SUPLEMENTO ESPECIAL SOBRE LAS EDADES DEL HOMBRE EN ZAMORA

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RemembranZa',del acontecimiento cultural del año en Zamora, se presenta al público como «la más universal» de las nueve ediciones que se han celebrado bajo el epígrafe de 'Las Edades del Hombre'

 

RemembranZa

ANTONIO-IGNACIO MELÉNDEZ Secretario general de ‘Las Edades del Hombre’

BAÑADA por el Duero, se levanta Zamora, ‘la bien cercada’, ‘la ciudad del alma’, de la que hablaba Claudio Rodríguez, el poeta de esta tierra, que nos sirve con sus versos de mano conductora en ‘RemembranZa’, la novena exposición que organiza la Fundación ‘Las Edades del Hombre’ en su peregrinar por las catedrales de Castilla y León. Los cuatro elementos fundamentales de la realidad (tierra, agua, fuego y aire) nos ayudan para el desarrollo de esta nueva exposición-relato.

RemembranZa, que es una evocación zamorana, conmemora y festeja el 1100 aniversario del primer Obispo de esta diócesis, San Atilano, consagrado por el Abad Froilán, de Moreruela, y que logra independizar un pequeño territorio de las diócesis de Salamanca, Astorga e incluso la portuguesa Braga. Luego sólo la dominación árabe hará desaparecer esta sede episcopal para ser restaurada en el siglo XII por los obispos de origen francés Bernardo y Esteban, el constructor de la bellísima y armónica catedral.

Entre las diversas originalidades que ofrece al visitante RemembranZa está su ubicación. Hasta el momento presente ‘Las Edades del Hombre’ se han unido a las catedrales como a su ámbito expositivo y propio, en esta ocasión, si bien es verdad que la Catedral zamorana tiene protagonismo especial, también es verdad que la exposición acontece en un circuito. Su verdadero ámbito es un jardín situado entre la Catedral y el castillo, en el extremo más extremo de la ciudad, cuando el Duero vira ya camino de Portugal, buscando las aguas del gran océano. Es un jardín romántico transitado por los zamoranos que buscan una ráfaga de aire fresco o el inexistente silencio en medio de una urbe actual o sencillamente un momento de paz que les abra a la evocación. Es un jardín, por otra parte, que refiere y pone en diálogo la vida civil y la vida religiosa de esta ciudad, sus historias, tantas veces fundidas y hasta confundidas, como defendía el historiador Américo Castro.

Por eso, en RemembranZa podemos hablar de la historia en su representación horizontal, la historia de los hombres, aunque éstos se agrupen en una institución religiosa, como es la Iglesia; la historia que se enrosca sobre sí misma, como una espiral, en las fiestas populares, pues se producen y se repiten, año tras año, cíclicamente y, en su mayor parte, vienen a ser una cristianización de fiestas paganas previas; para cerrar nuestro relato o nuestra exposición, hablando de la historia y del tiempo vertical, ese que busca trascenderse en el más allá.

Pero volvamos al circuito y recorramos el jardín, deteniéndonos en cada una de las sedes en la que se muestra la presente RemembranZa. La visita se inicia en un edificio modernista, de 1911, antiguo laboratorio municipal, donde se produce la acogida de los visitantes y, en dos salas gemelas, se proyecta alternativamente un mismo audiovisual introductorio a la exposición, que lleva por título: ‘La ciudad del alma’.

El segundo edificio es una iglesia románica, del mismo tiempo que la Catedral, conocida por el nombre de El Carmen de San Isidoro o San Isidoro a secas, que es su nombre original, donde da comienzo la exposición o el relato bajo el título: ‘Las piedras que nos fecundan’. Es el tiempo horizontal, la tierra y las raíces de la historia de esta diócesis, que se hunden en los tiempos visigóticos y previos a su nacimiento y que hemos denominado: ‘Los fundamentos’, para hacer un recorrido por el episcopologio, ‘Los obispos en la Cátedra’, iniciado por San Atilano y prosiguiendo por obispos constructores o que propician la cultura y la acción social y caritativa. Un homenaje a los ‘Santos Patronos’, sumando San Ildefonso a San Atilano. Sus reliquias fueron descubiertas en la parroquia zamorana de San Pedro, hasta donde habían sido trasladadas desde Toledo por mozárabes que huían de la persecución de sus hermanos árabes. Por último, ‘Aquellos franceses’ hacen referencia a dos importantísimos monasterios cistercienses, como lo fueron Moreruela y Valparaíso.

Tras un breve paseo se accede a la Catedral a través del claustro, para entrar inmediatamente después en los locales del museo catedralicio. Ahora es el agua la que nos habla de la evangelización o bien ‘A orillas del Duero’ o bien ‘Mar por medio’. En la misma ribera del padre Duero, el evangelio hace crecer la vida religiosa, en los conventos, y la vida seglar, en importantes y poderosas cofradías. Clarisas, carmelitas, dominicas y, también, premostratenses o las llamadas juanas se establecieron en esta diócesis. De sus conventos hemos traído una bella selección, entre la que sobresale la imponente talla de Santa Teresa, de Esteban de Rueda. No podía faltar en Zamora una representación de las cofradías de Semana Santa, con una muestra tan significativa como el estremecedor Yacente, de Francisco Fermín, o el Ecce Homo, de Gil de Ronza o el Cristo de la caída o el Niño de los clavos, de Ramón Álvarez.

