SUPLEMENTO ESPECIAL SOBRE LAS EDADES DEL HOMBRE EN ZAMORA

PÁGINA DE INICIO DE LA AGRUPACIÓN BELENISTA"LA MORANA" ZAMORA

MENU DE LAS EDADES DEL HOMBRE

La novena edición de Las Edades del Hombre, RemembranZa, reúne la colección artística más importante de la Diócesis de Zamora.

La novena edición descubre los tesoros milenarios de Zamora de la mano del poeta Claudio Rodríguez

Tres sedes mostrarán las 374 obras de RemembranZa, novena muestra organizada por la Fundación Las Edades del Hombre que se celebrará en Zamora con motivo de la celebración del 1.100 aniversario de la existencia de la Diócesis. Toda la obra expuesta pretende representar los cuatro elementos fundamentales de la realidad: la tierra, el agua, el fuego y el aire. Este recorrido se hace de la mano del poeta zamorano Claudio Rodríguez.

ZAMORA. Felipe Ferrero


Las piezas que se expondrán en RemembranZa a partir de hoy, como en ediciones anteriores, proceden en un 80 por ciento del rico patrimonio de la Diócesis de Zamora, y el 20 por ciento restante es fruto de las otras diez Diócesis que conforman la Iglesia en Castilla y León. Todas ellas han sido realizadas entre el siglo VII y el XIII.
La exposición comienza en el antiguo laboratorio municipal que se ha convertido en el centro de atención y recepción al visitante que comenzará allí un circuito para contar un relato único. En dos grandes salas se proyectará un mismo audiovisual que viene a ser un resumen de lo que posteriormente se podrán ver y disfrutar. Se trata de facilitar a los visitantes la comprensión de esta exposición histórica y bastante conceptual.
Todas las personas que realicen la visita en un grupo con guía necesitarán ver este vídeo con el fin de comprender mejor la exposición que van a ver.

Interior de la Catedral LA TIERRA

Posteriormente, el segundo edificio al que se van a trasladar es la Iglesia del Carmen de San Isidoro en cuyo interior se cuenta la primera parte del relato. En ella se representará la tierra como primer elemento. Bajo el título «Las piedras que nos fecundan» iniciará el recorrido por la historia de la Diócesis de Zamora. Allí se podrán encontrar muestras de los llamados fundamentos de las raíces visigóticas, sobre todo representadas en la Iglesia de San Pedro de la Nave. Es en este momento cuando también se hace referencia a la presencia mozárabe de San Román de la Hornija, municipio que actualmente pertenece a la provincia y Diócesis de Valladolid hasta 1954 perteneció a la de Zamora. En esta primera parte, los visitantes se encontrarán con el famoso «Bote de Zamora», obra anónima del año 964, de arte califal en marfil y plata. Esta es una de las piezas consideradas estrella de la muestra, y ha sido cedida por el Museo Nacional de Arqueología.
El segundo capítulo de la tierra está representado por «Los obispos en su cátedra», encabezados por San Atilano, primer obispo de la Diócesis de Zamora. Pergaminos, libros y documentos contarán el episcopologio, desarrollo y presencia de del obispado en la diócesis. Acto seguido, «Los Santos Patronos» hacen referencia a San Atilano y San Ildefonso. Por último «Aquellos franceses» revelan la presencia de dos grandes monasterios del Císter que pertenecieron a la Diócesis -Moreruela y Valparaíso- cuya desaparición fue causada por la desamortización. En el caso del segundo no existe en la actualidad piedra sobre piedra, aunque cobra importancia decisiva este año porque a su lado nació Fernando III El Santo. En este apartado, nos encontraremos con dibujos de pintores italianos de primera fila como Tintoretto que en su día fueron propiedad de este monasterio. Entre estas obras se encuentran «Los desposorios de Santa Catalina», de Parmigiamino, que actualmente es propiedad de la Real Academia de Bellas Artes de Madrid.

