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Si tu te encuentras enamorado de una persona que no esta enamorada de
ti, no te reproches a ti mismo. No hay nada de malo contigo sino que el
amor no eligió descansar en el corazón de la otra persona. Si encuentras
a alguien que está enamorado de ti y tu no lo amas sientete honrado de
que el amor vino y tocó a tu puerta pero dulcemente rechaza el regalo
que no puedes devolver. Si tu te enamoras de alguien y esta persona se
enamora tambien de ti y el amor elige irse no intentes reclamarlo o culparlo.
Dejalo ir. Hay una razón y un significado tu lo sabras a su tiempo. Recuerda
que tu no eliges al amor. EL AMOR TE ELIGE A TI. Todo lo que puedes hacer
realmente es aceptarlo cuando entra a tu vida, por todo su misterio. Siente
como te llena hasta derramarse y entonces encuentra la manera de compartirlo.
Dalo a la persona que lo hizo nacer en tu vida. Dalo a otros que sean
pobres de espiritu. Dalo alrededor del mundo en todas las formas que puedas.
Es entonces, que muchos que aman cometen un error, porque habiendo estado
mucho tiempo sin amar, ellos entienden el amor unicamente como una necesidad.
Ellos ven sus corazones como un lugar vacío que necesita ser llenado con
el amor y ellos empiezan a ver el amor como si fuera algo que fluye para
ellos en lugar de fluir desde ellos. Acuerdate de eso y mantenlo en tu
corazón: el amor tiene su propio tiempo, sus propias estaciones y sus
propias razones para ir y venir. Tu no lo puedes sobornar, coaccionar,
motivar o insistir para que se quede. Tu solo puedes abrazarlo cuando
llega y repartirlo con los otros cuando el venga hasta ti. Pero si el
elige dejar tu corazón o el corazón de aquel a quien tu amas no hay nada
que puedas hacer y no hay nada que debas hacer. El amor es y siempre sera
un misterio. Alegrate de que el haya entrado a tu vida en algún momento.
Si tu mantienes tu corazón abierto el vendra de nuevo a ti. La falla es
la unica oportunidad de comenzar de nuevo de manera mas inteligente.

Hay momentos en que somos tímidos para expresar el amor
que sentimos, por temor a avergonzar a la otra persona o avergonzarnos
nosotros mismos, dudamos de decir "Te quiero" y tratamos de comunicar
la idea en otras palabras. Decimos: "Cuidate", "Portate bien", Te extraño,
Me la paso muy bien contigo Pero realmente, estas son diferentes maneras
de decir "te quiero", "eres importante para mi", "me importa lo que te
suceda", "No quiero que estes mal". A veces somos muy extraños la única
cosa que queremos decir y la única cosa que debemos decir, es la única
cosa que NO decimos. Y aún así, porque el sentimiento es real y la necesidad
de decirlo es tan fuerte, usamos otras palabras y signos para decir lo
que realmente queremos decir. Y muchas veces el significado nunca se comunica
del todo, y la otra persona se siente ignorada o no se entera del sentimiento
que se le profesa. Por ello, debemos escuchar el amor en las palabras
que las otras personas nos dicen, o no nos dicen. Algunas veces las palabras
explicitas son necesarias, pero con mayor frecuencia, la manera de decir
las cosas es aun mas importante. Un apodo dicho cariñosamente porta mayor
afecto y amor que los sentimientos que son expresados de manera poco sincera.
Un abrazo o un beso impulsivos dicen "te amo ", aun cuando las palabras
digan algo diferente. Cualquier expresion de preocupacion de una persona
por otra dice "Te Quiero". Un obsequio inesperado nos dice No dejo de
pensar en ti A veces debemos mirar y escuchar muy atentamente el amor
que contienen. Porque muy frecuentemente esta alla, debajo de la superficie.
