Apoya Calderón al Arzobispo capitalinolunes, 19 de junio de 2000 Por Nilka Estrada Resto El Nuevo Día LA PRESIDENTA del Partido Popular Democrático, Sila María Calderón, salió en defensa del arzobispo Roberto González y declaró que respaldar un aumento "que todo Puerto Rico pide" para el Contralor y la Oficina de Etica Gubernamental no es una intervención indebida en el Gobierno, como dijo el gobernador Pedro Rosselló. "Opinar, dar una recomendación, no es una intervención indebida", dijo Calderón al señalar que ni la Legislatura ni Rosselló están obligados a seguir ésta o cualquier otra recomendación. Agregó que de ser electa gobernadora "serán bienvenidas" todas las recomendaciones, incluyendo las de líderes religiosos. González respondió a un llamado que hizo el contralor Manuel Díaz Saldaña para que el pueblo respalde su pedido de más fondos para fiscalización mediante cartas y llamadas a la Legislatura y al Gobernador. Rosselló dijo que no contestaría la carta que le cursó el Arzobispo y la calificó como una intervención indebida que se aleja de la histórica separación de Iglesia y Estado. También dijo que se reserva el derecho a vetar el aumento de $3 millones para el Contralor y de $1.3 para Etica, que los legisladores penepés identificaron de un fondo que sirve para sufragar vivienda para envejecientes. CALDERON DIJO que sería "absurdo y reprochable" que Rosselló vetara tales aumentos e indicó que "el pueblo rechazaría un veto". Asimismo, repudió que los aumentos provengan de un fondo para pagar vivienda a envejecientes. Hizo las expresiones tras una visita al hogar de ancianos La Providencia, en Puerta de Tierra, donde dijo que tanto ella, antes de casarse, como sus hijos después, hicieron trabajo voluntario. "Yo quiero mucho a este lugar", expresó tras compartir con los envejecientes. Sobre el Arzobispo, y tomando como base las expresiones del Gobernador, Calderón dijo que fue "muy apropiada" su iniciativa de apoyar un aumento para el Contralor. "Creo que las personas que tenemos una responsabilidad pública debemos escuchar más a los hombres de Dios, de todas las religiones". La separación de Iglesia y Estado "no quiere decir que un líder religioso, sea de la religión evangélica, católica o judía, pueda expresarse o darle a un gobernador, a un alcalde o a un legislador una recomendación. La decisión, en última instancia, es del que gobierna, que es el que asume la responsabilidad". © 2000 El Nuevo Día - Derechos Reservados |