Y,
al
fin
llegó
el
amor
a
tus
escasos
años;
amor
que
dejó
atrás
pequeños
desengaños
que
la
vida
te
dio;
y
te
sentiste
flor
de
nueva
primavera
cuando,
por
vez
primera,
tan
dulce
te
besó.
Viviste
los
momentos
mas
tiernos
de
tu
vida
y,
en
cada
despedida,
sabías
que
vendría
de
nuevo
hasta
tus
brazos;
a
entregarte
el
abrazo
y
el
beso
prometido
aquel
por
el
que,
un
día,
perdiste
los
sentidos,
y
en
hermosos
vahídos
tu
cuerpo
se
entregó.
Y,
así
en
cada
entrega
el
amor
fue
creciendo
y
dos
almas
uniendo
a
la
vista
de
Dios
que
bendijo
el
amor
que
tan
puro
entregabas
por
el
que
te
brindabas
sin
culpa
y
sin
temor.
Mas
algo
sucedió
tal
vez
en
ese
instante
pudiste
percibirlo
pero,
por
asi
decirlo,
tu
mente
lo
borró.
Pero
aunque
lo
borarras
así,
sin
darte
cuenta,
la
puerta
estaba
abierta
y
el
fruto
del
amor,
convertido
en
semilla,
por
ella
se
coló.
Que
hermoso
sentimiento!
que
puro,
que
divino!
que
luz
entró
en
tu
cuerpo
que
ilumino
el
camino
con
la
luz
del
amor!
Que
instante
aquel
instante
en
que
un
huésped
chiquitito
se
instaló
asi,
solito
dentro
de
tu
corazón!
Hubo
miedo,
lo
sé
pero
estaba
mezclado
con
hermosos
deseos
y
una
pizca
de
fe;
y
hubo
miedo
por
él
cuando
ese
novio
amado
supiera
el
resultado
de
tu
vientre
abultado
y
un
corazon
latiendo
adentro
de
tu
ser.
Y
el
miedo
se
hizo
bronca
porque
el
novio
asustado
se
sintió
acorralado
y
ese
día
se
fue.
Él
puso
mil
excusas
"que
no
estoy
preparado",
que
aun
no había
llegado
el
tiempo
de
crecer
para
poder
tener
un
bebé
entre
sus
brazos;
y
el
título
de
padre
le
fue
quedando
holgado
y
tu
amor
desolado
se
quebró
en
mil
pedazos
y
perdiste
la
fe.
Y
hoy
te
sientes
tan sola!
pero
escúchame
bien
Dios
te
ha
regalado
lo
que
muchas
mujeres
por
siempre
han
deseado
sin
poderlo
tener.
Es
bendición
el
niño
que
navega
en
tu
vientre
entrégale
cariño
y
verás
que
él
lo
siente
y
ondula
suavemente
haciéndolo
saber.
El
dolor
pasará
por
el
amor
perdido,
muchos
años
yo
tengo
y
también
lo
he
vivido
de
una
u
otra
manera,
pero
mantente
entera
que
este
niño
traerá
de
su
boca
el
olvido
cuando,
por
vez
primera,
escuches
de
sus
labios
susurrar
en tu oído,
en
tierna
y
dulce
entrega,
la
palabra,
"
Mamá"
Gracias
Sonia
por
tan
bello
poema.