En el pequeño, armonioso y románico templo catedralicio, al que se accede por una espectacular puerta renacentista, el aire o el tiempo vertical, bajo el nombre: ‘Y la luz, sobre todo’. Aire, luz y belleza, para hablar de la vida, la muerte y la vida, que es el verdadero resumen y buena noticia del cristianismo. La muerte no es el final de la vida, es puerta, rendija apenas, que deja filtrar un rayo de luz y de nueva vida, que abre a la esperanza. De ello nos dan testimonio los seguidores de Jesús, la fe de su propia madre, el acontecimiento de su pasión y muerto, y, sobre todo, el relato de su resurrección, que prendió la fe de cuantas generaciones han confesado a Jesucristo como a su Señor. El recorrido busca, de inicio, los pies del templo y la capilla de San Ildefonso o del Cardenal Mella, con la Sala Capitular, para ir ascendiendo hasta el prebisterio y la sacristía.

En la Capilla de Mella se produce una de las gratas sorpresas que se ofrecen en esta exposición. Se puede volver a contemplar el retablo titular, obra de Fernando Gallego, que fue desmontado hace varios años y se mostraba desmembrado en el museo catedralicio. Unido a este autor, el arquitecto de la exposición, Pablo Puente, ha ideado un retablo, sobre el cancel que da a la puerta del obispo, para plantear una idealización del antiguo retablo mayor de esta Catedral. Aquel tenía 36 tablas, hoy hemos reunido las once que se conservan en Arcenillas y la dos del museo catedralicio. Por último, no menos agradable es la mostración por primera vez de las cuatro tallas, en piedra, recién encontradas en dos lucillos cegados en la Capilla del Dr. de Grado. Son del mismo autor que esculpe su sepulcro.

Antes de salir, sin embargo, bajo la cúpula del oriental cimborrio, un ascendente espectáculo de luz y sonido nos habla de esa culminación de nuestro tiempo y de nuestra historia que, desde la horizontalidad a ras de tierra, se gira sobre sí mismos para buscar el más arriba de arriba y acabar componiendo una especie de ángulo recto, con su dirección vertical, que viene a llenar de realidad cuantas aspiraciones y sueños alberga el corazón humano.

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600.000 visitantes, objetivo final

 
INFORMACIÓN Y RESERVA
Plaza Jardín del Castillo s/n. Los interesados pueden llamar al teléfono 980 531447, enviar un fax al 980 530828, pueden conectarse a lasedades.es. o remitir un e-mail a fedhpa@lasedades.es.
AUNQUE la Fundación ‘Las Edades del Hombre’ no hace previsiones sobre el número de personas que podrán visitar la exposición durante sus seis meses de estancia en la Catedral, la iglesia del Carmen de San Isidoro y el Laboratorio Municipal -de junio a noviembre de 2001-, todo parece indicar que superar los 600.000 visitantes es el objetivo a conseguir.

Según Antonio-Ignacio Meléndez, secretario general de la Fundación ‘Las Edades del Hombre’, «hay algún desmemoriado que ha manifestado que la exposición ha bajado en el número de visitantes, pero no es cierto, porque en Burgo de Osma, un pueblo con menos de 5.000 habitantes, conseguimos 458.000 visitas; en Palencia, 612.000, y en Astorga, una localidad con 12.000 vecinos y que se encuentra en la esquina más occidental de la región -algunas vecinos de provincias como Soria tenían cinco horas de autobús para llegar a esta sede-, 460.000. En el caso de Zamora, no queremos hacer ninguna previsión».

Entrada gratuita

Como en las anteriores ocho ediciones, la entrada a la exposición es completamente gratuita. El horario, de martes a viernes, es de 10 a 14 y de 16 a 20 horas, mientras que los sábados y domingos será de 10 a 20 horas, de forma inentirrumpida. Los lunes descansará la muestra.

Pero la Fundación también ha previsto las visitas vespertinas, aquellas que se realizan por la noche, a partir de las 20.30 horas, en grupos reducidos -un máximo de 100 participantes-, a quienes se les ofrecerá un vino español y un concierto, bien de música coral, bien de órgano, de media hora de duración. Su precio será de 6.000 pesetas, y deberán ser concertadas con antelación.

La Fundación también permite la asistencia de grupos guiados -inferiores a veinticinco personas, acompañados por un guía-, cuyo precio es de 5.000 pesetas. La visita deberá ser concertada y el horario será respetado, para que estos visitantes no tengan que guardar la cola de entrada.

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Pasos medidos para lograr el éxito

HASTA que todo ha estado organizado para que la novena edición sea una auténtica realidad en Zamora son muchos los pasos y los esfuerzos que se han tenido que realizar para afrontar con garantías este reto. «Lo preparamos en plan pobre. He visitado más de cien pueblos y he hecho más de 2.000 fotografías sobre el patrimonio zamorano. La exposición de Zamora es conmemorativa y, por lo tanto, el 85% de lo que enseñamos aquí es de la tierra. Esto había que buscarlo, y la mejor manera era acudir a verlo todo ‘in situ’», afirma Antonio Meléndez, secretario general de la Fundación y comisario de ‘Las Edades del Hombre’. Efectivamente, el 1.100 aniversario de la Diócesis de Zamora, que se cumple este año, ha supuesto que la exposición sea de carácter conmemorativo y, por ello, los esfuerzos han tenido que ser mucho más intensos, para que todo esté listo antes de la inauguración.