A veces mostramos nuestro amor cuando nos mantenemos en silencio, sin
decir una palabra, y a veces incluso hablando bruscamente. El problema
de escuchar el amor es que no siempre entendemos el lenguaje de amor que
la otra persona esta usando. Una puede usar las lagrimas o las emociones
para decir lo que quiere decir, y su novio puede no entenderla porque
espera que ella hable el lenguaje de el. Por ello, tenemos que esforzarnos
por realmente escuchar el amor. Oimos las palabras, pero no escuchamos
las acciones que acompañan a esas palabras o no vemos las facciones del
rostro cuando se nos dicen esas palabras. No logramos ver que el amor
esta alla, debajo de la superficie. Tenemos que escuchar el amor en aquellos
que estan alrededor nuestro. Si escuchamos atentamente, descubriremos
que somos muchisimo mas amados de lo que pensamos. Escuchemos al amor,
y descubriremos que, despues de todo, el mundo es un lugar muy amoroso.
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Me
llego por mail este escrito en la lista de los homeópatas
de Guillermo Osuna/Mexico/IBM y me gustó por eso está
aca, es sobre los sentimientos
Agustín
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La afliccion
es una emocion natural. Es la parte de ti que te permite despedirte cuando
no deseas decir Adios; expresar (expulsar, sacar) la tristeza dentro de
ti debido a la experiencia de cualquier clase de perdida. Puede ser la
perdida de un ser amado o la perdida de un lente de contacto. Cuando se
te permite expresar tu afliccion, te liberas de esta. A los niños
que se les permite estar tristes cuando se sienten tristes, se sienten
muy sanos respecto a la tristeza cuando son adultos y, por lo tanto, generalmente
pasan por ese periodo de tristeza con mucha rapidez, A los niños
que les dicen "no llores", se les dificulta llorar cuando son
adultos. Despues de todo, durante toda su vida les han dicho que no lloren.
Por lo tanto reprimen su afliccion. La afliccion que se reprime en forma
continua, se convierte en depresión cronica,
una emocion muy poco natural. Las personas han matado debido a la depresion
cronica, se han iniciado guerras, y han caido naciones.
La
ira es una emocion natural. Es la herramienta que tienes y que
te permite decir, "No, gracias".. No tiene que ser abusiva y
nunca tiene que danar a los demas. A los niños que les hacen sentir
que su ira no es correcta, que es malo expresarla, y que no deberian sentirla,
se les dificultara manejarla cuando sean personas adultas. La ira que
se reprime continuamente, se convierte en colera,
una emocion muy poco natural.
La
envidia es una emocion natural. Es la emocion que hace que un niño
de 5 años desee poder alcanzar el foco en el techo, como su hermano, o
andar en bicicleta. La envidia es una emocion natural, que hace que desees
hacerlo de nuevo, esforzarte mas, continuar luchando hasta lograr el exito,
Es muy saludable sentir envidia, muy natural. Cuando se reprime, se convierte
en celos, que
es una emocion muy poco natural.
El
temor es una emocion natural. Todos
los bebes, nacen con dos temores unicamente: el temor de caer, y el temor
a los ruidos fuertes. Todos los otros temores, son respuestas aprendidas,
proporcionadas al niño, por su medio ambiente, ensenadas por sus
padres. El proposito del temor natural es desarrollar un poco de precaucion.
La precaucion es una herramienta que ayuda a mantener vivo el cuerpo.
Es un fruto del amor. El amor por el Yo. El temor que se reprime continuamente
se convierte en panico, que es una emocion
muy poco natural.
El
amor es una emocion natural. Cuando
un niño se le permite expresarlo y recibirlo, en forma normal y
natural, sin limitacion, ni condicion, sin inhibicion ni verguenza, el
no requiere de nada mas, puesto que la alegria del amor expresado y recibido
de esta manera, es suficiente. Sin embargo, el amor que ha sido condicionado,
limitado, regido por reglas y reglamentos, por rituales y restricciones,
controlado manipulado y reprimido, se convierte en algo no natural. A
los niños que no les permitieron expresar su amor libremente, tendran
problemas para sacar sus sentimientos cuando sean adultos. El amor reprimido
se convierte en posesion.
Poesia para matizar lo cotidiano, me envio alguien de
la lista grupal, es estupendo¡¡¡¡
Los
amantes
Quien los ve andar por la ciudad
si todos estan ciegos?
Ellos se toman de la mano:
algo habla entre sus dedos,
lenguas dulces lamen la humeda palma,
corren por las falanges,
y arriba esta la noche llena de ojos.
