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PREVENCIÓN ESPECÍFICA DEL PIE DIABÉTICO
Fernando Martín Pies. Podólogo
1. Lavado
- Los pies deben ser
lavados a diario.
- Para ello se empleará
agua templada, a no más de 37º C. Para comprobar la temperatura
del agua se usuará un termómetro de baño.
- Usaremos un jabón
suave, que tenga un pH similar al de la piel para proteger el
manto ácido de la misma; así como una manopla de baño suave.
- Si existiera dificultad
para llegar a los pies, se puede usar un cepillo blando de mango
largo.
- Nunca emplear guantes
de crin, ni cepillos de cerdas fuertes, por el riesgo de provocar
pequeñas lesiones.
- La duración del
lavado no debe ser superior a 5-10 minutos, para evitar la maceración
y pérdida excesiva de la capa córnea.
- Durante el lavado
se debe prestar especial atención a los espacios interdigitabes.
2. Secado
- Se realizará minuciosamente
con una toalla suave, no muy gruesa para que quepa bien entre
los dedos, o una corriente de aire (secador), no en exceso caliente.
Deberemos insistir en los espacios interdigitales. No se frotará
fuertemente.
3. Hidratación
- Su objetivo es el
suavizar la piel y mantenerla hidratada.
- Aplicar loción
emoliente tras el secado, tipo lanolina o vaselina pura, en
una fina capa mediante un ligero masaje.
- Evitar el empleo
de cremas irritantes o abrasivas (talcos, antisépticos, agresivos,
etc.) y especialmente entre los dedos, por el riesgo de producir
maceración o fisuras.
- Si existe hiperhidrosis,
en vez de hidratantes emplearemos sustancias que eviten la
transpiración excesiva como la solución alcohólica de cloruro
de aluminio.
- No se debe aplicar
pomada entre los dedos.
4. Cuidado de las uñas
- Deben cortarse tras
el lavado de los pies, cuando están blandas y limpias.
- Usar tijeras de
puntas romas, especialmente si la vista no es muy buena, por
el peligro de provocarse heridas.
- El corte de la
uña debe hacerse horizontal.
- Tras el corte deben
limarse las puntas laterales, para que no traumaticen los pliegues
periungueales.
- No dejar las uñas
muy rapadas, el espacio libre debe ser al menos de 1 mm.
- Si el paciente
no es hábil, o no ve bien, el corte debería realizarlo otra
persona.
- Se deben corregir
y tratar por el podólogo las uñas que crecen hacía dentro o
deformadas, así como las quebradizas o gruesas.
5. Examen
del pie
- Este examen se realizará
diariamente tras el lavado.
- Su objetivo será
la detección precoz e investigar la presencia de lesiones como
eritemas, descamaciones, callosidades, fisuras, úlceras...
- Se inspeccionará
con atención: Alrededor de las uñas. Entre los dedos. En las zonas de presión. Planta. Dorso.
- Se inspeccionará
en un lugar cómodo y con buena iluminación, bien sea natural
o artificial.
- Podemos ayudarnos
de un espejo.
- Si el diabético
no puede realizarla, buscará la ayuda de otra persona.
6. Revisiones
periódicas
- El diabetico debe
hacer todas las visitas al podálogo que sean necesarias.
- Ante la presencia
de callosidades debemos: Sospechar
que el peso del cuerpo se distribuye de forma anómala o la existencia
de puntos de presión en el calzado. Descubrir
su causa. Suprimirla
en la medida de lo posible.
- Es decir, no sólo
debemos quitar el callo, sino tomar las medidas oportunas para
que no aparezcan (Ej: plantillas ortopédicas, siliconas...).
- El diabético no
debe emplear por su cuenta objetos cortantes o abrasivos, ni
aplicarse preparados callicidas.
7. Calcetines
y medias
- Serán suaves y absorbentes,
preferiblemente de algodón en primavera y verano y de lana
en otoño e invierno.
- Se ajustarán al
pie de forma que no queden holgados, dejando pliegues, ni demasiado
estrechos que dificulten la circulación.
- Siempre deben estar
limpios.
- Deben ser cambiados
a diario, incluso varias veces al día si el pie transpira en
exceso.
- Deben quedar bien
adaptados al pie y al modelo de zapato, así emplearemos:
Calcetines o medias gruesas con calzado
deportivo. Calcetines o medias finos con calzado
normal.
8.
Calzado
a)
Elección
Se
debe comprar a última hora, cuando los pies están más «hinchados».
- Tiene que ser transpirable,
preferiblemente de piel.
- Será blando, ligero
y de cuero.
- Tendrá una suela
antideslizante y no demasiado gruesa (para que «sienta» el
suelo).
- Debe ajustarse
lo más perfectamente posible al pie, aunque los músculos deben
poder moverse con el zapato puesto.
Nunca intentar ajustar el pie al zapato.
- El tacón tendrá
una altura máxima entre 20-25 mm. para hombre y de 30-35 mm.
en mujeres.
- La puntera no debe
ser demasiado estrecha ni ancha.
- El contrafuerte
será ajustado y potente para que el retropié quede en su sitio.
- Para escoger un
buen calzado es necesario realizar estas tres comprobaciones:
Al pisar, el tacón debe apoyarse perfectamente. Al retroceder, el contrafuerte de la suela
no debe perder su forma. Al doblar, la suela no debe quedar arrugada.
b)
Mantenimiento:
- No debe llevarse
más de 30 minutos o 1 hora el calzado nuevo durante los primeros
días.
- Comprobar todos
los días el interior de los zapatos con la mano, para descubrir
la existencia de grietas, clavos o irregularidades.
- Lustrar los zapatos
regularmente para la buena conservación del cuero.
- Tener al menos
dos pares de zapatos para dejar airear un par cada día.
- Reparar las partes
desgastadas del zapato.
- No poner tapas
metálicas que desequilibran al andar.
- No utilizar un
calzado que deje a descubierto el talón y/o los dedos.
- Nunca andar descalzo,
ni en casa ni en lugares de mayor riesgo como las playas.
9. Equilibrio
térmico
- Es importante mantener
los pies calientes, empleando ropa de abrigo.
- No calentarlos por
aproximación directa a una fuente de calor (estufa, brasero...).
- Los cambios bruscos
de temperatura son peligrosos para los pies diabéticos (Ej.:
formación de sabañones).
10.
Favorecer la circulación sanguínea
- Ejercicio fisico
(paseo, bicicleta...).
- Ejercicio especifico
para miembros inferiores
- Los masajes son
también útiles.
- Eliminar las compresiones
continuadas que disminuyen el flujo arterial y favorecen el
edema (Ej: enfermos encamados, posturas mantenidas...).
- No usar fajas fuertes,
medías o calcetines apretados ni ligas.
- No fumar para evitar
los efectos nocivos del tabaco sobre la circulación.
11. Cuidado
de heridas
- Si existen heridas
hay que mantenerlas limpias aplicando a antiséptico no muy
fuerte a diario.
- No usar pomadas,
antisépticos ni productos coloreados, ya que ocultan la evolución
de la herida.
- Se
cubrirá con gasa estéril y esparadrapo no muy adherente ni
irritante.
-
Vacunarse contra el tétanos cuando le corresponda.

©
AUDIA 2001
Diseño Méndez & Méndez
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