|
El Poder de la Mente
¿Qué es el KI? Los japoneses lo denominan Ki, los chinos CHI y nada tiene que ver con la fuerza física, sino que va más allá de la parte física. Los coreanos, a los ejercicios de destreza en las que no se emplea la fuerza física, sino todo el espíritu y toda la fuerza interior lo llaman CHARIO. Son técnicas especiales, realizadas con todo el espíritu. Los ejercicios de respiración, en donde la energía interna fluye, lo ubican aproximadamente 3 dedos por debajo del ombligo, estos ejercicios van acompañados con sistemas de alimentación muy naturales, ejercicios de meditación y de concentración, para poder desarrollar el mayor potencial, que va más allá de la potencia física. Físicamente tenemos un límite, pero interiormente no. ¿Sólo un practicante de artes marciales puede acceder a este tipo de fuerza interna? No. Ha habido casos de, por ejemplo, personas atrapadas en un vehículo, personas débiles o sin entrenamiento físico, que sin saber por qué, en un caso de desesperación, han entrado en un nivel en que han duplicado, triplicado su fuerza física para escapar. Cuando se les consultó cómo lo realizaron no supieron que responder. Es sabido que el ser humano, con la tecnología, ha aprendido cosas que, si bien lo benefician en un sentido, en otro lo han hecho perder distintas destrezas. Destrezas que muchos animales que consideramos como seres inferiores, todavía conservan. Por medio de distintas prácticas podemos potenciarlas. ¿La persona que practica artes marciales está mas predispuesta a desarrollar el KI? El que practica un arte marcial se diferencia mucho del competidor. El competidor se basa en un reglamento y en una preparación física. La preparación mental es solo para ganar. No muchos de los que compiten están preparados para perder. El practicante de artes marciales está preparado para luchar, no busca el ganar o el perder. Creo que es meritoria la preparación de un deportista. Pero el practicante, el artista marcial, expresa en su arte muchos sentimientos. Antes de efectuar una rotura o una técnica, que requiere más que fortaleza física, se compenetra, se da valor, se da auto-confianza, y después la realiza. Solo toma unos instantes de preparación no física, sino mental. Es adecuarse al momento y a la situación para dar el máximo potencial que puede lograr. Constantemente se prueba y se exige más. Y dice: "Voy a probar con una persona más", o "Voy a probar con una tabla más gruesa" o "Voy a saltar más alto". Entonces toma su tiempo, porque necesita de toda su autoconfianza ya que si duda es mejor que no compita, no rompa o no salte. Necesita prepararse para darse el último enpujón en el último segundo. El que practica un arte marcial por mucho tiempo, no necesita de esto. Está en condiciones de actuar en el momento que así lo requiera. Por esto, está preparado para responder a una agresión inesperada. El deportista en cambio, hace toda una planificación técnica, estratégica, física y de acondicionamiento general, para llegar a la competencia a nivel óptimo. Una vez, pasada ésta, nuevamente planifica su recuperación de lesiones, golpes y así poder evaluar su desempeño en la competencia. El antiguo competidor lo hacía en forma marcial: desde que comenzaba la lucha hasta que terminaba, no peleaba con un reglamento. Si al otro día, o el mismo día, tenía que volver a entrar en un torneo, lo hacía. Porque estaba preparado para la guerra, no para sumar puntos ni para adecuarse a un reglamento. ¿Cuándo descubre usted su fuerza interior? La fuerza interior se descubre en los peores momentos. Porque cuando los demás no aguantan más, uno sigue adelante. Cuando los demás se cansan, uno decide seguir, no aflojar. Así se esté cayendo, se vuelve a levantar y sigue intentándolo. La persona débil, según lo que piensan en oriente, es el que se cansa y afloja. Es una persona común. Pero la persona que alcanzó cierto nivel, así no dé más, siempre va a tener un resto para seguir. Quizá físicamente no pueda, pero mentalmente va a levantarse y hacer lo que pueda. Va a mandar al cuerpo a ejecutar un movimiento. Ahí es donde fluye la preparación. Cualquier persona con aire, lucha. Cualquier persona con cierto estado físico, patea. Pero ya una vez que se acaba el aire, se acaba el estado físico, se está muy golpeado, se está físicamente destruido, la mente es lo que prevalece. Por eso, antiguamente se veían competidores que no tenían canilleras y cuando chocaban las piernas, no cambiaban de pierna. Volvía a patear con la misma. Y, si era necesario, ponían mas fuerza y más espíritu. Porque nada los tenía que frenar. Hoy día, se hace hincapié en la parte deportiva. Por un lado es bueno, ya que se cuida al competidor. Pero por otro lado, falta el temple, falta ese nivel que tenían los luchadores de antes.
Para lograr ese temple no es solo años de practica, sino confiar plenamente en su arte y en la guía del instructor, compenetrarse y vencer el verdadero enemigo que uno tiene, uno mismo. Hay que recordar constantemente que siempre uno puede lograr un poco más, siempre puede un poco más.
|
|