Son los amantes,
su isla flota a la deriva
hacia muertes de cesped,
hacia puertos que se abren entre sabanas
Todo se desordena a traves de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben que mientras
ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardin que juega.
Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran
y se tocan una vez mas
antes de oler el dia.
Ya estan vestidos,
ya se van por la calle.
Y es solo entonces
cuando estan muertos,
cuando estan vestidos,
que la ciudad los recupera hipocrita
y les impone los deberes cotidianos.
Julio Cortazar
Presente
(Vox Dei - Vox Dei.)
Todo concluye al fin, nada puede escapar
Todo tiene un final nada termina.
Tengo que comprender no es eterna la vida
el llanto es la brisa aqui termina.
Creía que el amor no tenía medida
o dejar de querer, tal vez otra mujer.
Y olvide aquello que una vez pensaba
que nunca cambiaría, nunca cambiaría
pero sin embargo termino.
Todo me demuestra que al final de cuentas
termino cada día, empiezo cada día
presiento el mañana, fracaso hoy.
No puedo yo entender si es asi la verdad
de que vale ganar si después pierdes inútil es pelear,
no puedo detenerlo lo que hoy empece,
no sera eterno.
Creía que el amor no tenía medida
o dejar de querer, tal vez otra mujer.
Y olvide aquello que una vez pensaba
que nunca cambiaría, nunca cambiaría
pero sin embargo termino.
Todo me demuestra que al final de cuentas
termino cada día, empiezo cada día
presiento el mañana, fracaso hoy.
Cuanta verdad hay en vivir solamente,
el momento en que estas
en si el presente el presente
y nada mas
Todo me demuestra que al final de cuentas.... (2)

¿Cómo
hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que sólo hay que buscarlo y desearlo
Que nadie establece normas salvo la vida
Que la vida sin ciertas normas pierde forma
Que la forma no se pierde con abrirnos
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente
Que no está prohibido amar
Que también se puede odiar
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión por si hiere mucho
Que las heridas se cierran
Que las puertas no deben cerrarse
Que la mayor puerta es el afecto
Que los afectos nos definen
Que definirse no es remar contra la corriente
Que cuanto mas fuerte es el trazo mas se dibuja
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio
Que negar palabras implica abrir distancias
Que encontrarse es muy hermoso
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida
Que la vida es parte del sexo
Que querer saber de alguien no es solo curiosidad
Que nunca está de mas agradecer
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo
Que nadie quiere estar solo
Que para que nos den también hay que saber como pedir,
y Saber pedir no es regalarse
Que regalarse es en definitiva no quererse
Que para que nos quieran debemos demostrar que somos
Que para que alguien sea hay que ayudarlo
Que ayudar es poder alentar y apoyar
Que adular no es apoyar
Que adular no es tan pernicioso como dar vuelta la cara
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte
Que se siente con el cuerpo y con la mente
Que con los oídos se escucha
Que cuesta ser sensible y no herirse
Que herirse no es desangrar
Que quien siembra muros no recoge nada
Que casi todos somos albañiles de muros
Que sería mejor construir puentes
Que con ellos se va a la orilla y también se vuelve
Que volver no implica retroceder
Que retroceder puede ser también avanzar
Que no por mucho avanzar se amanece mas cerca del sol. ...
como hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
Anónimo Argentino
Toda
mujer debe tener:
Un viejo amor al
que regresar en sus sueños... y otro que le permita darse cuenta de lo
lejos que ha llegado.
El valor necesario
para alejarse cuando no le aman.
Libertad económica
suficiente para irse y alquilar un lugar propio... incluso si nunca lo
desea o lo necesita.
Una etapa de juventud
que dejar atrás con gusto.
Un pasado suficientemente
rico en experiencias, como para ser contado al llegar a una edad avanzada.
La certeza de que
seguramente llegará a una edad avanzada y dinero guardado, suficiente
para no depender de nadie.
Un equipo completo
de destornilladores, taladro... y al menos un body negro de encaje.
La amistad de alguien
que siempre le hace reír... y de alguien que le permite llorar.
Un hermoso mueble
en casa, que no perteneció a nadie en la familia.
