Demo Dyro Web Scrollbars 1.0
LA LEYENDA DE GILGAMESH

El tema de esta
leyenda es secular en esencia. Trata de cuestiones tan propias de la tierra como el hombre
y la naturaleza, el amor y la aventura, la amistad y la lucha, magistralmente enlazadas
sobre el fondo de la cruda realidad de la muerte. El crítico combate que sostiene el
protagonista para cambiar su destino, enterándose del secreto de la inmortalidad por boca
del héroe del Gran Diluvio, se ve condenado al fracaso, fracaso que va acompañado de una
tranquila resignación. Por vez primera en la historia del mundo halló noble expresión
una experiencia tan profunda y de proporciones tan heroicas. El alcance y el vuelo del
poema, y su ruda fuerza poética, le confieren un encanto intemporal. Descontados unos
pocos, los textos acádicos proceden de la biblioteca de Asurbanipal hallada en Nínive. A
diferencia del Poema de la Creación, el de Gilgamesh se conoce en versiones que se
retrotraen al I milenio A. C. De la mitad del II milenio se poseen fragmentos de una
recensión acádica corriente en el imperio hitita, y los propios archivos de Bogazköy
han proporcionado importantes fragmentos de una versión hitita y uno solo de una
recensión hurrita de la obra. De la primera mitad del II milenio se tienen porciones
representativas de la versión babilónica antigua, que corresponden a las tablillas I-III
y X. La evidencia interna del material sugiere que la misma era una copia de un texto más
temprano. La fecha original de composicion de la obra acádica debe de situarse hacia el
final del II milenio, si no un poco antes.
(Los números entre
paréntesis indican el orden de líneas en las tablillas)
Tablilla I
(I)
Aquel que vio todo [hasta los
confine]s de la tierra, [Que todas las cosa]s experimentó, [conside]ró todo. [...]
juntamente [...], [...] de sabiduría, que todas las cosas.[..]. (5) Lo [o]culto vio,
[desveló] lo velado. Informó antes del Diluvio, Llevó a cabo un largo viaje, cansado y
[derren]gado. Todo su afán grabó en una estela de piedra. De la terraplenada Uruk el
muro construyó, Del reverenciado Eannal, el santuario puro.
¡Contempla su muralla exterior,
cuya cornisa es como el cobre! ¡Mira la muralla interior, que nada iguala! ¡Advierte su
umbral, que de antiguo viene!
Acércate a Eanna, la morada de
Istar, Que ni un rey futuro, ni un hombre, puede igualar. Levántate y anda por los muros
de Uruk, Inspecciona la terraza de la base, examina sus ladrillos:
¿No es obra de ladrillo quemado?
¿No echaron sus cimientos los Siete [Sabios]?
Falta el resto de la columna. Un
fragmento hitita [cf. J. Friedrich, ZA, XXXIX (1929), 2-5] corresponde en parte a la
porción inicial deteriorada de nuestra columna 1l y, por ende, parece contener algo del
material del final de la I columna. De tal fragmento se desprende que varios dioses
intervienen en la formación de Gilgamesh, al que dotaron de talla sobrehumana.
Finalmente, Gilgamesh llega a Uruk.
(II)
Dos tercios de él son dios, [un
tercio de él es humano]. La forma de su cuerpo[...] (3-7) (líneas mutiladas o ausentes)
(8) [...] como un buey salvaje altivo [...]; El empuje de sus armas no tiene par. Mediante
el tambor se reúnen [sus] compañeros. Los nobles de Uruk están som[bríos] en
[sus cáma]ras:
«Gilgamesh no deja el hijo a
[su] padre; [Día] y [noche] es desenfrenada su arro[gancia]. [¿Es éste Gilga]mes, [el
pastor de la amurallada] Uruk? ¿Es éste [nuestro] pastor, [osado, majestuoso, sabio]?
[Gilgamesh] no deja [la doncella
a su madre], ¡La hija de guerrero, [la esposa del noble]! Los [dioses escucharon] sus
quejas. Los dioses del cielo del señor de Uruk [ellos... ]:
«¿No parió [Aruru] este
fuerte buey salvaje? [El empuje de sus armas] en verdad no tiene par. Mediante el tambor
se reúnen sus [compañeros]. Gilgamesh no deja el hijo a su padre; Día y noche [es
desenfrenada su arrogancia].
¿Es éste el pastor de [la
amurallada] Uruk? ¿Es éste su [...] pastor, Osado, majestuoso (y) sabio?...
Gilgamesh no deja la doncella a
[su madre], ¡La hija del guerrero, la esposa del noble!»
Cuando [Anu] hubo escuchado sus
quejas, A la gran Aruru llamaron: «Tú, Aruru, creaste [el hombre]; Crea ahora su doble;
Con su corazón tempestuoso haz que compita. ¡Luchen entre sí, para que Uruk conozca la
paz!»
Cuando Aruru oyó esto, Un doble
de Anu en su interior concibió. Aruru se lavó las manos, Cogió arcilla y la arrojó a
la estepa. [En la este]pa creó al valiente Enkidu, Vástago de..., esencia de Ninurta.
[Hirsu]to de pelo es todo su cuerpo, Posee cabello de cabeza como una mujer. Los rizos de
su pelo brotan como Nisabal.
No conoce gentes ni tierra:
Vestido va como Sumuqan. Con las gacelas pasta en las hierbas, Con las bestias salvajes se
apretuja en las aguadas, Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua.
(Ahora bien) un cazador, un
trampero, Se le encaró en el abrevadero [Un] día, un segundo y un tercero Se le encaró
en el abrevadero Cuando el cazador le vio, su faz se inmovilizó.
El y sus animales entraron en su
casa, [Transido de] miedo, quieto, sin un sonido, (Mientras) su corazón [se turbaba],
nublado su rostro. Pues el pesar había [penetrado] en su vientre; Su cara era como la [de
un viejero] llegado de lejos.
(III)
El cazador abrió [su boca] para
hablar, Diciendo a [su padre]:
«Padre mío, hay [un] hombre que
[ha venido de las colinas], Es el más poder[oso de la tierra]; vigor tiene. [¡Como la
esencia] de Anu, tan tremendo es su vigor! [Siempre] recorre las colinas, [Siempre] con
las bestias [se nutre de hierba]. [Siempre planta] los pies en la aguada. [¡Tan espantado
estoy, que] no oso acercarme a él! [Cegó] las hoyas que yo había excavado, [Destrozó]
mis trampas que yo había [puesto], Las bestias y las criaturas del llano [Hizo
escapar de mis manos]. [¡No permite que] me dedique a la caza!»
[Su padre abrió la boca para
hablar], Diciendo al cazador:
«[Hijo mío], en Uruk [vive]
Gilgamesh. [Nadie hay más fuerte] que él. [¡Como la esencia de Anu, tan tre]mendo es su
vigor! [Ve, pues; hacia Uruk dirige] tu faz, [Refiérele] el poder del hombre. [Haz que te
entregue una ramera]. Lléva(la) [contigo]; (20) [Prevalecerá sobre él] a causa de [un
mayor] poder. [Cuando abreve los animales en] la aguada, [Se quitará] el ves[tido,
mostrando desnuda] su madurez. [En cuanto vea] a ella, a ella se acercará. ¡Le
rechazarán las bestias [que crecieron] en su estepa!»
[Oyendo] el consejo de su padre,
El cazador avanzó [hacia Gilgamesh]. Emprendió el camino, en Uruk puso [el pie]:
«[... ] Gilga[mes... ], Hay un
hombre [que ha venido de las colinas], (30) El más poder[oso de la tierra; vigor tiene].
Como la esencia de Anu, tan tremendo es [su vigor]. [Siempre] recorre las colinas, Siempre
con las bestias [se nutre de hierba]. Siempre [planta] los pies en la aguada. ¡Tan
espantado estoy que no oso acercarme a [él]! Cegó las hoyas que [yo] había excavado,
Destrozó mis trampas [que yo había puesto], Las bestias y las criaturas [del
llano] Hizo escapar de mis manos. ¡No permite que me dedique a la caza!»
(40) Gilgamesh le dijo, [a]l
cazador:
«Ve, cazador mío; lleva contigo
una ramera. Cuando abreve los animales en la aguada, Se quitará el vestido, mostrando
desnuda su madurez. En cuanto la vea, a ella se acercará. ¡Le rechazarán las bestias
que crecieron en su estepa!»