EL AGUA
Ya en la Catedral, se representa el agua, primero a orillas del Duero con la referencia a iglesias, conventos y cofradías que simbolizan la Iglesia vista en sus escalafones más bajos, desde los seglares hasta la vida consagrada de religiosos y religiosas de Zamora. Aquí se encuentra una imagen de Santa Teresa realiza por Esteban de Rueda. La segunda parte del agua es «Mar por medio», que revela que el Duero muere por la sal del Atlántico pero abre las puertas a América.
Filipinas y China. En esta parte, se alude a la presencia evangelizadora de zamoranos en estas tierras como Fray Diego de Deza o Juan Rodríguez Fonseca, ambos de origen toresano. Tampoco faltan referencias a Fray Toribio de Motolonia o de Benavente, por su labor realizada en Méjico, Jesuitas del Paraguay como Diego Torres Bollo y San Alfonso Rodríguez.Finalmente marfiles, sedas y diferentes documentos del agustino Padre Blanco, botánico, mostrarán su labor en Filipinas.

EL FUEGO

El fuego tiene lugar en pleno claustro de la Catedral, y la Fundación Las Edades del Hombre lo ha titulado «Pueblo en Fiesta». Esta constituye una de las mayores novedades de la exposición como muestra de que Zamora es una de las provincias del país que mejor conserva sus tradiciones y devociones populares. El claustro se llena de alegría con carochos, zangarrones, tafarrones, madama, etc, personajes que expresan la lucha entre el bien y el mal. Siguiendo las estaciones del año se hace referencia también a las fiestas de invierno, con especial atención a la Semana Santa de al capital, Toro y Bercianos de Aliste. El Cristo del Descendimiento, capas pardas y mortajas ilustrarán la celebración del Viernes Santo en esta localidad zamorana. Tampoco faltarán las tallas más significativas de la imaginería zamorana que cada año salen de sus templos para recordar la Pasión de Jesucristo, como es el caso del Cristo de las Injurias, de mediados del XVI y autor desconocido y El Yacente, de Francisco Fermín y Gregorio Fernández. Al finalizar el recorrido del claustro se proyectará un vídeo sobre las fiestas populares zamoranas.

EL AIRE
Ya en plena Iglesia Catedral se encuentra el aire, la luz, la belleza. En un esquema vida, muerte, vida tratará de mostrar el contenido de la Evangelización en Zamora. Luz y belleza se dan la mano bajo la cúpula del cimborrio del templo para tratar de la Vida y la Muerte, de la Pasión y de la Resurrección, que representan la armonía y la coherencia del universo como señales inequívocas de la perfección de su autor.
En esta parte final del recorrido se podrán observar piezas de mucha calidad sin desmerecer a las mostradas con anterioridad en San Isidoro.
La última pieza que van a ver los visitantes es «El Resucitado» de Ambrosio Benson, compuesto por una tabla flamenca de grandes dimensiones que procede de la Catedral de Burgos. Con anterioridad, se encontrarán a «Cristo Resucitado» y la Virgen, de Pedro Berruguete, procedente de la Iglesia de Santa María del Campo (Burgos); el Tríptico de San Ildefonso; piezas de Diego de Asiloe y Alejo de Bahía; la «Virgen de la Calva» recientemente restaurada; la «Virgen de la Mosca»; la «Virgen de la Cuesta», siglo XII, de la Iglesia de Vezdemarbán (Zamora); una imagen anónima del apóstol Santiago, de la Colegiata de Toro; «Santa Ana, la Virgen y el Niño», de Esteban de Rueda, llegada de la Iglesia de Villaverid (Valladolid); y «La Anunciación», de Fernando Gallego, perteneciente a las tablas de la localidad zamorana de Arcenillas, entre otras obras destacadas. A todas ellas se sumarán ocho tapices de la colección de la Catedral de Zamora, que es una de las mejores de todo el país.
La visita concluirá con un espectáculo modernista de luz y sonido bajo la cúpula de la Catedral. En ese momento también se entonará un poema de Andrés Barriales, conocedor de Claudio Rodríguez, al que se le ha puesto música.
RemembranZa está abierta a varias interpretaciones, desde la lectura exclusivamente cultural y antropológica, de quienes buscan claves de belleza y etnología, hasta la cristiana y religiosa, porque lo que conmemora es la existencia de 1.100 años de una parcela de la Iglesia zamorana, de su pueblo y de su clero, de sus Obispos, religiosos y religiosas, y de su empeño por transmitir a través de los siglos el Evangelio de Jesucristo a los hombres.
Sea cual fuere la interpretación que los visitantes obtengan de la muestra, desde la Fundación Las Edades del Hombre se pretende que éstos salgan de la Catedral con el corazón lleno de esperanza y con los ojos pintados de belleza.