Ha habido tiempo incluso para las anécdotas. El propio comisario explica que «una de las piezas que no vimos en directo, y de la que nos fiamos de una fotografía, tiene una restauración lamentable y no la hemos podido exponer. Si la hubieramos visto, no hubiera sido seleccionada».

Selección de piezas

Una vez que se hace el primer acopio de materiales, un equipo de profesores, catedráticos de Historia del Arte -en esta ocasión han sido zamoranos y una de las cátedras de Salamanca-, se reúne en la sede de la Fundación en Valladolid. Ellos se encargan de la selección de las piezas, de acuerdo al relato que se vaya a contar en la muesta. Es sólo uno de los primeros pasos, pero sin duda tiene su importancia porque supone la base de las iniciativas que se llevarán a cabo a partir de este momento.

Hecha la selección hay que comenzar, ya en las cercanías de la exposición, el transporte de las piezas y la restauración de buena parte de ellas. Esta es una tarea lenta, ardua y, en muchas ocasiones, no ajena a la sorpresa, al comprobar que algunas de esas obras de arte requieren una intervención, no ahora, sino desde hace tiempo.

Después comienza el montaje de la infraestructura. Todo un arte en la que el arquitecto Pablo Puente reparte lecciones de maestría en cada una de sus fases. En este apartado hay que cuidar especialmente el aspecto interior, pero no hay que olvidar el exterior y, sobre todo, la estructura interna, de tal forma que se suceda en función de todo lo que se mostrará en la exposición. Mientras tanto, y de forma paralela, hay que hacer el catálogo general de la exposición, lo que quiere decir que es necesario coordinar a cien profesores y catedráticos de Historia del Arte, para hacer los estudios y las fichas técnicas de cada una de las piezas, al igual que a los fotógrafos; además, es obligado corregir y llevar a imprenta el catálogo. El márketing, por un lado y la información, por otro, son aspectos fundamentales para que todo resulte un éxito, puesto que los visitantes no sólo se conforman con observar sino que quieren aprender la historia de cada parte del patrimonio.

Un amplio equipo

Con muchas horas de trabajo, el equipo técnico de ‘Las Edades del Hombre’ está compuesto por Pablo Puente, arquitecto que se encarga de todas las infraestructuras y arquitecturas efímeras, Antonio García, un sacerdote de Burgos que se encarga del montaje de las obras y el propio Antonio Meléndez, comisario de la exposición.

Además, colaboran dentro del equipo otras tres personas, que coordinan el catálogo y las obras, y otro grupo que trabaja en el montaje y en la infraestructura, equipos de albañiles, electricistas, pintores, herreros, técnicos de sonido, restauradores «y dos equipos, uno de ellos formado por cinco personas que están con nosotros desde la primera exposición, y un segundo equipo, un taller de Burgos, que ha colaborado en varias ocasiones», indica el comisario.

En total, unas cien personas son las que trabajan en el montaje de la exposición. Un centenar de miembros y colaboradores que se encargan de medir hasta el último detalle para que, cuando se abra la exposición, todo brille con luz propia.

Son muchos meses de trabajo, medición, coordinación, realización de obras y estructuración de contenidos, que al final tendrán que identificarse con un relato. Los estudios no siempre se ejecutan con facilidad, puesto que es necesario recabar el máximo de información al tiempo que se requiere la colaboración de todas aquellas instituciones, personalidades y expertos que ponen en común un proyecto que nunca pasa de moda. Todos estos meses que hacen que, por otro lado, una ciudad como Zamora se lave la cara y acoja con su prestigio una de las mejores exposiciones del mundo. El último paso se centra en disfrutarlo.

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Tres sedes, una exposición

EN ediciones anteriores, la sede de ‘Las Edades del Hombre’ se concentraba en un único lugar. Pero en esta ocasión, la exposición de Zamora ha variado, ya que junto con las sedes eclesiásticas -la Catedral y la iglesia de San Isidoro-, también se extenderá al ámbito civil, ya que «los visitantes de la exposición, para conocerla en su totalidad, deberán visitar un antiguo laboratorio municipal, de estilo modernista, construido en 1911. Ésta es una exposición que fuerza a los visitantes a hacer un recorrido, y hay que hacerlo ordenadamente, porque si no uno pierde el hilo del relato que contamos», comenta Antonio-Ignacio Meléndez.

En todas y cada una de las ediciones que se han realizado sobre ‘Las Edades del Hombre’ «la exposición no se hacía con criterios exclusivamente museísticos, sino que se elaboraban exposiciones-relato, en las cuales se cuenta una parábola. En esta ocasión, se ha intentado desgranar la historia de la diócesis de Zamora, porque este año celebramos su 1.100 aniversario, desde que en el 901 un obispo llamado Atilano, San Atilano, pusiera en marcha una iglesia local, que, posteriormente se convertiría en la diócesis zamorana», matiza el comisario de la exposición.

