo tiene lugar una explicitación relativamente tardía, exílica y post-exílica, de las implicaciones religiosas de la institución familiar patriarcal, premosaica.
Aunque incursionemos tangencialmente en hipótesis diacrónicas, no queremos entrar aquí en el terreno diacrónico. Es decir, no podemos saber con absoluta certeza si la institución familiar del goelato es primera y luego se carga, con el tiempo, de significados religiosos. O si por el contrario, es el "epos" religioso el que da origen y fundamento a la institución familiar del goelato. En otras palabras: no sabemos si el goelato-institución familiar inspira la imagen del Dios-Goel, o si la fe en el Dios-Goel plasma ejemplarmente un tipo de familia y vinculación familiar. Para dar respuesta a este enigma se podría esperar más ayuda de la antropología y de las ciencias de las religiones que de la historia.
Por otra parte, que la situación del Exilio Babilónico haya avivado la conciencia de las implicancias religiosas de la institución familiar del goelato, no quiere decir que esas implicancias no existieran también en épocas anteriores, incluida la patriarcal. Muchos indicios históricos, relevados por la historia y la arqueología, convencen de ello como pasaremos a mostrar inmediatamente.