IR AL INICIO DEL ESPECIAL DE LAS EDADES DE ABC

Tres sedes para una lección de Historia

RemembranZa contará con un recorrido que se desarrollará en tres sedes, partiendo del antiguo laboratorio municipal del Ayuntamiento de Zamora, para pasar a la Iglesia de El Carmen de San Isidoro y concluir en la Catedral. Tres edificios diferentes para contar una misma historia y conmemorar el 1.100 aniversario de la Diócesis desde que fue fundada por San Atilano en el año 901.

ZAMORA. F. F.


RemembranZa contará con un recorrido que se desarrollará en tres sedes, partiendo del antiguo laboratorio municipal del Ayuntamiento de Zamora, para pasar a la Iglesia de El Carmen de San Isidoro y concluir en la Catedral. Tres edificios diferentes para contar una misma historia y conmemorar el 1.100 aniversario de la Diócesis desde que fue fundada por San Atilano en el año 901.
Las sedes de la exposición de Las Edades del Hombre se encuentran enclavadas en la zona más noble de la capital zamorana, dentro del primero de sus recintos amurallados y ante la atenta mirada del castillo medieval y la fortaleza interior conformada a base de jardines. La razón del establecimiento de diferentes sedes en esta ocasión se debe a que la Catedral de Zamora es la que menor superficie en metros cuadrados dispone de toda Castilla y León. A modo de ejemplo, viene a ser una tercera parte de la de Palencia. Esta ha sido la principal causa para hacer posible albergar una exposición de esta magnitud.

UNA MUESTRA PARA EL DIÁLOGO
En este sentido, la Fundación de Las Edades del Hombre ha pretendido que la exposición represente un diálogo entre la vida civil y religiosa. Por ello, inicialmente barajó la posibilidad de utilizar el castillo, circunstancia que por diferentes motivos no ha sido posible y se buscó su sustituto en la Iglesia de El Carmen de San Isidoro y el complemento del antiguo laboratorio municipal, construcciones que apenas distan cien metros entre sí.
El laboratorio municipal es un edificio modernista del año 1911 y ha albergado hasta no hace muchas fechas la Escuela de Artes y Oficios. En él, la organización ha situado sus oficinas y lo ha convertido en la recepción de los visitantes. Al mismo tiempo, en su parte posterior se instalará una carpa para ofrecer un vino a las visitas vespertinas, que se realizan fuera del horario habitual a partir de las 20.30 horas, a las que la organización dará un trato personalizado.
A este edificio se puede acceder bien por el parque del castillo o bien por la Puerta o Portillo de la Traición, constituido por un simple arco de medio punto cargado de historia, ya que los historiadores cuentan que por el entró a la ciudad Bellido Dolfos, perseguido por el Cid, tras haber matado al rey Don Sancho. Este arco, que atraviesa el primer recinto amurallado por el Noroeste, facilita también la llegada a la Iglesia de El Carmen de san Isidoro, segunda de las sedes de Remembranza.
El recorrido culmina en el edificio religioso más representativo de la capital zamorana. Los visitantes accederán a el por su claustro. Con anterioridad, en el atrio de la Catedral la organización de la exposición ubicará las habituales casetas en las que ofrecerá a todos los interesados recuerdos de la RemembranZa.

LAVADO DE CARA
La Catedral de Zamora ha sido restaurada para la ocasión a través de la ejecución un Plan Director que ha permitido consolidar su estructura y sus elementos arquitectónicos. Las últimas obras se han realizado en la cúpula de origen bizantino, cuyo interior se ha convertido en el símbolo de la esta exposición.
El templo se alza cercano al castillo medieval en uno de los tramos más meridionales de la muralla. La seo actual, dedicada a la El Salvador, comenzó a edificarse en el año 1151. En su conjunto cuenta en su planta con tres naves longitudinales, cortadas por la nave transversal del crucero, sobre cuyo centro se levanta una gran cúpula o cimborrio. Este es su elemento constructivo más destacado y constituye un elemento arquitectónico y decorativo de singular belleza y originalidad ya que conjuga el gusto oriental con la sobriedad ornamental.
La cabecera de la Catedral de Zamora es de estilo gótico, dispone de un voluminoso ábside poligonal mayor y capillas laterales rectas. Sobre el noroeste se levanta el campanario. La fachada Sur, conocida como la Puerta del Obispo, es una de las muestras más representativas de la decoración utilizada en el románico. En su interior conserva obras de arte muy dispares entre las que destacan las realizadas en los siglos XV y XVI. Así los visitantes se pueden encontrar con la rejería de la capilla mayor y el coro con la sillería de este último, las puertas del claustro, coro y sacristía, el retablo de la Capilla del Cardenal, la custodia de plata y tallas como la de el Cristo de las Injurias, que se muestra en la exposición Remembranza.
Multitud de historiadores coinciden en apreciar que la historia de la Catedral de Zamora es la historia de su Diócesis, precisamente hecho que pretende recordar la presente edición de Las Edades del Hombre. Por ello su templo más representativo, acogerá el mayor número de las 374 piezas que se mostrarán en los próximos meses en su interior y en su claustro.