Fuese el cazador, llevando con
él una ramera. Emprendieron el camino, yendo rectos en su dirección. Al tercer día al
sitio indicado llegaron. El cazador y la ramera se sentaron en sus lugares.
(50) Un día, un segundo día,
estuvieron sentados, junto a la aguada. Las bestias salvajes llegaron a la aguada a beber.
(IV)
Las criaturas pululantes
llegaron, deleitándose su corazón en el agua. En cuanto a él, Enkidu, nacido en las
colinas - Con las gacelas pasta en las hierbas, Con las bestias salvajes se abreva en la
aguada, Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua -
La moza le contempló, al
salvaje, Al hombre bárbaro de las profundidades del llano:
«¡Ahí está, oh moza!
¡Desciñe tus pechos, Desnuda tu seno para que posea tu sazón! ¡No seas esquiva!
¡Acoge su ardor! En cuanto te vea, se acercará a ti. Desecha tu vestido para que yazga
sobre ti. ¡Muestra al salvaje la labor de una mujer! Le rechazarán las bestias salvajes
que crecen en su estepa, Cuando su amor entre en ti».
La moza libertó sus pechos,
desnudó su seno, Y él poseyó su madurez. No se mostró esquiva al recibir su ardor.
Desechó su vestido y él descansó en ella. Mostró al salvaje el trato de una mujer,
(20) Cuando su amor entró en ella. Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta,
Cohabitando con la moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos, Volvió el rostro
hacia sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron, Las bestias salvajes
del llano se alejaron de su cuerpo. Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido, Sus
rodillas inmóviles - pues sus bestias salvajes habían huido.
Enkidu hubo de aflojar el paso -
no era como antaño Pero entonces tiene [sa]biduría, más [am]plia comprension. (30)
Volvióse, sentándose a los pies de la ramera. Mira a la cara de la ramera, Atento
el oído, cuando la ramera habla; [La ramera] le dice, a Enkidu:
«¡Tú eres [sabio], Enkidu,
eres como un dios! ¿Por qué con las criaturas silvestres vagas por el llano? ¡Ea!, deja
que te lleve [a] la amurallada Uruk, Al santo templo, morada de Anu e Istar, Donde vive
Gilgamesh, perfecto en fuerza, Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo».
(40) Mientras le habla, sus
palabras encuentra favor, Su corazón se ilumina, ansía un amigo. Enkidu le dice, a
la ramera:
«¡Arriba, moza! Escóltame Al
puro templo sagrado, morada de Anu e Istar, Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza, Y
como un buey salvaje señorea sobre el pueblo. Le retaré [y osada]mente me dirigiré a
él,
V
Gritaré en Uruk: "¡Yo soy
el poderoso! [Yo soy aquel] que puede alterar los destinos, [(Aquel) que] nació en el
llano es poderoso; vigor tiene"».
«[Levanta, pues, y vamos, para
que vea] tu rostro. [Te mostraré Gilgamesh; donde] está bien sé. Vamos, pues, oh
Enkidu, a la amurallada [Uruk], Donde la gente res[plande]ce en festiva indumentaria,
(Donde) cada día es fiesta, Donde [...] mozos.... (10) Y mo[z]as [...] de figura.
Su sazón [...] henchida de perfume. ¡Apartan a los grandes de sus lechos! A ti, oh
Enkidu, que disfrutas de la vida, Mostraré a Gilgamesh, el hombre jocundo.
Mírale, contempla su faz;
Radiante está de virilidad, fuerza tiene. Todo su cuerpo es suntuoso de madurez, Vigor
más poderoso que tú tiene, Sin descansar jamás de día o de noche. (20) ¡Oh Enkidu,
renuncia a tu presunción! Gilgamesh - a él estima Samas; Anu, Enlil y Ea dilataron su
sabiduría. Antes de que bajes de las colinas, Gilgamesh te verá en (sus) sueños en
Uruk:...»
Omitidas las restantes líneas de
la versión asiria de la tablilla I, por cuanto la babilónica antigua de la tablilla II
comienza en este punto.
Tablilla II
VERSION BABILONICA ANTIGUA
(II)
Gilgamesh se levantó para
revelar el sueño, Diciendo a su madre: «Madre mía, durante la noche Me sentí alegre y
anduve En medio de los nobles. Las estrellas aparecieron en los cielos. La esencia de Anu
descendió hacia mí. (10) Intenté levantarlo; ¡pesaba demasiado para mí! Intenté
moverlo; ¡moverlo no pude! La tierra de Uruk lo rodeaba, Mientras los nobles
besaban sus pies. Cuando afirmé mi frente, me dieron soporte. Lo levanté y lo traje a
ti».
La madre de Gilgamesh, que todo
lo conoce, Dice a Gilgamesh: «Ciertamente, Gilgamesh, uno como tú Nació en la
estepa, Y las colinas le criaron. (20) Cuando le veas, [como (de encima de) una mujer] te
regocijarás. Los nobles besarán sus pies; Tú le abrazarás y [..]. a él; Tú le
conducirás a mí».
Se acostó y vio otro [Sueño]:
dice a su madre:
«[Madre mía], vi otro [...] en la
confusión. En la calle [De] Uruk de amplios mercados Había un hacha, y (30) Se
habían reunido alrededor de ella. Singular era la forma del hacha. En cuanto la vi,
regocijém. Me gustó, y como si fuera una mujer, Me atrajo. La cogí y la coloqué En mi
costado».
La madre de Gilgamesh, que todo
lo conoce, [Dice a Gilgamesh]: (laguna breve)
(II)
«Porque hice que rivalizara
contigo». Mientras Gilgamesh revela su sueño, Enkidu se halla sentado ante la ramera.
[... ] ellos dos.
[Enki]du olvida dónde nació.
Durante seis días y siete noches Enkidu sale, Cohabitando con la m[oza]. Después la
ramera abrió la boca, (10) Diciendo a Enkidu:
«Según te veo, Enkidu, te has
hecho como un dios; ¿Por cuál motivo con las criaturas salvajes Tú recorres la llanura?
Levántate, te guiaré A Uruk, de amplios mercados, Al templo santo, morada de Anu;
Enkidu, levántate, te guiaré A Eanna, morada de Anu, Donde vive [Gilgamesh, cabal] en
sus hazañas, (20) Y tú, co[mo...], Amarás [a él como] a ti mismo. ¡En pie, álzate
del suelo, Lecho del pastor!»
Escuchó sus palabras, aprobó su
alocución; El consejo de la mujer Cayó en su corazón. Ella se quitó (sus) vestidos;
Con una (prenda) le ciñó, Con la otra prenda (30) Vistió a sí misma. Tomándole
de la mano, Le lleva como una madre A la junta de los pastores, Al sitio del redil.
En torno a él los pastores se
apiñaron. (faltan varias líneas)
(III)
La leche de las criaturas
salvajes Solía mamar. Comida dispusieron ante él; Se atragantó, boqueó Y abrió mucho
los ojos. Nada sabe Enkidu De comer manjares; A apurar bebida fuerte No le habían
enseñado. (10) La ramera abrió la boca, Diciendo a Enkidu:
«Come el alimento, Enkidu,
Porque es deber de vida; Consume la bebida fuerte, porque es costumbre de la tierra».
Enkidu comió el alimento, Hasta que se hubo saciado; De bebida fuerte apuró Siete copas.
Despreocupado se hizo su talante (y) alegre, Su corazón exultó Y su cara resplandeció.
Frotó [la excrecencia velluda], El pelo de su cuerpo, Ungióse con óleo, Se hizo
humano. Se puso vestidos, ¡Es como un novio! Empuñó su arma Para espantar los leones, A
fin de que los pastores puedan descansar de noche. Apresó lobos, Capturó leones, Los
principales ganaderos reposaron sosegados; Enkidu es su centinela, ¡El hombre atrevido,
El héroe único!
A [...] dijo: (faltan varias
líneas)
(IV)
Festejó. (faltan unas ocho
líneas) Cuando levantó los ojos, Contempló un hombre. Dice a la ramera:
«¡Trae a ese hombre, moza!
¿Por qué vino aquí? Hazme oír su nombre».
