¿MÁS DINERO, MEJOR?
No hay que ser un gran genio para darse cuenta de que lo importante no es la cantidad, sino que ella sea suficiente para obtener la calidad mínima. Si no es así, el dinero se pierde.
Desde 1990 hasta 2003, el gasto educacional, que era mísero al concluir el régimen militar, incluso había caído, los años ‘80, alrededor de un 25%. Luego en democracia el valor se más que triplico. Sin embargo, los resultados fueron menos que mediocres.
Sobre la subvención hay que aclarar que el mínimo indispensable para lograr una educación por lo menos mas que regular según Marcos Torres, funcionario de la secretaria Ministerial de educación (quinta región) es EL DOBLE de la subvención actual, y que con ésta y prácticamente nada más deben batirse los establecimientos gratuitos, básicos y medios, que educan al 90% de los chilenos.
Otra medida de comparación puede ser la enseñanza particular pagada, que cobra por alumno/ mes entre el TRIPLE y el SÉXTUPLE de la subvención fiscal a los establecimientos gratuitos.
Hay que agregar también datos como estos que dificultan el buen progreso y accionar educativo:
Los cursos de 45 alumnos (si no más) en vez del máximo de 30 aceptable. Así se ahorra al establecimiento el 33% del gasto en profesores, que se estima entre el 80% y el 85% del desembolso total.
Sumado a una esclavizadora presencia física en el aula. La “regla de oro” del Ministerio es que no se exija esa presencia más del 75% de la jornada... 6 de las 8 horas diarias. Pero esto, prácticamente, es sólo el respiro entre clase y clase. No deja NINGUN TIEMPO al profesor para otras tareas docentes tan importantes como la clase misma. A saber, planificarla y estudiarla, corregir pruebas y cuadernos, mantener al día sus conocimientos, realizar la dirección superior y orientación (“jefatura”) del curso, etc.
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