IR AL INICIO DEL ESPECIAL DE LAS EDADES DE ABC

Volcados con la culturaCimborrio de la Catedral

ZAMORA. F. Ferrero
Zamora, además de contar con más de una veintena de templos que le han hecho merecedora del apelativo de capital del románico, dispone de una serie de recintos museísticos que muestran desde la historia y orígenes de la provincia, hasta importantes creaciones de arte sacro. Museo Catedralicio, de Semana Santa, Provincial y de Baltasar Lobo ejemplifican este extremo en espera de que concluyan las obras que se ejecutan en la actualidad para poner en marcha a lo largo del próximo año el Museo Etnográfico Regional.
El Museo Catedralicio, ubicado en los exteriores del templo mayor de la capital zamorana, se ordena y expone en diversas estancias a las que se accede desde el claustro. Destacan en su interior la colección de tapices de origen flamenco de los siglos XV, XVI y XVII entre los que se encuentran piezas consideradas entre las mejores de la época procedentes de los talleres de Arras, Tournai y Bruselas. El grupo más importante de ellos fue donado a la Catedral por el sexto Conde de Alba y Aliste y está compuesto por cuatro tapices pertenecientes a la serie La Guerra de Troya - Rapto de Helena, Tienda de Aquiles, Muerte de Aquiles, Destrucción de Troya . También se pueden admirar otros dos que cuentan la Parábola de la Viña - Llamamiento de los operarios y Pago del denario -, los cinco que representan la Historia de Aníbal - Juramento de Aníbal, Paso de los Alpes, La entrada en Italia, El Botín de Cannas, y Embajada de Aníbal a Cartago - y los seis de la serie de las Artes Liberales.
Este museo también cuenta con una muestra destacada de orfebrería, entre las que se encuentra la Custodia, del XVI. También es importante el capítulo escultórico con obras como "La Virgen con el Niño y San Juanito", de Bartolomé Ordóñez, y el pictórico con las dos tablas de Fernando Gallego que pertenecieron al primitivo retablo de la Catedral.
También en pleno casco histórico, los visitantes pueden aprovechar su presencia para observar las tallas más representativas de la Semana Santa zamorana en unas instalaciones recientemente renovadas. En este recinto destacan los grupos del imaginero Mariano Benlliure, como "Redención" y "El Descendido"; "Agonía", de Ruiz de Zumeta; y numerosas obras de la escuela zamorana encabezada por Ramón Álvarez, como es el caso de "La Caída" y "Longinos", aunque tampoco faltan creaciones de algunos de sus discípulos más conocidos.
El Museo Provincial  de Zamora fue reabierto el 28 de julio de 1998. Armoniza los elementos preexistentes de la Iglesia de Santa Lucia y los restos del antiguo Palacio del Cordón con una intervención respetuosa y razonada en función de su organización espacial y funcional.
Los objetos que integran la colección del Museo de Zamora son de naturaleza muy variada. Las salas de exposición se han organizado en grandes áreas que permiten al visitante seguir la secuencia cronológica y cultural de la provincia zamorana.
La sección de Arqueología se compone de varias salas que exponen los testimonios más significativos desde las épocas más antigua de la prehistoria zamorana, como el bifaz de cuarcita procedente de la localidad de Burganes de Valverde. También se encuentran materiales relacionados con el entorno funerario megalítico, como los dólmenes de San Adrián y Las Peñezuelas, de Granucillo de Vidriales o el del Tesoro, de Morales del Rey. Al mismo tiempo, se expone el ajuar campaniforme de Villabuena del Puente, uno de los más emblemáticos de toda la Península Ibérica.
La segunda sala acoge los testimonios hallados de la Edad del Hierro entre los que destaca el magnífico conjunto de orfebrería celtibérica representado por los Tesoros de Arrabalde y por el de las Ramallas.
Una tercera sala está dedicada a la Romanización, presidida por dos grandes mosaicos geométricos, junto a restos de pintura mural, de la villa romana de Requejo, en Santa Cristina de la Polvorosa. También se exponen objetos relacionados con campamentos romanos, objetos de adorno, herramientas y estelas funerarias - ya en la sala IV- que dan fe de la importancia de la romanización en el Noreste de la provincia.
El sarcófago de Villalazán, las cruces votivas del tesoro de Villafáfila, restos arquitectónicos y producción alfarera representan a la época medieval, para dar paso a en la sala VI a las sección de Bellas Artes, que recoge piezas escultóricas y pictóricas del periodo comprendido entre los siglos XIV y XVIII. Para los siglos XIX y XX se destina un nuevo espacio en el que el visitante se encuentra bocetos escultóricos de Mariano Benlliure y Eduardo Barrón.
La Sala de la Ciudad concluye el recorrido e incorpora al discurso expositivo los restos conservados de las antiguas arcadas del Palacio del Cordón. Aquí se encuentran desde importantes hallazgos arquitectónicos y fotografías antiguas hasta piezas simbólicas de la ciudad, como es el caso de las veletas de La Gobierna y El Peromato.
La ruta museística de Zamora se completa con la visita al Museo de Baltasar Lobo, ubicado en la románica Iglesia de san Esteban, en cuyo interior se pueden admirar obras de uno del escultor zamorano más célebre de todos los tiempos.
Al margen ellos, los visitantes pueden desplazarse a la sede de la Fundación Rei Afonso Henriques, antiguo Convento de San Francisco, sobre cuyos restos se ha edificado uno de los pilares de mayor importancia de intercambio cultural entre Zamora, Castilla y León y el Norte de Portugal.