Un e-mail, en donde
recibir y enviar frases de aliento y humor.
Un juego de vajilla
para ocho personas, copas y la receta para una cena que haga sentir espléndidamente
a sus invitados.
Una rutina de cuidado
de la piel, un plan de ejercicios y un proyecto para enfrentar aquellas
facetas de la vida que no mejoran después de los 30.
Un inicio sólido
en una carrera que le encanta, una relación satisfactoria y todas aquellas
facetas de la vida... que si mejoran después de los 30.
Toda
mujer debe saber:
Como enamorarse sin
dejar de ser ella misma.
Lo que quiere, con
respecto a tener hijos, como renunciar a un trabajo o terminar con un
novio.
Cuando intentarlo
todo... y cuando alejarse.
Como pasarla de maravilla,
en una fiesta a la que no deseaba asistir.
Como pedir algo que
realmente desea... de manera que casi seguramente lo consiga.
También
debe saber:
...que no puede
modificar el ancho de sus muslos o de sus caderas, o la forma de ser de
sus padres.
Que su niñez pudo
no ser perfecta... pero ya terminó.
Lo que podría o no
podría hacer por amor... o debería o no.
Como vivir sola...
aun si le desagrada.
En quien confiar
y en quien no.
A donde ir: a sentarse
con su mejor amiga o amigo, o a una agradable cabaña en la playa, cuando
su alma necesita alimentarse y tranquilizarse.
Lo que puede lograr
en un día... un mes... y un año
Sobre el Amor y la Soledad
BROCKWOOD PARK, 11 DE SEPTIEMBRE DE 1971
Para descubrir humanamente cualquier cosa, ¿no debemos comenzar en cierto
estado de libertad? Si vamos a investigar un problema tan complejo como
el amor, tenemos que llegar a esa investigación libres de todos nuestros
prejuicios, de nuestras idiosincrasia y tendencias particulares, de nuestros
anhelos acerca de lo que el amor debería ser (victoriano o moderno). Si
es posible, debemos desechar todo eso a fin de investigar; de lo contrario,
nos distraeremos, gastaremos nuestra energía en afirmar o contradecir
conforme a nuestro condicionamiento particular. Al discutir sobre esta
cuestión de lo que es el amor, ¿podemos ver la importancia de descubrir
la plena significación, el sentido, la profundidad de lo que esa palabra
comunica o no comunica? ¿No deberíamos ver, ante todo, si podemos liberar
a la mente de las diversas conc lusiones que tiene respecto de esa palabra?
¿Es posible desembarazar a la mente, liberarla de los prejuicios profun-damente
arraigados, de sus inclinaciones y conclusiones? Porque para considerar
juntos esta cuestión de lo que es el amor, me parece que debemos tener
una mente muy perceptiva; y uno no puede tener una mente así, buena, clara,
si sustenta opiniones, juicios, diciendo que esto es lo que el amor debería
ser o no debería ser. Para examinar la mente, toda nuestra indagación
debe comenzar con ese sentido de libertad, no libertad respecto de algo,
sino el estado de libertad capaz de mirar, observar, ver lo que es la
verdad. Ustedes podrán volver más tarde a sus prejuicios, a sus vanidades
y conclusiones personales, pero ¿podríamos descartar por el momento todo
eso y sostener esta libertad durante nuestra investigación? Hay distintas
cosas involucradas en esa palabra amor: sexo, celos, soledad, el sentimiento
de apego, el compañerismo, mucho placer y, debido a eso, también temor.
¿No está todo eso contenido en esta única palabra? ¿Podríamos comenzar
con esta cuestión de placer, ya que éste juega un papel im-portante en
el amor? Casi todas las religiones han negado el sexo, porque dicen que
un hombre preso en los placeres sensoriales no puede comprender qué es
la verdad, qué es Dios, qué es el amor, qué es lo supremo, lo inconmensurable.