Sede inigualable

Aunque son tres las sedes de esta muestra, el núcleo central es el que se asienta en la Catedral de Zamora, la cual «tiene el atractivo de ser el más bello edificio eclesiástico románico de Castilla y León. Sólo hay que fijarse en su torre, también la más bella de la región, junto con su cúpula, de increíble belleza. Tiene un pequeño inconveniente, el que constituye su reducido tamaño, pero creo que hemos podido montar una muy buena exposición», apunta.

Estructura

La exposición se estructura en torno a cuatro elementos, que se presentan en tres sedes. En la primera de ellas, un antiguo laboratorio municipal de Zamora, situado junto a la Catedral y al que se accede a través del Portillo de la Traición, se proyecta, alternativamente y en dos salas gemelas, un mismo audiovisual introductorio a la exposición que lleva por nombre ‘La ciudad del alma’.

A continuación se encuentra la iglesia de San Isidoro, que lleva por título ‘Las piedras que nos acogen’ y que recoge al primero de los elementos, ‘La tierra’. En ella se muestra la historia de la Diócesis zamorana, que en esta ocasión se encuentra de celebración.

La visita continúa con la llegada al Museo Catedralicio, donde se encuentra la sede conocida como ‘El temple del Duero’, con el que se hace referencia al segundo elemento, ‘El agua’, y en el que destaca la evangelización en Zamora, América, China y Filipinas.

Otro elemento de la naturaleza, en esta ocasión ‘El fuego’ será el nexo de unión de obras ubicadas en el claustro de la Catedral, un espacio donde se recogen las tradiciones festivas y populares que se celebran durante las cuatro estaciones del año.

La muestra concluye en la Catedral, con la referencia al cuarto de los elementos, ‘El aire’ y que lleva por título ‘Y la luz, sobre todo’. En esta ocasión se llevarán a cabo representaciones que giran en torno a temas como ‘La vida y la muerte’ y ‘La pasión y resurección’. «Quien quiera sólo ver belleza, una vez más ‘Las Edades del Hombre’ la ofrece a raudales; en esta ocasión en Zamora», concluye el comisario.

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El 85% de las 374 piezas expuestas pertenecen a Zamora

UNA parte de la riqueza patrimonial de Zamora ha sido seleccionada para formar parte de la novena exposición ‘Las Edades del Hombre’, compuesta por 374 piezas, de las cuales el 85% pertenece a iglesias, monasterios, conventos y ermitas zamoranas.

Zamora cuenta con tres núcleos patrimoniales importantes. En primer lugar, Toro y su alfoz. Según Antonio-Ignacio Meléndez, secretario general de la Fundación ‘Las Edades del Hombre’, «sólo con el patrimonio de esta localidad podría hacerse una bella y completa exposición».

En segundo lugar, Tierra de Campos, con localidades como Villalpando, Castroverde de Campos, Benavente, etcétera; y en tercer lugar, la ciudad de Zamora. «Todavía restarían pueblos aislados como Morales del Vino, Arcenillas, una localidad que dispone de once tablas de Fernando Gallego que forman parte de la exposición, o los pueblos fronterizos con Portugal».

Algunos ejemplos

Piedras y documentos son el grueso fundamental de lo que se muestra, principalmente, en el laboratorio municipal y en la iglesia de El Carmen de San Isidoro. En la bajada del altillo, construido a los pies del templo, el visitante puede contemplar un bello relieve de Sebastián Ducete, que representa la imposición de la casulla a San Ildefonso y cuya procedencia es la Parroquia de Villalpando.

Una de las piezas expuestas más importantes es el bote árabe de marfil, del siglo X, conocido como ‘El Bote de Zamora’, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional, a donde llegó desde la Catedral zamorana. Junto a él se encuentra una bella arqueta, de la misma procedencia, remodelada en el siglo XVI.

De los desaparecidos monasterios cistercienses de Moreruela y Valparaíso, destacan dos bellos y tardíos relieves de Santos Padres, y un Cristo con la mano desclavada, de Gil de Ronza, respectivamente. El monasterio de Valparaíso ofrece una expresiva muestra de la riqueza que atesoraba gracias a su estrecha relación con la monarquía española, «pues en sus cercanías nació el rey Fernando III el Santo; se exponen dos libros de grabados y cuatro dibujos de pintores italianos de la increíble talla de Tintoretto, Guercino, Pietro de Cartona y Parmigianino», señala Antonio-Ignacio Meléndez.

De los conventos de las clarisas, carmelitas, dominicas y premostratenses -o las llamadas juanas-, la Fundación ha llevado a la Catedral zamorana una bella selección de piezas, entre la que sobresale la imponente talla de Santa Teresa, de Esteban de Rueda.

Semana Santa

Tampoco podía faltar en Zamora una representación de las cofradías de Semana Santa, «con una muestra significativa como el estremecedor ‘Yacente’, de Francisco Fermín, o el ‘Ecce Homo’, de Gil de Ronza, o el ‘Cristo de la caída’ o el ‘Niño de los clavos’, de Ramón Álvarez.