IR AL INICIO DEL ESPECIAL DE LAS EDADES DE ABC

Cita en la perla del Duero

ZAMORA. F. F.
Las investigaciones indican a que el inicio de las obras del templo mayor zamorano fue en el año 1151, y que el 1174 se llevó a cabo su consagración, aunque los trabajos continuaran algunos años posteriormente.
La severidad del edificio y el sentido unitario y armónico de sus proporciones reflejan la rapidez con la que se edificó la construcción que se conserva en la actualidad en líneas generales, con la excepción de la agresión que sufrió en el siglo XVI para derribar los ábsides primitivos para sustituirlos por la cabecera gótica de la actualidad.

UNA CÚPULA PARA LA HISTORIA
Cuenta con una planta de cruz latina de crucero poco marcado y tres naves de cuatro tramos. La parte central del crucero está coronada por la famosa cúpula gallonada, levantada sobre pechinas, elemento arquitectónico de origen oriental. Las naves laterales cuentan con una cubierta de bóveda de arista. La cabecera gótica  se presenta con un voluminosos ábside poligonal mayor y capillas laterales rectas y con el paso del tiempo se ha convertido en el acceso principal al templo. La estampa de la Catedral por el Noroeste se completa con la torre campanario cuadrada del XIII, única de las dos previstas originariamente. En la actualidad, el templo conserva una de las tres portadas que se erigieron en su origen. La más importante de ellas pudo ser la del hastial, que no se conserva como tal al ser inutilizada en el siglo XV al edificarse delante de ella la capilla de San Ildefonso o del Cardenal, mientras la del Norte fue destruida por un incendio.


De las puertas originales solo permanece visible en su integridad la de la fachada Sur, también conocida como del Obispo. Dividida en tres calles por columnas acanaladas y otros tantos cuerpos mediante cornisas,cuenta también con dos ventanas laterales que constituyen una de las muestras escultóricas de mayor calidad de la provincia.
El claustro de la Catedral se construyó en el siglo XVII. Compuesto por una veintena de arcos sobre gruesos pilares está cubierto con bóvedas de lunetos y aristas decoradas con elementos de yeso. Dentro de él destaca la escalera de acceso al Museo Catedralicio, en el que se expone una rica colección de tapices flamencos única en todo el país. También se encuentra en él la Custodia, de 1515, importante muestra de orfebrería que cuenta con varales y altar de plata, entre otros elementos.