Este es un prejuicio religioso generalizado en el cristianismo, en la
India y también en el budismo. Cuando nos disponemos a in-vestigar la
cuestión de lo que es el amor, debemos estar aler-ta a nuestro condicionamiento
tradicional, heredado, el cual da origen a diversas formas de represión
-victoriana y moderna- o a un disfrute permisivo del sexo. El placer juega
un papel extraordinario en nuestra vida. Si ustedes han hablado con alguna
de esas personas que se consideran altamente disciplinadas, intelectuales,
religiosas -yo no las llamaría religiosas, pero así las llaman-, sabrán
que la castidad es uno de sus inmensos problemas. Ustedes quizá piensen
que todo esto está completamente fuera de lugar, que la castidad no tiene
cabida en el mundo moderno, y la dejan de lado. Pienso que sería una lástima,
porque saber qué es la castidad constituye uno de los problemas. A fin
de investigar esta cuestión de lo que es el amor y poder descubrir al
res-pecto, es preciso tener una mente amplia y profunda, no li-mitarse
a hacer afirmaciones verbales. ¿Por qué el placer jue-ga un papel tan
importante en nuestras vidas? No digo que esto esté bien o mal, estamos
inqu iriendo; no afirmo que debe o no debe haber sexo o placer. ¿Por qué
el placer desempeña un rol tan inmenso en todas las actividades de nuestra
vida? Es uno de nuestros impulsos primordiales, pero ¿por qué ha asumido
una magnitud tan fantástica, no sólo en el mundo oc-cidental, donde es
tan evidente, tan vulgar, sino también en Oriente? Éste es uno de nuestros
problemas principales. ¿Por -qué? Las religiones, las así llamadas religiones,
los sacerdo-tes, lo han condenado. Dicen que si uno quiere buscar a Dios,
debe tomar un voto de celibato. Conozco a un monje en la In-dia; es un
hombre muy, muy serio, intelectual, erudito. A la edad de quince o dieciséis
años renunció al mundo y tomó voto de celibato. Siendo ya mayor -le conocí
cuando tenía alrededor de cuarenta años- renunció a este voto y se casó.
Tuvo que soportar un infierno durante cierto tiempo, porque la cultura
in-dia dice que para un hombre es espantoso volverse atrás, una vez que
ha tomado un voto. Fue excluido; lo pasó realmente muy mal. Y ésa es la
mentalidad de la mayoría de la gente. ¿Por qué el sexo ha asumido una
importancia tan fantástica? Está todo el problema de la pornografía, el
permitir com-pleta libertad para leer, imprimir, mostrar cualquier cosa
que a ustedes se les antoje, liberarles de toda inhibición. Ya conocen
todo lo que ocurre en el mundo. ¿Qué tiene que ver el amor con eso? ¿Qué
significan todas estas cosas: amor, sexo, placer y castidad? Les ruego
que no olviden esa palabra o el significado de esa palabra, al cual el
hombre ha asignado una importancia tan grande: llevar una vida de castidad.
Averigüemos por qué el hombre, en el curso de los siglos, ha dado al sexo
un papel tan dominante en la vida, y por qué hay tan-ta resistencia contra
el sexo. No sé cómo vamos a responder a esto. Uno de los factores, ¿no
es que en la actividad sexual hay un estado de total libertad? Intelectualmente,
somos imitati-vos, no somos creativos, somos seres de segunda o tercera
mano; repetimos lo que otros han dicho, repetimos nuestros insignificantes
pensamientos. Ahí no somos seres activos, creativos, libres; y emocionalmente,
carecemos de pasión, no tenemos intereses profundos. Podemos ser entusiastas,
pero ^ eso se desvanece pronto; no existe una pasión sostenida, y (nuestra
existencia es más o menos mecánica, una rutina cotidiana. Dado que ésta
es una vida de reacciones repetitivas que son mecánicas en lo intelectual,
en lo tecnológico y más o me-nos en lo emocional, esta única otra actividad
adquiere, naturalmente, una importancia extraordinaria. Si intelectualmente
hubiera libertad y si uno tuviera fuego, pasión profunda, entonces el
sexo tendría su propio lugar y se volvería bastante poco importante. No
le asignaríamos un significado tan tremendo, tratando de encontrar el
nirvana por medio del sexo o pensando que gracias al sexo llegaremos a
tener una unidad completa con toda la humanidad. ¡ Ustedes conocen todas
las cosas que esperamos encontrar por medio del sexo! ¿Pueden, pues, nuestras
mentes encontrar la libertad? ¿Pue-den ser tremendamente activas, claras,
perceptivas? No con la percepción que hemos recogido de otros, de filósofos,
psicólogos y de los así llamados maestros espirituales, que no son espirituales
en absoluto. Cuando hay un estado de profunda, apasionada libertad, entonces
el sexo tiene su propio lugar. Ahora bien, ¿qué es la castidad? ¿Tiene
la castidad lu-gar alguno en nuestra vida? ¿Cuál es el significado de
esa palabra casto, no sólo el significado del diccionario, sino su significado
profundo? ¿Qué significa tener una mente por completo casta? Creo que
debemos investigar eso. Quizá se trate de algo mucho más importante. Si
uno percibe toda la actividad de la mente -sin una división como el observador
que vigila la mente y, por lo tanto, genera un conflicto entre el observador
y lo observado-, ¿no ve, acaso, la constante formación de las imágenes,
los recuerdos de múltiples placeres, desdichas, accidentes, insultos,
y todas las diversas impresiones, influencias y presiones? Estas cosas
se agolpan en nuestras mentes. El pensamiento piensa en el acto sexual,
se lo representa, lo imagina, alimenta emociones evocativas, se excita.