La belleza de la exposición se mantiene hasta el final. Los expertos destacan la presencia del ‘San Juan Bautista’, de Gregorio Fernández, procedente de las Huelgas Reales, de Valladolid; el ‘Cristo Yacente’, de las clarisas de Lerma, en Burgos; el llamativo y barroco grupo escultórico anónimo de la muerte de San José o el de la Santa Ana Trina, de la escuela de Toro; el bello y delicado retablo de Fuentelapeña o el de la Virgen con los Santos, de Juan Carreño, procedente de la localidad zamorana de Almeida; así como la ‘Virgen de la leche’, de Alejo de Vahía, que llega desde Morales del Vino, escoltada por dos ángeles tenantes, del mismo autor, aunque procedentes de Cuenca de Campos, en Valladolid.

En la Catedral también destaca el anónimo Cristo de las Injurias -uno de los pasos más espectaculares de la Semana Santa de Castilla y León-, «sin olvidar la maravillosa Virgen de la Calva, la Virgen en Majestad de este templo catedralicio, a la que hacemos acompañar por otras obras del mismo autor como una Anunciación y una Virgen con Niño, que vienen de La Hiniesta; tampoco podemos olvidar a la Virgen con Niño y el Llanto sobre Cristo muerto, que proceden de Santiago de la Puebla, Salamanca, y son obra de Diego de Siloe, quien también es autor del ‘Ecce Homo’ que ha llegado de Dueñas», explica el secretario general de la Fundación ‘Las Edades del Hombre’.

Tapices

Los responsables de la exposición han revestido las paredes de la Catedral, la Capilla de San Ildefonso y la Sala Capitular con ocho tapices, «que representan el patrimonio más importante de la propia Catedral», reconoce Antonio-Ignacio Meléndez.

Sobre las paredes del presbiterio se muestran los dos tapices de la ‘Parábola de la Viña’, mientras que la pared de los pies de la Capilla de San Ildefonso queda vestida con el tapiz ‘La tienda de Aquiles’. Presidiendo la Sala Capitular se alza el más importante, el de ‘Tarquino’, junto con uno representativo de la serie ‘Las Artes Liberales’ y otro referente de la Guerra de Troya, recientemente restaurado.

En la antesala de la sacristía se exhiben muestras de las colecciones menores, «aunque no menos bellas», de la ‘Historia de Aníbal’ y los que hacen referencia al Antiguo Testamento.

Orfebrería zamorana

En la sacristía los visitantes pueden contemplar una selección de orfebrería zamorana, «a la que hemos sumado dos piezas segovianas: la monumental sacra, obra del italiano Celini, y la esculturilla anónima del Resucitado». La culminación de la exposición tiene lugar con una tabla que representa al Resucitado, obra de Ambrosius Benson, llegada desde la Catedral de Burgos, «con la finalidad de llenar de esperanza los corazones de los visitantes», señala Antonio-Ignacio Meléndez.

Un espectáculo de luz y sonido explica al espectador la culminación de «nuestro tiempo y de nuestra historia que, desde la horizontalidad a ras de tierra, se gira sobre sí mismo para buscar el más arriba y acabar componiendo una especie de ángulo recto».

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Un lugar para la fiesta

EL claustro de la Catedral de Zamora arderá en esta edición de ‘Las Edades del Hombre’. Bajo el lema ‘El pueblo en fiestas’, representativo del fuego -en la muestra se recorren los cuatro elementos de la Tierra-, se presenta una de las novedades de esta exposición. «En medio de la pasión zamorana -apunta Antonio-Ignacio Meléndez- hemos querido expresar las singularidades y características perdidas en buena parte de Castilla y León, teniendo en cuenta que Zamora es la provincia de la región que mejor conserva estos elementos, y por ello hemos mostrado unos ejemplos de las fiestas y tradiciones populares».

Es la primera vez que ‘Las Edades del Hombre’ se asoma a la etnología, y lo hace con la exposición de zangarrones, carochos y águedas, el ‘Caballico’, la ‘Dama’ y la ‘Madama’ junto con un Belén Popular -típicos de la Navidad zamorana-, «a lo que se une la tradición primaveral de la Semana Santa, la rural de Bercianos de Aliste y la urbana de Zamora; en verano, el Corpus y las romerías como la de La Hiniesta y la Concha, y en otoño, con las ánimas y las ofrendas de los frutos».

Sede permanente

Y en cuanto al futuro de ‘Las Edades del Hombre’, lo más inmediato pasa por Valbuena de Duero, lo que será la sede permanente de una exposición hasta ahora itinerante.

Dentro de dos años, en 2003, la Fundación programará la apertura del tercer ciclo de exposiciones, que tendrá como sede Segovia. Un año más tarde, la muestra se trasladará a Ávila para, en 2006, hacerlo hasta Ciudad Rodrigo.

Junto con estas previsiones, la Fundación tiene un asunto pendiente. El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, pidió al Patronato de ‘Las Edades del Hombre’ la realización de una exposición en Nueva York. La decisión final está todavía en el aire, «y aunque prefiero esperar a que se pronuncien los once obispos, tengo que decir que sí es posible realizarla desde nuestro punto de vista», concluye el secretario general de la Fundación.