La ramera llamó al hombre. Yendo
hasta él y diciéndole:
«Señor ¿ a dónde te apresuras
? ¿Cuál es tu afanoso rumbo?»
(20) El hombre abrió la boca, diciendo
a En[kidu]:
«En la casa del consejo se ha [entremetido],
Que se reserva para la gente, ... para himeneo. En la ciudad ha acumulado profanación.
Imponiendo extrañas cosas a la infausta ciudad. Para el rey de Uruk, la de
amplios mercados, (30) El tambor del pueblo suena para la elección nupcial.
Para Gilgamesh, rey de Uruk, la
de amplios mercados, El tambor del pueblo suena Para la nupcial elección, A fin de
que con legítimas mujeres se ayunte.
Él es el primero, El marido viene
después. Por el consejo de los dioses (así) fue ordenado.
¡Al cortar su cordón umbilical
Se decretó así para él!»
A estas palabras del hombre Su
rostro palideció.
(faltan unas 3 líneas)
(V)
(faltan unas 6 líneas)
[Enkidu] camina [delante] Y la
moza en pos de él. Cuando entró en Uruk, la de amplios mercados, (10) La población le
rodeó. Cuando se detuvo en la calle De Uruk, la de amplios mercados, El pueblo se juntó,
Diciendo de él:
«¡Es como Gilgamesh en
persona! Aunque de talla más baja, Tiene los huesos más recios. [...] [Es el más
fuerte de la tierra]; vigor tiene. (20) La leche de las criaturas salvajes Solía mamar.
En Uruk (habrá) un constante (resonar de) armas».
Los nobles se regocijaron:
«¡Un héroe ha aparecido Para
hombre del mismo porte! Para Gilgamesh, igual a un dios, Su igual ha comparecido».
Para Ishtar el Se dispone.
Gilgamesh. [. . ], De noche . . [ . ], Cuando se acerca, [Enkidu] se yergue en la calle
Para cerrar el paso A Gilgamesh [... ] en su poder. (faltan unas 3 líneas)
(VI)
(faltan unas 5 líneas)
Gilgamesh [...] En la estepa
[...] Brota [...] Se levantó y [...] (10) Ante él.
Se encontraron en el Mercado de
la Tierra. Enkidu atrancó la puerta Con su pie, Impidiendo que Gilgamesh entrase. Se
asieron uno a otro, Enlazados con fuerza, como toros. Destrozaron la jamba, Mientras el
muro se estremecía. Gilgamesh y Enkidu (20) Se asieron uno a otro, Enlazados con fuerza,
como toros; Destrozaron la jamba, Mientras el muro se estremecía. Cuando Gilgamesh dobló
la rodilla - Con el pie en el suelo - Su furia se aplacó Y se volvió para alejarse.
Cuando se volvió, Enkidu a él
Habla, a Gilgamesh:
«Por unigénito tu madre Te
concibió, ¡La vaca salvaje de las dehesas, Ninsunna! Tu cabeza se alza sobre los
hombres. ¡Realeza sobre la gente Enlil te ha concedido!»
Tablilla III
VERSION BABILONICA ANTIGUA
Los fragmentos del texto ponen en
evidencia que Gilgamesh se propone salir contra el monstruoso Huwawa [asirio: Humbaba],
que vive en la Selva de los Cedros. Enkidu procura disuadirle, pero el empeño de
Gilgamesh resulta evidente en las siguientes líneas de la Versión Babilónica Antigua
(3) Gilgamesh abrió la boca,
Diciendo a [Enkidu]:
«¿Quién, amigo mío, puede
escalar al cie[lo]? Sólo los dioses [viven] eternamente bajo el sol Para la
humanidad, contados son sus días; Ecl 1:2 ¡Cuanto ejecuta no es sino viento! Incluso tú
temes la muerte. (10) ¿Qué hay de tu poder heróico? Deja que vaya delante de ti, Haz
que tu boca me grite, "¡Avanza; no temas! Si yo cayere, habré conquistado
nombradía: "Gilgamesh", dirán, "contra el fiero Huwawa ha caído".
(Mucho) después que Mi estirpe haya nacido en mi casa».
Del texto fragmentario de las
tablillas IV y V se colige que la arriesgada expedición de los dos héroes contra Huwawa
se remata con éxito.
Tablilla III
Él se lavó la sucia cabellera,
acicaló sus armas, La trenza de su pelo sacudió contra su espalda. Arrojó sus manchadas
(cosas), se puso otras limpias, Se envolvió en un manto franjeado y se abrochó un
ceñidor. Cuando Gilgamesh se hubo puesto la tiara, La gloriosa Istar levantó un ojo ante
la belleza de Gilgamesh:
«¡Ven, Gilgamesh, sé tú (mi)
amante! Concédeme tu fruto. Serás mi marido y yo seré tu mujer. (10) Enjaezaré para ti
un carro de lapislázuli y oro, Cuyas ruedas son áureas y cuyas astas son de bronce.
Tendrás demonios de la tempestad que uncir a fuer de mulas poderosas. En la fragancia de
los cedros entrarás en nuestra casa. Cuando en nuestra casa entres, ¡El umbral (y) el
tablado besarán tus pies! ¡Se humillarán ante ti reyes, señores y príncipes! El producto
de colinas y de llano te ofrecerán por tributo. Tus cabras engendrarán crías
triples, tus ovejas gemelos, Tu asno en la carga sobrepujará a tu mula. Los corceles de
tu carro serán famosos por su carrera, [¡Tu buey] bajo el yugo no tendrá rival!»
[Gilgamesh] abrió la boca para
hablar, [Diciendo] a la gloriosa Istar:
«[¿Qué daré] a ti para que
pueda tomarte en matrimonio? [¿Te daré aceite] para el cuerpo y vestidos? [¿Daré] pan
y vituallas? [... ] comida digna de la divinidad, [... ] bebida propia de la realeza.
(29-31) (mutilado)
[¿... si yo] te tomo en
matrimonio? [No eres más que un brasero que se apaga] con el frío; Una puerta trasera
[que no] detiene la ráfaga ni el huracán; Un palacio que aplasta al valiente [...]; Un turbante
cuyo amparo [...]; Pez que [ensucia] a los porteadores; Odre que [empapa] al que lo
carga; Piedra caliza que [comba] el baluarte de piedra; (40) Jaspe [que ... ] país
enemigo; ¡Calzado que [oprime el pie] de su propietario! ¿A cuál amante amaste
siempre? ¿Cuál de tus pastores plugo [a ti constantemente]?
Vamos, y men[cionaré para
ti] tus amantes:
De...[.. ] Para Tammuz, el amante
de tu juventud, Has ordenado llantos año tras año. Habiendo amado al pintado pájaro
pastor, Le lastimas, rompiendo su ala. (50) En los sotos permanece, chillando: "¡Mi
ala"!
Después amaste a un león,
perfecto en fuerza; Siete hoyas y siete cavaste contra él. Luego a un garañón amaste,
famoso en la batalla; El látigo, el acicate y la brida ordenaste para él. Decretaste
para él un galope de siete leguas, Decretaste para él una bebida de agua cenagosa;
¡Para su madre, Silili, ordenaste gemidos!
Después amaste al guardián del
rebaño, El cual siempre amontonó para ti pasteles, (60) A diario sacrificó cabritos por
ti; Pero tú le afligiste, trocándole en lobo, Para que sus gañanes le ahuyentaran, Y
sus perros le mordieran las ancas.
Luego amaste a Isullanu,
jardinero de tu padre, Que te ofrecía siempre cestas de dátiles, Y diariamente adornó
tu mesa. Tus ojos se levantaron hasta él, tú fuiste a él: "Oh Isullanu mío,
¡probemos tu vigor! ¡Extiende tu «mano» y toca nuestra «modestia»!"
(70) Isullanu te dijo:
"¿Qué deseas de mí? ¿Acaso no coció mi madre, no he comido, Para que yo pruebe
el manjar hediondo, impuro? ¿Protegen las cañas del frío?".
Cuando le oíste [hablar] así,
Le castigaste y le convertis[te] en un topo. Le colocaste en medio de. . [. ]; No
puede subir... no puede bajar... Si me amas, [me tratarás] como a ellos».
Cuando Istar oyó esto, (80)
Istar se enfureció y [ascendió] al cielo. Se adelantó Istar ante Anu, su padre, A
Antum, su madre, fue y [dijo]:
«Padre mío, ¡Gilgamesh ha
acumulado insultos sobre mí! Gilgamesh ha enumerado mis hediondos hechos, Mi fetidez y mi
impureza».