RIQUEZA INTERIOR
En el interior de la seo, destaca la capilla mayor con un retablo principal del siglo XVIII que representa la Transfiguración de Cristo. Realizado bajo la dirección de Ventura Rodríguez sustituyó al pintado por Fernando Gallego, catorce de cuyas tablas se encuentran en la actualidad en la iglesia parroquial de la cercana localidad de Arcenillas. Al lado del Evangelio se dispone el retablo de Nuestra Señora de la Majestad, de finales del XVI, y en el que se encuentra la imagen gótica de la popular Virgen de la Calva.
El coro constituye otro de los importantes atractivos de la Catedral de Zamora. Su sillería fue realizada por Juan de Bruselas, y en su parte alta representa a santos y apóstoles, mientras en la baja se encuentran patriarcas,  reyes y profetas del Antiguo Testamento, mezclados con relieves de asunto profano, escenas grotescas e impúdicas que reflejan el antagonismo entre el clero secular y regular de la época. El conjunto se cierra con rejería gótica del siglo XV. La nave Norte cuenta con las capillas de San Miguel, San Nicolás, San Pablo y Santa Inés. En la primera de ellas destaca los sepulcros manieristas de Hernando y Hernando de Balbás, así como el retablo de la Virgen , obra de Juan Montejo, de finales del XVI. Al Sur se encuentra la de San Juan, con un espléndido sepulcro gótico-flamenco del Doctor Juan de Grado, y la de San Bernardo, presidida por la imagen del Santísimo Cristo de las Injurias, una de las más queridas y veneradas de la Semana Santa zamorana.
En el hastial, la capilla de San Ildefonso o del Cardenal muestra en la puerta de acceso las armas de el Cardenal Mella, su fundador. En el interior sobresale el retablo de Fernando Gallego, del año 1466 y estilo hispano-flamenco, compuesto por seis grandes tablas en las que entre ricos y brillantes colores se puede observar el sentido trágico en los rostros de sus protagonistas. El acceso a la Sala Capitular se cierra con dos puertas del siglo XVII, procedentes del desaparecido Monasterio de Valparaíso, que perteneció a la Diócesis de Zamora.

LAVADO DE CARA
A lo largo de la historia la Catedral de Zamora ha sufrido numerosas modificaciones e incorporaciones arquitectónicas y escultóricas que han enriquecido su legado artístico, cultural y religioso. Sin embargo, éstas no han variado la estructura principal del templo. No obstante, a pesar del paso de los años todavía sorprenden nuevos descubrimientos en torno a sus orígenes. Así ocurrió con los trabajos promovidos por el Cabildo en el año 1999 para la instalación de un sistema de calefacción en todo el templo que permitieron descubrir parte de una antigua cabecera.
La exposición de Las Edades del Hombre de Zamora estrenará la nueva imagen de la Catedral tras la restauración de sus elementos pétreos a la que ha sido sometida en aplicación del Plan Director diseñado por la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Educación y Cultura.

IR AL INICIO DEL ESPECIAL DE LAS EDADES DE ABC

Un paisaje natural semidesconocidoLas Arribes del Duero

ZAMORA. F. F.
Los pequeños límites de la provincia de Zamora cuentan con cuatro espacios naturales que conviven en su territorio, la mayor parte de ellas en la zona más occidental, aunque cada uno tienen unas características bien diferentes. Lago de Sanabria, Sierra de la Culebra, Arribes del Duero y Lagunas de Villafáfila constituyen un atractivo irrechazable para las personas que la visitan.
Al Noroeste se encuentra el Parque Natural del Lago de Sanabria. Un poco más al Sur nos encontramos con la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra. Y totalmente al Sur de la provincia se abren las profundas gargantas del cañón de Los Arribes del Duero, que próximamente será declarado Parque Natural. Finalmente en Tierra de Campos se encuentra la Reserva de las Lagunas de Villafáfila y su entorno, un interesante refugio para las aves, sobre todo en épocas invernales.
El Parque Natural del Lago de Sanabria se extiende en poco más de 23.000 hectáreas. En su interior cuenta con el lago glaciar más grande de la península, y numerosas lagunas por las Sierras Segundera y Cabrera.
La altitud de este espacio protegido oscila entre los 997 metros de las orillas del lago a los 2.124 en los que se sitúa Peña Trevinca, en los límites de la provincia con Orense.


