La Comuna se fortificó pesadamente y tenían dispuestas fuerzas suficientes como para subsistir durante otros dos meses, y sin embargo las fuerzas del gobierno erntraron en París. A partir de ese día siguió una semana de amargas y sangrientas luchas callejeras, aún más amargas si cabe porque ya los parisinos no podían pensar en la victoria.
Se habían hecho pocos preparativos para la eventualidad de que las tropas del ejército entraran en París y la muy comentada segunda línea de defensa no existía. Los encargados de levantar las barricadas habían sido tan metódicos, y lentos, que existían muy pocas en la ciudad. Durante la noche y el Lunes por la mañana las tropas del gobierno entraron en París por 5 puertas diferentes. Ocuparon rápidamrente dos distritos burgueses del sudeste de la ciudad. Desde ahí se hizo un ataque por las dos orillas del Sena simultáneamente. Los bulevares de Haussman mostraron su valor al posibilitar un movimiento rápido de un gran número de hombres para dirigirse a los distritos revolucionarios y sus barricadas. Para la mañana del 22 de mayo el tercio oeste de París estaba en manos del gobierno, después de una ardua lucha se habían rendido 1.500 Guardias Nacionales.
La Comuna se reunió a las 9.00, se encontraban 20 miembros en el Hotel de Ville, se mandó poner carteles instando a los ciudadanos a tomar las armas en la Barricadas.
Se levantaron barricadas muy rapidamente en el centro de París. En la calle de Rivoli 50 masones construyeron en unas pocas horas una barricada de 6 metros y varios de profundidad. Bandadas de niños traían carretadas de tierra y las prostitutas de La Halle ayudaban a llenar los sacos. Se levantaron más de 160 barricadas en el primer día, más de 600 en total. La mayoría eran de 2 metros de alto y estaban construidas con piedras de pavimento sacadas de las calles con parrillas de metal una base de madera en la base, un cañón o una ametralladora y un Bandera Roja ondeando en lo alto.
Las barricadas de la calle Gaubourg estaban hechas de colchones de un almacén cercano, traídas por mujeres. Otras eran simplemente obsrucciones de la calle con carretas cruzadas, ladrillos, bolsas de arena o cualquier cosa. Todo el que pasaba por ahí era obligado a echar una mano. En la Plaza Blanch un batallón de 120 mujeres levantó la legendaria barricada que defenderían vigorosamente el martes hasta ser masacradas después de su caida. Aquellos federales que se habían retirado del frente se iban a sus hogares diciendo que preferían morir en sus propios barrios.
Las duras críticas que Blanqui había heco en 1868 del levantamiento de junio de 1848 eran también aplicables a las barricadas de la Comuna. La táctica de combatir cada uno en su propia área sin organización central hizo fácil la toma de las barricadas una a una.
La mañana del martes las tropas de Versalles atrvesaron la zona neutral de las afueras de París, los prusianos miraron para otro lado, y entraron en París por otra puerta capturando otros dos barrios de París. Las masacres empezaron a sucederse según avanzaba la semana, 42 hombres, 3 mujeres y 4 niños fueron fusilados en una pared, se improvisó una corte marcial en una casa de la calle de Rosiers y durante el resto de la semana centenares de prisioneros fueron fusilados. El martes por la noche los comuneros comenzaron a quemar algunos edificios que amenazaban la seguridad de las barricadas, podían apostarse tiradores en ellas. Toda la calle Rivoli fue pasto de las llamas, el Palacio de Tuluise y el Ministerio de Finanzas también ardieron. Se enviaron equipos de bomberos para extiguirlos pero no tuvieron éxito, y montones de documentos ardieron extendiendo por toda la ciudad una fina lluvia de papel chamuscado. El viento llevó fragmentos hasta Saint German, a 15 km, y la gente se agolpaba para ver el espectáculo de París ardiendo. La barricada no fue tomada hasta la mañana del miércoles, una de los últimos en caer fue una mujer que desafió a las tropas con una Bandera Roja.