Anu abrió la boca para hablar,
Diciendo a la gloriosa Istar:
«Pero, en verdad, tú
incitarías. [. .], Y por ello Gilgamesh ha citado tus hediondos hechos, (91) Tu fetidez y
tu impureza».
Istar abrió la boca para hablar,
Diciendo a [Anu, su padre]:
«Padre mío, ¡ hazme el Toro
del Cielo [para que castigue a Gilgamesh], [Y ] llene a Gil[games ...]! Si tú [no me
haces] [el Toro del Cielo], Quebraré [las puertas del mundo inferior], Yo haré [ ... ],
Yo [levantaré los muertos roídos (y) vivos], (100) ¡Para que los muertos superen a los
vivos!»
Anu [abrió la boca para hablar],
Diciendo [a la gloriosa Istar]:
«[Si hago lo que me] pides,
[Habrá] siete años de cáscaras (hueras). ¿Has cosechado [grano para la gente]? ¿Has
cultivado hierba [para las bestias]?»
[Istar abrió la boca] para
hablar, [Diciendo a A]nu, su padre:
«[Grano para la gente] he
almacenado, (110) [Hierba para las bestias] he proporcionado. [Si ha de haber siete] años
de cáscaras, [He reu]nido [grano para la gente], [He cultivado] hierba [para las
bestias]».
El estado fragmentario de las
líneas 114-128 impide su traducción. Sin embargo, se desprende de ellas que Anu cedió a
la petición de Istar, porque el Toro baja y mata centenares de hombres con sus dos
primeros resuellos.
Con [su] tercer resoplido [saltó]
contra E~lkidu. (130) Enkidu paró su embestida. Brincó a lo alto Enkidu,
asiendo al Toro del Cielo por los cuernos. El Toro del Cielo lanzó [su] espuma a [su]
cara, Le restregó con lo espeso de la cola.
Enkidu abrió la boca para
hablar, Diciendo [a Gilgamesh]:
«Amigo mío, nos hemos preciado
[...]».
Las líneas 137-151 están
mutiladas, pero las incidencias de la lucha se manifiestan en las siguientes.
(152) Entre el cuello y las astas
[hincó] su espada. Cando hubieron matado al Toro, arrancaron su corazón, Colocándolo
ante Samas. Retrocedieron y rindieron homenaje a Samas. Los dos hermanos se sentaron.
Entonces Istar subió al muro de
la amurallada Uruk, Se encaramó en las almenas, pronunciando una maldición:
«¡Ay de Gilgamesh porque me injurió
Matando al Toro del Cielo!»
(160) Cuando Enkidu oyó estas
palabras de Istar, Arrancó el muslo derecho del Toro del Cielo Y lo lanzó a
su cara:
«Si pudiera atraparte, como a
él Te trataría. ¡Sus entrañas colgaría a tu lado!»
(A esto) Istar congregó a las
consagradas, Las mozas (de placer) y las rameras (del templo). Sobre el muslo derecho del
Toro del Cielo lanzó un lamento.
Pero Gilgamesh llamó a los
artífices, a los armeros, A todos (ellos). (170) Los artesanos admiraron la grosura de
sus cuernos: Cada uno está compuesto de treinta minas de lapislázuli; La capa superior
de cada uno tiene dos dedos (de grueso); Seis medidas de aceite, la capacidad de los dos,
Ofreció como unción a su dios, Lugalbanda.
(Los) llevó y suspendió en su
alcoba principesca. En el Éufrates se lavaron las manos, Se abrazaron a medida que
caminaban, Atravesando la calle comercial de Uruk. La gente de Uruk se reúne para
contemplar[los].
(180) Gilgamesh a las tañedoras
de lira [de Uruk] 1 Sm 18:7 Dice (estas) palabras:
«¿Quién es el más espléndido
entre los héroes? ¿Quién el más glorioso de los hombres?» «Gilgamesh es el más
espléndido entre los héroes, [Gilgamesh es el más glori]oso de los hombres».
(186-188) (mutilado)
Gilgamesh en su palacio festeja.
(190) Yacen los héroes en sus lechos nocturnos. También Enkidu está acostado, viendo un
sueño. Se levantó Enkidu a relatar su sueño, Diciendo a su amigo:
«Amigo mío, ¿por qué los
grandes dioses se juntan en consejo?»
Tablilla VII
Las dos primeras columnas de
esta tablilla, el sueño de Enkidu, faltan en la Versión Asiria.
«[...]... Entonces llegó la luz
del día».
[Y] Enkidu respondió a
Gilgamesh:
«[O]ye el sueño que tuve
anoche: Anu, Enlil, Ea y el celestial Samas [Celebraban consejo].
Y Anu dijo a Enlil: "Porque
el Toro del Cielo mataron, y a Huwawa Mataron; por consiguiente", dijo Anu, "uno
de ellos, Aquel que taló los montes del cedro, [Debe morir]".
Pero Enlil dijo: (10)
"¡Enkidu debe morir; Pero Gilgamesh no morirá!
Entonces el celeste Samas respondiá al
bravo Enlil:
¿No mataron por orden mía Al
Toro del Cielo y a Huwawa? ¿Debe ahora el inocente Enkidu perecer?"
Pero Enlil se enfrentó Iracundo
con el celestial Samas: "Porque muy semejante A un camarada suyo, tú
bajaste a diario hasta ellos"».
Enkidu cayó (enfermo) ante
Gilgamesh. Y mientras susl lágrimas se deslizaban (dijo):
«¡ Oh hermano mío, mi querido
hermano! ¡ A mi tenían que Perdonar a expensas de mi hermano!»
(20) Además:
«¿Tengo yo junto al espíritu
(de los muertos) Que sentarme, en la puerta del espíritu, (Y) jamás de nuevo
[contemplar] a mi querido hermano con (mis) ojos?»
El resto se ha perdido. En una
postrera revisión de su existencia, Enkidu parece lamentar los sucesos que le han llevado
a tan triste trance, maldiciendo las etapas sucesivas de su vida predestinada. Una de sus
maldiciones, conservadas en un fragmento asirio, se dirige contra la puerta que lisió su
mano.
(36) Enkidu [...] levantó [sus
ojos], Hablando a la puerta como si [fuera humana]: «¡Tú, puerta de los bosques,
incom[prensiva], No dotada de entendimiento! (40) A veinte leguas de distancia elegí tu
bosque, (Mucho) antes de que contemplara el cedro altivo. No tiene igual tu bosque [en
la tierra]. Seis docenas de codos es tu altura, dos docenas tu anchura, [...] Tu
poste, tu poste contera, tu poste tirador [...]. Un maestro de artífices de Mppur
te construyó [...]. Si hubiese sabido, oh puerta, que esto [sucedería] Y que
ésta [tu] belleza [...], Hubiese enarbolado el hacha, hubiese [...], ¡Hubiese colocado
un marco de caña sobre [ti]!»
Sigue una extensa laguna. Cuando
el texto se restablece, Enkidu, prosiguiendo su amargo balance, invoca la maldición de
Samas sobre el cazador.
(III)
«¡[...] destruya su riqueza,
disminuya su poder! Sea su [camino repugnante] en tu presencia. Escapen [las
bestias que quiera apresar] delante de él. ¡[No] con[siga] el cazador la plenitud de
su corazón!»
[Después su corazón] urgió(le)
a maldecir a la ramera:
«¡Ea, moza!, decretaré (tu)
[desti]no, ¡[Un desti]no que no concluirá en toda la eternidad! Te maldeciré con
maldición grandes, [Un juramento] cuyas maldiciones pronto te abrumarán. (10)
[...] exceso de tus encantos.
(11-17) (mutilado)
[...] arrojará en tu casa. [...
] el camino será tu morada, [La sombra de la pared] será tu paradero, [... ] tus pies,
[Los fatuos y los sedientos herirán] tu mejilla.
(23-30) (mutilado)
Por mi [tú has ... ] Y por [...]
sobre mí.» Cuando Samas oyó [estas palabras] de su boca, Sin dilación le gritó
[desde] el cielo:
«¿Por qué, oh Enkidu, maldices
a la ramera, Que te hizo comer manjares dignos de la divinidad, Y te dio vino propio de la
realeza, Que te vistió con nobles ropas, Y te hizo poseer el noble Gilgamesh por
camarada?