El Lago de Sanabria, una zona húmeda y templada, cuenta con un ecosistema muy variado caracterizado por la diversidad de las especies de flora y fauna. Bosques de roble y matorral se entremezclan con especies menos comunes como el acebo y el tejo, junto con los abedules y los sauces de las riberas de los ríos. La abundancia de arroyos y lagunas en las partes más altas de la montaña sanabresa facilitan la existencia de turberas. Entre la fauna de la zona está el lobo, el corzo, el gato montés, el águila real y la nutria, entre otras especies que habitan este espacio natural declarado como tal en 1978.
Para un mayor conocimiento de las características de todo el Parque los visitantes pueden dirigirse al Centro de Interpretación situado en el restaurado monasterio de San Martín de Castañeda. Allí se puede encontrar todo tipo de información sobre los recursos naturales, sociales y culturales del entorno.
La Reserva de la Sierra de la Culebra, que abarca una superficie de 65.800 hectáreas de parte de las comarcas de Sanabria, Carballeda y Aliste principalmente, cuenta con una de las poblaciones estables y más numerosas de lobo ibérico de toda Europa, en convivencia con ciervos y jabalíes principalmente.
Las aves rapaces también abundan en esta zona con una creciente presencia de las acuáticas debido a la cercanía de los embalses de Cernadilla, Valparaíso y Agavanzal. Se conservan aquí grandes masas de pinares, repoblados en la década de los años 50, junto con los robles como especie autóctona y los castaños.
Uno de los aspectos destacados de la Sierra de la Culebra es la arquitectura popular de algunos de sus pueblos, como es el caso de Villardeciervos cuyo casco urbano está declarado conjunto histórico artístico.
Mas al Sur, en los límites con Salamanca y Portugal, se encuentra el profundo barranco excavado por el Duero en lo que se denomina Los Arribes. La profundidad de este cañón desciende en alguno de sus tramos hasta los 400 metros.

UN NUEVO PARQUE NATURAL
Los Arribes del Duero conforman un enclave de alto valor ecológico que será declarado como Parque Natural en los próximos meses, según las previsiones de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta.Cuenta esta zona con un clima suave, similar al mediterráneo, que hace que se convierta en refugio para muchas especies, entre las que se encuentran el águila real, el buitre leonado o la cigüeña negra, que nidifican en los escarpados riscos de la garganta geológica practicada por el discurrir del río hacia el Atlántico.
Los accesos más espectaculares a la zona pueden realizarse por las localidades de Fariza, Villardiegua, Fornillos, Pinilla y Fermoselle. En esta zona se pueden observar las dificultades a las que ha sobrevivido la agricultura con al aprovechamiento de los barrancos mediante bancales en los que se cultivan olivos, vides y árboles frutales, que muestran un espectacular paisaje en la primavera coincidiendo con la floración.
Por último, el visitante puede disfrutar de la Reserva de Caza de las Lagunas de Villafáfila en Tierra de Campos-Pan, también declaradas como Zona de Especial Protección de Aves. Estos parajes constituyen un centro de invernada para miles de ánsares procedentes del Norte de Europa y de otras aves, y cuentan con la mayor población de avutardas a nivel mundial.
Las Lagunas de Villafáfila y su zona de influencia ocupan una superficie total de 32.600 hectáreas e incluyen a una docena de municipios. Complejo integrado por varias lagunas, destacan la Grande, la de Barillos y la de Salinas.
La época más interesante para visitarlas es a partir del mes de octubre, coincidiendo con la llegada del mayor número de aves que invernarán en ellas hasta el mes de febrero. No obstante, el resto del año también cuenta con numerosas especies de aves que hace que su atractivo turístico no decaiga.
Además, cuentan con un Centro de Interpretación,  una edificación que imita a la arquitectura de los tradicionales palomares de barro que pueblan los campos de esta comarca y que se han convertido en sus construcciones más representativas y emblemáticas.

Artículos procedentes del Abc