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Estudia las bombas; pide detente a la Marina

domingo, 1 de octubre de 2000


Por Magdalys Rodríguez
El Nuevo Día

UN ESTUDIO científico y legal encomendado por la presidenta del Partido Popular Democrático, Sila Calderón, al abogado Richard Copaken arrojó que la emisión de los bombardeos en aguas cercanas a la jurisdicción de Vieques tienen en peligro de grave daño físico a los residentes de la Isla Nena y Culebra, en especial a los niños.

El estudio, en el que participaron expertos en acústica de sonido, neumólogos pediátricos y urólogos, también reveló que Puerto Rico tiene la autoridad federal y local para implantar reglamentación que prohíba la emisión de los sonidos a los niveles dañinos de los bombardeos, algo que ayer Calderón prometió implantar en los primeros 100 días de su administración gobierno. Con eso, dijo, se detendrían los bombardeos de la Marina dijo Calderón.

Copaken, quien dirigió el estudio y aseguró que sólo se necesitarían 60 días para sacar a la Marina con esta reglamentación federal, dijo a El Nuevo Día que el daño del sonido es igual si las bombas son vivas o inertes. El daño lo ocasiona la emisión del sonido tras la explosión, que es igual en ambos artefactos, señaló el abogado, cuya labor fue crucial en la batalla que llevó en Washington para sacar a la Marina de Culebra en el 1975.

Cada vez que un proyectil es disparado desde un buque de la Marina hacia las costas de Vieques, viaja a más de dos veces la velocidad del sonido. Según el estudio, en el que participó la experta en acústica, Mardi C. Hastings, de Ohio, la velocidad de los proyectiles genera altas ondas de sonido que al penetrar la superficie del agua producen niveles de resonancia que pueden destruir tejidos en órganos vitales de las personas, particularmente en niños que se encuentren bañándose en las playas al sur de Vieques y Culebra.

LOS NIÑOS son más vulnerables por su constitución pequeña, que los adultos, dijo el neumólogo pediátrico del Centro Cardiovascular, José Rodríguez Santana, quien también participó ayeren la conferencia. El doctor confirmó que ha recibido muchos casos de niños de Vieques y Culebra con serios problemas pulmonares.

La Marina reconoce que no existe la data empírica sobre niveles de presión mínimos requeridos para garantizar la seguridad de un ser humano, según un informe presentado en marzo de 1999 por la oficina del Jefe de Operaciones navales al que tuvo acceso Copaken.

Según el análisis de Hastings, las ondas de sonido desde donde se realizan las prácticas viajan en forma de un cono que alcanza a Culebra, e incluso llega a la costa noreste de Puerto Rico, aunque con menor intensidad.

Los resultados del estudio fueron enviados por Copaken al presidente Bill Clinton, al Departamento de la Marina, al Departamento de la Defensa, al Departamento de Salud y Bienestar, a la Agencia de Protección Ambiental, al Departamento de Justicia, al Fish and Wildlife y a la National Marine & Fishering Service.

Calderón, por su parte, envió una carta a Clinton y al secretario de la Marina, Richard Danzig, para que al amparo de la Orden Ejecutiva Presidencial la protección de niños del riesgo a la salud por daños ambientales y de seguridad, y al amparo de la admisión de la Marina en documentos descubiertos por Copaken en el sentido de que no tiene data empírica que desmienta estas conclusiones, detenga todas las prácticas de la Marina en Vieques "hasta que se evidencie que no hay riesgo a la salud de nuestros niños y residentes de Vieques".

PUERTO RICO tiene otra alternativa. La Ley federal para el control de sonido de 1972 le requiere a la Marina de los Estados Unidos cumplir con los requerimientos y disposiciones de prohibición y control de sonidos de los estados, incluyendo a Puerto Rico, según Copaken. A su vez, la Ley 9 de 1970 que faculta a la Junta de Calidad Ambiental (JCA) a reglamentar con detalle los sonidos que son peligrosos a la salud.

La candidata a la gobernación por el PPD también cursó una carta al gobernador, Pedro Rosselló, para que implante la reglamentación sugerida por los científicos para que la JCA prohíba la emisión del sonido a niveles dañinos para los órganos humanos. Calderón invitó a sus contendores políticos, por la gobernación Carlos Pesquera, por el Partido Nuevo ProgresistaPNP, y Rubén Berríos, por el Partido Independentista Puertorriqueño, a apoyar estas medidas para poner fin a los bombardeos de la Marina en Vieques.

"El gobierno de Puerto Rico tiene a su alcance mecanismos en ley para establecer reglamentación de sonido que prohibiría la continuación de los bombardeos en Vieques. Mantener silencio sobre estos hallazgos no tiene cabida dentro de la responsabilidad que todos tenemos con los niños de Vieques y Culebra", dijo Calderón.

La investigación de Copaken también reveló que durante unos estudios de sonido llevados a cabo entre 1994 y 1996 en el Laboratorio de Investigación Médica para Submarinos de la Marina, un buzo de la propia Marina sufrió convulsiones tras estar expuesto por 13 minutos a la presión mínima de sonidos idénticos a la cantidad a las que están expuestos los niños y adultos en las costas sur de Vieques y Culebra durante los bombardeos.

COPAKEN TAMBIEN consiguió un informe publicado por el Ministerio de Defensa de Noruega que corrobora las conclusiones científicas del daño a los órganos vitales del cuerpo humano que causan las ondas del sonido. Ese informe se hizo tras la muerte de dos soldados durante unos ejercicios militares realizados en túneles de concreto en ese país. "Estos soldados murieron a consecuencia del impacto de ondas intensas de sonidos generados por los disparos de rifles y el rebote del sonido en dichos túneles", señaló Calderón.

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