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Horacio Bojorge S.J (hbojorge@adinet.com.uy)
5.- LA NATURALEZA DEL PARENTESCO
Resulta extraño atribuirle al Dios bíblico el atributo del parentesco, porque se evocan inmediatamente realidades de carne y sangre que no parecen predicables del Dios bíblico.
El parentesco que une a los patriarcas con su Dios, no es un vínculo de carne y sangre, no es un vínculo de consanguinidad sino de alianza. Se podría quizás, desprevenidamente, considerar al vínculo de alianza como un parentesco de segunda categoría.
Todo lo contrario: La alianza es la fuente de todo parentesco. Pero además es la forma de parentesco más típicamente humana, pues en ella es consecuencia de la libertad. En efecto, las relaciones de alianza se entablan como fruto de una libre elección entre los contrayentes de la alianza matrimonial, o fraterna; mientras que las relaciones de consanguinidad: paterno-filiales o fraternas, se imponen como un dato de la naturaleza y se aceptan.
En otras palabras: la relación que funda el parentesco es la alianza, no la consanguinidad, pues la alianza precisamente excluye la consanguinidad, prohibida como incesto. La Alianza es la relación originaria y fundante, los vínculos de consanguinidad son formas derivadas y secundarias.
Esto tiene inmediatas consecuencias para la comprensión del género de parentesco atribuido a Dios por la teología del Dios-Pariente. Al afirmar que se trata de un parentesco por alianza se excluye toda consanguinidad y vínculo de naturaleza. Se trata de una relación social, de libertades. Ya veremos qué consecuencias tiene esto para entender las diferencias entre la visión del parentesco divino en el mundo bíblico con la similar del mundo griego.
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5.1. La estructura más elemental de parentesco
5.2. La Alianza como fuente de todo parentesco
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5. LA NATURALEZA DEL PARENTESCO
Cuando se oye atribuir al Dios bíblico el título de Dios-Pariente, puede producirse una reacción de sorpresa.
Resulta extraño atribuirle al Dios bíblico el atributo del parentesco, porque se evocan inmediatamente realidades de carne y sangre que no parecen predicables del Dios bíblico. Sabemos que la suma espiritualidad y la trascendencia es una de las características, más notables del Dios de la religión bíblica.
Trataremos de mostrar que esto no es así, sino que el parentesco divino, no es una simple metáfora de la mentalidad bíblica, sino un predicado entendido en sentido muy real y propio. Y esto constituye una fe, una convicción muy real y concreta del hombre bíblico. Y aún lo sigue siendo entre los fieles de las religiones bíblicas.
Naturalmente, el parentesco que une a los patriarcas con su Dios, no es un vínculo de carne y sangre, no es un vínculo de consanguinidad sino de alianza.
Se podría quizás, desprevenidamente, considerar al vínculo de alianza como un parentesco de segunda categoría. Lo que normalmente evoca la palabra parentesco en nuestra cultura, son las relaciones de consanguinidad: las paterno-filiales o las fraternales. Y en esa percepción cultural común, suele considerarse los vínculos de alianza, como por ejemplo la adopción de un hijo, como parentescos de segunda categoría respecto de los vínculos de carne y sangre.
Sin embargo, los estudios antropológicos, muestran que esto no es así. Por el contrario: la relación de alianza no sólo no es una clase inferior de parentesco, sino que:
lo tanto de igual jerarquía que las relaciones de consanguinidad.
B) Y en segundo lugar: se la puede considerar la relación fontal, de la que todo otro parentesco dimana. Y por lo tanto goza de una cierta preeminencia sobre las demás. La alianza es la fuente de todo parentesco.
interviene la libertad. En efecto, las relaciones de alianza se entablan como fruto de una libre elección entre los contrayentes de la alianza matrimonial, o fraterna; mientras que las relaciones de consanguinidad: paterno-filiales o fraternas, se imponen como un dato de la naturaleza y se aceptan.
[La aceptación de los vínculos de consanguinidad es también, es verdad, un acto de libertad, pero a posteriori del vínculo. Se acepta un vínculo existente. Pero ese vínculo de consanguinidad tiene su fuente en un pacto libre de alianza que generó antes el vínculo fontal de parentesco].