Una mente así no es una mente casta. Una mente casta no se representa
ni imagina cosas en absoluto. Entonces es siempre inocente. La palabra
inocencia significa una mente que no es dañada ni daña; es incapaz de
lastimar y también es incap az
de ser lastimada; no obstante, es totalmente vulnerable. Una me nte así
es una mente casta. Pero esas personas que han tomado voto de castidad,
no son castas en absoluto; están luchando perpetuamente consigo mismas.
Conozco a varios monjes en Occidente y en Oriente y las torturas por las
que han pasado, todo para encontrar a Dios. Sus mentes son mentes retorcidas,
torturadas. El placer implica todo esto. Y ¿qué lugar ocupa el placer
en relación con el amor? ¿Cuál es la relación entre la persecución del
placer y el amor? Aparentemente, ambas cosas marchan juntas. Nuestras
virtudes se basan en el placer, nuestra moralidad se basa en el placer.
Decimos que podemos llegar a ser virtuosos mediante el sacrificio -¡el
cual no da placer!- o la resistencia, la cual podría darnos el placer
de obtener algo. ¿Dónde está, pues, la línea divisoria -si es que existe
tal cosa- entre el placer y el amor? ¿Pueden ambos ir juntos, pueden entrelazarse?
¿O están siempre separados? El hombre ha dicho: «Amo a Dios, y ese amor
no tiene absolutamente nada que ver con el amor profano». Ustedes saben,
éste ha sido un problema no sólo durante los siglos de historia conocida,
sino desde el principio mismo de los tiempos. ¿Dónde está, pues, la línea
que divide a ambos? ¿O no hay tal línea en absoluto? Uno no es el otro,
y si perseguimos el placer, como lo hace la mayoría de nosotros -en nombre
de Dios, en nombre de la paz, en nombre de la reforma social-, ¿qué lugar
tie-ne entonces el amor en esta persecución? Uno ha de investigar, pues,
las preguntas: ¿Qué es el placer, qué es el disfrute y qué es el júbilo?
¿Está la dicha rela-cionada con el placer? No digan «no» ni «sí», averigüémoslo.
