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Me
refugio
a la
sombra
de tu
cuerpo,
en tus
ojos
cansados
me
detengo,
la
noche
en el
día
va
creciendo,
y
rodeas
mi
desnudez
con tu
abrazo
lento,
como
si
fueras
el
lienzo,
de
este
viento.
Tus
labios
caminan
sobre
mi
piel,
explorando
mis
aromas
en
delirios,
sé
quién
eres...
eres
el
hombre
aquél,
que
tiene
el
corazón
abierto
a mis
caprichos.
¡Me
amas
tan
dulce
y
suavemente!
Hundes
tus
dedos
dibujándome
la
piel
con
tus
besos
ardientes
me
provocas
y
respondo
a tus
deseos
con mi
miel.
Tus
sentidos
se
agudizan
y se
espesan,
se
diluyen
en mi
vientre
y me
besas,
mis
sentidos
explotan
en tus
partes
subyacentes,
y en
éxtasis
se
pierden
nuestras
mentes.
Como
Diosa
me
siento
entre
tus
brazos,
soñadora,
deseosa,
excitante,
¡soy
tu
amante!
como
Dios
mitológico
entre
mis
piernas,
me
seduces,
me
acaricias,
me
besas
delirante.
Con el
máximo
placer
te
busca
mi
boca,
te
encuentra,
te
recorre,
se
deleita
en ti...
apasionadamente,
¡Ay,
amor!
¡De
qué
forma
me
provocas!
¡Nos
amamos
tan
dulce
y
suavemente!
Me
penetras,
te
acompaño,
y como
locos,
llegamos
hasta
el
cielo,
dulcemente.
Autora:
Elsa
Fariña.
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Bety
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