5.1. LA ESTRUCTURA MÁS ELEMENTAL DE PARENTESCO
[Claude Lévi-Strauss, Antropología Estructural, Ed. Eudeba, Bs. As. 1968, (Tit. Orig.: Anthropologie Structurale, Plon, Paris 1958)]
El punto de partida de los estudios de Lévi-Strauss es la existencia de una prohibición universal del incesto en todas las culturas. "Es conocida la función que la prohibición del incesto cumple en las sociedades primitivas. Al proyectar - si cabe decirlo así -las hermanas y las hijas fuera del grupo consanguíneo y asignarles esposos provenientes de otros grupos, anuda entre estos grupos naturales, vínculos de alianza que son los primeros que pueden calificarse de sociales Lévi-Strauss cree poder sostener a partir de sus observaciones, que la sociedad compleja brota de estas relaciones de alianza fuera de la familia consanguínea..
La prohibición del incesto funda de esta manera la sociedad humana y es, en un sentido, la sociedad" (O.c. p. XXXVI).
La prohibición del incesto, obliga a que se tome pareja fuera de las relaciones de consanguinidad. Y en consecuencia, impone la relación de alianza entre no consanguíneos. Esto tiene consecuencias a la hora de determinar cuál sea la estructura elemental y más simple de parentesco. Podría imaginarse que se considerara como tal a la terna padre, madre, hijo. Pero a esta terna elemental le falta todavía una relación constitutiva, la del hermano de la madre, el cuñado o tío materno.
La lingüística, que ha aportado, -al decir de Lévi-Strauss-, observaciones interesantes y muy útiles a la antropología, ha hecho también sus aportes respecto de este asunto que nos ocupa.
Se trata, en primer lugar, de la etimología del nombre del tío en ciertas lenguas romances: el griego theîos (divino) da en italiano, español y portugués, zio y tío. En ciertas regiones de Italia, al tío se le llama barba. La 'barba', el 'divino' tío...¡cuántas sugerencias aportan estos términos al sociólogo! Vienen a la memoria de inmediato las investigaciones sobre el carácter religioso de la relación avuncular". El cuñado es el que cede a su hermana para darla como pareja al varón de otra familia.
[Véase al respecto la literatura citada por Lévi-Strauss: A.M. Hocart, Chieftainship and the sister's son in the Pacific, Amer. Anthrop., n.s., vol 17, 1915; The Uterine Nephew, Man, 23, 1923, nr. 4; The Cousin in Vedic Ritual, Indian Antiquary, vol. 54, 1925, etc.) Citado por Lévi-Strauss en O.c. p.30].
A esta misma luz, también es posible considerar -en segundo lugar- la relación etimológica entre los términos suegro-suegra y socio-socia: socer, socerus, socrus y socius.
[Nota: Sobre este tema podrán pronunciarse los latinistas. El Diccionario Latino de De Miguel, sugiere para socer la etimología griega: hekurós por metáfora (según Facciol.) En el Diccionario griego de Bailly: suegro (conjetura una forma sFekurós = latín: socer y sánscrito: svaçuras)].
Al ceder una hija en matrimonio, los padres entran en una relación de sociedad con el yerno. De hecho, en los ritos nupciales católicos es el padre de la novia, o en su defecto algún hermano o algún otro varón de la familia, el que la conduce hasta el altar y la confía o entrega públicamente al esposo, el cual será públicamente responsable y pasible de reclamos por el trato a la esposa.
Es por lo tanto la ley del incesto la que funda la necesidad de asociarse mediante un parentesco de alianza fuera del círculo de los consanguíneos. Y, como afirma Lévi-Strauss es así como se pasa del estado de naturaleza al estado de sociedad entre los hombres. El suegro o el cuñado forman parte de la estructura mínima de parentesco.
Por eso, el avunculado, para ser comprendido, debe ser tratado como una relación interior a un sistema, y es el sistema mismo el que se debe considerar en su conjunto para percibir su estructura.
Esta estructura reposa a su vez en cuatro términos (hermano, hermana, padre, hijo) unidos entre sí por dos pares de oposiciones correlativas y tales, que, en cada una de las dos generaciones implicadas, existe siempre una relación positiva y otra negativa. Ahora bien ¿qué es esta estructura y cuál puede ser su razón? La respuesta es la siguiente: esta estructura es la más simple estructura de parentesco que pueda concebirse y que pueda existir. Es hablando con propiedad, 'el elemento de parentesco'.