Miren un árbol hermoso, una nube, la luz sobre el agua, una .puesta de
sol, una vasta extensión del cielo, o el bello rostro de una mujer, un
hombre o un niño. En el deleite de ver algo realmente bello hay un gran
disfrute, un verdadero sentido de apreciación de algo extraordinario,
noble, claro, encantador. Y cuando uno niega el placer, niega toda la
percepción de la belleza. Y las religiones la han negado. Sólo muy recientemente,
según me han dicho, se introdujo el paisaje en las pinturas religiosas
del mundo occidental, si bien en China y en Oriente la pintura del paisaje
y de los árboles, siempre f ue ., considerada noble y religiosa. ¿Por
qué la mente persigue el placer? No es que eso sea 'bueno o malo, pero
¿cuál es el mecanismo de este principio del placer? Si dicen que concuerdan
o que discrepan, entonces estamos perdidos, pero si realmente descubrimos
juntos cuál es el principio, el mecanismo de todo este movimiento del
placer, entonces quizá comprenderemos qué es el verdadero disfrute. Así,
pues, ¿qué son el júbilo y la dicha, que involucran el éxtasis? El éxtasis,
¿está relacionado con el placer? ¿Puede jamás el júbilo convertirse en
placer? ¿Cuál es el mecanismo del placer? ¿Por qué la mente lo persigue
de manera tan constante? Uno no puede evitar la percepción: ver una casa
hermosa, o un encantador césped verde sobre el que cae la luz del sol,
o el vasto desierto sin una sola brizna de hierba, o la extensión del
cielo. Uno no puede evitar ver eso, y el ver mismo es placer, es un deleite,
¿verdad? Cuando vemos un rostro hermoso, no sólo un rostro simétrico sino
uno que revela profundidad, belleza interior, que muestra tras él una
cualidad de inteligencia, de vitalidad, el hecho de ver un rostro semejante
es un prodigio, y en esa percepción hay deleite. Ahora bien, ¿cuándo se
convierte en placer ese deleite? Vemos una bella estatua de Miguel Ángel,
la contemplamos; es una cosa de lo más extraordinaria, no el tema en sí,
sino la calidad de la obra. En la percepción de ello hay un gran placer,
un gran deleite. Uno sale de allí y la mente piensa al respecto, se inicia
el pensamiento. Uno dice: ¡qué bello era eso! En el acto de ver había
un gran sentimiento, una cualidad de percepción de algo maravilloso; después
el pensamiento rememora eso, lo recuerda, y recuerda el placer que uno
experimentó cuando vio la estatua. El pensamiento crea, entonces, ese
placer, el cual da vitalidad, continuidad, a ese acontecimiento que tuvo
lugar cuando contemplábamos aquella estatua. Por consiguiente, el pensamiento
es el responsable de la persecución del placer. Esto no es invención mía,
pueden observarlo. Ven una hermosa puesta de sol, y más tarde dicen: «Quisiera
regresar allá y verla nuevamente». En el momento de ver esa puesta de
sol, no había placer. Uno veía algo extraordinario, pleno de luz y color
y profundidad. Cuando se va y regresa a su vida cotidiana, la mente dice:
«¡Qué maravilloso fue eso, desearía poder repetirlo!». De modo que el
pensamiento perpetúa esa cosa convirtiéndola en placer. ¿Es ése el mecanismo?
¿Qué ocurre, entonces? Uno jamás vuelve a ver la puesta de sol -jamás-,
porque el recuerdo de aquella puesta original permanece en la mente, y
uno siempre compara las otras puestas de sol con ésa. Por lo tanto, jamás
vuelve a ver algo totalmente nuevo. Preguntamos, pues: ¿Puede uno ver
esa puesta de sol, o el rostro hermoso, o disfrutar su experiencia sexual
o lo que fuere, y terminar con ello, no guardarlo, tanto si fue una gran
belleza como si fue un gran pesar o un gran dolor físico o psicológico?
¿Puede uno ver la belleza de algo y terminar con ello, terminarlo completamente,
no apoderarse de ello y al-macenarlo para el día siguiente, para el mes
siguiente, para el futuro? Si lo almacenamos, entonces el pensamiento
juega con ello. El pensamiento es ese incidente o ese dolor o ese sufrimiento
o esa cosa que nos dio deleite y que hemos almacenado. Entonces, ¿cómo
puede uno, sin impedir este proceso, estar consciente de él y no permitir
que el pensamiento intervenga y opere en absoluto? Yo quiero ver la puesta
de sol, quiero contemplar los árboles, plenos de la belleza de la tierra.
Ésta no es «mi» tierra ni la tierra «de ustedes», es nuestra tierra. No
es la tierra del inglés ni la del ruso ni la del indio; es nuestra tierra
para que vivamos en ella sin todas las fronteras, sin todas las horribles,
las bestiales guerras y la discordia del hombre. Quiero mirar todo esto.
¿Han visto ustedes alguna vez las palmeras sobre una colina solitaria?