(40) ¿Y Gilgamesh, tu amigo
cordial, No te ofreció un lecho preclaro? Te hizo ocupar un lecho de honor, Te colocó en
el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda, ¡Para que [los prín]cipes de la
tierra besaran tus plantas !
Hará que las gentes de Uruk
lloren por ti (y) se lamenten, Que el pueblo [alegre] gima por ti. Y, cuando te hayas ido,
Su cuerpo de pelo intenso cubrirá, Pondráse una piel de león y errará por la estepa».
[Cuando] Enkidu [oyó] las
palabras del valiente Samas, [... ] su corazón vejado se aquietó.
Laguna breve. Tranquilizándose,
Enkidu cambia su maldición en bendición. Habla de nuevo a la muchacha
(IV)
«Así [... ] vuelva a tu
lu[gar... ] . [Reyes, prínci]pes y nobles [te] amarán. [Ninguno por ti se] golpeará el
muslo. [Por ti el anciano] meneará su barba. [... el joven] desceñirá su cinto. [...]
cornerina, lapislázuli y oro. [Así sea retribuido] quien te mancille, [Quede su
casa vacía], su colmado almacén. [A la presencia de] los dioses [el sacerdote] te
permitirá entrar, [Por ti] se abandonará la esposa, (10) (aunque sea) madre de siete».
[... Enki]du, cuyo humor es
sombrío, [...] yace a solas.
Aquella noche [comunica] sus
sentimientos a su amigo:
«[Amigo mío], vi un sueño
anoche: Los cielos [gemían], la tierra respondió2; [... ] yo estaba [sol]o. [... ] su
faz se oscureció. Como en [...] era su rostro. [... como] las garras del águila eran sus
zarpas. (20) [... ] él me dominó. [... ] él salta. [... ] él me sumergió.
(23-30) (mutilado o ausente)
[ ... ] ... él me transformó,
De forma que mis brazos eran [... ] como los de un ave. Mirándome, me guía a la Casa de
las Tinieblas, La mansión de Irkalla, A la casa que no abandona quien entró en ella, Por
el camino que no tiene regreso, A la casa cuyos habitantes carecen de luz, Donde el polvo
es su vianda y arcilla su manjar. Están pergeñados como pájaros, con alas
porvestiduras, Y no ven luz, residiendo en la oscuridad.
(40) En la Casa del Polvo, en que
había entrado, Contemplé [gobernantes] sin sus coronas; [Vi príncipes], a los (nacidos)
para la corona, Que habían regido la tierra desde días pretéritos. [Estos dobl]es de
Anu y Enlil servían carnes asadas; Servían pasteles y escanciaban Agua fresca de los
odres.
En la Casa del Polvo, en que
había entrado, Reside el sumo sacerdote y el acólito, Reside el encantador y el
extático, Residen los lavadores, ungidores de los grandes dioses. Reside Etanal, reside
Sumuqan.
(50) Ereskigal [vive allí],
Reina del submundo, [Y Belit-]Seri, registrador del mundo inferior, se arrodilla ante
ella. [Ella mantiene una tablilla] y la lee. [Levantando] su cabeza, me contempla:
[Diciendo: "¿Quién] trajo
a éste aquí?"»
Falta el resto de la tablilla en
la Versión Asiria, pero pueden destacarse los siguientes fragmentos
(4) «¡Recuerda todos mis viajes
[con él]! Mi amigo vio un sueño cuyos [augurios] eran des [favorables]:
El día en que vio el sueño
terminó Abatido está Enkidu.
Un día, [un segundo día]. [El
sufrimiento de] Enkidu, en el lecho, [aumenta]. Un tercer día, un cuarto día [... ].
(10) Un quinto día, un sexto y un séptimo; Un octavo, un noveno [y un décimo día], El
sufrimiento de Enkidu, en el lecho, [aumenta]. Un undécimo y un duodécimo día [... ].
[Abatido] está Enkidu en su lecho [de dolor].
Al fin llamó a Gilgamesh [y le
dijo]:
"Amigo mío, [...], ¡me ha
maldecido! [No] como el que [cae] en batalla [moriré], Pues temí la batalla [... ].
Amigo mío, el que [muere] en la batalla [es bendecido]. Pero yo, [.. ]"»
Tablilla VIII (anverso, I)
Al primer resplandor del alba
Gilgamesh dijo a su amigo:
«Enkidu, tu [ma]dre una gacela,
un onagro tu padre, te [engendraron]. Aquellos cuya señal son sus colas te
criaron, y el ganado De la llanura y de todos los pastos. ¡Ojalá las huellas de Enkidu
en el Bosque de los Cedros Lloren por ti, jamás callen noche y día! Así los
mayores de la amplia y amurallada Uruk lloren por ti. [Llore por ti] El dedo que se
extienda detrás de nosotros bendiciendo. Llore por ti Y despierte ecos en la campiña
como si fuera tu madre. Llore por ti [... ] En cuyo centro nosotros... Llore por ti oso,
hiena, [pantera], (10) Tigre, ciervo, leopardo, león; bueyes, venado, [cabra
montés], Y las criaturas salvajes del llano. Llore por ti el río Ula [... ] Por cuyas
riberas solíamos pasear. Llore por ti el puro Eufrates, [del que sacábamos] Agua
para el odre. Lloren por ti Los guerreros de la amplia y amurallada Uruk [... ] matamos el
Toro... Llore por ti [... ]
[Quien] en Eridu ensalzó tu
nombre. Llore por ti [... ] [Quien ... ] ensalzó tu nombre. Llore por ti [... ] [Quien]
proporcionó... grano para tu boca. Llore por ti [... ] [Quien] puso ungüento en tu
espalda. Llore por ti [.. ] [Quien] puso cerveza en tu boca. Llore por ti la [meretriz]
(20) [Que] te ungió con aceite fragante. Llo[re por ti ...] [del ha]rén que [te
llevó] La mujer y el anillo de tu elecciónl.
¡Lloren los hermanos por ti como
hermanas [... y crezca larga] Su cabellera por ti [...]!»
(II)
«¡Oídme, oh ancianos, [y
prestad oído] a mí! Por Enkidu, mi [amigo], lloro, Gimiendo amargamente como una
plañidera. El hacha de mi costado, confianza de mi mano, El puñal de mi cinto, [el
escudo] delante de mí, Mi túnica de fiesta, mi más rico tocado-- ¡Un demonio [perverso]
apareció arrebatándomelos!
[¡Oh mi amigo menor], tú
cazaste El onagro de las colinas, la pantera del llano! ¡Enkidu, mi amigo menor, cazaste
El onagro de las colinas, la pantera del llano!
(10) ¡Nosotros que [vencimos]
todas las cosas, escalamos los montes], Que prendimos el Toro [y lo matamos],
¡Afligimos a Hubaba, que [vivía en el Bosque de los Cedros]! ¿Cuál es el sueño que se
adueño [de ti]? ¡Ignoras y no [me] oyes!»
Pero no levanta [sus ojos]; Tocó
su corazón, pero no late. Entonces veló (a su) amigo como una desposada[... ],
Arrebatado cerca de él como un león, Como una leona privada de [sus] cachorros. (20) Va
y viene ante [el lecho], Arrancándose (el pelo) y esparciéndo[lo ...], Jer 16:6;
48:37 ¡Desgarrando y diseminando (su) atuendo [Como si estuviera] im[puro]! Al primer
arrebol [del alba], Gil[games...].
Entonces Gilgamesh envió un
pregón al país: «Oh forjador [... ], Batidor de cobre, aurífice, lapidario: ¡Haced a
mi amigo [ ... ] ! » [Entonces] formó una estatua para su amigo, El amigo cuya estatura
[... ]:
«[...], de lapislázuli es tu
pecho, de oro tu cuerpo, [... ]».
(III)
«Un lecho [de honor te hice
ocupar], Te coloqué [en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda], Para
que los príncipes de la tierra [besaran tus pies]. Haré que las gentes [de Uruk] lloren
por ti (y) [se lamenten], Que el pueblo alegre [gima por ti]. Y, cuando te hayas ido,
[Cubriré mi cuerpo de pelo intonso] Y, vistiendo una piel [de león, erraré por la
estepa].»