En apoyo de esta afirmación Lévi- Strauss aduce un argumento de orden lógico: para que exista una estructura de parentesco es necesario que se hallen presentes los tres tipos de relaciones familiares dadas siempre en la sociedad humana, es decir, una relación de consanguinidad, una de alianza y una de filiación: dicho de otra manera, una relación de hermano a hermana, una relación de esposo a esposa y una relación de progenitor a hijo.
"El carácter primitivo e irreductible del elemento de parentesco tal como lo hemos definido, resulta, en efecto, de manera inmediata, de la existencia universal de la prohibición del incesto. Esto equivale a decir que, en la sociedad humana, un hombre únicamente puede obtener una mujer de manos de otro hombre, el cual la cede bajo forma de hija o hermana.
No es necesario, pues, explicar cómo el tío materno hace su aparición en la estructura de parentesco: no aparece sino que está inmediatamente dado: es la condición de esa estructura. El error de la sociología tradicional, como el de la lingüística tradicional consiste en haber considerado los términos y no las relaciones entre los términos".
5.2. LA ALIANZA COMO FUENTE DE TODO PARENTESCO
Lévi-Strauss se aparta, con esta visión, en cuyos detalles no podemos entrar aquí, de la concepción de Radcliffe-Brown acerca de cuál sea la estructura elemental de parentesco. Para Radcliffe-Brown - autor que por otra parte representa la opinión de muchos estudiosos que no han logrado tomar distancia de la opinión común y precientífica - esta estructura consistiría en la: "familia elemental, consistente en un hombre y su esposa y su hijo o hijos...".
Lévi-Strauss se separa - a nuestro parecer con razón - de esta visión representada por Radcliiffe-Brown, afirmando que las relaciones de parentesco que éste considera secundarias, es decir, las relaciones con otros grupos familiares, son precisamente las fundantes. De modo que la fuente del parentesco no es la consanguinidad sino la relación de alianza.
El rasgo primordial del parentesco humano consiste en requerir, como condición de existencia, la relación entre lo que Radcliffe-Brown llama 'familias elementales' [papá mamá y el nene, como en el film Kramer vs. Kramer. No son entonces las 'familias términos aislados', lo verdaderamente elemental, sino la relación entre esos términos.
Necesariamente, en una estructura elemental de parentesco, se supone y debe entrar una relación entre dos familias, es decir una relación de alianza..
Ninguna otra interpretación puede dar cuenta de la universalidad de la prohibición del incesto, de la cual la relación avuncular, bajo su forma más general, no es otra cosa que un corolario, unas veces manifiesto, otras implícito".
En otras palabras: la relación que funda el parentesco es la alianza, no la consanguinidad, pues la alianza precisamente excluye la consanguinidad, prohibida como incesto. La Alianza es la relación originaria y fundante, los vínculos de consanguinidad son formas derivadas y secundarias.
Esto tiene inmediatas consecuencias para la comprensión del género de parentesco atribuido a Dios por la teología del Dios-Pariente. Al afirmar que se trata de un parentesco por alianza se excluye toda consanguinidad y vínculo de naturaleza. Se trata de una relación social, de libertades. Ya veremos qué consecuencias tiene esto para entender las diferencias entre la visión del parentesco divino en el mundo bíblico con la similar del mundo griego.
Nos parecía necesario detenernos en este análisis antropológico de la realidad del parentesco para iluminar la naturaleza de la relación de parentesco entre el Dios de los padres y los patriarcas.
Notemos, de paso, la luz que estos análisis de Lévi-Strauss arrojan sobre el mito bíblico de los orígenes. Si, como regla antropológica general, todo hombre recibe su mujer de otro hombre, el autor bíblico cuando habla del primer hombre, se plantea justamente la pregunta acerca de dónde o de quién recibe Adán a su mujer, no habiendo otro hombre que pueda ser su suegro o su cuñado. El autor del mito soluciona a su manera este problema, arreglando las cosas, por un lado, para que no haya entre Adán y Eva una relación de consanguinidad previa, proveniente de una generación común. Eva procede de Adán por división, por separación de y no por unión de carnes. Por otro lado, ya desde el principio, Dios aparece como el socer del primer hombre. De alguna manera como su cuñado o suegro. No porque tenga una común naturaleza, sino porque entra en una relación de alianza análoga a la que el hombre contrae con los padres y hermanos de su mujer.