El hombre es la más elevada de las criaturas.
La mujer es el más sublime de los ideales.

Dios hizo para el hombre un trono;
para la mujer un altar.
El trono exalta; el altar santifica.

El hombre es el cerebro, la mujer el corazón;
el cerebro fabrica la luz; el corazón produce el amor.
La luz fecunda; el amor resucita.

El hombre es fuerte por la razón;
la mujer es invencible por las lágrimas.
La razón convence; las lágrimas conmueven.

El hombre es capaz de todos los heroísmos;
la mujer de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece; el martirio sublimiza.

El hombre tiene la supremacía;
la mujer la preferencia.
La supremacía significa la fuerza;
la preferencia representa el derecho.

El hombre es un genio; la mujer un ángel.
El genio es inmensurable; el ángel indefinible.

La aspiración del hombre es la suprema gloria.
La aspiración de la mujer es la virtud extrema;
la gloria hace todo lo grande;
la virtud hace todo lo divino.

Es hombre es un código; la mujer un evangelio.
El código corrige; el evangelio perfecciona.

El hombre piensa; la mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva;
soñar es tener en la frente una aureola.

El hombre es un océano; la mujer es un lago.
El océano tiene la perla que adorna;
el lago la poesía que deslumbra.

El hombre es el águila que vuela;
la mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio;
Cantar es conquistar el alma.

El hombre es un templo; la mujer el sagrario.
Ante el templo nos descubrimos;
ante el sagrario nos arrodillamos.

En fin...
El hombre está colocado donde termina la tierra;
la mujer donde comienza el cielo.


Víctor Hugo

Poeta, novelista y dramaturgo francés cuyas obras constituyen un hito sobresaliente por ser el mayor impulso dado al romanticismo. 

Víctor Hugo nació el 26 de febrero de 1802, Era un niño precoz, que desde muy corta edad decidió ser escritor. En 1817, con solo 15 años la Academia Francesa le premió un poema y, cinco años más tarde, publicó su primer volumen de poemas, "Odas y poesías diversas", que fue seguido por las novelas "Han ’Islande" (1823) y "Bug-Jargal" (1824), y por los poemas de "Odas y baladas" (1826), el drama histórico "Cromwell" (1827). 
El periodo 1829-1843 fue el más productivo de la carrera de Hugo. Su gran novela histórica "Nuestra Señora de París" (1831), lo hizo famoso y llevó a su nombramiento de miembro de la Academia Francesa en 1841. 

Escribió varios volúmenes de poesía lírica, entre ellos: "Orientales" (1829), "Hojas de otoño" (1831), "Los cantos del crepúsculo" (1835) y "Voces interiores" (1837). Obras teatrales de gran éxito suyas son: "El rey se divierte" (1832), adaptado por Verdi en su ópera "Rigoletto" (1851), el drama en prosa "Lucrecia Borgia" (1833) y el melodrama "Ruy Blas" (1838). En cambio "Les Burgraves" (1843) fue un estrepitoso fracaso. 

Durante su exilio de 15 años en la isla de Guernsey escribió la feroz sátira, "Napoleón el pequeño" (1852), los poemas satíricos "Los castigos" (1853), el libro de poemas líricos "Las contemplaciones" (1856) y el primer volumen de su poema épico "La leyenda de los siglos" (1859-1883). En Guernsey completó su más extensa y famosa obra, "Los miserables" (1862), una novela que describe y condena la injusticia social francesa del siglo XIX. 

Regresó a Francia después de la caída del Segundo Imperio en 1870, y reanudó su carrera política. Fue elegido primero para la Asamblea Nacional y más tarde para el Senado. Entre las obras más destacadas de este tiempo están El noventa y tres (1874), una novela sobre la Revolución Francesa; y El arte de ser abuelo (1877), conjunto de poemas sobre su vida familiar. 

Fallece en París el 22 de mayo de 1885.