Al primer arrebol del alba,
[Gilgamesh] Aflojó su banda [...].
El resto de la tablilla falta o su
estado fragmentario impide su traducción, salvo en el caso de las líneas siguientes
(V)
(45) Al primer resplandor del
alba, Gilgamesh formó [... ], Sacó una ancha mesa de madera elammaqu, Llenó de
miel una jarra de cornerina, Llenó de requesón una jarra de lapislázuli, [... ]
decoró y expuso al sol.
Tablilla IX
(I)
Por Enkidu, su amigo, Gilgamesh
Llora sin duelo, mientras vaga por el llano: «Cuando muera, ¿no seré como Enkidu? El
espanto ha entrado en mi vientre. Temeroso de la muerte, recorro sin tino el llano. Hacia
Utnapishtiml, hijo de Ubar-Tutu, Para avanzar velozmente he emprendido el camino. Al
llegar de noche a los pasos de la montaña, Vi el león y me amedrenté, (10) Levanté mi
cabeza hacia Sin para rezar. A [... ] de los dioses fueron mis plegarias. ¡[...] tú
presérvame!»
[De noche, mientras] reposaba,
despertóse de un sueño. [Había ... ], jocundos de vida. Enarboló el hacha en su mano,
Tiró [del puñal] de su cinto. Como una fle[cha] descendió entre ellos. [Los] hirió y
los acuchilló.
El resto de la tablilla IX nos
relata las aventuras de Gilgamesh, que atraviesa con éxito las tinieblas de la cordillera
de Masu, custodiada por hombres escorpiones.
Tablilla X
Esta tablilla, que narra el
progreso de Gilgamesh en busca de la inmortalidad, se halla representada por cuatro
versiones distintas. No obstante, dos de ellas, la hitita y la hurrita, se conservan en
fragmentos tan inconexos, que impiden una traducción corrida e inteligible. En cambio,
existen considerables porciones utilizables en las recensiones Babilónica Antigua y
Asiria.
VERSION BABILONICA ANTIGUA
(I)
(principio en fragmentos
perdidos)
«[...]...
Con sus pieles [se viste], come
carne. [. ]. ., Oh Gilgamesh, lo que no ha ocurrido Mientras mi viento
empuja las aguas.»
Samas estaba perturbado, como le
correspondía; Dice a Gilgamesh: «Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues
no hallarás.»
Gilgamesh le dice, al valiente
Samas:
(10) «Después de andar (y)
errar por la estepa, ¿Descansará mi cabeza en el corazón de la tierra Para dormir a
través de todos los años? ¡Deja que mis ojos contemplen el sol, A fin de que me sacie
de luz! La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente. ¡Ojalá el que esté en verdad
muerto vea aún el resplandor del sol!»
(II)
(Principio destruido. Gilgamesh
habla a Siduri, la cervecera:)
«Aquel que conmigo soportó
todas las labo[res] - Enkidu, a quien yo amaba entrañablemente, que conmigo soportó
todas las labo[res] - ¡Ha conocido el destino de la humanidad! Día y noche he llorado
por él. No le entregué para que le sepultasen - Por si mi amigo se levantaba ante mi
lamento - Siete días y siete noches, Hasta que un gusano se deslizó de su nariz. (10)
Desde su fallecimiento no encontré vida, He vagado como un cazador por en medio del
llano. Oh cervecera, ahora que he visto tu rostro, No consientas que vea la muerte que
constantemente temo.»
La cervecera dijo a él, a
Gilgamesh:
(III)
«Gilgamesh, ¿a dónde vagas
tú? La vida que persigues no hallarás. Cuando los dioses crearon la humanidad, La muerte
para la humanidad apartaron, Reteniendo la vida en las propias manos. Tú, Gilgamesh,
llena tu vientre, Goza de día y de noche. Ecl 5:18 Cada día celebra una fiesta
regocijada, ¡Día y noche danza tú y juega! Ecl 8:15 (10) Procura que tus vestidos sean
flamantes, Ecl 9:8-9 Tu cabeza lava; báñate en agua. Atiende al pequeño que toma tu
mano,
¡Que tu esposa se deleite en tu
seno! ¡Pues ésa es la tarea de la [humanidad]!»
(el resto de la columna está
fragmentado)
(IV)
En su cólera los destroza.
Cuando regresó, sube a él. Sursunabu sus ojos contempla. Sursunabu dice a él, a
Gilgamesh:
«Dime tú, ¿cuál es tu nombre
? Soy Sursunabu, (el) de Utnapishtim el Lejano».
Gilgamesh le dice, a Sursunabu:
«En cuanto a mí, Gilgameshs es
mi nombre, Quien vino de Uruk-Eanna, (10) Quien atravesó los montes, Un viaje distante,
cuando el sol se alza. Oh, Sursunabu, ahora que he visto tu rostro, Muéstrame a
Utnapishtim el Lejano».
Sursunabi [dice] a él, a
Gilgamesh.
(falta el resto)
(La Versión Asiria de la
tablilla X relata los episodios del encuentro con Siduri y con Sursunabu [Urshanabi en la
Versión Asiria], y el relato de la travesía de las Aguas de la Muerte hasta la vivienda
de Utnapishtim. La parte final de la tablilla X es:)
(V)
Gilgamesh dijo a él, a
Utnapishtim:
«Para poder llegar a contemplar
a Utnapishtim,
A quien llaman el Lejano
Recorrí y anduve por todos los paises, Atravesé montes abruptos, Crucé todos los mares.
Mi faz no se sació de dulce sueño, Me exasperé con el insomnio; Llené mis coyunturas
de infortunio. No hubiese alcanzado la casa de la cervecera, (30) Cuando mi ropa estaba
gastada. [Ma]té oso, hiena, león, pantera, Tigre, ciervo (y) cabra montés - Las bestias
salvajes y lo que repta del llano. Sus [carnes] comí y sus pieles ce[ñí alrededor de
mí]».
(El resto de esta columna
está demasiado mutilado para poder traducirlo. Falta el principio de la ultima columna,
excepto el final de las doctas observaciones de Utnapishtim):
(VI)
(26) «¿Construimos una casa
para siempre? ¿Sellamos (contratos) para siempre? ¿Los hermanos dividen porciones para
siempre? Ecl 9,6 ¿Persiste para siempre el odio [en la tierra]? ¿Acaso el río siempre
crece (y) causa inundaciones?
(30) La libélula [abandona] (su)
vaina Para que su cara (no) pueda mirar (sino) la cara del sol. Desde los días de antaño
no hubo [permanencia]; Ecl 1,11; 1,4; 2,16 ¡Los que descansan y los muertos qué
iguales [son]! ¿No componen la misma imagen de la muerte El plebeyo y el noble, Cuando se
hallan próximos a [su destino]?
Los Anunnaki, los grandes dioses,
se congregan; Mammetum, hacedor del destino, con ellos decreta el hado: Muerte y vida
determinan. Dt 30,19 (Pero) de la muerte los días no se revelan».
Tablilla XI
Gilgamesh le dijo, a Utnapishtim
el Lejano:
«Cuando te miro, Utnapishtim,
Tus rasgos no son extraños; incluso como yo eres. Tú no eres extraño; antes bien, como
yo eres. ¡Mi corazón te había imaginado como resuelto a batallar, [Pero] descansas
indolente sobre tu dorso! [Dime], ¿cómo te sumaste a la Asamblea de los dioses, En tu
busca de la vida?»
Utnapishtim dijo a él, a
Gilgamesh:
«Te revelaré, Gilgamesh, una
materia oculta (10) Y un secreto de los dioses te diré: Suruppak--ciudad que tú conoces
[(Y) que en las riberas del Éufrates] está situada--, Esa ciudad era antigua (como lo
eran) los dioses de su interior, Cuando sus corazones impulsaron a los grandes dioses a
suscitar el diluvio. Estaban Anu, su padre, El valiente Enlil, su consejero,
Ninurta, su asistente, Ennuge, su irrigador. Ninigiku-Ea también estaba presente con
ellos;
(20) Sus palabras repite a la
choza de cañas:
"¡Choza de cañas, choza de
cañas! ¡Pared, pared! ¡Choza de cañas, escucha! ¡Pared, vibra! Hombre de Suruppak,
hijo de Ubar-Tutu, ¡Demuele (esta) casa, construye una nave! Gn 6:14 Renuncia a las
posesiones, busea la vida. ¡Desiste de bienes (mundanales) y mantén el alma viva!
