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Mensaje durante la ceremonia de reapertura del Edificio Federal

viernes, 5 de mayo de 2000


Justice Souter
Justice Breyer
Governor Rosselló
Members of the Federal and Commonwealth Judicial Branch
Members of the Federal and Commonwealth Legislative and Executive Branches
Religious leaders
Academic authorities
Guests
Friends

I am pleased and honored to be here, and to convey the great pride that the citizens of San Juan feel in welcoming you. I commend this wonderful task of historical renovation and for us in City Hall is has been such a great pleasure to collaborate with you in this endeavor. We now have a very special jewel in a very special jewel box.

Para la ciudad de San Juan y para todo Puerto Rico, la rededicación del edificio federal de San Juan tiene especial significado. Cada casa de justicia, noble, como es ésta, le sirve a Puerto Rico en su empeño por echar adelante valores que describen lo más esencial de su personalidad como pueblo -nuestro amor y adherencia a los principios de equidad.

Porque Puerto Rico es un país comprometido con la justicia, con la paz que de la justicia depende; con la creación de espacios de unión que abriguen los sentimientos de su gente; con la solución armónica y pacífica de sus diferencias. Puerto Rico es un país de vocación esencialmente democrática.

A lo largo de su historia, Puerto Rico ha rechazado la violencia. En su difícil trayectoria política durante sus 500 años de vinculación a Occidente, los puertorriqueños reafirmamos ese compromiso en cada coyuntura esencial de nuestra historia. Nunca se nos vio en recurso de armas; y hemos invertido lo mejor de nuestros intelectos, el mayor de nuestros tesones, tras la creación de estructuras de vida política con la que se puedan sentir cómodos todos nuestros compatriotas. De la lucha fraticida, Puerto Rico es ajeno.

Puerto Rico se estremece y actúa ante la injusticia. El país rechaza el atropello, la perpetuación de la indignidad, la violación de los espacios de crecimiento personal a los que cada puertorriqueño tiene derecho. Por eso Puerto Rico respalda a Vieques.

Este pueblo no ha tenido reparo, ni ambage, ni remilgo, en la defensa de la democracia. La sangre de nuestra juventud se ha derramado en Europa, y en Asia, y en donde quiera se han puesto en riesgo nuestras libertades. Nuestro compromiso con la defensa de la democracia norteamericana ha sido absoluto. El soldado más condecorado en Vietnam, fue un puertorriqueño.

Ese compromiso nuestro tiene bases de razón, no de jerarquías. Ante nosotros, el más encumbrado militar, como el más sencillo ciudadano, no puede reclamar respeto a base de fuerza y arbitrio. Quien no tiene razón, no la tiene, sea poderoso, o sea humilde.

No tiene razón quien con sus pretensiones atenta contra el derecho natural de un pueblo a vivir en paz, sin guerras anuales, reales o ficticias. ¿No es la vida pacífica esa una aspiración que todos nosotros compartimos? No tiene razón quien en vez de ver en la búsqueda del consenso el verdadero objetivo del liderato, intenta subordinar al otro; quien percibe el reclamo del humilde que busca protección de su dignidad, más como un desafio que como una noble oportunidad.

I come here today as Puerto Rican, as US Citizen and as Mayor of San Juan to honor the historical values of justice; the values that have worked to break the alienation of the underserved, the inclusion of the disenfranchised, the protection of those who cannot find protect for themselves.

Let us further such a noble path by opening our ears, and our minds, and our hearts, to the claims of those that come to us, to protest against what they perceive to be unjust. Some might disagree with their claims. But there is space, I propose, for a much better accommodation of the positions at hand than that imposed yesterday by force. It is not alien to the law the furthering of justice and the dignity of peoples.

I am confident that we will take full advantage of this great occasion and that we will pay a high tribute to justice, committing ourselves to a prompt, peaceful and acceptable solution to the Vieques conflict.

It is a duty that we have inherited from a noble past and that we owe to an even more enlightened future.

Thank you.

Muchas gracias a todos.

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