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El año 2001, el gran reto cultural de la capital zamorana

 
'ZAMORA 2001'
Encuentros de Teatro 'Te veo'

Del 28 mayo al 3 de junio.

Campeonato Mundial de Maratón de Piragüismo

Del 7 al 10 de junio.

Exposición 'Hosterías-Hospederías Reales'

Del 15 de junio al 30 de julio.

Mercados y Torneos Medievales

Julio - Agosto.

Europeade

Del 25 al 29 de julio.

Encuentro Nacional de Pueri Cantores

Del 3 al 5 de agosto.

II Encuentro Internacional de Gigantes y Gigantillas

El 1 y 2 de septiembre.

VII Festival Nacional de Bandas, Majorettes y Twirling

El 9 de septiembre.

Exposición 'Los Aromas de Andalus'

Septiembre y octubre.

Exposición itinerante 'Baltasar Lobo’

Noviembre y diciembre.

DURANTE los seis meses en los que permanecerá abierta la exposición de ‘Las Edades del Hombre’, también se desarrollarán otra serie de actividades paralelas que convertirán a Zamora en uno de los puntos con mayor atractivo cultural del país. Todas estas muestras refrendan el deseo de esta ciudad para ser más conocida. «Teruel hizo un lema magnífico, pero Zamora tiene que empezar a inventarse un método de trabajo reivindicativo por sí solo para que las administraciones impulsen su esfuerzo inversor en esta provincia. Tampoco hay que olvidar que, junto a Salamanca, somos las provincias que hacemos que Castilla y León sea todavía Objetivo 1 de la Comunidad Europea», señala Pedro Roda, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Zamora.

Actividades paralelas

En lo que se refiere al programa de eventos, que ya comenzaron en el mes de enero con el XV Bienal de Pintura Ciudad de Zamora, la instalación de la Estación de la Ciencia, y el pasado mes con el Festival Internacional de Títeres y Marionetas tiene su continuación con los encuentros de Teatro ‘Te veo’, foro en el que se reúnen profesionales, compañías nacionales e internacionales para debatir sobre el teatro dirigido a los niños. Durante los primeros días del mes de junio, Zamora acogerá un gran evento deportivo como es el Campeonato Mundial del Maratón de Piragüismo. Ya en el verano, durante los meses de julio y agosto, se sucederán por distintas localidades de la provincia diversos mercados y torneos medievales. Artesanos, trovadores, malabaristas, saltimbamquis y magos aparecerán en estas representaciones teatrales. También, durante el verano, concretamente del 25 al 29 de julio, Zamora será sede de ‘Europeade’. «Un festival europeo con 4.786 participantes de cerca de 27 países, que configurar nada menos que 187 grupos folclóricos, van a estar en Zamora, llenando las calles de la ciudad de colorido, música, alegría y juventud, un aliciente importante para que los castellanoleoneses, extraordinarios amantes del folclore y la tradición musical hagamos esa semana la cita en Zamora para disfrutar de la ciudad. Un disfrute al que hemos llegado tras un más que estoico trabajo durante dos años en los que hemos tratado de remodelar el casco antiguo y en gran parte de la ciudad para ponerla de lujo», señala Pedro Rodal.

Durante el mes de agosto, concretamente los días 3, 4 y 5, tendrá lugar el Encuentro Nacional de Pueri Cantore, posteriormente los días 1 y 2 de septiembre, se celebrará el II Encuentro Internacional de Gigantes y Gigantillas, donde se pretende reunir homenaje al mayor atractivo de las fiestas tradicionales. Estas actividades concluirán el nueve de septiembre con el VIII Festival Nacional de Bandas, Majorettes y Twirling.

El año 2002

A pesar de la cantidad de actos que se están pudiendo presenciar durante este año en la capital zamorana, los responsables municipales, son conscientes que festivales como la Europeade o Exposiciones como ‘Las Edades del Hombre’ no volverán a celebrarse, «pero en cualquier caso haremos un llamamiento de solidaridad y colaboración entre la hostelería, los comerciantes y los empresarios de la provincia para que al año que viene, ya maduros tras superar esta prueba y con su colaboración, se puede confeccionar un magnífico programa, que se prolongue desde el mes de mayo hasta septiembre y que aunque no sea para mantener el listón de este año, sirva para desarrollar el proyecto de convertir a la capital zamorana en la ciudad medieval de Castilla y León, en un plazo de cuatro o cinco años», concluye Pedro Roda.


Punto de encuentro

Marbella (1975), Gijón (1982), , Valencia (1967 y 1995) y Valladolid (1990) han sido las cuatro ciudades españolas que con anterioridad han acogido la Europeade.

La historia de este festival se remonta al año 1964 cuando el belga Mon de Clopper, presidente de la Federación Flamenca de Arte Popular, fundó en Amberes el organismo ‘Europeade’ con el que, desde sus comienzos hasta la actualidad, se pretende promover el encuentro de las culturas europeas, con la ilusión de contribuir de este modo a la realización de la Europa de los hombres.