A bordo de la nave lleva la
simiente de todas las cosas vivas. Gn 6:19-20
El barco que construirás, Sus
dimensiones habrá que medir. (30) Igual será su amplitud y su longitud. Gn 6:15 Como el
Apsu lo techarás".
Entendí y dije a Ea, mi señor:
"[He aquí], mi señor, lo
que así ordenaste Tendré a honra ejecutar. [Pero, ¿ qué] contestaré a la ciudad, a la
gente y a los ancianos ?"
Ea abrió su boca para hablar,
Diciendo a mí, su servidor:
En tal caso les hablarás así:
"He sabido que Enlil me es hostil, (40) De modo que no puedo residir en vuestra
ciudad, Ni poner mi p[ie] en el territorio de Enlil. Por lo tanto, a lo Profundo bajaré,
Para vivir con mi señor Ea. [Pero sobre] vosotros derramará la abundancia, [Los]
pájaros [selectos], los más excelentes peces. [La tierra se colmará] de
riqueza de cosechas. [Aquel que en el ocaso ordena] las vainas verdes, Verterá sobre
vosotros una lluvia de trigo".
Al primer resplandor del alba, La
tierra se juntó [a mi alrededor].
(50-53) (demasiado fragmentario para ser
traducido)
Los pequeños [llev]aban brea, Al
paso que los grandes transportaban [el resto] de lo necesario. Al quinto dia tendí su
maderamen. Un acre (entero) era el espacio de su suelo, Diez docenas de codos la altura de
cada pared, Gen 6,15 Diez docenas de codos cada borde del cuadrado puentel. Preparé los
contornos (y) lo ensamblé. (60) Lo proveí de seis puentes, Dividiéndolo (así) en siete
partes. El plano de su piso dividí en nueve partes. Clavé desaguaderos en él. Me
procuré pértigas y acopié suministros. Seis (medidas) "sar" de betún eché
en el horno, Gen 6,14
Tres "sar" de asfalto
[también] eché en el interior, Tres "sar" de aceite los portadores de cestas
transportaron, Aparte de un "sar" de aceite que la calafateadura consumió,
Y los dos "sar" de aceite [que] el barquero estibó. (70) Bueyes maté para la
[gente], Gen 6,21 Y sacrifiqué ovejas cada día. Mosto, vino rojo, aceite y vino blanco
[Di] a los trabajadores [para beber], como si fuera agua del río, Para que celebrasen
como en el Día del Año Nuevo. A[brí ...] ungüento, aplicándo(lo) a mi mano. [Al
sépti]mo [día] el barco estuvo completo.
[La botadura] fue ardua,
Hasta el punto de que hubieron de cambiar las planchas de encima y de debajo, [hasta
que] dos tercios de [la estructura entra]ron [en el agua]. (80) [Cuanto tenía]
cargué en él: Cuanta plata tenía cargué en él; Cuanto oro [tenía] cargué en él;
Cuantos seres vivos tenía [cargué] en él. Gen 7,7-8 Toda mi familia y parentela hice
subir al barco. Las bestias de los campos, las salvajes criaturas de los campos, Gen
7,13-16 Todos los artesanos hice subir a bordo. Samas me había fijado un tiempo:
"Cuando aquel que ordena la
intranquilidad nocturna, Envíe una lluvia de tizón, ¡Sube a bordo y clava la entrada!~
Aquel tiempo señalado llegó: "Aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envía
una lluvia de tizón".
Contemplé la apariencia del
tiempo. El tiempo era espantoso de contemplar. Subí al barco y clavé la entrada. Para
clavar (todo) el barco, a Puzur-Amurri, el barquero, Cedí la estructura con su contenido.
Al primer resplandor del alba,
Una nube negra se alzó del horizonte. Gn 7:11 En su interior Adad truena, Mientras Sullat
y Hanis van delante, (100) Moviéndose como heraldos sobre colina y llano. Erragal arranca
los postes; Avanza Mnurta y hace que los diques sigan.
Los Anunnaki levantan las
antorchas, Encendiendo la tierra con su fulgor. La consternación debida a Adad llega a
los cielos, Pues volvió en negrura lo que había sido luz. [La vasta] tierra se hizo
arlicos como [una perola]. Durante un día la tormenta del sur [sopló], Acumulando
velocidad a medida que bufaba [sumergiendo los montes], (110) Atrapando a la [gente] como
una batalla.
Nadie ve a su prójimo, No puede
reconocerse la gente desde el cielo. Los dioses se aterraron del diluvio, Y,
retrocediendo, ascendieron al cielo de Anul.
Los dioses se agazaparon como
perros Acurrucados contra el muro exterior. Istar gritó como una mujer en sus dolores, La
señora de dulce voz de los [dioses] gime:
"Los días antiguos se han
trocado, ¡ay!, en arcilla, Gn 7:23 Porque hablé maldad en la Asamblea de los
dioses. (120) ¿Cómo pude hablar maldad en la Asamblea de los dioses, Ordenando batalla
para destrucción de mi gente, Gn 8:21 Cuando yo misma di a luz a mi pueblo? ¡Como el
desove de los peces llena el mar!"
Los dioses Anunnaki lloran con
ella, Los dioses, humildemente, están sentados y lloran, Con los labios apretados,
[... ] uno y todos. Seis días y [seis] noches Sopla el viento del diluvio, mientras
la tormenta del sur barre la tierra.
Al llegar al séptimo día, La
tormenta del sur (transportadora) del diluvio amainó en la batalla, (130) Que había
reñido como un ejército El mar se aquietó, la tempestad se apaciguó, el diluvio cesó.
Gn 8:1-2 Contemplé el tiempo: la calma se había establecido, Y toda la humanidad había
vuelto a la arcilla. El paisaje era llano como un tejado chato.
Abrí una escotilla y la luz
hirió mi rostro. Gen 8,6 Inclinándome muy bajo, sentéme y lloré, Deslizándose las
lágrimas por mi cara.
Miré en busca de la línea
litoral en la extensión del mar: En cada catorce (regiones) Emergía una comarca
(montañosa).
(140) En el Monte Nisir el barco
se detuvo. Gen 8,4
El Monte Nisir mantuvo sujeta la
nave, Impidiéndole el movimiento,
Un primer día, un segundo día,
el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, Impidiéndole el movimiento. Un tercer día, un
cuarto día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, Impidiéndole el movimiento. Un quinto
y un sexto (día), el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, Impidiéndole el movimiento. Al
llegar el séptimo día, Envié y solté una paloma.
La paloma se fue, pero regresó;
Gn 8,8-10 Puesto que no había descansadero visible, volvió. Entonces envié y solté una
golondrina. (150) La golondrina se fue, pero regresó; Puesto que no había descansadero
visible, volvió. Después envié y solté un cuervo. Gn 8,7
El cuervo se fue y, viendo que
las aguas habían disminuido, Come, se cierne, grazna y no regresa. Entonces dejé salir
(todo) a los cuatro vientos Y ofrecí un sacrificio.
Vertí una libación en la cima
del monte. Gn 8,19-20 Siete y siete vasijas cultuales preparé, Sobre sus trípodes
amontoné caña, cedro y mirto.
Los dioses olieron el sabor, Gn
8,21 Los dioses olieron el dulce sabor, Los dioses se apiñaron como moscas en torno al
sacrificante.
Cuando, al fin, la gran diosa
llegó, Alzó las grandes joyas que Anu había labrado a su antojo:
"Dioses, tan cierto como
este lapislázuli está En mi cuello, no olvidaré, Recordaré estos días, sin jamás
olvidarlos. Vengan los dioses a la ofrenda; (Pero) no acuda Enlil a la ofrenda, Porque,
sin razón, causó el diluvio Y a mi pueblo condenó a la destrucción".
(170) Cuando finalmente llegó
Enlil, y vio el barco, Enlil montó en cólera, Le invadió la ira contra los dioses
Igigi:
"¿Escapó algún alma viva?
¡Ningún hombre debía sobrevivir a la destrucción !"
Ninurta abrió la boca para
hablar, Diciendo al valiente Enlil:
"¿Quién, salvo Ea, puede
maquinar proyectos? Sólo Ea conoce todo".