Unos 30 defensores fueron tomados prisioneros y fusilados, y sus cuerpos tirados en frente de la barricada. El miércoles a las 8.00 se decidió abandonar el Hotel de Ville y se le prendió fuego para cubrir la retirada. Paris en llamas era y todavía es la imagen más característica que fue propagada de la Comuna, la lista de edificios destruidos era enorme, comprensiblemente algunos edificios, como la prefectura de policía y el Palacio de Justicia fueron incendiados por la comuna, otros lo fueron por los obuses de Versalles. Se extendieron rumores, infundados o malintencionados, sobre mujeres que incendiaban los sótanos, debido a estos rumores muchas mujeres inocentes fueron fusiladas. Sin embargo muchos comuneros sabían que iba a ser su último suspiro y querían llevarse París con ellos. El miércoles un oficial de la Guardia Nacional intentó persuadir a sus hombres para que se le unieran en la voladura de un depósito de municiones (y de paso volarse a sí mismos). "Subiremos juntos, hijos míos" les dijo.
Según se extendían las noticias de la masacre la gente comenzaba a presionar para que se ejecutara a los rehenes, en venganza por las masacres que se estaban sucediendo en París. Ferres aceptó firmar la orden para entregar a 6. El gobernador de la prisión no firmó la orden para entregar al arzobispo que era el que pedía el pueblo y no estaba en la lista. El secretario de Ferres se dio prisa y Ferres añadió a la lista: "y particularmente el arzobispo", y finalmente fue fusilado.
Mientras tanto en las calles de París estaba ocurriendo una matanza más indiscriminada; cada vez que caía una barricada, los defensores eran puestos contra una pared y fusilados; 300 cayeron así en el santuario de la Iglesia Madelaine. El seminario junto al Saint-Suplice había sido reconvertido en hospital, las tropas de Versalles llegaron y se pusieron a disparar a todos los médicos, enfermeras y pacientes dejando 80 cadáveres, lo mismo pasó en el hospital Beaujon. La batalla por el Barrio Latino duró 2 días, el martes y el miércoles. Durante el jueves y el viernes los comuneros se retiraron, perdiendo el control de la ciudad.
El sábado por la mañana amaneció con niebla y lloviendo por segundo día consecutivo. Una de las últimas luchas tuvieron lugar en el cementerio Pere-Lachise donde unos 200 Guardias Nacionales habían fallado en establecer un sistema de defensa adecuado. El ejército abrió la puerta y hubo un duro mano a mano alrededor de las tumbas bajo una pesada lluvia y una luz menguante. Aquellos que no murieron en la lucha fueron alineados en la esquina este del cementerio y fusilados. Las matanzas continuaron durante varios días más. La última barricada, construida en un cuarto de hora, estaba defendida por un sólo hombre. Disparó su último cartucho y murió como todos, fusilado. Para el domingo 28 de Mayo la Comuna había desaparecido.
Si la batalla había terminado, los fusilamientos no. La victoria de Versalles se convirtió rapidamente en un baño de sangre, cualquiera que había estado conectado con la Comuna de alguna forma, o que estaba en el lugar equivocado en el momento más inoportuno fue fusilado. Todos los parisinos estaban bajo sospecha, de hecho eran culpables. Esta reacción de los oficiales muestra el movimiento hacia la derecha que había tenido lugar en el ejército francés.
Murieron más personas durante la última semana de mayo que durante todas las batallas de la guerra Franco-Prusiana, y que ninguna masacre anterior de la historia francesa. El Terror de la Revolución Francesa había provocado unos 19.000 muertos en año y medio. No hay cifras exactas pero en la región unos 30.000 parisinos murieron en esos días, comparados con las pérdidas de Versalles de 900 muertos y 6.500 heridos...
Hubo alrededor de 50.000 arrestados, entre ellos Louise Michel. En su juicio pidió ser fusilada diciendo: "Parece que cada corazón que late por la libertad sólo tiene derecho al plomo, pido mi parte". En vez de eso fue deportada a Nueva Caledonia, colonia francesa cerca de las costas de Australia junto con otros 4.500. Muchos murieron en prisión o en los traslados. Los que escaparon fueron al exilio de Suiza, Bélgica, Gran Bretaña o más lejos.
9 años después se votó una amnistía general. Fue como resultado de una victoria electoral republicana y 'socialista', culminando con la elección de un zapatero, ex-miembro de la Comuna de París como diputado socialista por Belleville. Justo antes 25.000 personas habían respondido a la llamada de los socialistas, y a pesar de los ataques de la policía se había conmemorado por primera vez la Comuna en el "Muro" de Pierre-Lachaise.
Partido Revolucionario Guevarista - actualización Marzo 16, 2004