Durante seis días, del 24 al 29 de julio, 150 grupos que aglutinan a más de 5.000 participantes animarán las calles de la capital zamorana con la interpretación de sus canciones populares, danzas y la música de su propio país. Todo ello con el propósito de favorecer la comprensión mutua entre las diferentes etnias.

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RemembranZa’ recibe más de 8.500 visitantes en los cuatro días de exposición

| TURISMO | Los aficionados gaditanos que acompañaron al equipo aprovecharon para conocer ‘Las Edades’

A. G. ZAMORA

 
Un grupo de visitantes se dirige hacia el inicio del circuito expositivo. / TICO LUCA
Más de 8.500 personas han visitado Las Edades del Hombre desde que se abriera al público el pasado jueves. Sólo durante el fin de semana, la exposición ha recibido 5.000 visitantes, una cifra que el comisario de Las Edades, Antonio Meléndez, considera ajustada a las previsiones, «si acaso, un poco superior a la que se registró en Astorga en el mismo período», aunque señala que aún es una afluencia escasa en relación a la que se espera en el momento álgido, en el tramo medio del período de apertura y, particularmente, en los meses de vacaciones.

Si el sábado fueron 64 los grupos que se acercaron a contemplar 374 obras que se exponen en los edificios de el laboratorio municipal, la iglesia del Carmen del San Isidoro y la Catedral, el domingo lo hicieron otros tantos, además de turistas que hicieron la visita a título particular.

La gran mayoría de los asistentes en este corto período de exposición proceden de fuera de la provincia-únicamente cuatro grupos estaban integrados por zamoranos-, y Madrid se mantiene como primer lugar de origen de los turistas.

Este fin de semana, además, ha habido una nutrida afluencia de gaditanos, que se desplazaron con su equipo de fútbol para ver el partido con el Zamora y aprovecharon para visitar ‘RemembranZa’.

Las provincias limítrofes de la comunidad, en particular Salamanca y Valladolid, o Astorga, son otros lugares de procedencia de los viajeros. Entre los primeros extranjeros que han visto ‘Las Edades’ está el grupo de italianos que el sábado estrenaron el tren fletado por Renfe desde Madrid para fomentar la afluencia de visitantes del centro del país.

Ruta vespertina

La primera experiencia de visita vespertina, organizada este sábado, contó con la asistencia de 98 personas. Se trata de un recorrido especial, que se ofrecerá cada sábado, una vez concluido el horario de visitas habituales y que se desarrollará desde las 20.30 hasta 12.00 horas, aproximadamente.

En esta ocasión, se invitó a la visita a concejales y diputados provinciales, así como a personas que han colaborado en la organización de ‘RemembranZa’, con los que la Fundación ha querido tener una deferencia, según explicó María Meléndez, responsable de la oficina de la exposición. Pero a la gira se sumaron, además, otros visitantes interesados. El recorrido concluyó con el concierto de guitarra y soprano, ofrecido por el dúo Aldaba.

Esta ruta, con reserva previa y para la que se ha fijado una tarifa de 6.000 pesetas, tiene el atractivo de un recorrido más sosegado y detallado. Los asistentes contarán con un guía, que explicará pormenorizadamente el valor y significado de las piezas.

Del recorrido se excluye el primer recinto, ya que es un video explicativo de la exposición que se verá luego, y, en cambio, se ofrece una recepción al visitante con canapés.

Los asistentes podrán disfrutar, además, de un espectáculo de luz y sonido y al final de la visita habrá un concierto en la Catedral.

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La Infanta Cristina respalda la apuesta de Zamora para revitalizar su patrimonio

La Infanta Cristina junto con el Sr. Obispo durante la Inaguración
ANA NUIN ZAMORA

La hija de los Reyes alaba ‘RemembranZa’ como «un conjunto extraordinario que merece la pena ver»

Acogió como «magnífica» la iniciativa para llevar la exposición de arte sacro a Nueva York el próximo año

 

 

 

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Guía para el Visitante , Horarios , Publicaciones

GUÍA PARA EL VISITANTE
Coches Las zonas habilitadas para aparcamiento son las del solar del futuro instituto de Las Vegas y la plaza de Ignacio Gazapo, junto al centro escolar Jacinto Benavente. También se puede utilizar el aparcamiento subterráneo de la plaza de La Marina.

Autocares Las zonas específicas para autocares son: estacionamiento de Valorio, el de La Aldehuela, terrenos de la terminal de transporte (alto de los Curas), explanada de Renfe (junto a la estación de ferrocarril).

Recogida de viajeros Los puntos recomendados para la recogida de viajeros que lleguen en autocar son: para los que lleguen de Salamanca, en la panificadora de La Marina; para los que lleguen de Valladolid y Madrid (N-122), calle Príncipe de Asturias (al otro lado de La Marina); para los que llegan de Portugal y del Oeste de la provincia, plaza de Ignacio Gazapo.

Menús especiales Los hosteleros ofrecerán menús especiales , bajo el nombre ‘Las Edades de Zamora’, para degustar platos elaborados con productos de la tierra y vino de Toro. Pinchos de una estrella: 1.600 pesetas; de dos: 2.500 pesetas, y de tres: 3.800. Se podrá elegir entre dos primeros y dos segundos platos.

Tapas Un interesante catálogo de tapas innovado y ampliado para la ocasión.

