ALCURNIAS ANDALUSÍES


LA EXPULSIÓN

Cuando entre 1609 y 1614, se intentó la, por tanto, llamada Expulsión de los Moriscos, se pretendió que fuera casi total, con las excepciones de las casadas con cristianos viejos, los esclavos y esclavas...Ya sabemos. El Conde de Salazar se aplicó a ello con una minuciosidad y un empeño notables, con unas técnicas cruelmente administrativas. Se trazó así toda una campaña de limpieza étnica, precursora de las del siglo XX, aunque creo que del dicho al hecho tuvo que haber un trecho. Sobre todo porque debía de haber todavía miles de esclavas de la guerra de las Alpujarras, cuarenta años antes, y miles de hijos suyos y de sus amos, que por tanto eran considerados como cristianos viejos por parte de padre, que era lo que contaba. Otros moriscos libres, pocos, se quedaron, como pudieron: las mujeres, casándose a toda prisa con cristianos viejos, como en el Valle de Ricote; otros, metiéndose a frailes y monjas; otros, vendiéndose como esclavos; otros más, perdiéndose por los caminos; a muchos no les faltaron apoyos ni amistades; unos pocos, ya sinceros cristianos, se fueron llorando; la mayoría se fueron dolidos y esquilmados, pero riendo desafiantes. En las tierras de señorío, por la cuenta que les traía, los señores intentaron disimular y esconder a todos los que pudieron, al parecer muchos.

Éste parecía ser, después de todo, el capítulo final de la historia de Al-Andalus, pero qué va. Unos, callados como muertos; otros, emigrados. Éstos segundos esperaban ser recibidos en Berbería con los brazos abiertos; ¿pero qué país, y menos entonces, puede acoger con facilidad tal migración, por lo menos medio millón de personas?

Al encontrarse con muchas dificultades, parece que muchos intentaron, y consiguieron, hacer, disimuladamente, lo único que podían hacer: volverse a España. En 1615, después de muchos intentos, el antipático Conde de Salazar, se lamentaba al rey, una vez más, de que muchos, casi todos según sus palabras, habían vuelto, y ya no se le hizo caso. Pero el capítulo siguiente de la historia de los linajes meridionales empezaba: el Gran Regreso.


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Kim Pérez F.-Fígares


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Página realizada por Cristina Amor