¡Qué maravilloso es eso! ¿O un árbol solitario en medio del campo? Yo
quiero mirar eso, quiero disfrutarlo, pero no deseo reducirlo a un feo
e insignificante placer. Y el pensamiento lo reducirá a eso. ¿Cómo puede
el pensamiento funcionar cuando es nece-sario y no funcionar en absoluto
en otras direcciones? Eso es posible sólo cuando hay una verdadera percepción
alerta, percepción de todo el mecanismo del pensamiento, de la estructura
y naturaleza del pensamiento, de dónde debe éste funcionar de manera absolutamente
lógica, sana, no neurótica ni personal y dónde no tiene cabida en absoluto.
¿Qué son, pues, la belleza y el pensamiento? ¿Puede el intelecto percibir
jamás la belleza? Puede describir, puede imitar, copiar, hacer muchas
cosas, pero la descripción no es lo descri-to. Podríamos seguir y seguir
con esto infinitamente. Así, pues, cuando uno comprende la naturaleza
del placer y el principio del placer, se pregunta: ¿Qué es el amor? ¿Es
celos, afán posesivo, dominación, apego? Ustedes conocen todas las cosas
que ocurren en la vida: la mujer ejerce dominio sobre el hombre y el hombre
domina a la mujer. Un hombre hace algo porque tiene una meta y la persigue;
es ambicioso, codicioso, envidioso, anhela posición, prestigio. Su esposa
dice: «¡Por Dios!, termina con toda esa tontería y lleva una clase diferente
de vida». De modo que entre ambos hay una división, aunque pueden dormir
juntos. ¿Puede haber amor cuando hay ambición, cuando cada cual persigue
sus propios placeres particulares y privados? Entonces, ¿qué es el amor?
Obviamente, sólo puede existir cuando ya no existen todas las cosas que
no son amor, cosas tales como la ambición, la competencia, el querer llegar
a ser «alguien». Esa es nuestra vida: queremos ser alguien famoso; realizarnos
en lo personal, adquirir conocimientos, llegar a ser un escritor, un artista
o algo más importante. Todo eso anhelamos. ¿Pueden un hombre o una mujer
así saber lo que es el amor? O sea, ¿puede haber amor en un hombre que
trabaja para sí mismo, no sólo en un sentido limitado, sino identificándose
con el estado, con Dios, con la actividad social, con el país, con una
serie de creencias? Evidentemente, no. Sin embargo, ésta es la trampa
en que estamos presos. ¿Podemos darnos cuenta de esa trampa, estar realmente
conscientes de ella -no porque al guien la describa-, darnos cuenta de
la trampa en que estamos aprisionados y romper la trampa? En eso reside
la verdadera revolución, no en la insensatez de las revoluciones a base
de bombas y cambios sociales. Si bien los cambios sociales son necesarios,
las bombas no lo son. Así, pues, uno descubre esta cosa llamada amor,
o da inadvertidamente con ella, sin invitarla, cuando las otras cosas
ya no existen. Eso ocurre cuando hemos comprendido verdaderamente la naturaleza
del placer y cómo el pensamiento destruye aquello que fue un gran júbilo.
El júbilo no puede ser convertido en placer. El júbilo adviene naturalmente;
ocurre, llega como llega la felicidad. Pero apenas uno dice: «¡Oh!, soy
muy feliz», ya ha dejado de ser feliz. ¿Qué es, entonces, el amor en la
relación humana? ¿Qué lugar ocupa? ¿Tiene lugar alguno en absoluto? Sin
embargo, tenemos que vivir juntos, cooperar los unos con los otros, tener
hijos juntos... El hombre que ama, ¿puede mandar a su hijo a la guerra?
Es el problema de ustedes. Tienen hijos y la edu-cación que les imparten
consiste en prepararles para la guerra, para matar. ¡Descubran! ¿Qué es,
entonces, ese amor, y cuál es su relación con nuestra existencia humana?
Creo que esa pregunta sólo puede ser contestada -de verdad, no verbal
o intelectualmente- cuando se ha comprendido todo el principio del placer,
del pensamiento y de este «llegar a ser». Si comprenden eso, descubrirán
una clase de relación por com-pleto diferente.
Jiddu Krishnamurti

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