Museos En la propia Catedral, el Museo catedralicio; en la plaza de Santa Lucía, el Museo Provincial; en la plaza de santa María la Nueva, el Museo de Semana Santa, y en la plaza del Cuartel Nuevo, el Museo de Baltasar Lobo.

Paseo Zamora es una ciudad especialmente diseñada y cómoda para ser conocida a pie. Imprescindible el paseo hasta el entorno de la exposición y los miradores del casco antiguo.

Presupuesto El coste de esta novena exposición de ‘Las Edades ’es de 350 millones. La visitarán 750.000 personas

 

 

 

HORARIOS

Horario

'Las Edades' se abren al público en Zamora hasta el 30 de noviembre.

El horario es de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 20.00 horas, de martes a viernes.

Sábados y domingos, horario ininterrumpido, de 10.00 a 20.00 horas.

Los lunes, descanso.

Entrada gratuita.

La noche de los sábados habrá visitas concertadas de grupos reducidos, con concierto y vino español. El precio es de 6.000 pesetas. Otra modalidad son las visitas con guía, a un precio de 5.000 pesetas.

 

Catálogos y CD-Rom

La organización de ?RemembranZa? pone a disposición de los visitantes el catálogo con todas las obras que pueden verse en la exposición.

También se ha elaborado un CD-Rom sobre los tesoros de la Catedral.

La fundación ha editado 300.000 folletos promocionales en español, inglés, francés, alemán y portugués, así como un vídeo informativo.

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«Intentamos acercar al pueblo el rico patrimonio de la Iglesia»| ANTONIO-IGNACIO MELËNDEZ ALONDO |
SECRETARIO GENERAL DE LA FUNDACIÓN 'LAS EDADES DEL HOMBRE'
DIFUSIÓN y recuperación del patrimonio son los objetivos principales de la Fundación ‘Las Edades del Hombre’, constituida por los once obispos de la Iglesia católica en Castilla y León, «cuyos fines fundacionales son tan sencillos como complicados, porque luchamos también por conservar, restaurar e investigar el patrimonio eclesiástico que existe en la región», señala Antonio-Ignacio Meléndez, secretario general de la Fundación.

-¿Cree que se han cumplido los objetivos previstos?

-Considero que desde ‘Las Edades del Hombre’ se ha conseguido difundir el patrimonio que tiene la Iglesia en Castilla y León y lo hemos acercado al pueblo, que se ha identificado con él. Hemos mostrado 1.400 piezas sin repetirlas a lo largo de las ocho exposiciones que se han celebrado. Con buena parte de ellas se ha hecho un trabajo de conservación.

-¿Cuál es la mayor dificultad que entraña la organización de una exposición tan importante?

-La presión de tiempo con la que trabajamos. Ya me hubiera gustado a mí haber organizado a lo largo de una década las cuatro exposiciones que hemos hecho en cuatro años, para haberlas preparado conveniente y suficientemente. Pero la realidad ha sido otra. A pesar de ello, hemos limpiado y conservado 1.400 piezas y las hemos enseñado bonitas.

-A pesar de que el estado de conservación del patrimonio es bastante deficiente.

-Sí, esa es la realidad. Sólo hay que ir recorriendo nuestros pueblos, con sus ermitas, monasterios e iglesias y darse cuenta de la situación real en la que se encuentra nuestro patrimonio. A pesar de ello, se están haciendo muchas cosas. La Junta de Castilla y León, las instituciones provinciales y locales, así como los propios feligreses luchan por restaurar y conservar el patrimonio, pero éste es tan amplio que cualquier ayuda resulta insuficiente, aunque no por ello deja de ser necesaria.

Ayudas

-¿Con qué apoyos económicos cuenta la Fundación?

-Contamos con dos importantes patrocinadores: la Junta de Castilla y León y Caja España, y con un colaborador que es Philips. Luego tenemos otro tipo de colaboradores y empresas que ayudan en la realización de cada exposición, y que en este caso son: Iberdrola, Telefónica, el Ayuntamiento de Zamora y la Diputación Provincial.

-¿Qué obras destacaría en esta edición de ‘Las Edades del Hombre’ ?

-Quien coordina la exposición destaca todo, pero por una parte hay datos objetivos, y por otra, hay obras que a uno le tocan el corazón. Pero yo resaltaría la primera -el famoso ‘Bote de Zamora’, una pieza de marfil del siglo X, que fue propiedad de la Catedral y que, actualmente, se expone en el Museo Arqueológico Nacional-, y luego la última, una magnífica tabla de Ambrosius Benson, que representa y pinta a la Resurrección del Señor, y la hemos puesto al final porque nos gustaría que nuestros visitantes se llevaran un mensaje de esperanza.

-¿Y qué puede decir sobre las obras que han quedado fuera?

-Podemos hablar de los maravillosos frescos otrora atribuidos a Teresa Díez, y del rico patrimonio de Zamora que no se ha podido exponer. Sólo de Toro y su alfoz se podrían hacer unas bellas ‘Edades del Hombre’. En general, en todas las exposiciones queda mucho por exponer; incluso se podría volver a organizar las once exposiciones sin repetir las obras

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Artículos procedentes del Norte de Castilla