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Por: Jesus L. Agrella |
Dos astrónomos aficionados, Juan José Downes y Antonio Martinez en el eclipse lunar del 25 de Mayo de 1994, tomaron una serie de fotografías de muy alta calidad. En la fotografía se puede identificar claramente algunos cráteres y la forma de una cara. Estas fotografías no fueron tomadas con una CCD, sino con un telescopio Tasco de 50mm y una cámara Zenit.
A parte de esto, dichas fotografías tuvieron que filmarse, para poderlas introducir al computador y analizarlas, darle contraste y una mayor calidad a la imagen. Este método le quita mucha nitidez a la fotografía, pero es la única forma de realizarlo.
Los aficionados debemos acostumbrarnos a ese tipo de trabajos, donde hay que ingeniárselas para poder sacar unas fotografías de calidad o realizar una buena observación-. Un astrónomo aficionado comienza con un simple binocular de 7x20 el cual, aunque no parezca, tiene una gran funcionabilidad. Por supuesto que el aficionado que tenga una CCD va a tener una gran ventaja sobre los demás, pero no hay nada que iguale la satisfacción de estar acostado en una playa observando las estrellas y la Vía Láctea a simple vista o con binoculares y poder observar desde nebulosas, cúmulos, hasta galaxias y ¿por qué no un eclipse de Luna?.
-Yo creo que lo más agradable para un astrónomo aficionado, -aclaró Rodrigo V. SUNA -es el estar en presencia de algún fenómeno en especial, ya sean eclipses, lluvia de estrellas o simplemente en una noche de observación y saber que no se poseen los implementos necesarios para registrar ese fenómeno con una calidad óptima, y tenga que ingeniárselas para poder tomar unas fotos y que éstas salgan bien, (como en el caso de Juan José y Antonio). Allí es cuando uno se da cuenta que el esfuerzo y el trabajo valen la pena. Si el esfuerzo y el trabajo no rindieron sus frutos, bueno, normalmente pasa, somos aficionados y hay que acostumbrarse.-
El 25 de Mayo de 1994 Juan José y Antonio, decidieron sacarle unas fotos al eclipse de luna. Con un telescopio Tasco, una cámara Zenit 122 con un rollo Fuji ASA 100 se las ingeniaron esa noche para poder fotografiar algo que parecía imposible.
Escasos cinco minutos antes del comienzo del eclipse surgió la idea de fotografiarlo y subieron a la terraza del edificio de Juan José ubicado en una zona muy luminosa, frente a la autopista. Poseían un Tasco de 5cm, una cámara Zenit 122, un rollo Fuji ASA 100 brasileño y un adaptador para la cámara. Un adaptador de cámara (que por cierto, no era muy bueno) consiste en un sujetador, que encaja en el ocular. Paralelo al ocular se encuentran dos varas de metal, éstas poseen un deslizador, el cual realiza dos funciones. La primera es el de poder sujetar a la cámara por medio de una rosca, evitando así el menor movimiento de la misma y una segunda función que permite “deslizar” la cámara, alejándola o acercándola del ocular y de esta manera enfocar el objeto que se va a fotografiar.
Aproximadamente diez minutos se tardaron en montar la cámara en el adaptador, se le quitó la lente a la cámara para sacar las fotos a foco primario y que toda la luz convergerá en el plano de la película. Esto fue un contratiempo, ya que al ser el adaptador tan inestable, era muy difícil fijar la cámara y que esta no se moviera, para que no se desenfocara.
Luego de enfocar la cámara, se dieron cuenta de que esta se encontraba separada unos 8 cm. del ocular, y por lo tanto la luz procedente de los anuncios publicitaros etc. entraba a la película por los costados de la cámara, de esta manera no se podian tomar las fotografias, y habia que tapar ese espacio de tal manera que no entrara el más mínimo resplandor de luz. Se utilizo la correa del bolso de la cámara y se enrollo de tal manera que formara una especie de tubo, el cual se coloco entre la cámara y el ocular, y así evitar la entrada de luz a la película.
Terminado esto surgió otro inconveniente, el telescopio al estar montado en una montura azimutal tan sencilla (como la que caracteriza a estos telescopios) era difícil apuntarlo hacia su objetivo. La cámara y el del adaptador lo hacían mas difícil, ya que por el peso de ambos el telescopio se inclinaba en el sentido de la cámara y quedaba apuntando hacia el cenit, y se necesitaba un contrapeso. Una cantimplora con agua que Juan José había subido a la terraza era la solución ideal, colocando una correa en la punta del telescopio la cual sostenía la cantimplora con agua, para así estabilizar el telescpio.
Se tomaron 24 fotografias con velicidad de exposición diferente, las cuales ocilaban entre 1/30vo de segundo, hasta 1/500vo de segundo. La mayoría de las fotos salieron muy bien, aun que el tipo de pelicula que se utilizó no era de buena calidad, (y esto perjudica la nitides de la imagen) se logró el contraste se sombras que produce el eclipse.
Jesus L. Agrella
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