Ea abrió la boca para hablar,
Diciendo al valiente Enlil: "Tú, el más sabio de los dioses, tú, héroe, ¿Cómo
pudiste, irrazonablemente, causar el diluvio? (180) ¡Al pecador impón sus pecados, Al
transgresor impón su transgresión! ¡(Sin embargo), sé benévolo para que no sea
cercenado ! ¡Sé paciente para que no sea des[plazado]!
En lugar de traer tú el diluvio,
Ez 14,13-21 ¡Ojalá un león hubiera surgido para disminuir la humanidad!
En lugar de traer tú el diluvio,
¡Ojalá un lobo hubiera surgido para disminuir la humanidad!
En lugar de traer tú el diluvio,
¡Ojalá un hambre hubiera surgido para m[enguar] la humanidad!
En lugar de traer tú el diluvio,
¡Ojalá una pestilencia hubiera surgido para he[rir] a la humanidad!
No fui yo quien reveló el
secreto de los grandes dioses.
Dejé que Atrahasis viese un
sueño, Y percibió el secreto de los dioses.
¡Reflexiona ahora en lo que le
atañe!"
A esto Enlil subió a bordo del
barco. (190) Cogiéndome de la mano, me subió a bordo. Subió mi mujer a bordo e hizo que
se arrodillara a mi lado. De pie entre nosotros, tocó nuestras frentes para bendecirnos:
"Hasta ahora Utnapishtim fue
tan sólo humano. En adelante Utnapishtim y su mujer serán como nosotros dioses.
¡Utnapishtim residirá lejos, en la boca de los ríos!"
Así me cogieron y me hicieron
residir lejos, En la boca de los ríos. Pero ahora, ¿quién por ti convocará los dioses
a la Asamblea, Para que encuentres la vida que buscas? ¡Ea!, no concilies el sueño
Durante siete días y siete noches».
(200) Mientras allí se sienta
sobre sus nalgas, El sueño le aventa como el torbellino.
Utnapishtim dice a ella, a su
esposa:
«¡Contempla a este héroe que
busca la vida! El sueño le envuelve como una niebla».
Su esposa dice a él, a
Utnapishtim el Lejano:
«Tócale para que el hombre
despierte, Para que regrese salvo por el camino que le trajo, Para que por la puerta que
salió pueda regresar a su país».
Utnapishtim dice a ella, a su
esposa:
«Puesto que engañar es humano,
él procurara engañarte. Gn 8,21 Anda, prepara obleas para él, pon(las) junto a su
cabeza, Y señala en la pared los días que duerme».
Elaboró para él obleas,
púso(las) junto a su cabeza, Y señaló en la pared los días que dormía. La primera
oblea se ha secado La segunda se estropeó, la tercera está húmeda; La superficie de la
cuarta blanquea; La quinta se cubre de moho, La sexta (aún) conserva su color reciente;
La séptima - en cuanto le tocó, despertóse el hombre.
Gilgamesh dijo a él, a
Utnapisthim el Lejano:
(220) «¡Apenas el sueño me ha
invadido, Cuando me tocas y me despiertas!»
Utnapishtim [dice a él], a
Gilgamesh:
«[Vamos], Gilgamesh, cuenta tus
obleas, [Que los días que dormiste] sean conocidos de ti: Tu [primera] oblea se ha
secado, [La segunda se] estropeó, la tercera está húmeda; La superficie de la cuarta
blanquea; [La quinta] se cubre de moho, La sexta (aún) conserva su color reciente. [La
séptima] - en este instante te despertaste».
Gilgamesh dijo a él, a
Utnapishtim el Lejano:
(230) «[¿Qué] haré,
Utnapishtim; Adónde iré, [Ahora] que el Despojador hace presa en mis [miembros]? En mi
alcoba asecha la muerte, ¡Y doquiera que pon[go mi pie] está la muerte!»
Utnapishtim [dice a él], a
Urshanabi, el barquero:
«Urshanabi, ¡así el
desembarcadero [no tenga contento en ti], Así el lugar de travesía a ti renuncie! ¡A
aquel que vaga en su playa, niégale su playa! Al hombre que trajiste (aquí), cuyo cuerpo
está cubierto de suciedad, La gracia de cuyos miembros pieles desfiguraron, Lleva,
Urshanabi, y condúcele al lugar del baño. (240) Que se libre de su suciedad con agua
limpia como la nieve, Que se despoje de sus pieles y el mar (las) arrastre, Que la belleza
de su cuerpo se pueda ver. Haz que renueve la banda de su cabeza, Deja que se ponga un
manto para vestir su desnudez, Que llegue a su ciudad, Que concluya su viaje. ¡Así (su)
manto no tenga color de moho, Siendo totalmente nuevo!»
Urshanabi le llevó y condujo al
lugar del baño. Se lavó la suciedad con agua limpia como la nieve. Se despojó de sus
pieles, el mar (las) arrastró, Para que la belleza de su cuerpo se viese. (250) Renovó
[la banda] que ceñía su cabeza, Se puso un manto para vestir su desnudez, Para que
lle[gase a su ciudad], Para que concluyese su viaje. [El manto no tenía color de moho],
siendo [totalmente] nuevo.
Gilgamesh y Urshanabi subieron a
la barca, [Lanza]ron la barca a las olas (y) zarparon.
Su esposa dice a él, a
Utnapishtim el Lejano:
«Gilgamesh vino aquí, penando y
esforzándose. (260) ¿Qué (le) entregarás para que regrese a su tierra?»
A aquello, él, Gilgamesh,
levantó (su) pértiga, Para acercar la barca a la playa.
Utnapishtim [dice] a él, [a]
Gilgamesh:
«Gilgamesh, viniste aquí,
penando y esforzándote. ¿Qué te entregaré para que regreses a tu tierra? Revelaré, oh
Gilgamesh, una cosa oculta, Y [un secreto de los dioses] te diré: Esta planta,
como el cambrón es [su ... ]. Sus espinas pin[charán tus manos] como la rosa. Si
tus manos obtienen la planta, [tú hallarás nueva vida]».
En cuanto Gilgamesh oyó esto,
Abrió la ca[ñería], Ató piedras pesadas [a sus pies]. Le bajaron a lo profundo
[y vio la planta]. Cogió la planta, aunque pi[nchó sus manos]. Cortó las piedras
pesadas [de sus pies]. El [m]ar le lanzó a la orilla.
«Urshanabi, esta planta es una
planta aparte, Por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida. (280)
La llevaré a la amurallada Uruk, Haré [... ] comer la planta. .. Su nombre será
"El Hombre se hace Joven en la Senectud".
Yo mismo (la) comeré Y así
volveré al estado de mi juventud».
Después de veinte leguas
comieron un bocado, Después de treinta legua (más) se prepararon para la noche.
Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua. Una serpiente
olfateó la fragancia de la planta; Salió [del agua] y arrebató la planta.
Al retirarse mudó de piel.
(290) A esto Gilgamesh se sienta
y llora, Las lágrimas se deslizan por su cara. [Cogió la mano] de Urshanabi, el
barquero:
«¿[Para] quién, Urshanabi, mis
manos trabajaron? ¿Por quién se gasta la sangre de mi corazón? No obtuve una merced
para mí. ¡Para el león de tierra logré una merced! ¡Y la marea la llevará a veinte
leguas de distancia! Cuando abrí la cañería y [... ] el año, Hallé lo que se
había puesto como señal para mí: ¡Me retiraré, (300) Y dejaré la barca en la
orilla!» Después de veinte legua comieron un bocado, Después de treinta leguas (más)
se prepararon para la noche. Cuando llegaron a al amurallada Uruk,
Gilgameshh dijo a él, a
Urshanabi, el barquero:
"Anda, Urshanabi, ve a las
almenas de Uruk. Inspecciona la terraza, examina sus ladrillos, ¡Si su obra no es de
ladrillo quemado, Y si los Siete Sabios no echaron sus cimientos! Un `sar' es ciudad, un
`sar' huertos, Un `sar' tierra marginal; (además) el recinto del Templo de Ishtar.
Tres `sar' y el recinto incluida Uruk".
La tablilla XII se omite en este
extracto, porque es un apéndice sin conexión con el poema propiamente dicho.

060798. 
This page hosted by
Get your own Free Homepage